17 de septiembre de 2017

Escuela de Comercio Nº 1, Dr. Joaquín V. González (I)

Introducción:

Llega un momento en la vida, que uno avanza a paso más lento, y además mira hacia atrás, para recordar, sobre todo, de dónde viene y cómo ha llegado hasta aquí… Cómo ha recorrido ese camino y con quién lo ha recorrido… En ese camino, en el que se han ido quedando lugares, establecimientos, instituciones, empresas y personas… personas, de las que nos hemos alejando o se han alejado, por diversas causas… desde el hecho de no compartir nada o poco con ellas, hasta aquellas que la vida nos ha llevado por caminos diversos, a pesar de compartir mucho… Caminos diversos y tiempo, es una combinación especial, que hace que hoy uno no sepa dónde están ni lo que hacen, aquellos con los que un día, se ha compartido mucho de la vida…

Sin embargo, ahora, que los hijos han crecido y se han ido, y que la profesión ya no es acuciante, y que además de caminar y correr en pos de objetivos de vida personales y profesionales; ahora, que tenemos un tiempo más reflexivo, ahora es el momento de mirar hacia atrás, no con la nostalgia de que todo tiempo pasado ha sido mejor, sino con la nostalgia de intentar volver a encontrar a parte de aquellos que compartieron parte del camino…

Por eso, ahora me he puesto en campaña, para buscar a mis antiguos compañeros de la escuela secundaria, y algunos de ellos, buenos amigos en aquellos tiempos  e incluso años después… Es una forma de ir cerrando una línea, para llevarla al círculo…

Lamentablemente, ni Buenos Aires en particular, ni Argentina en general han avanzado en estos más de 40 años, y la consecuencia de ello, es que instituciones como nuestro colegio, es que tampoco avanzara.

Nuestra generación ha vivido, una etapa muy dura, variada y complicada, desde el punto de vista social y político. Por ello, supongo, que no será fácil la búsqueda…  Accedimos a la escuela secundaria en pleno gobierno militar, y finalizamos la escuela secundaria, con otro gobierno, pero también militar… Iniciamos la universidad en la misma forma, hasta 1973, que llegó la democracia revisionista, y con lucha de grupos guerrilleros de montoneros, erp, etc., produciéndose una especie de “autogolpe” en 1974, que sin acabar con el gobierno, sí llevó a unos cambios drásticos, que terminarían con el golpe militar en marzo de 1976, cuándo aun no habíamos acabado la universidad… ¡tiempos muy duros, difíciles y cambiantes!

No existe una asociación de ex alumnos oficial, ni tampoco, pareciera que interés por parte del colegio de crearla o ayudar a que surja y pueda aglutinar a miles de estudiantes que durante tantos años han pasado por sus aulas… ¡Lástima que no se haya hecho!, pero aún no es tarde, y desde aquí, hago un llamamiento a mis condiscípulos y a la propia dirección del colegio, que nos pongamos en marcha…

Prolegómenos del 1er año:

Era un mes de marzo de 1967, y el verano tocaba a su fin. Con 12 años cumplidos, previo examen de ingreso, comenzaba mi etapa de estudiante de escuela secundaria…  Recuerdo aun,  el día que hice el examen de ingreso, al salir, me esperaba mi padre, como siempre sereno y tranquilo, aunque tal como me preguntó, la procesión iba por dentro…

No había transcurrido un año todavía de  nuestra llegada al puerto de Buenos Aires, una mañana de abril, cuando miraba la entrada del barco en puerto, desde la proa, con ojos de niño, con sensaciones de ansiedad, alegría e inquietud, iba de aquí para allí, y en una de esas, logré manchar mi pantalón de tergal, con la línea de planchado perfecta, (¡no podía llegar de cualquier forma a encontrarme con mis tíos)! Llegaba a la que sería mi ciudad, durante más de 13 años…, dónde maté a la niñez, viví mi adolescencia y mi primera juventud…

Tenía un poco más de 11 años, y un deseo irrefrenable de ver, de tocar, de sentir y de vivir en un mundo distinto y nuevo, del que dejaba atrás… De un pueblo pequeño a una gran ciudad… De un inicio del desarrollo, al desarrollo (eso se suponía)… Mis ojos iban de un sitio a otro, de los galpones y la suciedad del puerto, a la ciudad que más allá se veía, y más se presentía…

Ese mundo, que desde muy pequeño, mientras que cuidaba a las vacas en el monte, veía como el sol desaparecía en el horizonte, y soñaba y me ensoñaba con algún día alcanzar ese horizonte… Allí dónde el sol se acostaba, allí quería ir…

Comencé por dejar la aldea e irme a la villa de Carballo… Colegio nuevo, compañeros y amigos nuevos, tanto en clase como en el barrio… así pasaron 4 o 5 años, hasta que un día, mis padres me preguntan sobre ir a Buenos Aires… esa ciudad, de la que mi tío, hablaba maravillas, de ese país tan lejano y tan atractivo para un niño deseoso de nuevos mundos…  Ahí comenzó la emigración, preparando durante meses el viaje, mientras mi padre, trataba de rentabilizar el tiempo, trabajando unos meses en Francia primero, y luego en Holanda…

Esa mirada de niño, cambió muy rápidamente para siempre; mientras esperaba que mis padres hicieran los trámites para pasar la aduana, me dejaron a cargo de todo el equipaje… y, en ese ínterin, alguien birló un par de cosas del baúl, aun abierto para la inspección…

Pero, todo eso es otra historia, que quizá, en otro momento, me anime a desarrollarla… Ahora estábamos en marzo de 1967, y mi inicio en un nuevo colegio, y una nueva responsabilidad, ya que comenzaba la escuela secundaria, y de ahí saldría a no sabía dónde…

Había elegido Comercial, sin saber muy bien porqué, ya que en realidad, siempre había dicho que quería ser ingeniero, sobre todo cuando el cura de la aldea, intentaba convencer a mi padre y a mí mismo, para que fuera al seminario… Si lo hubiera hecho, posiblemente me hubieran echado el primer año… elegí Comercial, dentro de tres posibilidades, una de ellas era Industrial, y la otra era Bachillerato (nacional)… El mejor colegio de Industrial me quedaba muy cerca de casa, el de nacional también, y el de comercial me quedaba más lejos, que, lógicamente requería viajar en colectivo (autobús)… y ahí me fui… como siempre, haciendo lo más difícil…

Solo tomé la decisión, posiblemente mi tío haya ayudado algo, pero todo lo hice solo. Ir a averiguar, preparar el examen de ingreso… solo, recorrí media ciudad, para al final acabar en la Escuela de Comercio Nº1 Dr. Joaquín V. González… y, en ese mes de marzo de 1967, entré por  segunda vez al edificio, pero esta vez como alumno, a ver que me deparaba la vida… Era temprano, las clases comenzaban temprano… y, entrar, significaba pasar al patio, y formar en filas, tipo servicio militar, según la división que nos habían designado, y con el preceptor –cuidador, vigilante, primero, y más tarde alguno amigo-, y luego de ahí, al aula que nos correspondía… Y, esa misma rutina durante los próximos 5 años…

