Han transcurrido un poco más de 24 horas que comenzó la normalización de los aeropuertos españoles, y el cielo de nuestro país comenzó de nuevo a ser surcado por aviones…
Unas 26 horas antes, aproximadamente, se había comenzado a desatar una “epidemia muy especial”, que solo afectaba a los controladores aéreos… epidemia que les “impedía” trabajar, pero no les impedía, como se vio por las televisiones, reunirse en un hotel en Barajas, muy cerca del aeropuerto, y charlar animadamente, mientras bebían plácidamente, según ha contado un periodista que logró entrar en ese salón, hasta que le expulsaron de malas maneras, al ser descubierto por los “enfermos” (Ignacio Anasagasti – El País, 4.12.10 Pag.40).
La “epidemia” se desató en forma masiva, el viernes alrededor de las 15 horas en el aeropuerto de Barajas, mientras paralelamente dicha “enfermedad” también “hacía estragos” en otros aeropuertos: Barcelona, Baleares, Valencia, Galicia, y sembró la alarma, no sólo en las autoridades y directivos de Aena, sino, y sobre todo en todos aquellos que estaban en los aeropuertos o tenían que llegar a alguno de ellos…
De nuevo, en unas fechas clave, como eran esta semana de puente de la Constitución y la Inmaculada, un grupito de personas volvía a paralizar el país y “se pasaba por el foro” a miles de pasajeros, hoteles, restaurantes, etc., en síntesis a todo un país con más de 48 millones de personas…
Cuando conocí la noticia, el mismo viernes, pensé que por enésima vez, una “casta” minoritaria, privilegiada, secuestraba al país, y dañaba económica y moralmente a miles y miles de personas, en España y fuera de España…
Tengo que reconocer, y lo hago con infinita alegría, que me equivoqué en cuánto al tiempo que esta “casta impresentable” como toda casta, iba a destrozar unos días fundamentales para millones de personas (se calcula que podrían haber sido más de 4,2 millones los afectados), y se iban a ir de nuevo “de rositas”.
Han hecho un daño enorme, brutal y salvaje, como ya se podía prever, por quién en un día como el viernes anterior a la semana del puente, “se enferman” para reivindicar unos teóricos derechos de “casta”, que además de ser los controladores, cuyo sueldo es el más alto de Europa, en muchos casos, el doble, y con una productividad inferior en un 50% en otros muchos…
Se calcula que han sido unos 600.000 los afectados, posiblemente sean más, además, insisto de “asesinar” una semana, cuya importancia económica era crucial para el sector turístico, y por ende para la economía española, por lo que indudablemente ha afectado al PIB del país.
Insisto, me he equivocado, y mi cabreo inicial, sin ser afectado directo, pero como ciudadano me he sentido maltratado y vejado, como ha sido con la casi totalidad de los españoles, la rabia e impotencia, pasó a ser alegría al ver como se zanjó la cuestión…
En este mismo cuaderno, he dejado clara mi posición con respecto a este gobierno, que nos ha hecho perder 7 años a los españoles, de momento, pero seguramente serán muchos más en términos de riqueza de país y desarrollo social. Por lo tanto, no soy sospechoso de “bailarle el agua”, pero reconozco que en este caso ha actuado CON RAPIDEZ (quizás podría haber acelerado un poco más) y CON DECISIÓN y FIRMEZA, cuestiones ambas que llaman la atención.
Decretar el estado de alerta ha sido una solución excelente y ha logrado doblegar a la “casta” por el momento, cuyos componentes, curiosamente se curaron de golpe, al recibir en sus casas una carta informándoles de la situación nueva que se había creado, por si seguían teniendo dudas, a pesar que todos los medios de comunicación venían informado en forma constante.
Esta casta ha perdido la guerra, posiblemente ganen todavía alguna batalla más, y posiblemente hagan daño todavía en algún momento, pero ya no podrán salir a la calle… ¡Los ciudadanos los hemos derrotado! Ha sido el gobierno el que tomó las medidas, pero sabía que si no lo hacía, caería en forma inmediata, además del coste que representaría para el país, dada la lupa con que esos “llamados mercados” nos observan.
¿Podrán salir a la calle y saludar a sus vecinos y amigos?
¿Sus representantes sindicales, que no se han atrevido a dar la cara en esas poco más de 24 horas, volverán a mostrarse en público?
¿Se atreverán?
La mayoría silenciosa está harta, ¡muy harta! De chantajes, mentiras, secuestros, paralizaciones de aeropuertos, de calles y otras similitudes… ¡ahora es nuestro momento!
Tenemos que comprender, que el poder no lo tienen 2.401 individuos de una “casta”, o 3.000 ó 5.000 de otra… ¡el poder es nuestro! ¡Nosotros les pagamos! ¡Nosotros acatamos la ley y queremos que ellos también!
