28 de marzo de 2012

CAMINO DE ITACA (III) ¿Retorno…?


En un día cualquiera, en una hora cualquiera, uno para un taxi, un taxi cualquiera…

Normalmente entre conductor y pasajero, no se pasa de las formalidades: ¡Buenos días!, ¿adónde? Y, a lo sumo se habla del tiempo o de los políticos…
El conductor y el pasajero, apenas se miran y rara vez se ven… En todo caso, no pasa de una mirada a través del retrovisor del primero al segundo, y, de una mirada al perfil del segundo al primero… rara vez el pasajero mira al retrovisor, que es dónde encontraría la mirada del conductor…

Hoy, sin embargo, ha sido levemente distinto… Me recibe el conductor con un saludo muy adecuado, y, además al indicarle el destino, me responde “con mucho gusto”, inhabitual, que a las 7 de la mañana, uno agradece profundamente… y le hace creer todavía que hay personas educadas en este mundo…

Una música a volumen más bien bajo, que en principio no identifico plenamente, pero sí que reconozco como hispanoamericana… hasta que al cabo de unos minutos, “ficho” como una cumbia…

El diálogo comienza con lo de siempre: “parece ser que vamos a tener buen día por fin…” hasta que la climatología nos lleva a los terremotos, deslizamiento de tierras y lluvia, y esto a su país de origen, que él me indica: ¡Colombia!

Eso nos lleva, al tiempo que lleva en España, y de ahí a su familia, a sus deseos de volver, que se está planteando hacerlo… y de ahí, nos vamos al llamado síndrome de Ulises…

No soy de aquí, ni soy de allá… ¡No sé de dónde soy! Me acompaña un sinsabor, una insatisfacción extraña, que no deja estar bien en ninguno de los dos sitios… Comentamos, que, hay que adoptar y adaptar lo mejor de ambos mundos, el del pasado, los amigos, la familia… a este nuevo, que en su caso, es sin familia…

Me habla de sus hijos y de su esposa… de un hogar que dejó y que nunca más recuperará… Le hablo de los amigos que ya no son amigos, del pueblo que ya no es el pueblo de uno… que todo es diferente, que todo cambia, porque cada mundo avanza por caminos diferentes y a ritmos diferentes, y la visión de los que nos fuimos se ha hecho distinta… porque uno es distinto…

Otro Ulises que piensa en Ítaca, en su Penélope, en su Telémaco… Está pensando en volver… extraña el mundo que dejó atrás…

La cumbia sigue sonando, como un suave murmullo, que arrulla sus horas de trabajo, es su pequeño hilo que lo mantiene en contacto con la tierra… con su origen… con sus raíces…

Posiblemente, los domingos se reúna con sus amigos, muchos o todos, paisanos… comerán comida colombiana, recordarán sus pueblos, su gente…

Dice que no le ha ido mal… tiene su casa, su negocio… que vuelve casi todos los años… pero el hogar, su hogar, aquél que dejó ya no es el mismo…

Una de sus hijas ya está casada, me dice al llegar a destino… está esperando que en pocos días obtenga la nacionalidad española… regresar a su tierra y proponerle a su esposa y a sus hijos venirse para España, ya que con la nacionalidad, todo será más fácil…

Y, al final este nuevo Ulises se debate en la incertidumbre:
¿Retornar a Ítaca ó quedarse, echar raíces, otras raíces, en una de las islas que le ha acogido?

Haga lo que haga siempre será un nuevo errante… pero tus mundos, tus mundo, amigo, siempre irán contigo


9 de noviembre de 2011

RENACER II


A veces, necesitamos que todo vuelva a cobrar sentido, que las piezas encajen de nuevo y mirar la vida con perspectiva…

¿Estamos dónde queremos estar?

¿Hacemos lo que queremos hacer? Lo dice Paulo Coelho en su nuevo libro, Alpha (Planeta): “hoy comienza tu nueva vida”. ¿Por qué no?