Al aula, y así fueron apareciendo los profesores del día, y durante la semana, los fuimos conociendo uno por uno, y anotando las exigencias que cada uno tenía para su asignatura… Castellano, Botánica, Matemáticas, Geografía, Historia Antigua, Educación Democrática, Contabilidad, Caligrafía, Inglés, Música…

Todos éramos distintos, pero el único diferente era yo… mi acento me delataba… y, ya había pasado por aquello, durante los meses pasados, en el Colegio San Francisco, con mis compañeros… el gallego, el gallego pata sucia… las risas por mi acento… y, además del acento español clásico, el mío estaba acentuado por el gallego, así que por lo tanto, traté de tomármelo con una cierta calma y llevarlo lo mejor posible…

En menos de un año, había cambiado toda mi vida, de segundo año de bachillerato en España, había pasado (unos meses) por el 7º grado en la primaria, y luego al primer año en la secundaria en Buenos Aires…  De las matemáticas financieras, a la matemática moderna (Teoría de conjuntos), del francés al inglés, y de mis compañeros de juegos y de clase en mi pequeño pueblo, a mis compañeros nuevos  en una ciudad inmensa. De una casa con finca y frutales, a una habitación con derecho a cocina, en un cubículo de 3 m2 como máximo… baño compartido por tres familias a 10/15 metros… ¡qué frío se pasaba en invierno!!!

Así comenzó mi historia en el Joaquín V. González y todos sus componentes: Rectorado, profesores, preceptores y compañeros… La historia de 5 años, con sus altos y bajos, con amigos y no tan amigos… Ha sido una historia intensa y cuyo balance ha sido muy positivo, para aquél niño con acento “raro”, tímido, y a veces incomprendido, pero que supo sobreponerse a todo eso, con ayuda de algunos profesores, de compañeros que se transformaron en amigos con el transcurso del tiempo… No sólo conseguí conocimientos, conseguí amigos, conseguí una educación, y una metodología de rigor (que ya llevaba, pero más rígida) que más tarde me sería muy útil…

No todos  siguieron en la mañana, ni en el mismo grupo, ni siquiera en el colegio,  durante los cinco años, alguien se fue quedando… y también añadiendo…

BUSCADOS

Algunos compañeros de 1er año, 6ª división:

Riquelme, Daboul, Khalil, Carlos Murakami, Iparraguirre, Héctor Lijo, Tonelli, Roberto Jorge Soto, Arza, J.A. Fernández, Norberto E. Cánepa, A. Rodriguez, S. Riquelme, Roberto Dopazo, Tonelli,  Luis Zambrano, Norberto D. Couso, Juan C. Cincootti, Borneana, Enrique Espinosa, Ricardo Sacchi, M. Iglesias, Premozzi, Mangioni, Carrizo, Jorge Luiz Calvinho.


Algunos compañeros de 5º año: 

Alberto Ledesma, Enrique Espinosa, Roberto Dopazo, Legazpi, Juan Carlos Altounián, Mangioni, Magnoni, Jorge Gambedotti, Fabián?, Gargiulo, Bacigalupo, Nequeckaur, Cottarello…


Si tú eres uno de ellos, y te interesa, ponte en contacto conmigo, y ver si podemos ir reunir a la máxima cantidad posible de compañeros de aquellos años...




27 de agosto de 2017

BARCELONA: Tercer día de duelo


“Las Ramblas”

Un nuevo día amanece en la ciudad… otra vez gris y nublado como el de ayer… Vuelve amenazar lluvia, pero no pasará de ahí… Ayer, llovió poco y durante poco tiempo…

El ritmo de la ciudad va aumentando a medida que pasa la mañana, y también las nubes se van disipando por momentos… Se quiere recuperar la normalidad, y parece que se está logrando.

Los turistas y los ciudadanos vuelven a tomar la calle, y los eventos deportivos, como el futbol, por ejemplo, se desarrollarán normalmente, más allá de las medidas de seguridad reforzadas…

Tenía la intención de salir y no solo pasear por la ciudad, sino acercarme a las Ramblas, y, recorrerlas desde el inicio hasta el final…

Recorrí las Ramblas por primera vez, allá por septiembre de 1978, en un viaje, en el cuál arrastré a mis padres, desde Santiago hasta Barcelona y luego el regreso, en un Seat 124, cuando las carreteras no eran las de hoy, ni nada era como es hoy…

Estuvimos varios días en la ciudad, y aproveché para conocer la ciudad, ver a personas que me habían recomendado desde Buenos Aires, o desde aquí… analizar la situación, y ver qué posibilidades podía tener en un futuro cercano… Aproveché, y compré las alianzas para mi futuro casamiento.

Antes, había oído hablar de Barcelona y, concretamente de las Ramblas, a través de una vecina en Buenos Aires, que era barcelonesa…

Había leído lo que Hemingway había dicho, sobre uno de sus lugares preferidos del mundo, cuándo las describió como “el paseo más bello, pintoresco y cosmopolita del mundo”.

Más tarde leí los comentarios de otros grandes hombres, como García Lorca, Casals, Segarra, y tantos otros.

Volví en octubre de 1979, recién casado, y el día que llegamos a Barcelona, llovía, y la ciudad era gris y de fachadas muy sucias, de años sin limpieza alguna… Del puerto, a la casa de unos amigos de mis padres, fuimos en taxi, a dejar algunas cosas, ya que nosotros continuábamos viaje a Génova…

Todavía no sabía que luego sería la ciudad dónde viviría, trabajaría, enseñaría hasta el día hoy, y dónde han nacido y se han criado mis hijos…

Ni las Ramblas ni la ciudad, dejaban traslucir el comentario de Hemingway, que con el tiempo, descubrí que exageraba bastante… Las Ramblas, sin embargo, sin ser un paseo o un bulevar amplio y bello, en el sentido literal, tenían algo especial…  Los puestos de las flores, los pájaros y otros animales, las sillas esperando a los transeúntes que estuvieran cansados o que, simplemente quisieran observar a los paseantes, y por las cuáles nos cobraban, 5 pesetas creo… Los coches circulaban por sus laterales, y las aceras eran más estrechas que las de hoy… Vía de comunicación directa con el mar… era un paseo multicolor en todos los aspectos… diferente a cualquier otra calle de la ciudad, y eso la hacía tan especial.