Mejor dicho, ¡exigimos que se cumplan la ley!, por lo tanto, exigimos que se haga justicia con estos “enfermos imaginarios” que conculcaron la ley, las leyes mejor dicho, pues de la Constitución para abajo, creo que han vulnerado varias…, no solo la ley de Navegación Aérea, sino una básica y fundamental: atentar contra los derechos y libertades de cientos de miles de personas…
Eso, que según se nos ha dicho por parte del gobierno, es delito de sedición, por lo que debe ser duramente castigado, siempre dentro de la ley, pero debe ser una aplicación rigurosa y ejemplar para todos estos individuos (hombres y mujeres), que se han reído de la sociedad española durante años, cobrando en muchos casos sueldos inalcanzables por el común de los mortales, y que ahora, después de habérsele reducido el sueldo, “solo cobran” 200.000 euros al año actualmente por 1.670 horas, ya que antes "solo cobraban" 334.000 euros por 1.200 horas de trabajo y luego hasta 600 se consideraban extraordinarias.
Además, de ser juzgados por los delitos que corresponda, deberían hacerse responsables a nivel individual y de la propia organización sindical de los daños y perjuicios ocasionados a todos los afectados.
Parece ser que se le han iniciado expedientes laborales por parte la empresa a más de 400. Pero no basta con un expediente laboral y su correspondiente sanción, y que incluso debería llegar al despido procedente, ya que no solo han abandonado su puesto de trabajo, sino que han dañado expresamente a sabiendas a la empresa, a las compañías aéreas, al sector turístico, sino a cientos de miles de personas…
Pero no basta con despedirlos, a aquellos que participaron en tan aberrante “aquelarre”.
No ha sido una huelga de celo, como decía hoy una periodista en Radio Nacional de España en Cataluña, ni siquiera una “huelga salvaje” como la describen casi todos los medios de comunicación… Esto ha sido un pulso al Estado, a los ciudadanos españoles… se podría asimilar más a un golpe de estado que a una huelga…, salvaje incluso…, y, por lo tanto, hay que considerar el hecho en función del daño ocasionado…
En agosto del 2006, un grupo de “descontrolados” del personal de tierra del aeropuerto de Barcelona, también “en defensa” de sus derechos, se les ocurrió también “pasar por el foro” a miles de personas, en pleno verano, inicio y final de vacaciones… un grupo de esos “descontrolados” invadió las pistas y paralizó todo el aeropuerto… En ese momento, nuestra ministra de Fomento, de cuyo nombre no quiero acordarme, no reaccionó, porque se le consideraba un “conflicto laboral”. Personalmente no sufrí la situación directamente, pero si sus secuelas días después, cuándo se había “normalizado” el aeropuerto, teníamos que estar 3 ó 4 horas antes para realizar un vuelo europeo, y todavía había personas “tiradas” de la situación acaecida 3 ó 4 días antes… Niños, ancianos, embarazadas, personas que soñaban con llegar a destino para ver a su familia, a disfrutar de sus vacaciones, otros que llegaban… todos ellos sufrieron, sufrimos en carne propia, el despropósito de otro grupo de privilegiados… Algunos de ellos han sido juzgados, o lo están siendo en estos momentos… pero no soy optimista respecto a sus condenas…
Quizás ha llegado la hora, de una vez por todas, después de 32 años de democracia constitucional, que se cumplen mañana, 6 de diciembre de 2010, de disponer de una ley de huelga, que tenga en cuenta el derecho de aquellos que quieren hacer uso de ese derecho, pero sobre todo que tenga en cuenta el DERECHO DE LA MAYORÍA SILENCIOSA, DE LOS CIUDADANOS NORMALES, que sufren las consecuencias de ciertas huelgas, tanto las declaradas como las encubiertas… Es hora de que la MAYORÍA SEA LA QUE PUEDA GOZAR DE SU LIBERTAD Y SUS DERECHOS, salvaguardando la de las minorías, pero no ser condicionadas aquellas por éstas.
Ningún gobierno hasta ahora se ha atrevido a ello, incumpliendo el mandato constitucional, creo que ha llegado ese momento, ya que los ciudadanos que componemos esa mayoría silenciosa, que formamos esa sociedad, que en este “aquelarre” de los controladores ha sabido comportarse de una forma cívica con esos salvajes, que con excusas pueriles, han abandonado su trabajo, sin respetar leyes, personas y haciendas… Esa sociedad, que ante situaciones graves y extraordinarias, ha sabido comportarse en forma extraordinaria, y que lo sigue y seguirá haciendo, exige, exigimos ¡MEDIDAS URGENTES PARA QUE NUNCA MÁS SE VUELVA A REPETIR…!
Por cierto, todos los partidos, salvo IU (Izquierda Unida), han condenado la actitud y los hechos que han protagonizado los controladores. Los señores de Izquierda Unida (ex comunistas, en gran parte), en boca de su portavoz ha dicho: “La decisión de militarizar el espacio aéreo es grave e inaceptable. Hay que volver a la negociación”
¡Increíble! Los “defensores de la clase obrera”, de “los parias de la tierra”, DEFIENDEN LA NEGOCIACIÓN CON UN COLECTIVO, que forman parte de un sindicato en más del 90%, uno de cuyos dirigentes hace no muchos años, llegó a decir algo así: “Somos el único grupo que puede hacer caer un gobierno”; a un colectivo cuyo sueldo es de 240.000 euros al año actualmente, a un colectivo que se atreve a paralizar un país y casi un continente… Aquellos que claman contra las medidas del gobierno, pretenden que del bolsillo, en forma indirecta, de todos los contribuyentes españoles, SE NEGOCIE CON ESTA CASTA PRIVILEGIADA, ¿para pagarles más o para que gocen de más beneficios? Son los mismos que defienden otros grupos de privilegiados, como funcionarios, burocracia sindical, etc.
