Todos, alguna vez o más de una, hemos sido tontos, muy tontos y hasta imbéciles… Forma parte del discurrir de la vida de las personas, del aprendizaje y el crecimiento.
Todos nos hemos visto retratados, en alguna situación de
tal calificativo; hasta aquí todo normal… Cuando es preocupante, es cuando se
persiste, y, además se va escalando la pirámide hasta llegar al vértice, a la
cumbre: graduarse como miserable…
En situaciones dramáticas, excepcionales y terribles,
como cataclismos naturales, guerras o pandemias, como la actual, recibida de
China –una vez más-, surge en las personas, y, por ende, en la sociedad,
corrientes extremas; la de una gran solidaridad, la de ayudar, seguida,
habitualmente, por una gran mayoría, y, la otra, que entra en la categoría del
título de este escrito… llegando al extremo máximo, cuando ya se convierte en
maldad…
No hay nada más peligroso que un tonto o un imbécil, pero
no hay nada más repugnante que los/as miserables, cual aves carroñeras, están
al acecho para cebarse y aprovecharse de la situación, de debilidad emocional
de la sociedad…
Y, estos/as están presentes en todos los ámbitos de la
sociedad, siendo siempre peligrosos, pero hay un nivel de esa sociedad, que es
peligrosísima… Me refiero al nivel político, y, sobre todo, si son políticos
“con mando en plaza”, es decir, con poder… son gobierno o están en sus
aledaños…
Podríamos hacer un concurso, por categorías, y una
clasificación para cada una de ellas… al estilo de la que Borenstein,
articulista del diario argentino Clarín, que cada domingo va relatando “los
pelotudos” que van apareciendo semanalmente, y así va configurando los
participantes y la tabla de clasificación… aunque ¡tiene muchísimo trabajo!, y
si incluyéramos a los de aquí, tendría que hacer una liga internacional…
El término “pelotudos” incluye a todos (tontos, imbéciles
y miserables), tendrá serias dificultades, porque tiene muchos candidatos…
Aquí, lo podríamos simplificar, pues al hacerlo por categorías, vamos
discriminando más fácilmente…
Hoy, solo me ocuparé de los miserables, que tal como
indicaba anteriormente, conlleva aprovecharse de la debilidad emocional de la
sociedad, en situaciones críticas, y además de la debilidad educacional y de
inteligencia, estas, en situaciones habituales… Si las juntamos, tenemos un
cóctel explosivo…
Y, son miserables, porque en sus hechos y en sus dichos,
no solo mienten y tergiversan, sino que lo hacen con un objetivo claro, lo que
conlleva MALDAD, porque no solo se hace a sabiendas, sino con ánimo de hacer
daño…
En España, en los últimos años, podríamos llenar varias
páginas, posiblemente, de personajes públicos miserables…
Pero, no me iré a años atrás… por el momento, me quedaré
con los que saltaron a la palestra, estos últimos meses… Alguno, por cierto, ya
viene de tiempo atrás, es pertinaz en su contumacia…
Barcelona, 22 de abril 2020
Comenzaré por el nivel más bajo, el de los tontos y muy
tontos, aunque lo iba a plantear a la inversa, pero vamos a la base de la pirámide…
No es fácil, porque en estos tiempos, tenemos variedad
abundante… pero por alguien hay que empezar la lista. Veamos:
· Aquellas
parejitas que van al súper juntitos, para comprar 4 cosas, pero cada uno lleva
un cesto o un carrito, como si no se conocieran, y cada 3 minutos están de
nuevo juntitos para “consultarse” la compra…
· Esas
otras parejitas que van por la calle, tomados de la mano, como si el mundo no
existiera…
· La
distancia social (en realidad, distancia física o distancia de seguridad) y la
confusión, que tienen algunos/as (¡bastantes!) sobre la derecha y la izquierda
en las aceras… y, lógicamente, ese metro y medio o dos metros de distancia…
Hasta mi nieta de 5 años, sabe y lo practica, yendo por la derecha, mientras
que muchos, muchos adultos, eso de la derecha y la izquierda, lo manejan al
revés… ¡Ella no lo entiende, y yo tampoco!
· El
uso de mascarillas, es sensacional… algunas personas se la ponen como
figuración, y la llevan por debajo de la nariz, suelta, en el antebrazo, como
collar… se ve en las calles, e incluso en algún establecimiento, como algún
supermercado, cuando algún empleado elige diferenciarse y entrar en esta
categoría…
· Luego
podemos pasar a algunos individuos conocidos por el mundo entero, pues,
desgraciadamente sus responsabilidades políticas son de primer nivel… Podemos
comenzar por el campeón de campeones, Donald Trump, aunque el señor presidente,
estará presente en todas las categorías, llegando a la máxima, como es la de
los miserables… aquí le pueden acompañar, para que no se sienta solo, el
presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, Boris Johnson, primer ministro del Reino
Unido… Por el momento, me voy a quedar en esa recomendación esperpéntica, para
investigar la cura de la covid 19, con calor, inyectándonos desinfectante, etc.,
dónde su amigo brasileño también le sigue los pasos… en fin… ¡Gloria eterna Mr.
President!
Mayo 2020