No existían las masas de personas que circulaban por ellas como hoy, sin ver y sin intuir lo que transmitían, y que hoy ya no transmiten. Hoteles de 4 y 5 estrellas a ambos lados, restaurantes, marcas, hacen de las Ramblas, casi un lugar común… Incluso la Boquería hoy es intransitable y visitable… El Liceo es más grande…

Han desaparecido los teatros, los supermercados Simago y Sepu, emblemas durante mucho tiempo… Con ellos, han desaparecido las putas de la parte baja de las Ramblas y del Barrio Chino, que esperaba en las puertas, a sus clientes, luchando por sobrevivir y con la tristeza y apatía en sus rostros, arrastradas por sabe qué circunstancias, a ese malvivir, mientras la ciudad continuaba su ritmo, y le daba viso de normalidad… los espectáculos de revista, en una época, en la que Barcelona, como el resto de España, trataba de dejar atrás años de color negro, dictadura y anquilosamiento, e intentaba abrirse a un nuevo mundo de libertad, derechos, democracia y progreso… Era el tiempo dónde la prostitución y el lumpen casi se tocaban con la alta burguesía que acudía al Liceo, pero sin mezclarse…

Las Ramblas eran el sitio dónde se concentraban los barceloneses así como los visitantes…

Durante años, seguí visitando las Ramblas… siempre era un paseo agradable, sobre todo con los niños, que buscaban a los animales, y los querían llevar a casa a todos… Al final, después de mucho tiempo, ganaron la partida, y compramos dos ruiseñores japoneses…

Con el tiempo, las aceras se ampliaron, los kioscos cambiaron, algunos desaparecieron, aparecen las terrazas de algunos bares, se quema el Liceo, se amplia y se reconstruye totalmente, desparecen los teatros, las putas y sus clientes (también cambian de sitio y circunstancias)… Se limpiaron las fachadas, se derrumbaron casas, se hicieron grandes cambios en el Raval (ya nadie lo conoce por el barrio chino), y en las calles por las que se accede a las Ramblas… Se peatonalizó parcialmente, se restringió el tránsito, pero ¿sigue siendo el paseo más bonito del mundo, que Hemingway y otros decían?

Hace 3 días, un asesino, desalmado, estupidizado, se llevó por delante a decenas de personas, matando a 13 de ellas, y al escapar acuchilla a otro, mientras sus “socios en la sociedad del crimen”, matan a otra persona en el paseo Marítimo de Cambrils, que tampoco es lo que era, y que posiblemente haya mejorado mucho, respecto a la última vez que lo caminé…, y posiblemente haya alguna víctima más en el futuro cercano, dado que todavía hay heridos hospitalizados, muy graves.

Hoy, al tercer día del atentado, seguimos de duelo, y, sin querer, esos asesinos han convertido a las Ramblas de Barcelona en  “el paseo más bello, pintoresco y cosmopolita del mundo”.



Pero, no lo han hecho ellos, sino los ciudadanos de Barcelona, los turistas, todos aquellos que el día del atentado, ayudaron, socorrieron a aquellos que lo necesitaban…



Lo han hecho, los miles de personas, que durante el día de ayer, el de hoy, el de mañana, seguirá yendo a Las Ramblas, a rendir un homenaje a las víctimas de los terroristas, con velas, con flores, con frases, poemas… con lo que sienten en estos días…Todos ellos, han hecho de las Ramblas masificadas ayer, hoy y mañana, vuelva a ser ese paseo más bello, pintoresco y cosmopolita del mundo y todos juntos, ayer, hoy y mañana, allí donde estemos, seguiremos gritando a esos brutales asesinos fanatizados, por otros que les envían a morir para encontrarse con las huríes en el paraíso, por ser soldados de Alá, de un dios y una religión…¡NO TENEMOS MIEDO!



Al final, seguimos sin lluvia… esta ciudad, este  país, todos nosotros necesitamos una lluvia constante y basta que nos limpie de tanta miseria y de tantos miserables…



Y, tenemos que recordar, y creo que, millones de nosotros, recordaremos aquello que hace varios siglos escribió Euripides:

 “Cuando un hombre bueno sufre… todo el que se dice bueno sufre con él”





Barcelona, 19 de agosto de 2017


19 de agosto de 2017

BARCELONA: Segundo día de duelo

Amanecer gris, el cielo cubierto de nubes, que anuncian más lluvia, y que a pesar de un atisbo de un rayo de sol perdido, se va cubriendo poco a poco…

Amanecer de otro día de duelo y de lágrimas que se siguen vertiendo por los víctimas de otro salvaje atentado de los terroristas islamistas… Barcelona amanece en su segundo día de luto y duelo, y las personas que transitan por sus calles, lo hacen más silenciosas que de costumbre…

Más allá de lo personal, a nivel colectivo, no hay miedo… Algunos turistas intentaron disfrutar del rayo de sol perdido, en la piscina del hotel, que tengo enfrente, en la calle Aragón…

En algún momento ha caído una especie de chaparrón, pero ahí se ha quedado. Necesitamos que llueva, y durante varias horas, y que el agua vaya calando, y a su vez vaya limpiando este aire de tristeza, y que el olor a lluvia, nos ayude a renacer de esta tristeza que nos embarga a todos… Como dicen en mi tierra chica, que llueva “miudiño, miudiño”, pero sin cesar, que limpie calles, atmósfera y nos ayude a limpiar nuestro ánimo…

Es tiempo de duelo, por lo tanto no es de reproches, ni de preguntas… tiempo habrá para ellas, pero habrá que hacerlas… No se trata de buscar culpables, porque los únicos culpables son los asesinos y quiénes les alientan, amparan y financian… Se trata de poner las cosas en claro,  y de tomar medidas…  Hay que hacer preguntas, no muchas, posiblemente con los dedos de una mano, se podrían contar las que habrá que hacer, y los responsables políticos deberán responderlas con total claridad, y no excusarse ni escudarse, como habitualmente lo hacen…

Ayer, reivindicaba el papel de la sociedad, y hoy, así como mañana, lo seguiré haciendo… Hoy, estamos de duelo. Barcelona, España, Europa y el mundo civilizado está de duelo… Pero, mañana, habrá que reflexionar, sobre el papel de todos en esta guerra que nos han declarado, y que en mi opinión, hasta ahora no hemos ganado… porque todavía no se ha reconocido que esto es una guerra, una guerra de un modo de vivir, sumido en el fanatismo y en la barbarie, contra otro modo de vivir, libre y democrático, con valores personales y sociales ganados con sangre de millones de personas y durante siglos…

Esta guerra, la empezaremos a ganar, cuándo la sociedad toda, reconozca esta realidad, cuando asimile que la libertad se defiende cada día, cada hora, minuto y segundo, y que no sigan existiendo exculpadores y disculpadores, que algo como es el terror, que no tiene exculpación ni disculpa de ningún tipo.

El cielo está cada vez más gris, pero la lluvia se hace esperar, recargando el ambiente, haciéndolo más pesado y más húmedo… y de ahí que necesitemos la lluvia, para barrer con esta pesadez, y además que aligere un poco la pena de nuestros corazones… Olor a lluvia, olor a vida…


Y, después de la lluvia, y el duelo, intentar recuperar poco a poco, la vida normal de la ciudad, y su luz, esta luz del Mediterráneo que nos vivifica cada día… 

Barcelona, mi querida Barcelona, volverá a brillar y los barceloneses seguiremos adelante, a pesar de todos los contratiempos y a pesar de los desalmados terroristas que nos siguen y seguirán amenazando… y les seguiremos recordando que ¡NO TENEMOS MIEDO!

