16 de junio de 2013

HOMO HOMINI LUPUS

EL AYER: Origen

Seguramente, la frase le es conocida a muchos de nosotros… En más de una ocasión la habremos oído… pero, ¿qué sabemos de su origen? ¿Sigue vigente?

También, en algún momento de nuestra vida, nos habrán contado algo sobre las guerras púnicas… guerras entre la Roma incipiente y la Cartago potente y dueña del Mediterráneo… Guerras, que terminaron con la destrucción total de Cartago y el adueñamiento por parte de Roma de Hispania, Sicilia y todo el Norte de África, asentando sus legiones y, creando las bases del futuro imperio…

La frase aparece, durante la segunda guerra púnica, mientras Aníbal, campeaba por sus fueros en Italia, destruyendo todo ejército romano que se le ponía delante…
Sin embargo, la frase no tiene nada que ver con todo esto… La frase, pertenece a una obra cómica… ¡qué paradoja! Como la vida misma, y como la actualidad, a la cuál se le puede aplicar…

El autor se llamaba Tito Macio, y, la única relación con la guerra, fue, por lo que se sabe, haber estado en una de las batallas perdidas de Roma, y, vivir en esa época… Por lo tanto, no tenía nada que ver con los cartagineses Barca, ni con los romanos Escipión, Fabio Máximo, Catón, etc., todos ellos grandes estrategas, senadores, generales, cónsules, procónsules y similares… etc.

Tito Macio, era un trabajador en el incipiente teatro romano, dónde había aprendido a traducir del griego al latín las obras que se representaban de autores griegos… más tarde se hace comerciante, y después de quebrar se alista en el ejército romano, en las legiones de aquellos latinos que no eran romanos…,  para terminar en la miseria más absoluta, llegando a trabajar en un molino prácticamente por la comida y algo más, como para pagar una sucia habitación…

Tito Macio, consigue después de muchas vicisitudes comprar los elementos necesarios para escribir su primera obra, y, al finalizar se encuentra con un dilema: ¿con que nombre firmaría su obra?

Porque ¿quién conoce hoy a Tito Macio? Posiblemente nadie o muy pocos (los eruditos en clásicos) y, a pesar de eso, sus obras han llegado hasta nosotros…, pero no con ese nombre…

Tito Macio, decidió que firmaría su obra como Tito Macio “Plauto”… Con este nombre, seguro que somos muchos los que hayamos oído hablar y, otros recordarán su importancia como autor de teatro, o como comediógrafo como he visto que se le conoce… Un autor de comedias en la historia de la Roma de los Escipiones y Fabio Máximo… que llegó hasta nuestros días… Sin embargo, aunque no hayamos leído ni una línea de su obra, muchos recordaremos la frase:
“el hombre es un lobo para el hombre” Homo homini lupus 
La obra de  Tito Macio Plauto (254 a.C. – 184 a. C.), dónde aparece esa frase es Asinaria, aunque el texto exacto dice: "Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit."(Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro)
Lo curioso de todo esto, es que esa obra, aparentemente la primera de Plauto, es una comedia, y esa frase aparece prácticamente al final, y es casi seguro que el autor jamás pensó ir más allá de un final adecuado para su comedia, ni darle el sentido que más tarde se le daría, sobre todo después que Thomas Hobbes, filósofo del siglo XVII, la popularizara en Leviatán, dónde da por sentada la existencia del egoísmo en el comportamiento  de los seres humanos, aunque la sociedad intente corregir ese comportamiento egoísta favoreciendo la convivencia. Frase, que hoy traigo a esta nueva página del cuaderno.

