Bueno compañero, el día llegó a su final. Sin
pretenderlo hemos recorrido más de 800 km, y con mucha tranquilidad… Cuándo
salimos, ni pensábamos en recorrer más de 500, y ya ves, aquí estamos, frescos
y satisfechos…
Después de algún tiempo, volvemos a compartir un largo
viaje… No es igual ni similar a otros realizados en otros momentos, pero como
ya sabes, ningún viaje es igual a otro, aun recorriendo el mismo camino…
Cuando se decidió, realmente no confiaba en poder
hacerlo, no confiaba en ti, pero tampoco en mí…
En ti, porque ya hace mucho que no salías a la
carretera, y en mí por lo mismo, pero además porque mis piernas, tiempo atrás,
no respondían adecuadamente.
¿Recuerdas compañero, recuerdas como estaba hace unos
4 o 5 años atrás?
Recuerdas, que apenas podía caminar, por los dolores que me
atenazaban desde los gemelos hasta los glúteos… y, sin embargo, caminaba
compañero, caminaba y hacía esfuerzos para no entorpecer ni perjudicar a mis acompañantes…
¿Recuerdas las dudas que me surgían, sobre la causa de
aquello? Y, luego resultó, que eso con ser muy doloroso, se iba a solucionar
muy fácilmente, mientras que aparecía algo mucho más grave y complicado… ¿Ahí
comenzó a joderse todo, compañero, o ya venía madurando?
Me falta confianza y fe compañero, como ya has
comprobado... reconozco mi equivocación, en todos los sentidos.
Llevamos juntos más de 19 años y recorridos 460.000 km
en estos años… Juntos nos hemos hecho mayores, y ahora nos hacemos viejos,
todavía juntos…
A ti, ya hace rato que te quieren enviar al
cementerio, y a mí… a mí, trataron de “jubilarme” de varios apartados de la
vida… En algunos lo consiguieron, pero todavía estoy aquí, preparado para
seguir dando guerra.
Juntos hemos compartido silencios, música, charlas,
has aguantado mis enfados, mis risas y hasta mis lágrimas… compartido compañías
agradables casi siempre y excepcionalmente alguna no tan agradable…
Nuestros largos viajes, siempre fueron acompañados,
salvo este… es el primero después de tantos años, esta vez, estamos solos
compañero, solos, tú, yo y el camino hacia el horizonte…
Hemos compartido, muchas, muchas horas los dos solos,
en viajes cortos, de esos de 100/120 km, pero todos los demás han sido siempre
con alguien más… muchos felices y algún que otro con ratos de cabreos supinos,
aunque momentáneos…
Hemos atravesado España de punta a punta varias veces…
hemos recorrido parte de Europa: Francia, Suiza, Alemania, Austria, Italia,
Mónaco… ciudades como Múnich, Viena, Florencia, Montecarlo… nos han acogido y
recorrido sus calles… Andorra, Barcelona, Gerona, Tarragona, Lérida, Zaragoza,
Huesca, Teruel, Valencia, Murcia, Almería, Granada, Córdoba, Málaga, Pamplona, San Sebastián,
Vitoria, Bilbao, Santander, Oviedo, La Coruña, León, Burgos, Soria, y otras nos
han visto estar y pasar…
¡Cuántas vivencias y emociones juntos, estimado
compañero! Sitios imposibles a veces… Autopistas, autovías, carreteras
nacionales, regionales, provinciales, comarcales y hasta caminos de aldeas
recorridas…
Reconozco que en los últimos años, no me ocupé
demasiado de ti… quizás, quizás tampoco me he ocupado de mí… intenté ocuparme
de los demás más que de mí, y quizás, ahí también me equivoqué…
Los dos llevamos muchas heridas en el cuerpo,
producidas a lo largo de nuestras vidas, y no siempre fueron curadas
adecuadamente.