18 de agosto de 2017

BARCELONA: Primer día de duelo



NO TENGO MIEDO… TENGO RABIA, DOLOR, TRISTEZA…

Buenos Aires, Nueva York, Madrid, París, Londres, Niza, Bagdad, Bruselas, Estambul, Múnich… y tantas otras ciudades, dónde los terroristas islamistas han sembrado el terror…y, lamentablemente seguirán atentando, por muchas medidas que se tomen en nuestros países, ciudades y pueblos… ¡Es tan fácil matar!

Ayer fue Barcelona, mi ciudad… más tarde, de madrugada lo intentaron en Cambrils, dónde desgraciadamente se perdió una vida más… vidas segadas de 14 personas, y, posiblemente serán más…

Ayer estaba tranquilamente viendo una película, cuando comencé a recibir mensajes, de Buenos Aires, Roma, Santiago, Bogotá…preguntando si estábamos bien; al primero no reaccioné, pero al segundo, intuí  que algo iba mal, y cambié de canal, para encontrarme la tragedia… una más, pero esta vez en mi ciudad, en las calles que piso y paseo diariamente, y no muy lejos de mi casa…

No me sorprendió, pero sí me ha trastocado, apareciendo la rabia, el cabreo, el dolor por esta nueva barbaridad cometida en nombre de Alá, con el fanatismo por bandera… es la guerra contra el infiel, es la guerra contra los que piensan , actúan y viven en forma diferente… 

A partir de ahí, todo ha sido estar pendiente de la evolución de la situación, y así me fui a dormir, por lo menos a intentarlo… Esta mañana, a las 6,30 me estaba levantando, pues volvía a Barcelona, a mi ciudad, a mi casa… Tenía que haber llegado a Plaza Cataluña, antes de las 12 horas, pero el vuelo se ha retrasado, y llegué a las cercanías a las 12,20… cuando los cientos o miles de personas concentradas, ya dejaban la plaza… ¡Quería haber estado ahí!, gritando con mis conciudadanos y con todas aquellas personas que se congregaron en ese minuto de silencio, y gritar con ellos: ¡NO TINC POR!, ¡NO TENGO MIEDO!, o quizás seguir en silencio, con el desprecio hacia esos asesinos, a quiénes les lavan el cerebro, a los que les protegen y a quiénes, todavía hoy, los disculpan en nuestra misma sociedad…

Esta sociedad líquida, y qué se deja manipular diariamente, pero que en este caso, como en años anteriores, salíamos a gritar o no contra los asesinos de ETA, a los que también disculpaban muchos de los mismos, que hoy lo hacen con los islamistas…  Esta sociedad, que ha vuelto a demostrar, como lo hizo en Madrid en el 2004 o en otros atentados, su solidaridad y su fuerza… lástima que no nos hagamos oír y hacer ver en más oportunidades…

Desde aquí, mis condolencias a todas las víctimas, sus familiares y amigos… su dolor es nuestro dolor, aunque nunca será el mismo, que sepan que muchísimos, la mayoría estamos con ellos, sean de dónde sean, y hablen la lengua que hablen…

He querido dejar que pasara un tiempo prudencial para escribir sobre el tema, pues si lo hubiera hecho en el primer momento, hablaría solo la rabia y el tremendo cabreo, y posiblemente llegara a decir cosas muy duras, y, tal vez, injustas…

¡NO TENGO MIEDO!, ¡NO TENEMOS QUE TENER Y VIVIR CON MIEDO! Desde hace años, nuestro país, es objetivo prioritario de estos hijos de puta… como lo fue en su momento para los etarras, y en el fondo, todos sabíamos que nos podía tocar en cualquier momento…

No tengo miedo, sigo teniendo mucha rabia, pero sobre todo mucho dolor y mucha tristeza, pero aun así, también tengo, todavía, MUCHA ESPERANZA, esperanza que algún día se acabe con ellos, como hemos acabado con los malditos etarras… Es muy difícil, y también muy diferente, pero la democracia, la ley, la libertad, la convivencia y el respeto, siempre triunfan, si la sociedad los defiende con vigor y cada día, paso a paso, peldaño a peldaño…

No debemos tener miedo, porque son cobardes, porque el fanatismo no tiene futuro, porque somos mejores, tenemos la verdad, la razón de nuestra parte, por justicia… y, porque la libertad siempre termina triunfando.

Hemos fracasado en eso que se llamó multiculturalidad, hemos fracasado en tratar de integrar a todo el mundo, hemos fracasado al pensar que se integrarían y se adaptarían, es decir, que terminarían contagiándose de nuestra forma de vida… Pero eso no significa, que todos los musulmanes sean terroristas, o que todos los extranjeros sean criminales… ¡Cuidado con eso!

He recibido mensajes muy preocupantes sobre este tema. Estoy por la integración, pero recordando que la integración no es de los que estamos, sino de los que llegan, y son los que vienen a nuestro país, a nuestro continente, los que se deben adaptar a nuestras leyes, a nuestras normas y a nuestros valores… ¡Basta ya de estupideces de buenismos y, cómo su cultura es diferente, todo se les permita! ¡Las leyes, las costumbres, las normas y los valores son para todos! Por lo tanto, aquél o aquellos que no se adapten o les cueste, lo tienen muy fácil: ¡solo tienen que irse!

Aquellos que lo hagan, aquí no se les discriminará ni por el color de la piel, ni por la religión, ni por el pensamiento, pero aquí hay que ir teniendo las cosas muy claras. Por ello, sería muy interesante ver a todos los musulmanes de toda España, incluso de toda Europa, manifestándose en la calle con los demás o solos, pero que se les vea en multitud, rechazando el terrorismo islamista, que no solo no les representa, sino que en realidad son los más perjudicados. Si no lo hacen, significará que tienen miedo, que lo exculpan, o incluso que son cómplices…

Si no lo hacen, hará que crezca el racismo y la xenofobia, que le dará alas a la ultraderecha para seguir proclamando lo que ya vienen haciendo en algunos países europeos… Yo no quiero eso para mí país… Yo quiero un país en paz, con personas de buena voluntad, vengan de donde vengan…, a trabajar, a vivir, a convivir con nosotros, con nuestras leyes, normas y valores…

No tengo miedo, pero sí quiero vivir en paz, y caminar por las calles de mi país, o de cualquier otro, con tranquilidad, sin tener que caminar con miedo y con preocupación… Ya pasé por eso hace muchos años, en otro país… y no quiero para mí, ni para mis hijos y nietos, ni para nadie, nada de eso…

Europa es una isla de libertad, paz y valores por primera vez en muchos años. Debemos mantenerla así, y sí para ello, hay que hacer algunos cambios legislativos, pues adelante, pero la sociedad debe luchar por esa libertad y esos valores y esa paz, no se puede dejar solos a nuestros gobernantes, ni tampoco a aquellos que se juegan la vida diariamente por nosotros, como son las personas que conforman los cuerpos de seguridad del estado, sea policía, guardia civil, mossos, ertzainas… Para todos ellos mis respetos y mi agradecimiento.