EL HOY
No hace falta más que leer los periódicos, ver televisión, internet, etc., para recordar que el hombre sigue siendo un lobo para el hombre, y, lo que es peor, pareciera que el intento de la sociedad para corregir ese comportamiento esté fracasando.
Después de ver las imágenes de uno de los asesinos del soldado inglés, mostrándose a la cámara con una tranquilidad pasmosa, con los cuchillos o machetes en las manos llenas de sangre todavía fresca de su víctima, me ha traído a la memoria la frase de Tito Macio Plauto… después de ver que se intenta repetir la misma historia con otro soldado, de recordar otras situaciones, que de tanto verlas, se convierten en rutina cotidiana… No hace mucho, un miliciano sirio se mostraba en actos de canibalismo, el asesinato indiscriminado de niños, jóvenes y profesores en las escuelas de EEUU, los ataques terroristas constantes en países de Asia, África o en cualquier otro punto del planeta en aras de la reivindicación de una ideología, de una religión, de un dios, o simplemente de una locura total de fanatismo, impregnada de la excusa de cualquier tipo: dios, la patria, la tribu, el clan, el honor… todo el fundamentalismo que, a pesar de los años de la existencia de la humanidad, de miles de años de civilización, el HOMBRE SIGUE SIENDO UN LOBO PARA EL HOMBRE… después de 2.225 años aproximadamente de ser pronunciada en un teatro de la naciente poderosa Roma…
En Suecia, el país de la sociedad ideal, estos días se ha desencadenado una batalla campal entre habitantes de barrios pobres y abandonados con la policía, pero, a su vez, “la supremacía blanca” vuelve a hacer su aparición en los países “civilizados”: Suecia, Gran Bretaña,  dónde se ataca a los inmigrantes, sobre todo si su color no es blanco y si profesan otras religiones, se atacan centros religiosos, como ha sucedido en Londres días pasados, con ataques a mezquitas… pero, a su vez, en muchos países musulmanes, sino en todos,  no se permiten otras confesiones, y si se permiten están siendo perseguidas, como el caso de los coptos en Egipto, los cristianos en Kenia y algún otro país africano, en Irak, prácticamente los cristianos han desparecido… pero, incluso dentro de la misma religión, las brutalidades y atentados son constantes: suníes contra chiitas, wahabistas… la ley de la sharia se quiere imponer sobre las leyes civiles o se ha impuesto ya… La primavera árabe ha dado paso al otoño árabe, dónde los fundamentalistas están intentando o ya lo han logrado, reemplazar a los regímenes dictatoriales… Una dictadura por otra dictadura… El dinero proveniente del petróleo se utiliza para imponer fe y orden…
Supongo que pocas personas recordarán aquella publicidad de Benetton de un matarife vestido de soldado, en la guerra de Sierra Leona, que utilizaba a modo de bastón una tibia humana… Benetton mostraba una realidad brutal, salvaje, más allá de lo que se puede considerar aberrante…
Millones de personas hambrientas en el mundo, mortandad infantil, esclavitud, sí, esclavitud en el siglo XXI, maltrato a niños, mayores, parejas… todavía rige por ahí, y sigue clavada en el cerebro de millones de hombres, la frase aquella tan brutal: “la maté porque era mía”… y tantas, tantas otras cosas que devienen de la existencia que el hombre es el lobo para el hombre… ¡Homo homini lupus!
La sociedad, esa sociedad callada, esa sociedad que está renunciando a su deber como tal, que al fin de cuentas, sobre lo que Hobbes decía de intentar corregir el comportamiento egoísta asegurando la convivencia… Ni la sociedad, ni los gobernantes, sobre todo éstos últimos, así como aquellos con influencia están ayudando, más bien todo lo contrario, incluso, muchos de ellos son los predicadores de siempre, los predicadores de la yihad, de la cruzada, de la supremacía blanca, del fanatismo, del nacionalismo devastador… son los predicadores de la ignorancia, de la conversión del hombre en lobo, de las arengas que conducen al precipicio… que nos conducen a todos a ese precipicio dónde estamos cayendo…
