27 de abril de 2019

REFLEXIÓN ELECCIONES: ¡VOTAR, SÍ! ¿A QUIÉN?


Hoy es el día de reflexión, el día del silencio, el día sin ruidos políticos y mediáticos… Después de tanta mediocridad en esta eterna campaña, después de tanto ruido por unos y otros, disponer de un día dónde nadie habla de política, sobre todo de política pequeña, muy pequeña, es un gran alivio para la mente, el alma y el corazón…

Desde 1976 –Ley de reforma política- hasta aquí, he votado en todas las convocatorias, y hasta 1979, he votado en el extranjero, que era dónde vivía hasta entonces.

Y, nunca he llegado al día anterior a tener tantas dudas, sobre a quién entregar mi voto, incluso llegué a pensar en no votar o votar en blanco, pero esto va contra mis propios principios democráticos y de responsabilidad personal. Por eso, si votaré, aunque a esta altura, tenga tantas dudas…

Nací en pleno nacionalsindicalismo, y con menos de 12 años llegué a Argentina, dónde el gobierno democrático, fue derrocado a los 2 meses de mi llegada, y reemplazado por un gobierno militar, que duró hasta finales de 1972 o principios de 1973… dónde en unas elecciones libres, accede al gobierno de la República nuevamente el peronismo sin Perón, aunque todo estaba preparado para que todo fuera una pantomima, para al poco tiempo convocar nuevas elecciones con Perón como candidato a presidente y su esposa María Estela (Isabelita) como vicepresidenta. Hasta llegar ahí, en poco tiempo, pasaron, creo recordar 3 presidentes… dónde el populismo revolucionario de izquierdas campó a sus anchas…

En marzo de 1976, otro golpe militar, ya muerto Perón y siendo presidenta María Estela Martínez de Perón, desaloja al que en aquél momento era un populismo de extrema derecha gobernando y el populismo de extrema izquierda poniendo bombas…

En 1979, ya adulto,  regresé a España, y comencé a vivir en una democracia real, en una democracia naciente, ilusionante, con defectos, pero una democracia que la estábamos haciendo entre todos…  Ha pasado mucho tiempo, mucha agua debajo del puente, y perdido muchas fuerzas desde entonces, pero lo que ha ido creciendo en mí, es el ansia de libertad y democracia, esta democracia calificada como liberal para discernirla de otras que han aparecido en los últimos tiempos, que si bien son democracias, porque hay elecciones, su comportamiento con los poderes del estado y con sus ciudadanos, se acerca más a la dictadura que a la democracia (Turquía, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Hungría y Polonia se acercan peligrosamente a las otras, etc.)

Se dice desde siempre que uno no valora algo hasta que lo pierde, y en el caso de la libertad, uno no la valora hasta que se pierde, pero tampoco se valora cuando uno no la ha conocido nunca… Por eso, la libertad y la democracia van tan unidas, y solo pueden ser reales, sin existe respeto a la ley… Yo aprendí a valorarla, cuando la conocí bien, y no quiero perderla, ni quiero que nadie de mi país la pierda…

Cuando un partido político o un gobierno pone por delante de los ciudadanos, de las personas, la nación o el territorio, eso no es democracia, eso es otra cosa, y yo no quiero esa “cosa”, sea de derechas o de izquierdas…

“La virtud está en el centro (o en el medio”, tal como decían los clásicos, y esto es válido para todo, ya que en el centro está el respeto por el otro, el respeto por la ley, la existencia del adversario pero nunca del enemigo…

Ruido, decía al principio, sí mucho ruido, y de eso ya escribí tiempo atrás… 

Vivimos en un mundo de ruidos, de cobardes que se esconden en el anonimato de las redes sociales, de mentiras propagadas con velocidad de vértigo, de medias verdades o medias mentiras… y, con tanto ruido, con tanto insulto y descalificación, se ha perdido el respeto a uno mismo, pero también se ha perdido la reflexión… todo es emocional y por lo tanto estamos en manos del populismo nacionalista, del populismo patriotero, del populismo revolucionario de salón, en resumen, estamos quedando en manos de los extremos, que prometen y dicen, todo aquello que muchos quieren escuchar, y después ya harán lo que ellos quieran, sometiendo a todos a sus dictámenes y arbitrariedades (Trump, Maduro…)