Esta madrugada, un agente de los mossos, ha abatido a cuatro terroristas… Una sola persona se ha enfrentado a los asesinos de Cambrils, con un éxito total, pero jugándose la vida… ¡su vida!

¡No tengo miedo a los terroristas! Tengo miedo que la sociedad no responda más allá del día de ayer, de hoy o durante unos cuantos días más… Esa sociedad, de la que yo formo parte, debe estar alerta y responder cada día, y demostrarle a estos desalmados hijos de puta, que tampoco ellos podrán con nosotros…

Habrá más atentados, más sangre, más lágrimas y más dolor, pero no debemos flaquear en el objetivo de ser libres, de defender lo que tanto ha costado conseguir…

Hoy nos toca llorar y pasar el duelo, pero mañana salgamos a demostrarles que a pesar del dolor, las lágrimas, la rabia, ¡NO LES TENEMOS MIEDO!


Como barcelonés, quiero agradecer a todos aquellos que nos han hecho llegar su preocupación y solidaridad. ¡Muchas gracias!

29 de mayo de 2017

TAN CERCA, Y NO TAN LEJOS…

Un día más… la rutina de siempre… de no ser por la botella y la copa de cava, ambas vacías… Le miran, como mudos testigos del pecado cometido.

Al final, siempre sale el dedo acusador, señalándote como pecador y culpable… aunque ese dedo, sea el de uno mismo… ¡ah, la conciencia, cuánto daño hace!

No ha dormido bien, pero se apresta a afrontar este nuevo día, soleado, alegre y dominical…

Barba de tres días, camiseta de publicidad, con un montón de años encima y vaqueros con unos cuántos, no espera a nadie, ni va a ver a nadie… es un día para sí mismo, ¡otro de tantos!

Da vueltas por su casa, en busca de algo que no ha perdido… y, al final, decide poner una lavadora con sus camisas y sus polos… se secarán colgados en una percha lejos del sol…

Es una persona muy conversadora, sobre todo en el silencio… realmente dialoga mucho consigo mismo, pero sin flagelarse, conversaciones que le enriquecen, como otra conversación cualquiera… ¡qué difícil es tener y disfrutar de una buena conversación hoy en día!

Decide salir a caminar, a deambular por la ciudad, con pasos perdidos, hacia cualquier lado… No importa el destino sino el camino… Necesita andar, no solo por prescripción médica, sino para disfrutar nuevamente de esa maravillosa sensación de adelantar una pierna después de la otra, sentirlas como su sustento físico, sin dolor alguno…

¿Hacia dónde? ¡Tampoco le importa! No variará mucho su ruta… 

Inconscientemente se dirige hacia sitios concurridos… Acaso, ¿piensa encontrarla?

¡Es del todo imposible! Incluso no sabe sí aún permanece en la ciudad…

Camina, piensa… piensa sobre la situación actual… la suya, la de su familia, la de la ciudad, el país, el mundo…  Todo es complicación y todo es utilización de ideas, de personas… Recuerda Cambalache, lo recuerda frecuentemente… ¡lástima que el siglo XXI haya cambiado tanto respecto al anterior!

¡Está hastiado de todo eso! En los últimos tiempos se manifestaba cansado, sin ganas de nuevos proyectos, inclusive de continuar con los actuales…

Ha llegado a la conclusión, que es hastío, hartazgo, también cansancio, pero sobre todo mucho hastío…

Vive en una hermosa ciudad, llena de vida… y, sin embargo, observa aceras llenas de manchas de chicles, mierda de perro (en algunas)… de la mala educación y civismo, de la inexistencia de una sola persiana que no haya pintarrajeada, grafitada, ensuciada, por esa minúscula tribu de imbéciles incívicos, que se dedican a hacer daño por hacerlo… da igual que sea una persiana, mobiliario público, o cualquier otro elemento… lo que importa es que todo aparezca ensuciado con sus heroicidades…

Esa caterva de indeseables que campan a sus anchas, protegidos por las autoridades municipales, en la gran mayoría de las oportunidades; llamados por algunos (otra caterva a la que le tenían que pintar su casa, su coche y hasta su cara), como “arte urbano”, cuándo no aparece la otra tribu, la de romper todo lo que se encuentren…

Sigue deambulando por el corazón de su ciudad, y por el suyo herido, apenas se considera… y en su mente se pregunta ¿dónde está la guardia urbana?, ni de día ni de noche se ve ni una patrulla ni una pareja… ¿dónde están? ¿Qué hacen todos “ellos y ellas”?

Estos pensamientos le alejan de la no búsqueda… ella ya no estará… En su fuero interno, le quedaba escondida una pequeña, muy pequeña lucecita de esperanza… pero ya se ha apagado por completo en el último trecho recorrido…

A pesar de deambular sin rumbo fijo, no se aleja demasiado del punto central de su referencia, como es su casa, porque a ella siempre ha de volver… aunque sea solo para alimentarse y dormir…

¿Cómo se podrá crear una composición, con los títulos de canciones y/o poemas? “Cuándo nadie me ve”, le pido al “Reloj” que no marque las horas, mi vista se pierde en el “Mediterráneo”, recordando aquél viejo “Poema de Amor”, y como “Penélope” borra de noche lo escrito en el día, y sin ser creyente sigue esperando aquél “Dios a la una”, y en “La felicidad”, porque al final todo es un “Cambalache”… y  “Si (If)” alguna vez se lo creyó, ahora ya no es “El Rey” y tampoco hay “Cantares” en su vida y se mantienen sus “Tres heridas”, porque tampoco sabe “Sí es de aquí o es de allá”, y sigue errante, "Sin saber por qué"... fantasías de deambulador de ciudad, que le ocupan el pensamiento…

El sol en su cénit, filtra sus rayos dorados y su luz entre las copas y las ramas de los árboles… Siente el calor en su piel, en su espalda… ese calor reconfortante, abrazador que le impulsa a sentir el placer de esas caricias solares que revitalizan su cuerpo y su alma.

El modernismo le rodea, así como esa arquitectura tan característica de su ciudad… no le presta demasiada atención, ya que forma parte de su cotidianidad… Algunas calles están tomadas por los turistas, ya que los naturales de la ciudad casi no se ven… es un día estupendo para estar en la playa… Distintas leguas, distintas culturas… todas “patean” la ciudad en busca de los sitios más conocidos…

¡Cuánto se aprende caminando por una ciudad! No son solo los monumentos, sino que al final, aquello que se recordará: sus aromas, sus calles, sus árboles, e incluso alguna vez, sus gentes… Miles de fotos  que pocas veces serán vistas, y cientos de sitios, monumentos o atracciones que se confundirán entre ellas, y que no se sabrá dónde era, ni que era aquello…

Y, sí, es cierto aquello que las “ciudades son libros que se leen con los pies” (1), pues son ellos los que te enseñan y los que te llevan… solo falta tener los ojos abiertos, y dejar que la mente vaya incorporando las peculiaridades de cada una…

Ya enfila, para ir acercándose a su destino… Lleva más de una hora y media pateando calles, sin prestar atención a nada en particular y a todo en general, dentro de lo que le dejan sus pensamientos.

