23 de abril de 2020

El día que nos robaron las rosas y los libros



Hace un poco más de 40 años, una joven pareja llegaba a Barcelona, ciudad de fachadas negras y un aspecto gris, donde las Ramblas todavía mantenían aquél encanto que tanto había enamorado a grandes personajes, dónde el Raval, era el barrio chino, y estaban de moda los espectáculos de travestis y El Molino giraba como si el tiempo no hubiera pasado, la Sagrada Familia estaba parada y le daba un cierto encanto de obra grandiosa inacabada…

Era un día lluvioso y frío, muy otoñal, que no hacía muy deseable quedarse en ella…

Llegaban con una mano adelante y otra atrás… pero como ya le habíamos dicho a nuestros amigos, con las manos llenas de ilusiones, de sueños y deseos de comernos el mundo… Atrás quedaban amigos, una vida distinta en un mundo distinto, trabajos, unas vivencias de años, y por delante no teníamos nada…

Poco a poco fueron descubriendo las costumbres y hábitos de nuestra nueva ciudad, y sus tradiciones… encontramos muy buenas personas, algunos de ellos todavía siguen siendo sus grandes amigos… Y, rápidamente se “afiliaron” a esas tradiciones y a esas costumbres…

Una de ellas, les enamoró para siempre, y fue la del Libro y la Rosa, el día 23 de abril, la festividad de San Jorge o diada de Sant Jordi…
El hombre regalaba una rosa (roja, claro) a la mujer (esposa, novia, amiga, etc.) y ella a él un libro… y, alrededor de todo ello, estaba el espectáculo en la calle: paradas con rosas y libros, otras con rosas, otras con libros solamente… la gente en la calle, paseando, viendo, comprando si no lo habían hecho anteriormente… Se sentían parte de esa sociedad, de esa tradición, tan hermosa, a cuenta de la leyenda de San Jorge… Paseos, encuentro con amigos… la primavera en su casi plenitud…

En su caso, ambos lectores empedernidos, modificaron rápidamente esa tradición, que hoy ya está generalizada, y es que además de la rosa que recibía ella, los dos recibían un libro…

Al aumentar la familia, esa tradición se extendió a los nuevos integrantes… La niña recibía una rosa y un cuento, y el niño un cuento igual que su hermana… de ahí, a libros juveniles, y así se fue escalando en la pirámide del crecimiento…

Y así pasaron los años… la vida los fue dispersando, aun así, siempre intentaron mantener la tradición en la medida de lo posible. En aquellos días laborales, siempre había un rato para disfrutar del día, y aprovechar el fin de semana anterior, dónde la fiesta ya estaba en la calle… No era ni es por barrios, sino en toda la ciudad, en todos los pueblos de Cataluña, Sant Jordi es una gran fiesta, la de la Rosa y el Libro…

El gran espectáculo de color, de amor y de amistad, y casi siempre de luminosidad en esta ciudad mediterránea… pero aun, en los días de lluvia, dónde las paradas o tenderetes casi desaparecían de las calles, aun así era MUY ESPECIAL… porque también era una buena excusa para meterse de lleno entrar en ese hermoso laberinto que es una librería, aunque ya se hubieran comprado los libros pertinentes, alguno más siempre podía caer…

Y así año tras año… Y así pasaron los años… incluso alguno de ellos, “exportó” esa tradición, ¿Qué dos  cosas mejor para regalar a quién se quiere, que una rosa y un libro?

Hoy, 23 de abril de 2020, se consiguió lo imposible: que los libros y las rosas desaparecieran de las calles de mi ciudad y de todos los pueblos y ciudades de Cataluña, y allí dónde se extendió esta hermosa tradición…

Lo consiguió un maldito virus, Covid19, cuyo origen ha sido China, a la que ya muchos comenzamos a llamar el virus chino, nuevamente, otro más en pocos años…

Este virus chino nos ha barrido de las calles, encerrándonos en nuestras viviendas sin posibilidad de patear nuestros pavimentos, y a otros los ha barrido de la vida para siempre…

Este maldito virus, ha barrido las rosas y los libros de nuestras calles, de nuestras casas… ha barrido la emoción al abrir el libro regalado, al entregar y recibir la rosa… ¿quién nos devuelve esa alegría y esa emoción? ¿Quién nos devuelve ese abrazo y ese beso que no nos podemos dar?

Hoy, es un día de libros y rosas virtuales, pero las rosas aun siendo rojas, están teñidas de negro… algunas son negras como el azabache…
Rosas negras por las personas fallecidas… Rosas negras por que han matado el día de las rosas rojas y los libros… Rosas negras que nos robaron la emoción y los besos y los abrazos…

Ese maldito virus, ha logrado que los libros y las rosas han desaparecido de las calles y de las manos de todos nosotros… de mi ciudad y de nuestra vida…

Hoy 23 de abril de 2020, es el día en que han desaparecido los símbolos maravillosos del amor y la amistad…

Hoy es el día, que nunca vuelva a producirse jamás… ¡jamás!, aunque ya nunca volveremos a ser los que fuimos…

Nos han robado, hasta la fecha, 45 o 46 días, y los que vendrán… Nos han robado abrazos y besos, paseos… el sol y la lluvia… ¡nos han robado la vida!

¡Nos han robado el 23 de abril de 2020, de rosas y libros!

Pero, aun así, no podrá con nosotros; tardaremos meses y hasta años, y aunque siendo distintos e incompletos, ¡VOLVEREMOS A LOS LIBROS Y A LAS ROSAS! ¡VOLVEREMOS A LAS CALLES, CON ROSAS Y LIBROS EN UNA MANO, Y LA OTRA EN LA DE LA PERSONA AMADA!

Para todos, una rosa roja virtual…