Hace un poco más de 40 años,
una joven pareja llegaba a Barcelona, ciudad de fachadas negras y un aspecto
gris, donde las Ramblas todavía mantenían aquél encanto que tanto había enamorado
a grandes personajes, dónde el Raval, era el barrio chino, y estaban de moda
los espectáculos de travestis y El Molino giraba como si el tiempo no hubiera
pasado, la Sagrada Familia estaba parada y le daba un cierto encanto de obra
grandiosa inacabada…
Era un día lluvioso y frío,
muy otoñal, que no hacía muy deseable quedarse en ella…
Llegaban con una mano adelante
y otra atrás… pero como ya le habíamos dicho a nuestros amigos, con las manos
llenas de ilusiones, de sueños y deseos de comernos el mundo… Atrás quedaban
amigos, una vida distinta en un mundo distinto, trabajos, unas vivencias de
años, y por delante no teníamos nada…
Poco a poco fueron
descubriendo las costumbres y hábitos de nuestra nueva ciudad, y sus
tradiciones… encontramos muy buenas personas, algunos de ellos todavía siguen
siendo sus grandes amigos… Y, rápidamente se “afiliaron” a esas tradiciones y a
esas costumbres…
Una de ellas, les enamoró para
siempre, y fue la del Libro y la Rosa, el día 23 de abril, la festividad de San
Jorge o diada de Sant Jordi…
El hombre regalaba una rosa
(roja, claro) a la mujer (esposa, novia, amiga, etc.) y ella a él un libro… y,
alrededor de todo ello, estaba el espectáculo en la calle: paradas con rosas y
libros, otras con rosas, otras con libros solamente… la gente en la calle,
paseando, viendo, comprando si no lo habían hecho anteriormente… Se sentían
parte de esa sociedad, de esa tradición, tan hermosa, a cuenta de la leyenda de
San Jorge… Paseos, encuentro con amigos… la primavera en su casi plenitud…
En su caso, ambos lectores
empedernidos, modificaron rápidamente esa tradición, que hoy ya está
generalizada, y es que además de la rosa que recibía ella, los dos recibían un
libro…
Al aumentar la familia, esa
tradición se extendió a los nuevos integrantes… La niña recibía una rosa y un
cuento, y el niño un cuento igual que su hermana… de ahí, a libros juveniles, y
así se fue escalando en la pirámide del crecimiento…
Y así pasaron los años… la
vida los fue dispersando, aun así, siempre intentaron mantener la tradición en
la medida de lo posible. En aquellos días laborales, siempre había un rato para
disfrutar del día, y aprovechar el fin de semana anterior, dónde la fiesta ya
estaba en la calle… No era ni es por barrios, sino en toda la ciudad, en todos
los pueblos de Cataluña, Sant Jordi es una gran fiesta, la de la Rosa y el
Libro…
El gran espectáculo de color,
de amor y de amistad, y casi siempre de luminosidad en esta ciudad mediterránea…
pero aun, en los días de lluvia, dónde las paradas o tenderetes casi desaparecían
de las calles, aun así era MUY ESPECIAL… porque también era una buena excusa
para meterse de lleno entrar en ese hermoso laberinto que es una librería,
aunque ya se hubieran comprado los libros pertinentes, alguno más siempre podía
caer…
Y así año tras año… Y así
pasaron los años… incluso alguno de ellos, “exportó” esa tradición, ¿Qué dos cosas mejor para regalar a quién se quiere,
que una rosa y un libro?
Hoy, 23 de abril de 2020, se
consiguió lo imposible: que los libros y las rosas desaparecieran de las calles
de mi ciudad y de todos los pueblos y ciudades de Cataluña, y allí dónde se
extendió esta hermosa tradición…
Lo consiguió un maldito virus,
Covid19, cuyo origen ha sido China, a la que ya muchos comenzamos a llamar el
virus chino, nuevamente, otro más en pocos años…
Este virus chino nos ha
barrido de las calles, encerrándonos en nuestras viviendas sin posibilidad de
patear nuestros pavimentos, y a otros los ha barrido de la vida para siempre…
Este maldito virus, ha barrido
las rosas y los libros de nuestras calles, de nuestras casas… ha barrido la
emoción al abrir el libro regalado, al entregar y recibir la rosa… ¿quién nos
devuelve esa alegría y esa emoción? ¿Quién nos devuelve ese abrazo y ese beso
que no nos podemos dar?
Hoy, es un día de libros y
rosas virtuales, pero las rosas aun siendo rojas, están teñidas de negro…
algunas son negras como el azabache…
Rosas negras por las personas
fallecidas… Rosas negras por que han matado el día de las rosas rojas y los
libros… Rosas negras que nos robaron la emoción y los besos y los abrazos…
Ese maldito virus, ha logrado
que los libros y las rosas han desaparecido de las calles y de las manos de
todos nosotros… de mi ciudad y de nuestra vida…
Hoy 23 de abril de 2020, es el
día en que han desaparecido los símbolos maravillosos del amor y la amistad…
Hoy es el día, que nunca
vuelva a producirse jamás… ¡jamás!, aunque ya nunca volveremos a ser los que
fuimos…
Nos han robado, hasta la
fecha, 45 o 46 días, y los que vendrán… Nos han robado abrazos y besos, paseos…
el sol y la lluvia… ¡nos han robado la vida!
¡Nos han robado el 23 de abril
de 2020, de rosas y libros!
Pero, aun así, no podrá con
nosotros; tardaremos meses y hasta años, y aunque siendo distintos e
incompletos, ¡VOLVEREMOS A LOS LIBROS Y A LAS ROSAS! ¡VOLVEREMOS A LAS CALLES,
CON ROSAS Y LIBROS EN UNA MANO, Y LA OTRA EN LA DE LA PERSONA AMADA!
Para todos, una rosa roja
virtual…