Las tuyas, son visibles, son externas, como los
grandes guerreros se muestran en tu cuerpo… y yo no supe curarlas a tiempo…
Las mías, compañero, son internas, esas que no se ven,
pero están ahí, como las tuyas, abiertas algunas, cerradas otras, con costuras
finas o con grandes costurones… que sombrean la mirada y surcan el rostro.
Hace dos días, iniciábamos el periplo con todo
planificado, pero cuándo algo puede salir mal, termina saliendo mal…. ¡maldita
ley de Murphy!
Barcelona – Lérida, hace dos días salíamos para que te
realizaran una pequeña intervención, pero la falta de profesionalidad y
necedad, hizo que la planificación saltara por los aires… pero, como dice el
refrán “no hay mal que dure 100 años”, y al final, logramos iniciar este
periplo de extremo a extremo de país… Eso nos ha obligado a hacer noche en
Lérida, y ayer la lluvia torrencial ha embarrado todo lo que ha encontrado, y a
ti te ha dejado hecho un cromo… Todavía hoy te quedan restos… yo tuve más
suerte.
Lérida – Andorra, con calma por carreteras
provinciales… tranquilos, aunque con el tiempo justo para llegar a tiempo. Tiempo
para estar con mi hija, mi yerno y mi neta… Unas horas, solo unas horas, pero
lo bueno, si es breve, dos veces bueno… Ver crecer a esta niña, me traslada al
crecimiento de mis hijos… y los recuerdos se avivan… y, de alguna forma, te
sientes confortado, porque parte de uno está en esa niña inquieta, vivaz e
inteligente… a través de mi hija, a través de esos años dedicados a los hijos…
Sábado, salida con destino final a La Coruña… sin
planes, con una sola idea: nos detendremos cuando el cansancio nos pueda… da
igual que sean 200 o 400 km… Optimista, creía que si llegábamos a Burgos, ya
sería una hazaña…
¡Hoy dormimos a 12 km de Astorga! ¡Hazaña y media
compañero! ¡Bien por nosotros!
Por primera vez no hemos pisado una autopista, y
además de no pagar un céntimo de peajes, hemos disfrutado, de nuevo de la
carretera y de sus paisajes…
Recorremos carreteras nacionales, provinciales,
autovías… algunas ya conocidas, otras no… por ser nuevas o porque en viajes
anteriores nos decidimos por autopistas… más rápidas, pero más aburridas.
Hoy no ha sido así; viajamos con calma, sin superar en
ningún caso, los límites de velocidad, aunque estimado compañero, algunas veces
he tenido que frenarte… ¡Y luego dicen, que estás viejo!
Paisajes múltiples, montañas, ríos, llanos, pero
verde, verde por todos lados… con amapolas que salpican el verde desde Andorra
hasta Astorga, agitándose con el viento, saludándonos al pasar… salpicados de
amarilla genista, de lavanda bordeando las carreteras, creciendo libre y
marcando su territorio…
Durante horas nos acompaña la radio… hasta que
comienza el futbol, que todo lo invade, y pasamos a los CD de siempre, esos que
viajan con nosotros desde hace años…Jorge Negrete, Joan Manuel Serrat, siempre
Serrat… Los Panchos…
Inyección de adrenalina en vena, con la música de
siempre, la del amor y el desamor… mientras el tiempo fue transcurriendo y el
silencio así como la tranquilidad del camino, lleva mis pensamientos muy lejos,
pero también muy cerca…
Repaso tiempos y momentos, errores, emociones,
lágrimas y felicidad… ¿Te acuerdas compañero de todas ellas?