El sonido de un mensaje le alerta, pero no le hace caso y continúa su marcha… Alguna publicidad, algún correo, o algún mensaje que ya responderá luego con tranquilidad… Si fuera algo urgente, no llegaría por mensaje…

Aun así, y después de unos metros, su instinto le acucia para que mire el dichoso mensaje… y, al final se decide a hacerlo, esperando encontrar lo de siempre…

Termina por decidirse, saca el móvil del bolsillo, y abre la aplicación de mensajería… ¡Se detiene de golpe!, ¡No puede creerlo! ¿Cómo es posible que ese día y a esa hora, reciba su mensaje?

¡Sí, es ella…! Este mensaje lo hubiera esperado el primer día, ¿pero ahora?

Bien, una vez superada la primera sorpresa, piensa que no dejará de ser una despedida, innecesaria por supuesto, porque poco o nada hay que decirse…

El corazón le late con fuerza, dentro de la calma que experimenta… ¡no tiene  ni quiere vanas ilusiones!

El mensaje contiene un poco de todo: reproches, amor… despedida…

No entra al trapo, aunque no acepta los reproches… tampoco quiere hacer sangre del pasado… Quizás, quizás en otro momento hubiera desmontado uno a uno, con precisión matemática cada uno de lo  escrito ¿para qué? ¿Por qué iba a hacerlo?… A esta altura, ¿valía la pena?

Pero, con todo esto, no se conforma, y decide jugar al todo o nada, y 
propone un encuentro en el lugar que fuere… Ayer tan cerca y tan lejos, y hoy, parece que tan cerca y un poco menos lejos… aunque su escepticismo le hace ser bastante incrédulo…

Sigue caminando sin esperar respuesta, ya cerca de su casa, y sin esperanza de respuesta, y aunque quisiera ir a su encuentro, ignora dónde puede estar ella…

Al cabo de un rato, de nuevo el sonidito del mensaje… ¿quién será ahora?

¡Sorpresa mayúscula! ¡Reto aceptado! ¿Dónde? Apenas 400 metros les separan… Una hora antes,  había pasado por la puerta en su deambular…

Ahora sí tiene destino y toma rumbo fijo. Ahora no deambula, ahora camina directo hacia ella… ¡No le importa que saldrá de ese encuentro! Ahora lo que importa es encontrarse…

Entra y la busca en el fondo, y es ella quién se hace ver, ya que está casi a su lado… Abrazo largo y besos… y el tiempo se detiene…

Deciden irse a otro sitio más tranquilo. Les queda poco tiempo, y tienen muchas cosas que decirse… o no… Salen tomados de la mano…

El tiempo se acelera… Ella se irá apenas en un par de horas…

¿Para siempre?



Mayo, 23 de 2017


(1)        Canción de Quintín Cabrera

21 de mayo de 2017

TAN CERCA, Y TAN LEJOS…

Pasó parte de la mañana caminando por el centro de la ciudad… sin destino fijo, aunque con la vana esperanza de encontrarla en algún momento a la vuelta de 
la esquina…

El día es soleado, con una suave brisa, fresca, que llega a crear cierta molestia si uno camina por el lado de la sombra…

Cientos de turistas inundan las calles, a veces incluso provocando molestias en el resto de los ciudadanos de la ciudad… Responde varias preguntas de turistas sobre sitios o monumentos emblemáticos de su ciudad…

Entra en una librería, no con el fin de comprar algo, sino para sentir el placer de ver y oler los libros que se exponen en grande librería… Al final, como siempre, termina comprando algo… En este caso, le puede el genio, y termina comprando una novela histórica, de una época que le apasiona, como es la edad media española… a precio de oferta, ya que no está para gastar en libros, cuándo tiene en su mesa, varios todavía por leer… pero, los libros son su gran debilidad… como el amor, es otra de esas debilidades que en el declinar de su vida, todavía mantiene, a pesar de su escepticismo…

Vuelve a su casa, caminando despacio, ya que además le duelen las lumbares (lleva días sin que le molesten, pero tenía que ser hoy precisamente que le volviera el dolor…), con la sana intención de descansar unos minutos y luego ir a comprar, sobre todo verdura y fruta, alimentos básicos de su dieta…

Mientras tanto, abre su ordenador, y por casualidad se encuentra con una canción de Camilo Blanes, el hijo de Camilo Sesto, y sin darse cuenta se encuentra inmerso en la música de ambos, sobre todo en la de Camilo Sesto, cuyas canciones fueron parte de su vida de juventud… Quizás no haya existido nadie que le haya cantado al amor como Camilo… Y, tal como comentaba anteriormente, su debilidad es el Amor, sobre todo el Amor por una persona en especial…

Y en ese tiempo, su mente recuerda tiempos pasados ha tiempo, pero también tiempo muy cercano… ¡Ah, el amor!, ¡qué traicionero termina siendo! Sabe que esa persona está cerca, posiblemente a cientos de metros en ese momento, a poco más de mil o dos mil como mucho… pero, ¡la siente tan lejos! El amor de su vida, puede estar a tiro de piedra, pero no puede alcanzarlo… ¡tan cerca y tan lejos!

Y así va transcurriendo el tiempo, se posterga la compra, y al final tiene que optar entre ir a comprar o cometer un pecado, venial, pero pecado al fin y al cabo…

Decide hacer un arroz negro (procesado y congelado), y, para “celebrar” el pecado y la soledad, abre una botella de cava, y así brindar por su amor ausente, el amor ido…

No saborea la comida, como no disfruta de los paseos por la ciudad, ni de otras cosas… ¿cómo se puede disfrutar de algo en soledad, cuándo se podía haber compartido con el amor de su vida?

No irá a comprar… ¡da igual!, siempre se puede improvisar algo… saldrá de nuevo a la calle a deambular por las calles de su ciudad… a cansar sus piernas y su cuerpo, a olvidarse que a tiro de piedra está la persona que ama, y que sin embargo se ha vuelto inalcanzable… Reflexionará, mientras camina, sobre la estupidez humana, sobre el orgullo y las prioridades en la vida… Sobre el significado del Amor para cada persona…  y la soledad del que ama, y se sabe correspondido, pero no comprendido… reflexionará y seguirá andando, hacia dónde le lleven sus piernas… no importa el destino… en realidad, ¡no importa nada!

Mientras tanto, la botella se va vaciando, y en la nebulosa de una mente y un corazón herido, solo un pensamiento se hace presente en el  rostro y en la sonrisa cercana y tan lejana… aunque, a esta altura, siga sin importar nada… porque no hay futuro, pero en realidad, tampoco hay presente… ¡solo hay nada!
¡Solo le queda el resto de la botella y el deambular por su ciudad, por dónde le puedan llevar sus pies!

¡Esa es su realidad!, lo demás, ¡todo es fantasía, todo es ilusión, todo es sueño, todo es banalidad!