Frente al mar, el papel de mi libreta agitada por el viento, en esta hermosa bahía de Palamós, pienso en la forma de encajar nuevamente las piezas, y, que todo vuelva a cobrar sentido en esta vida mía, tan desencajada en los últimos tiempos, o, quizás un proceso de encaje en una vida totalmente distinta, ignorada e incierta, aunque posiblemente deseada…

En realidad cada día, comenzamos una nueva vida, aunque no seamos conscientes de ello, y, aún no deseándolo… El círculo constante de nacer, crecer, madurar y morir es inmediato, y no se puede medir en el tiempo, a pesar que pretendamos atrapar el tiempo en una mano y controlarlo con la otra, sin pararnos a pensar, que quizás, ni el propio tiempo exista, y, que como muchas otras cosas es una invención humana, en este afán sin fin de querer controlarlo todo, cuándo la realidad, es que no controlamos nada, siendo como somos, unas lágrimas en el medio de la lluvia, en la cual se pierden… se diluyen…

Para poder encajar las piezas de nuevo, es menester que todas ellas, estén fuera, desencajadas… y, así poder ir encajando una a una, poco a poco, de nuevo, esas piezas en función de lo que uno quiera ser y pueda ser…
Uno debe encajar demasiadas piezas, que corresponden a la vida profesional, a la personal, y, aún siendo dos tipos de encaje y de reordenamiento, al final deben conjugarse y coincidir en una sola: ¡la vida!; esa vida nueva que se debe buscar y encontrar, regenerando, creando y eliminando elementos nuevos y viejos para reconstruirse… nuevamente…

De hecho uno se ha reconstruido en muchas oportunidades en la vida temporal, y, toda reconstrucción, toda regeneración, todo nacimiento tiene dos caras: la del dolor del parto y la felicidad de la nueva vida… Incluso ha buscado esas nuevas vidas con ansia… ¿Es así en esta oportunidad, también?

Posiblemente sí, pero cada vez cuesta más, y, no porque uno se haya convertido en más reflexivo, en más “sabio”… sino, porque uno es más lento, más cómodo, está más cansado, y más viejo… Cuesta más renacer… el esfuerzo de la gestación y el parto es mucho mas, pues las fuerzas han mermado, y el esfuerzo exigido es mucho mayor…

No corren buenos tiempos… la sensación es que todo se desmorona a nuestro alrededor, y, que intentamos mantenernos en pie, a pesar de los terremotos que sacuden nuestro hábitat.

Es tiempo de no salir corriendo, sino de otear el horizonte, desde nuestra posición, para ver bien los caminos que se nos abren, para tratar de elegir el más idóneo, y no el primero que aparezca, porque nuestra desesperación nos lleve a salir corriendo hacia cualquier lado, sin rumbo ni concierto…

El sol me deslumbra y calienta mi cuerpo, aunque el viento sigue tratando de echarme del lugar, en el cual escribo… Personas, varias, en la playa tomando el sol y bañándose en este octubre otoñal, que se resiste a dejar el verano (a morir) y alumbrar el otoño (otra vida, el nacimiento).

Para contradecir al viento, uno está en calma, deseando haber podido estirarse en esta arena de la Costa Brava, y que el sol abrace su cuerpo, con el calor sosegado y amoroso, nada avasallador, en este verano de octubre otoñal… dejando que la mente vague, en busca del alma herida y perdida, en el proceloso mar de la vida, para así, tratar de encajar las piezas y alumbrar un nuevo día… ¡una nueva vida! Y, como el ave Fénix, renacer de las cenizas y emprender un nuevo vuelo… hacia el cielo, hacia el infinito…

Palamós, 14 de octubre del 2011

17 de marzo de 2012

RENACER…


Todo muta, todo cambia, nada permanece a lo largo del tiempo…

Un tiempo viejo se acaba, y un tiempo nuevo nace… Como todo nacimiento, es doloroso, incierto y hermoso…

Mientras que la muerte del tiempo viejo es doloroso nada más, durará un momento o una vida entera, siempre depende del deseo de volver a nacer… y, del papel que uno quiera adoptar en el duelo: el de víctima eterna ó, simplemente el que asume que todo fluye, que todo cambia, y que la muerte de cada tiempo, es parte de la propia vida.

Muerte y vida de tiempos, de espíritus y de momentos… una etapa acaba y otra comienza en paralelo… en una está la muerte, en la otra el renacer… en el mismo cuerpo, en la misma mente, en el mismo espíritu…

Muerte y vida en el mismo ser… en el mismo momento, de un tiempo que ya no es, y de otro tiempo que todavía ha de ser…

Duelo y alborozo, a coordinar, a sufrir y para convivir en el mismo instante…

¡Es la vida misma! Sólo nos queda aprender a que nada es eterno, ni siquiera duradero, que a toda etapa sigue otra, y que al final ¡todo es un momento…!

20 de septiembre de 2011

13 de marzo de 2012

EMPRESA: Una Declaración de Intenciones


Cuando comenzó a germinar la idea de crear este cuaderno, iba más dirigida al campo profesional que al general y/o personal.