Ahí están millones de mujeres consideradas, prácticamente no humanas, que deben ocultar totalmente su cuerpo, caminar detrás del hombre, que son asesinadas en aras del “honor de la familia”, que son violadas por bandas de seudohombres, protegidos por la propia “tradición”, por la propia sociedad…
 Ahí están miles de niños en régimen de esclavitud en las minas del Congo o en otras partes de África, explotados por caciques locales que les secuestran, para extraer minerales, que más tarde utilizaremos en nuestros móviles, ordenadores, tabletas, etc…
Ahí está Siria, desangrándose cada día en una guerra civil, con miles de personas desplazadas unas, muertas otras, heridas otras…
Ahí está Haití, del cual ya nadie se acuerda, después de haberse volcado a nivel propagandístico en los primeros momentos, todos los países del mundo, con  los expresidentes de EEUU al frente… Dónde están los miles de millones que se han entregado, y, sobre todo, ¿dónde están los que tenían que llegar? ¿Qué se ha hecho? ¿Se ha avanzado algo?
La sociedad calla ante todo eso, la sociedad calla ante “dictadorzuelos” que han utilizado las leyes democráticas, para destruir la misma democracia: el chavismo, por ejemplo, que se viste de Chanel  en Buenos Aires, de indígena  Sucre y con camisa en  Managua… que pasean a sus muertos todos los días por las calles, por las tv, o en sus mítines… como es el caso del reciente fallecido Chávez, o  de Perón y de Eva Duarte, que salen a pasear cada minuto como el gran icono de una parte de la sociedad argentina, sociedades fracturadas como la venezolana, la argentina, que ahondan aún más el problema, en lugar de buscar las soluciones a sus problemas de siempre… mientras en Venezuela no hay alimentos ni papel higiénico y en Buenos Aires, se repiten los accidentes de trenes por falta de mantenimiento, renovación e infraestructuras…
Ahí está el mundo desarrollado de rodillas ante “los mercados”, ante la especulación de unos pocos, que ha arruinado a millones…
Pero, ¿dónde estamos los demás? ¿Dónde está la sociedad libre?
La ignorancia, la falta de educación, el desconocimiento de nuestra propia historia, nos hace esclavos, aun creyéndonos libres, seguimos siendo esclavos, estemos en un mundo o en otro… Los del primer mundo, seguimos siendo privilegiados, pero aun así, nuestra libertad está muy condicionada…
¿No hemos aprendido nada a lo largo de la historia de la humanidad?
¿Qué somos? ¿Qué queremos ser?
 ¿LOBOS PARA NOSOTROS MISMOS?
Es más que probable, que si alguien lee esto, esté pensando en el pesimismo que estoy trasluciendo  es de una depresión absoluta, y, que todo esto ya lo sabemos, así que no hace falta que venga alguien a recordárnoslo y así amargarnos el día…
Sí, es posible que así se piense, y también que viendo todo lo que ocurre alrededor nuestro, pero también más allá… en el resto del mundo, uno se plantee el papel que tenemos que desempeñar en esta vida… Podemos optar, por hacer oídos sordos, y, vivir en nuestra burbuja… podemos optar, por decirnos a nosotros mismos, que uno solo no puede hacer nada… podemos tildar de pesimistas a los que describan las realidades que uno vea, siente y asuma… podemos ser escépticos tanto con lo que nos cuentan, con lo que sucede y con lo que sucederá… y, también podemos ser optimistas recalcitrantes, pensando que pase lo que pase, la humanidad seguirá avanzando… Todo eso y más, podemos pensar y hacer…