Barcelona, 20 de mayo de 2017


19 de abril de 2017

MIRANDO EL MEDITERRÁNEO

El mar entre los pinos se divisa en la cercanía… La tarde cae y el sol está retirándose por el horizonte, mostrando sus reflejos dorados y rojizos, mientras el silencio solo es roto por el trinar de los pájaros en los cercanos pinos…

Un par de ellos, se han atrevido a acercarse durante estos días hasta los grandes maceteros de la terraza, y de seguir así, dentro de poco los tendré en la mesa… Me recordaron a aquellos dos ruiseñores japoneses que tenían mis hijos, años ha, y que un día se soltaron a volar en libertad hacia los pinos y hacia el bosque…

Siempre les recuerdo, cuando oigo trinos cerca, y, me pregunto si serán sus nietos o biznietos ya, los que cantan en mis pinos cercanos… y su recuerdo genético les hace volver a mi terraza solitaria…

Durante el día la luz, esta luz mediterránea inunda e invade mi casa, y por ende mi terraza, deslumbrando a quién ose mirar de frente. El calor del sol en la piel, y en la espalda me produce un enorme placer, me regenera y me carga de energía positiva… La luz, esta maravillosa luz, y el cercano mar, ahora de color azul metalizado, azul durante las horas de sol, me llenan de paz y tranquilidad… Esa paz y esa tranquilidad, imprescindible para dominar el dolor, ese dolor sordo que se pega al alma, y que forma parte de uno, y que se arrastra como el prisionero a sus cadenas…

Sin embargo, el dolor es controlable. No se puede eliminar, porque forma parte de uno, pero sí se puede controlar y no dejarle avanzar hasta que nos imposibilite vivir… A veces, por momentos, se hace sentir como una puñalada fría que atraviesa cuerpo y alma, fina y temporal que nos recuerda que sigue ahí… que no es tan fácil desprenderse de él… Pero, vuelve el control, y solo queda ese reflejo de la herida en el alma, y que va acumulando cicatrices invisibles…

Hace casi un mes que la primavera nos cobija, los cerezos están en flor, y el estallido de luz y color ha tomado cuerpo… Esa primavera, que siempre se presume venturosa y maravillosa, aunque a veces no resulte ni venturosa ni maravillosa. Está aquí, y es la que nos regala esta explosión de luz… luz que es vida, a pesar que la vida tampoco es sinónimo de ventura y alegría… pero, a esa vida le tenemos que dar una oportunidad… Si no fuera así, ¿valdría la pena vivirla?


El mar, la luz, el sol, la calma, la paz, el trinar de mis “ruiseñores”, incluso la ausencia de gaviotas, las canciones que salen de mi ordenador en forma caótica,  permiten disfrutar del tiempo en soledad, leyendo a ratos, trabajando a otros, o simplemente fijando mi mirada en el horizonte y pensar, pensar, pensar… con dolor y en paz…

25 de septiembre de 2016

EL HORIZONTE… LA BÚSQUEDA

Dice un proverbio tuareg, que “El hombre mora en el horizonte”, porque es el horizonte aquél lugar al que siempre queremos ir, y en su búsqueda constante caminamos por la vida y, se supone, hacia la vida. El horizonte es la perfección, es aquél objetivo hacia el que caminamos, pero sabemos que nunca llegaremos, pues siempre habrá un horizonte en nuestro camino.

Pero, ¿qué es lo importante?

Es esa búsqueda y ese camino, lo que nos hace a los humanos tan especiales, para lo bueno y lo malo, todo depende de la visión que se tenga de la búsqueda y sobre todo de la llegada… Pues, nunca habrá llegada.

Los tuaregs, hombres del desierto, veían en el horizonte su destino, y en su sabiduría no se aferraban a un sitio concreto, sino que se movían constantemente, buscando su destino, su horizonte…

Esa sabiduría de la búsqueda, dónde lo importante no es la llegada, sino el propio camino, la propia búsqueda, ha sido totalmente abandonada, y de ahí, de ese abandono, llegamos a la situación terrible actual de la humanidad… Las guerras de conquista han dado paso a otras guerras, disfrazadas de “ideales”, que no es más que ideología rancia, brutal y de desprecio por el ser humano, y de la búsqueda del horizonte…

Nuestro comportamiento es el de aquí y ahora… el de “todo vale” para conseguir ciertos objetivos, que no son más que poder, poder y poder… , dónde se confunden otros, como el dinero, la religión, los recursos, pero se resumen todos en uno solo: “el poder”, el poder sobre los demás, el poder del pastor sobre el rebaño torpe y sin voluntad, que camina, contento hacia el precipicio o hacia el matadero, conducido por aquellos que utilizan y dominan los resortes emocionales de los ignorantes, mediocres y estúpidos, que hemos olvidado la búsqueda individual de nuestro destino: ¡el horizonte!

Cuánta más “información” está a nuestro alcance, más desinformados estamos, más fácil es conducirnos como rebaños… A lo largo de la historia ha sido así, y, en pleno siglo XXI, dónde como nunca  en nuestro largo caminar sobre la tierra, hemos estado “tan informados”, “tan formados”, resulta que las ideologías de exterminio, de desprecio por el otro, del racismo y la xenofobia y, sobre todo la aplicación práctica de ese extermino, de ese desprecio al otro, al diferente, la humillación, la vulneración de los derechos humanos fundamentales, no solo están a la orden del día, sino que  posiblemente, están más exacerbadas que nunca.  El derecho del diferente, es decir, de cualquier otro que no sea uno mismo, ha desaparecido casi por completo (si es que ha existido), y aunque se levantan voces en distintas partes de este planeta, al final terminamos por no hacer nada, porque al final vivimos y somos sociedades aborregadas y cobardes.

Hacemos oídos sordos, miramos para otro lado, ante todos estos hechos que ocurren día a día. Los miles de muertos diarios en guerras brutales e inútiles (todas las guerras son inútiles). El fanatismo religioso, el fanatismo laicista, la destrucción del otro, de aquello que representa a un pasado o un presente diferente, es noticia cada día… El esclavismo existente en diversas partes del mundo, la sumisión y tortura a las mujeres en otras partes, la destrucción por la destrucción están ahí, y no vemos nada… De tanto mirar no vemos nada…

“tierra…” (Párrafo perdido)

Como miles de personas se arriesgan a la aventura de la supervivencia, al embarcarse en rutas kilométricas, dónde son pasto de los buitres de las mafias que lucran con su dolor, con su ansia de caminar hacia el horizonte, y dónde mueren por el camino, en barcos que son chatarra andante, y aquellos que pueden llegar a un sitio, que sería el inicio de esa parada hacia su destino, luego son encerrados, utilizados nuevamente, y pasto de la xenofobia y el racismo de los “buenos”…

Hemos dejado de buscar nuestra morada en el horizonte, y hemos pasado a cuidar nuestro pequeño cortijito, y así nuestro horizonte solo es un pequeño pedazo de tierra, dónde nos echarán un día, porque nos hemos muerto sin saber que todos tenemos que llegar allí, pero que lo importante no era el destino, sino el camino… y ese pedazo de tierra o aquella parte de tierra o de agua que reciba nuestras cenizas, será el lugar que nadie recordará… tierra dónde seremos pasto de gusanos o diluidos en el mar o llevados por el viento… ¿quién se acordará entonces de nosotros?