Pero, la pluma cobra vida propia y es ella la que dirige la mano que escribe y no al revés, como racionalmente sería lógico y, así, aparecieron distintos temas, muchos rozaban la actividad profesional de la empresa, otros entraban de lleno en la situación económica, la burocracia y la política, pero, no me adentraba expresamente en el mundo de la empresa… por lo menos, eso es lo que creía…

Sin embargo, hace mucho tiempo que aprendí, que uno no puede deslindar o desvincular nada de aquello que es, o de aquello que constituye su vida…  aunque eso no signifique, que se invadan y confundan campos y situaciones…

Eso, no me lo enseñaron en la Universidad, o por lo menos, no fui consciente de ello, lo cual aún sería peor, si así hubiera sido…

La Universidad, “fabricó” un técnico, con estudios teóricos-prácticos en el comportamiento de las organizaciones, en la sociología, psicología de las organizaciones, finanzas, economía, contabilidad, impuestos, RRHH, auditoría, en sistemas, etc., etc.… y, por supuesto, todo mejorable… con más historia y filosofía, entre otras cosas, por ejemplo.

Pero, todo esto, por sí solo no era suficiente… Hubo que aprender a relacionarlo y a tenerlo en cuenta, y, sobre todo aprender que , por encima de la economía, las finanzas, había algo más importante, que es necesario comprender, comprender como mínimo, que era y es fundamental: las personas…

Tuve la “suerte” de realizar mis estudios y mi trabajo en paralelo, por lo que fui viviendo muchas de las enseñanzas recibidas, como se aplicaban en la realidad cotidiana del mundo empresarial…

Aprendí de mis superiores (de muy pocos, por cierto, posiblemente de 2 o 3 como máximo), aprendí de mis colaboradores, de mis amigos, de mis compañeros y, aprendí muchísimo de mis alumnos…

¡Aprendí y sigo aprendiendo de mis errores! Poco o nada aprendí de mis “éxitos”, en primer lugar, porque si los hubo, no fueron míos, sino de todos los que habíamos aceptado y llevado a cabo un reto…

Pero, en realidad, todo lo que aprendí, más allá de conocimientos técnico-profesionales, ¡que también!, fueron actitudes, comportamientos, que me hicieron mejor persona y por lo tanto, mejor profesional… Aprendí y aprendo todos los días… y, espero seguir aprendiendo hasta el final de mis días…

Por eso, cuando escribo sobre miedos, o cuándo reflexiono sobre ellos y otros temas, o en otro tipo de situaciones posibles, que apriori, podrían considerarse ajenas a la empresa, en realidad también lo estoy haciendo sobre la misma, ya que en realidad, todo es aplicable a todo: ¡a la persona, a la sociedad, y la empresa!

¡Todos ellos forman parte de un todo! Aunque a veces, actuemos desdoblados, como Mr. Hayde y el Dr. Jenkyll…

Nuestro error, nuestro gran error (uno de tantos) es considerarlos como elementos aislados entre sí, cuál compartimentos estancos se tratara… incluso, en la sección de las palabras!

Porque no podemos desgajarnos en persona de casa (padre, hijo, esposo, esposa, madre, hija, etc.), trabajador (al nivel que fuere) y el individuo que forma parte de la sociedad.

Por eso, no entendí nunca aquello, que tanto, directivos, empleados “rasos”, incluso propietarios decían y dicen “la empresa”, excluyéndose del concepto de la misma…

¡Los trabajadores por un lado y la empresa por el otro! Entendiendo por empresa, en este caso, a cierto nivel directivo y/o propiedad… Como si fueran dos partes, y, además encontradas, enfrentadas y en conflicto permanente…

Cuántas veces no habré corregido a más de un directivo, empresario, propietario, cuándo al dirigirse a sus colaboradores, hablaba de que “la empresa dice, la empresa necesita…”, etc., excluyéndose, en primer lugar ellos mismos, y en segundo lugar, excluyendo a esos mismos colaboradores, a los que se les está informando, formando, solicitando algo…

La empresa, no es un ente abstracto, que está en el éter, y emana directrices, órdenes, normas divinas, a las personas que en ella trabajan…

Decía anteriormente, que en muchas oportunidades había corregido a directivos y empresarios, cuándo ellos mismos actuaban o comunicaban en forma excluyente, ya fuere por considerar a la empresa como ese ente abstracto indicado en el párrafo anterior, o, cuando ellos asumían el papel exclusivo de “empresa”. Es decir, ellos se asimilaban, se asimilan en forma exclusiva al propio ser y existencia de la empresa…