Por eso vengo a reivindicar la moderación, la reflexión y el respeto, patrimonio del centro y no de los extremos…

Y curiosamente hoy leía un tuit que reproducía la siguiente frase: “Pensar es difícil, por eso la mayoría prefiere juzgar”, de  Carl Jung; y no podría estar más de acuerdo, ya que pensar es un esfuerzo, como ser padre, ser un buen profesional o ser un buen ciudadano, ya que sin esfuerzo no hay nada. La democracia no nos la han regalado y está aquí para siempre, la democracia se defiende cada día con todo lo que hagamos y pensemos, y la democracia se defiende tratando de elegir a nuestros representantes lo mejor posible.
No he visto los debates de los líderes políticos, solo pequeños fragmentos y sí he leído mucho y diverso sobre los mismos. Y, no me extraña nada de lo que se ha dicho y de lo que yo mismo he visto, pues el ruido lo tapa todo, y con políticos mediocres, no se puede esperar brillantez en sus discursos y en trasladarnos sus ideas fundamentales…

¿Alguien sabe las propuestas de los distintos partidos políticos, en las materias básicas y fundamentales, a través de los debates?

Qué ocurre con temas tan fundamentales como:

·         La digitalización de la economía, que nos afecta a todos ya. No es futuro, es presente.

·         La educación para hacer frente a la mediocridad y a la ignorancia que nos intentan inculcar cada día desde distintas esferas políticas y no políticas, y al futuro como ciudadanos, trabajadores, profesionales…

·         El cambio climático y la energía. ¿Cómo le hacemos frente, cuándo, quién y cuanto se necesita? Somos un país, desde siempre, con total dependencia del petróleo. ¿Qué vamos a hacer para romper esa dependencia? ¿Cómo afrontaremos el cierre de centrales nucleares y aquellas que utilizan carbón?

·         La sanidad, para mejorarla sustancialmente, pasando de la cantidad (longevidad) a la calidad de vida en esa longevidad.

·         La economía del país, que nos afecta a todos y todos somos partícipes. ¿Cómo afrontaremos los próximos años, la caída que está existiendo y el entorno internacional?

·         El desempleo, que depende de la economía, ¿Cómo se reducirá? ¿Cómo pasamos de un 25 o 26% de empleo temporal a uno más testimonial?  ¿Cómo se reduce el desempleo que supera el 14% y se reduce drásticamente la economía sumergida, que según expertos estaría en el 25%? ¿Cómo se va a formar a las personas empleadas y desempleadas ante el cambio drástico de la digitalización y la robotización, si partimos de la base, que en épocas de pleno empleo técnico, teníamos 1.500.000 personas desempleadas y que no encontraban o no buscaban trabajo porque no estaban formadas? ¿Cuántas serán ahora, después de 10 años de crisis? ¿Dos millones? ¿Dos millones y medio?

·         Deuda pública. ¿Cómo se reducirá una deuda pública del 97 o 98% del PIB actualmente? ¿Cómo se pagarán los intereses de dicha deuda, si los tipos de interés subieran, o que la tasa de riesgo también suba por falta de confianza de los inversores?

·         La despoblación del territorio, eso que se conocía como España vacía y ahora ya se llama España vaciada. ¿Cuál es el plan, no a 4 años, sino a 20 años?

·         La eficiencia del estado. ¿Cómo se reduce la actual y brutal estructura del estado, donde cohabitan 5 niveles de administración (Nacional, Autonómico, Provincial, Comarcal y Municipal), con un coste insoportable  para el Estado, que al final pagamos los ciudadanos? Además de los miles de organismos, fundaciones, chiringuitos según algún partido político, asociaciones, empresas públicas, que son simplemente depósitos de clientelismo político y de ineficiencia económica y cívica.