El sosiego, la conversación con uno mismo, en calma,
proporciona una tranquilidad y objetividad pasmosa… apenas una punzada de
nostalgia, y hasta de dolor, aquello que fue, lo que no fue, y lo que pudo
haber sido…
La edad, compañero, si no te otorga sosiego, que es el
inicio de la sabiduría, no sirve de nada… La experiencia suele ser una carga,
que te impide volar y soñar, seguir soñando…
Somos viejos compañero, pero nuestro corazón late con
la misma intensidad, incluso con más, que el de los jóvenes, aunque para estos
comencemos a ser una especie de muebles…
Nuestros tiempos pasaron, y quizás ahora, podamos
disfrutar del tiempo y de la vida que nos queda. ¿Recuerdas, compañero,
aquellas jornadas de 12 / 14 horas, fines de semana incluidos? Algún día,
compañero, tendríamos que escribir sobre todo aquello… De todos aquellos años,
de días interminables, de responsabilidades asumidas, de aprendizajes y de
enseñanzas… ¡Algún día compañero, algún día deberíamos hacerlo!
Nos han llamado de todo, incluso inútiles,
intolerantes y otras lindezas… pero aquí seguimos compañero, aquí seguimos
todavía, tolerando y siendo útiles a los demás.
Todavía seguimos en la carretera, como hace tantos
años…
Estimado compañero, compañero de viaje, tú que has
compartido mis sueños, mi rabia, mi dolor y mi felicidad, y sigues
compartiendo, todavía tenemos cuerda para rato…
Y, como siempre, seguirás soportando mi voz
desgarrante, cantar con emoción las canciones de nuestros CD… ¡solo para mis oídos
y para ti, sino me encarcelan!
Seguiré emocionándome con Mediterráneo, Poco antes que
den las diez, Penélope, Poema de Amor, Fiesta, Si la muerte pisa mi huerto… Con
Ojos verdes, Reloj, y con el gran mariachi…
Todas ellas y muchas más elevan mi alma y mi corazón;
solos, recorriendo caminos…
Algún día, compañero, también deberíamos escribir
sobre cada una de esas canciones, y lo que representaron en su momento, y cuál
era ese momento… ¡algún día compañero!, ¡algún día!
¡Siento que estoy vivo! No me importa el destino, sino
el camino… la aventura de la carretera, y ver a última hora, en qué sitio
podremos dormir esta noche…
El camino es lo importante, y es el camino que hay
que disfrutar y vivir con intensidad…
Reírme de mi mismo, porque hago una reserva para un
día incorrecto, o realizar otra en León, y después de pelearme con Google Maps,
porque la ruta que señalaba no tenía ni pies ni cabeza, resulta que la puñetera
reserva se había hecho en León, sí, pero en León, en Méjico… y de ahí que el
Maps se volviera loco…
Esto no me pasaba, compañero, cuando no existían ni
Google, GPS, Booking y otros… Carretera
y manta, y parar en los hoteles de carretera, que ya sabíamos que eran
buenos y baratos, y a lo sumo, recurría a la Guía Campsa o a la de Repsol…
Todo se complicó, cuando comenzamos a ir a Paradores o
a hoteles de 4 y 5 estrellas… Hay que volver a la carretera… a la de toda la
vida, compañero; es la única forma de viajar y de disfrutar del camino, a pesar
que las autovías se cargaron parte de aquellos caminos, por dónde podías parar
en cualquier momento y disfrutar un rato del paisaje o de un café, sin tener
que parar en un área de servicio…
Solo dos personas muy queridas por mí, no compartieron
viajes contigo… Mi padre, por haberse ido antes que tú llegaras a nuestras
vidas, y mi nieta, que por edad, no ha podido compartir trayecto con ambos…
Viejo compañero, hemos devorado quilómetros,
atravesado pueblos y ciudades… campos verdes, montañas, mesetas y altozanos;
cruzado ríos, puentes y viaductos… Intensidad de colores y de orografía, que
hacen de este viaje, la huida de la rutina de la planicie eterna y aburrida…
Buenas noches compañero, mañana continuaremos el
viaje; todavía nos quedan alrededor de 300 km, también por paisajes variados y
diversos, subiendo y atravesando los Montes de Galicia, para llegar al lado del
mar…
¡Allí nos espera otra historia…!
Alrededores de Astorga, 26 de mayo de 2018