Está ahí, siempre está ahí presente, la exclusión y la exclusividad que lleva, indudablemente a la separación y a la comodidad en el mundo de la empresa… Pero, también hay que reconocerlo y ser crítico, que todo ello le ha venido, le viene muy bien a mucha gente. Se separa, se excluye, se aísla, se compartimentaliza,  cómo si sólo se pudiera ser padre los fines de semana o de 7 a 10 de la noche, trabajador de 8 a 17 horas, apasionado de la lectura y de la música a 23ª 24, amante esposo, esposa el fin de semana…

Hemos creado un mundo compartimentalizado, porque nos es más cómodo… pero, es un mundo más pobre, un mundo personal y social más fácil de criticar y de vivir sin responsabilidades…

“Los políticos son lo peor de la sociedad” ó “el mayor problema actual (en primer o segundo lugar, da igual) según las encuestas, son los políticos”, decimos, nos dicen… per, esos políticos están ahí, porque nosotros los elegimos…

“La tremenda corrupción que hay en…”  Sin pararnos a pensar, que si la corrupción es generalizada, significa que la sociedad es corrupta, y que las instituciones no funcionan… por lo tanto, si la sociedad es corrupta, tú, yo, ellos, nosotros, vosotros… somos corruptos… cambiará la escala, en función de nuestra posición en la escala social, y más o menos en función de nuestra educación y ética, pero la mayoría social será corrupta…

Por eso, deslindar, desvincular, me parece un error… y, en esta sección, en realidad no es más que un capítulo más del libro de nuestra vida; en este caso, una parte de la de uno, expresado a través de conocimientos y opiniones; lógicamente en la aplicación del conocimiento (la práctica, la experiencia, las sensaciones y las emociones).

Quiero aclarar que, cuando hablo de empresa, estoy hablando de cualquier tipo de organización, pública, privada, pequeña, mediana, grande, con ánimo de lucro y sin él… de servicios, de industrial, comercial, hospitalaria, tecnológica… todo tiene cabida en este concepto…

A lo largo de mi vida profesional he preparado cientos de notas, informes, documentos, notas técnicas, material docente, para mis superiores, para mis colaboradores, para mis alumnos, eso sin contar las horas dedicadas a explicar y compartir, con un solo objetivo: mejorar la toma de decisiones y el aprendizaje permanente, a través de la reflexión y el convencimiento… más que por la imposición y la autoridad del jefe, aunque, algunas veces no han gustado o caído del todo bien, uno debe atenerse al rigor, porque uno no ayuda a tomar decisiones , diciendo todo aquello que él otro o los otros quieren escuchar, y así caer bien… ¿o sí?

Estando en el final prácticamente de este texto, el mismo es leído por una persona muy cercana a mí, que me propone que compile esos cientos o miles de nota, escritos, y que además de opiniones, reflexiones, dé soluciones…

Entiendo, que el “dar soluciones” no es más que volver a lo que he hecho durante años, es decir, volver al campo técnico especial y especializado… Hay miles de libros y artículos sobre temas concretos y no tan concretos con “soluciones”. Uno ya viene de ese campo, y, la mejor solución que se le puede dar a todos aquellos que se dedican a esto, es “que no hay una solución”

Las soluciones dependen de las personas (otra vez volvemos a las personas), las actitudes, los conocimientos, la inteligencia, sobre todo la emocional, la situación general y particular de cada empresa y cada directivo… y, al final están las técnicas…

No tengo soluciones, ya que estas deben darse, en cada caso y según lo indicado anteriormente, pero también de la educación y formación permanente de todos los individuos que forman una organización.

Por algún lado, tengo escrita una de esas frases tan lapidarias, que puede servirnos para tratar de ilustrarnos un poco más, y, es la siguiente: “A los ciegos no le hables de colores”

¿Cómo explicarle a un empresario-gerente, algo tan básico, como que el saldo de caja, es decir, aquél que indica la cantidad que posee en dinero en efectivo, NO PUEDE SER NEGATIVO?

Este ejemplo, lo he vivido en más de una ocasión.