Ahora bien, reconociendo la actuación del gobierno, tal como ya he hecho anteriormente, también quisiera indicar que, la responsabilidad en estos hechos viene de años atrás, desde el gobierno pre democrático, nadie se ha atrevido a “ponerle el cascabel al gato”, salvo el ministro actual José Blanco; pero el ministro Blanco ha dejado flecos, y, esos flecos son los que han llevado a que los controladores interpretaran a “su manera” las horas de trabajo, y que desde hace días ya venían abandonado sus puestos, por el teórico cumplimiento de esas horas del año. Eso ha llevado a que el gobierno tuviera la presunción que los controladores iban a “armarla” en esta semana de puente. Por ello, el viernes procedió a aclarar la interpretación del número de horas vía decreto.
¿Se podía haber hecho antes? ¿Se podía haber dejado para después del puente?
Son preguntas que, ahora son incontestables… pero la duda seguirá ahí… de todas formas ahora, tal como decía antes, es la hora de la verdad… la verdad de la justicia y de resarcir los daños ocasionados…
En esa hora de la verdad, sobran algunos comentarios de algunos periodistas, que en aguas turbulentas, pretenden pescar… Me refiero a algunos columnistas, que aprovecharon en el día de hoy, para volver a solicitar el traspaso del aeropuerto de Barcelona a la Generalitat de Catalunya, diciendo o dando a entender que, si el aeropuerto estuviera transferido, al estar descentralizado no se vería afectado o no se afectaría a todo el territorio nacional… Como si los controladores les importara bien poco de quién dependan a la hora “proteger sus privilegios”… O son muy ingenuos, o tienen muy mala fe…
La solución no pasa por transferir de una empresa pública del Estado a una empresa pública de otro órgano del Estado, como es en este caso, la Generalitat de Catalunya… Realmente la solución pasa por descentralizar y privatizar la gestión de los aeropuertos, y dejar de pagar por parte de los contribuyentes, ciudadanos que sufren la crisis en sus carnes, a castas y castitas, además de funcionarios y/o directivos de alto nivel, y, poco eficientes, dónde la crisis no ha llegado…
La solución pasa por una administración pública, y por empresas públicas eficientes y con estructuras racionales, dando servicio y ejemplo a los ciudadanos que las pagan… ¡SIN CASTAS!
Dice Germà Bel en La Vanguardia de hoy: “El momento es grave: como en otros momentos de su historia, las rigideces del aparato estatal y la bulimia de poder de sus cuerpos centrales mantiene a España anclada en la categoría de país de segunda. Es hora de tener menos apego al poder propio y más aprecio a los intereses y bienestar de los españoles”
Pues eso… Hay que realizar reformas en profundidad, y este es el mejor momento, cuánto más esperemos más doloroso será el proceso. Si se hubieran comenzado a hacer esas reformas hace unos años, nuestra situación sería bastante diferente y “otro gallo nos cantaría”. Pero claro, para eso se necesita un gobierno que gobierne pensando en los intereses generales, y no se quede en palabras huecas llenas de ideologías trasnochadas y sin hecho alguno.
Los controladores han sido la guinda del pastel… Una guinda especial, con actuaciones poco edificantes, como la presión que han ejercido con los controladores de Canarias que sí se presentaron a trabajar… un comportamiento típico de organización, más cercana a la mafiosa, que a una organización de representación sindical libre y sin coartar las libertades de sus afiliados.
No dejo de repetir, que las administraciones públicas, están para servir a la sociedad, por ende, todos aquellos que trabajan en esas administraciones y sus organismos y empresas están para SERVIR AL CIUDADANO, ese es su fin, y no el de servir a los funcionarios que forman parte de esa administración pública… Es hora de dejar de tener el mundo al revés… Cada uno en su sitio…
¡Ha llegado la hora!, aunque personalmente piense que hace años que esa hora había llegado, pero ahora no hay excusa, las tecnologías lo permiten y la situación económico-social también…
¿Se atreverá algún gobierno a hacerlo? ¡De ellos será la responsabilidad!, pero también la nuestra, si no lo exigimos con fuerza, en todos los foros, en todas las actuaciones que realicemos como ciudadanos.
¿Te apuntas?
5 de diciembre de 2010
NOTA:
Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua:
casta.(Der. del gót. kastan; cf. ingl. cast).
1. f. Ascendencia o linaje. Se usa también referido a los irracionales.
2. f. En la India, grupo social al que se pertenece por nacimiento, y que, dentro de una etnia, se diferencia por su rango e impone la endogamia.
3. f. En otras sociedades, grupo que forma una clase especial y tiende a permanecer separado de los demás por su raza, religión, etc.