·         Función pública profesionalizada y adelgazada. Como mínimo hasta el nivel de Dirección General deberían ser funcionarios de carrera profesionales y no ser nombrados por cada gobierno de turno. Reducir niveles en la administración pública, ¡EN TODAS ELLAS! No puede existir tanto “mangante”, dicho sin acritud, ocupando puestos, que no son necesarios ni están preparados para ello. La administración autonómica ha copiado a la Administración del Estado y se ha creado a su imagen y semejanza. Más profesionalización y menos políticos en los niveles de Secretarías para abajo. Si la administración pública fuera más eficiente y más delgada, todo este dinero que es para gasto burocrático y político, podría utilizarse en gasto productivo para el ciudadano: educación, sanidad, investigación.
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     Pensiones. Todos han dicho que las pensiones no se tocaban y que estaban aseguradas, además de mantener el aumento según inflación. Esas son promesas vagas, porque nadie lo puede asegurar, salvo que se aumenten los impuestos, que se aumente sensiblemente el empleo, y que el empleo sea de calidad, con sueldos medios y altos, y no con sueldos bajos.

·         Europa. Cuál será nuestro papel en Europa, y sobre todo teniendo en cuenta el Brexit?

·         Inmigración. ¿Puertas abiertas o puertas entreabiertas con selección de la inmigración necesaria? ¿Qué tenemos, que queremos y qué necesitamos?

·         Política. ¿Cuándo vamos a reformar la Constitución para adecuarla en aquellos apartados, que en su momento quedaron en el aire: Senado, competencias de las Autonomías, de la Administración Central, de la sucesión…

·         Igualdad de género. Sin aspavientos, sin culpabilización a estos cerdos machistas que somos los hombres…

·         Etc., etc.

Mientras la clase política se mueve entre palabras huecas, insultos, descalificaciones, mentiras y otras hierbas, en su realidad virtual, la vida ciudadana, la vida del país, va por otros derroteros. Y, pensando solo en el corto plazo y en el sillón, no se avanzará nada.

Me llamó la atención en esta larga campaña, que los mejores debates hayan sido los realizados por personas de segundo nivel, donde si bien en algunos casos y momentos ha habido de todo, he visto personas muy preparadas y estructuradas, y sin embargo en el primer nivel, la mediocridad ha sido total, ya sea porque todo era tactismo, incluso en alguno que quiso pasar por riguroso y más asentado en los problemas reales, aunque su historia le contradiga totalmente.

Necesitamos menos mediocridad, más verdad, más realismo y más consenso de las fuerzas políticas, y eso no lo vamos a encontrar en los extremos, sino en el centro…

Y, con la experiencia que he ido acumulando, además del conocimiento de los extremos, espero que nunca, nunca ni en mi país ni ninguno tengamos que vivir nuevamente con el populismo nacionalista, sea de derechas o de izquierdas…
Ahora bien, cuando la clase política de un país es mediocre, es que la sociedad es mediocre, y por lo tanto para no tener mediocridades, necesitamos no serlo los ciudadanos, y exigir que se cree el futuro ahora y se trabaje para el mismo, con rigor, respeto, libertad y honradez…
En fin, tal como escribí hace mucho tiempo, cuando decía que escribía para exorcizar mis demonios, pensaba que al escribir sobre este tema, me ayudaría en la reflexión y en la decisión, pero estoy como al principio:

¡VOTAR, SÍ!, ¿A QUIÉN? ¡NO LO SÉ!

Espero que el sueño reparador de esta noche y los hados nocturnos me ayuden a aclarar mis ideas… ¿La menor mediocridad? ¿El mejor programa? ¿El más creíble, de los programas, claro?

Barcelona, 27 abril de 2019