Este ¡es uno de esos ciegos que no se le puede hablar de colores!  Sin embargo, hay otros, que no solo se le puede hablar, sino que terminan entendiendo y “viendo” los colores mejor que uno mismo…

La solución, por lo tanto, está en uno, todo es cuestión de querer llegar a ella…y para eso, están las personas, el equipo, lo que uno solo no puede, el equipo sí puede, y mucho más fácil y rápido…

Uno solo, puede romper una caña o una vara, o dos y hasta 3… pero, ¿puede romper todo un haz de varas? NO, sólo NO rompe ni una entre todas, las que forman el haz…

Por eso, me insto e insto a la reflexión y no al impulso, al convencimiento y no a la imposición… al nosotros y no al yo...

Si no tomamos ese camino, el fracaso estrepitoso está asegurado… y, si lo tomamos, el éxito es una probabilidad al menos… ¡eso es la empresa actual!

El “homo economicus”, es decir, el que está habituado solo a producir, y que según el modelo teórico, el sujeto debe ser “perfectamente racional”,  es una persona cercenada, incompleta… ya que no dispone de tiempo en cantidad y calidad suficiente para pensar, reflexionar e investigar… Por lo tanto, necesitamos de ese tiempo de silencio y soledad para la reflexión, reflexión de la cuál puede surgir la creación…

Con ese ánimo, abro un nuevo apartado (etiqueta) en este cuaderno de reflexiones, y con ese mismo ánimo en el de PALABRAS, he intentado dar diversas acepciones de EMPRESA, para que actúe como introducción a esta parte de este cuaderno personal.

En la medida que conozcamos el significado de EMPRESA, mejores personas y mejores profesionales seremos… Participemos y ayudemos a mejorar nuestro mundo diario…

 2 febrero 2012 

6 de marzo de 2012

EMPRESA

Es raro, o, como mínimo puede llamar la atención, que un profesional de la empresa, se plantee esta palabra y su concepto. Sin embargo, creo que no profundizamos adecuadamente en los conceptos.

La empresa en su acepción economicista, la que se ha generalizado, ha sido mal vista desde tiempo ha… se la ha encasillado, vituperado y acusado, ensalzado… por unos y por otros…, con gran desconocimiento de los unos y de los otros.

En mis épocas de estudiante, en economía, la empresa nos era definida como la combinación de los factores de producción: CAPITAL, TRABAJO Y TIERRA. En esa misma época, se comenzó a hablar de incorporar un factor adicional: EL DIRECTIVO.

Mientras tanto las distintas teorías de administración de empresas, existentes hasta ese momento, así como las posteriores, nos hablaban de ORGANIZACIONES.

El hecho es, que ha abundado y abunda un cierto desconocimiento del significado de la palabra EMPRESA, y, ni que hablar siquiera del desconocimiento de la dirección y gestión de organizaciones, tan común en un amplio sector de las mismas en nuestro país.

Por eso, hoy quiero recoger esta palabra, antigua, muy antigua… y tratar de acercarme más a su significado.

Como devorador de libros de aventuras en la adolescencia y de historia más crecido, la empresa era y es sinónimo de: Aventura, riesgo… llevar a cabo una acción, normalmente por un grupo de personas, sin conocer a ciencia cierta el resultado final…

La historia está llena de miles de ejemplos a lo largo de los tiempos…

Sin embargo, en mis clases he acudido al concepto un poco más tradicional:


 
 
 



Sin embargo, ahora que se está clamando para que se explique e incentive a los emprendedores, prácticamente, desde la escuela primaria, creo interesante realizar una revisión de esta palabra, que nos acompaña cada día,  y que en el fondo se desconoce mucho.
 
Veamos, entonces las definiciones existentes de EMPRESA, vocablo utilizado diariamente por millones de personas, y a su vez poco conocido. Para eso, he acudido a fuentes solventes para ver sus distintas acepciones, y así tenemos:

DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE LA LENGUA:

(Del it. impresa).

1. f. Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo.

2. f. Unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos.

3. f. Lugar en que se realizan estas actividades.

4. f. Intento o designio de hacer algo.

5. f. Símbolo o figura que alude a lo que se intenta conseguir o denota alguna prenda de la que se hace alarde, acompañada frecuentemente de una palabra o mote



El diccionario luego hace distinción entre pública y privada, etc., que no viene al caso.

LA ENCICLOPEDIA – SALVAT EDITORES – El País

Empresa f. acción ardua y dificultosa que valerosamente se emprende. Intento o designio de hacer una cosa.

Obra o designio llevado a efecto, en especial cuando intervienen en él varias personas.

Econ. Sociedad industrial o mercantil, unidad económica de base en que se desenvuelve el proceso productivo. En éste se combinan los factores productivos para conseguir un producto que obtenga el máximo beneficio: económico o social, según los casos.