Cuando comenzamos a creer que somos inmortales, hemos dejado de buscar el horizonte… hemos dejado de creer en el misterio de la vida, y tal como  dice  MAURICIO WIESENTHAL en un artículo sobre Rilke y sus “Elegías” paridas e iniciadas en el castillo de Duino:                         
“... Y será aquí donde comprenderá que el hombre moderno de Occidente, con su terror a la muerte, ha roto el camino que siguen los ángeles para comunicarse con los vivos, dejándonos sumidos en la ignorancia y en la angustia de una existencia sin revelación ni futuro”.
Castillo construido en el siglo X, destruido prácticamente, durante los bombardeos que sufrió durante la Gran Guerra, y que ahora es un museo que evoca muchos de los hechos acaecidos en Europa, muchos de ellos horrorosos.

No hay duda alguna, que el ser humano ha sido y es, capaz de los hechos más extraordinarios y también de los más terribles y tenebrosos. Ha sido capaz de levantar una ciudad como Palmira, en pleno desierto hace más de 15 siglos, y ha sido capaz de destruir gran parte de lo que quedaba de aquella obra grandiosa, en pocos días, porque había sido levantada por “infieles”,  así vemos en los últimos años, “hazañas” de este tipo por esos fundamentalistas, por esos “fieles” que buscan llegar al paraíso destruyendo y matando todo aquello que es bello y que proviene o hacen “los infieles”.

Tampoco hay duda, que en todo ser humano, existe una especie de doble alma, dónde hay una parte en nuestro fuero interior, que cuándo surge nos puede hacer extraordinarios o brutales asesinos y destructores de todo aquello que es la “otra parte”, si lo simplificara, diría que en cada uno de nosotros coexisten el ángel y el demonio, y que viven en lucha constante, dónde no siempre triunfa el ángel. Ese “ángel”, está nutrido por el respeto  hacia los demás, el amor, la bondad, la educación, la lucha por la construcción de una sociedad mejor, es decir, el camino hacia el horizonte…

El otro está nutrido por el odio, la ignorancia, la humillación al otro, la destrucción de todo aquello que no sea “lo suyo”,  él es el dueño “de la verdad absoluta”, y como guardián de esa “verdad absoluta”, encerrada en caja con 7 llaves, matará, destruirá y humillará a todo aquellos que no piensen igual, y no parará hasta llevarnos al redil, a otra caja muy grande, que no deja de ser una cárcel, dónde se pretende que todo aquello que, justamente nos hace humanos, desaparezca.

Pero no solo los que destruyen, matan y humillan son responsables de todo esto, también lo son, lo somos, todos aquellos que callamos, que miremos para otro lado, o que hacemos oídos sordos, pues solo nos horrorizamos los 5 minutos en que las noticias nos dan informaciones sobre algunos de estos hechos. También aquellos que nutren y abastecen a los brazos que matan, destruyen y humillan, con armas, con desinformación, con recursos, sea facilitándolos o comprándoles petróleo u otro tipo de elementos, que les permiten mantenerse en sus “cruzadas o yihads” contra los diferentes. Y, gran parte de estos últimos, están entre nosotros, conviven con nosotros…

Por eso cuándo escribía, curiosamente encontré en Rilke algo sobre la caja o las dos almas, cuándo dice:

No analizamos nuestros problemas en toda su profundidad y no nos damos cuenta de que tienen, por decirlo así, un doble fondo. Y todos nuestros esfuerzos por llegar hasta el fondo de las cosas se detienen en el falso nivel. ¿En qué momento va a abrirse el cajón secreto? Eso no depende de nuestra habilidad, sino que un gesto involuntario y fortuito –quizás un descuido– nos permitirá descubrir el resorte, en el momento menos pensado”

Pero, sin embargo, me pregunto si realmente hoy en día, depende o no de nuestra habilidad para abrir ese doble fondo. Lógicamente, no es lo más cómodo, pero sí queremos que nuestra morada esté en el horizonte, debemos forzarnos a llegar a ese doble fondo, y abrirlo para que la luz también llegue al mismo, porque de no hacerlo, no tenemos horizonte alguno, porque no tenemos futuro… Ese horizonte, ese futuro, hoy está secuestrado, y no depende de nadie más que de nosotros mismos, desterrar la ignorancia de nuestras vidas, para llegar a ese doble fondo…

¿Cuál es el horizonte al que debemos llegar a morar? Nuestro horizonte no es otro que el llegar a ser una humanidad mejor, más solidaria, más igualitaria, más justa…

Y para alcanzarlo, es indispensable que cada uno de nosotros sea mejor, más justo, más solidario, más justo, más y mejor persona… pero, para ello necesitamos esforzarnos, salir de nuestra comodidad, reflexionar, educar y educarnos, racionalizar, pensar… ¡pensar como individuos y no como masa!

Solo así dejaremos de ser borregos, y dirigir a los pastores y no ser pastoreados… y a todos los que fomentan el odio, la diferencia por encima de lo que nos une, la intransigencia y todo aquello que busca el enfrentamiento, decirles que tenemos memoria, que nos acordamos lo que hicieron aquellos que pensaban y actuaban como ellos en el pasado, y que no lo lograrán… que para ser mejores no hace falta destruirlo todo, arrasar lo que nuestros antepasados, o simplemente los de ayer, hicieron… qué tenemos construir sobre lo construido, y cuándo haya que sanear o corregir, que lo haremos, pero no a costa de la destrucción…

Tenemos que decirle a todos ellos ¡Basta!, basta ya de tanta mentira, basta ya de erigirse en representantes de una entelequia, y actuar en nombre de… Dios, del pueblo, de la lengua, del color de la piel, en nombre de lo que sea… ¡Basta ya! En nombre de… se han cometido los mayores crímenes contra la humanidad… y ahí están, al alcance de nuestra memoria, de nuestras miradas… ¿Cómo es que no lo vemos?

Tenemos que decirles ¡Basta ya a la ignorancia!

En su primera elegía, Rilke dice: ¿Quién pues, si yo gritase, me oiría desde los coros de los ángeles?

Y, ¿quién soy yo, más que una leve voz que clama en este mundo, para ser oído? Pero, si no es una, sino que son muchas las voces, cientos, miles, millones las que clamen, las que gritaran, ¿no seríamos oídos desde los coros de los ángeles?

Por mi parte, seguiré intentando buscar mi morada en el horizonte, y me seguiré preguntando como hacía desde muy pequeño, desde los montes de mi tierra gallega, cuándo el sol se perdía en el horizonte, ¿Cómo puedo llegar allí? Hubo un tiempo que creí que había llegado, no era más que un poco más ignorante que lo soy hoy, y por ello seguiré buscando y caminando, aunque mis piernas se muevan más lentamente… y sea mucho más escéptico…


Barcelona, 24 de septiembre de 2016