DICCIONARIO DE ESPAÑOL MARÍA MOLINER
 
empresa (del it. "impresa")

1.- ("Acometer, Intentar, Meterse en") f. Cosa que se emprende o acción en la que hay trabajo o dificultades: "La empresa de escalar el Everest. No es empresa fácil hacerle comer".

2.- Organización mercantil o industrial que se dedica a la explotación de la cosa que se expresa: "Empresa privada. Trabaja para una empresa de exportación".

3.- Figura simbólica, a veces completada con una leyenda, como las que figuran en los escudos o las que se colocaban los caballeros como distintivo para expresar sus aspiraciones o cualidades. Divisa, emblema, enseña.



Curiosamente es en Wikipedia, dónde encontramos diversas acepciones, aunque, todas desde un concepto económico. Aquí, se ve claramente, como la sociedad, por lo menos, una parte importante, ha tomado partido por un tipo de acepción de EMPRESA.

WIKIPEDIA

Una empresa es una organización o institución dedicada a actividades o persecución de fines económicos o comerciales. Se ha notado que, en la práctica, se puede encontrar una variedad de definiciones del término. Eso parece deberse, por lo menos en parte, a que a pesar de su aparente simplicidad, el concepto es complejo. Así, se puede considerar que esas diferencias enfatizan diversos aspectos. A continuación se ofrecen algunas:

Una definición de uso común en círculos comerciales es: “Una empresa es un sistema que interacciona con su entorno materializando una idea, de forma planificada, dando satisfacción a demandas y deseos de clientes, a través de una actividad económica". Requiere de una razón de ser, una misión, una estrategia, objetivos, tácticas y políticas de actuación. Se necesita de una visión previa y de una formulación y desarrollo estratégico de la empresa. Se debe partir de una buena definición de la misión. La planificación posterior está condicionada por dicha definición.

A partir de la enciclopedia virtual, incorpora lo que La Comisión de la Unión Europea sugiere, así como el significado de acuerdo al Derecho internacional; la definición de Un diccionario legal de EE. UU., todas ellas desde un punto de vista económico y economicista.

Pero, al seguir leyendo, he descubierto Otra definición –con un sentido más académico y de uso general entre sociólogos- es: “Grupo social en el que a través de la administración de sus recursos, del capital y del trabajo, se producen bienes o servicios tendientes a la satisfacción de las necesidades de una comunidad. Conjunto de actividades humanas organizadas con el fin de producir bienes o servicios.”

La frase “con un sentido más académico y de uso general entre sociólogos”, es de la propia Wikipedia, llamándome poderosamente la atención la misma, la cual considero inapropiada, no así la definición, con la cuál coincido en su trasfondo.

Y luego nos lleva a otro apartado, denominado Mas definiciones: “Una empresa es toda aquella forma organizada, por el cual uno o más individuos con una idea visualizada, entra en acción con el fin del logro de lo propuesto, adaptado a los resultados. Utilizando como filosofía de éxito el Diseño, Desarrollo y Dirección, con base en la planificación, proyección, organización, dirección y control de los recursos (humanos, financieros, materiales, tecnológicos, el conocimiento, etc.).



Tal como se desprende de lo escrito hasta aquí, si acotamos un poco todo ello, quizás nos podemos quedar con dos grupos de acepciones:

a. Aquél, que podríamos denominar “general”, que la relaciona con acometer, iniciar, emprender algo, dónde la dificultad, el riesgo forma parte intrínseca del vocablo, y

b. Aquél, que denominaremos “económico”, con sus diversas definiciones e interpretaciones, economicistas por lo general, dónde los medios de producción (recursos en general), son sus elementos fundamentales.

Pero, ¿cuál es la realidad que nos envuelve? ¿qué entiende la mayoría de la sociedad cuándo habla de empresa?

Es casi gracioso, si no fuera muy serio, que incluso una de las definiciones antes comentadas, se explique como Otra definición -con un sentido más académico y de uso general entre sociólogos-, porque la define como un grupo social, y no sigue el criterio más tradicional y antiguo.

Si, ahora nos centráramos solo un momento, en el término EMPRESA, desde el punto de vista económico, y se nos ocurriera ahora ver la definición de empresario, veríamos que hay algo que no es coherente… Pero, eso es otra historia…

Y, para ti, para Ud., ¿QUÉ ES EMPRESA? ¿Tú no eres empresaria o empresario? ¿Nunca has emprendido una empresa en tu vida?