¿Homo homini lupus?   ¿Tú que piensas?

Continuará… 


Abril-Mayo 2013

9 de junio de 2013

SOMOS… ¿QUÉ?

No somos sino un eslabón de una larguísima cadena, que se hunde en la noche oscura y tenebrosa de los tiempos…

Existimos, y esa es la razón  fundamental, para nuestros descendientes. Son nuestros antepasados, la razón de nuestra existencia; ¿porque sino nuestras raíces se hunden en esa noche oscura y seguimos  construyendo la cadena…?
Solo somos transeúntes, transeúntes que no sabemos realmente adónde vamos; sólo sabemos, y no siempre, que vamos… que caminamos, a veces en círculos, a veces en línea recta, a veces en zigzag…

Transitamos, como simples paseantes a veces, como corredores de fondo otras… Sin embargo, el único destino seguro, la única meta a la que llegaremos, será a la muerte, y, sin embargo, es la única meta que no queremos tener en cuenta; de hecho nos olvidamos de ella, creyéndonos inmortales, es decir creyendo que en realidad, la meta final es el tránsito…
Alguien dijo “la estupidez es infinita”, y sin ninguna duda tenía mucha razón, pero, añadiría además, que si la estupidez es  infinita, los seres humanos somos infinitamente estúpidos…

Confundimos el AMOR con posesión, las palabras con los sentimientos… Transitamos, sin mirar a nadie o a casi nadie… No sabemos interpretar una mirada de Amor, una mirada de tristeza… nos sabemos valorar el tono de voz de las personas… no sabemos ir más allá de lo que oímos…

No sabemos o no queremos…  Nos perdemos en la verborrea, en hablar mucho y no decir nada… y, nosotros mismos, nos hacemos esclavos de lo que decimos… Aristóteles, hace algo más de 2300 años, ya dijo: “Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras”.

Y, que nadie confunda mis palabras, con que no se debe hablar o que hablar es malo, ¡ni mucho menos!,  hablar diciendo algo, es muy distinto a las palabras huecas y vacías que normalmente nos rodean…

También en eso, somos transeúntes… y, eso nos lleva a correr, no importa hacia dónde…  mientras tanto el tiempo pasa y pasa la vida… y, al volver la vista hacia atrás, nos podemos encontrar no aquello que hemos vivido, sino aquello que dejamos de vivir…  El tiempo perdido, perdido en nimiedades, en tonterías, en enfados y caras largas, en egoísmos sin sentido… el tiempo perdido en aquella cena con un amigo nunca celebrada… el tiempo perdido,  por aquellos días que te has enfadado con la persona amada… El tiempo perdido que no le has dedicado a quién debías dedicar, porque no hemos sabido establecer prioridades… El tiempo perdido en quejarte constantemente, de tus hijos, de tus padres, de esposa, de tu marido, de los compañeros de trabajo, sin pararte a pensar, que posiblemente uno también tiene algo que ver con esas quejas…

“Carpe diem”, maravillosa expresión latina… Goza del día presente sería su significado… Goza del momento, goza de la vida… Esta expresión que más tarde, popularizó su sentido:

“Goza del sol mientras dure;
Siempre no ha de ser verano;
Aprovecha la ocasión                                              
Que la tienes en la mano”

Es increíble que, desde cientos y miles de años atrás, nos hayan transmitido información sobre lo que ya se pensaba  en aquellos momentos, pero no hayamos sido capaces de aprender nada… Quizás, porque estudiar o leer a los clásicos, no ha sido importante, ni lo siga siendo…  seguimos fabricando analfabetos funcionales, porque así, es mucho más fácil que se comporten como transeúntes, como pasajeros adormecidos en un tren que no va a ninguna parte…

Habitualmente para desplazarme en coche utilizo autopista, por aquello de ir / llegar más rápido… Cuándo uno transita por una autopista, prácticamente no mira el paisaje, ni su cerebro está activado, más allá de circular a determinada velocidad, a determinada distancia del vehículo que lleva delante, de frenar en los peajes, y, alguna vez cambiar de marcha… Generalmente es pura rutina… puro tránsito por una vía rápida… Y, cuando uno se da cuenta, ya ha llegado a destino…  y, de pronto, uno no recuerda haber pasado por determinados lugares…

Días pasados, decidí realizar el mismo  viaje,  por carretera…  ¡tardé bastante más!, pero, ¡disfruté muchísimo del viaje! Crucé por pueblos que hacía años que no pasaba… Aprecié el paisaje maravilloso en esta primavera extraña,  de campos verdes y rojas amapolas… zonas de curvas y largas rectas… árboles que bailaban al son del viento, agitando sus ramas saludándonos al pasar… vi las caras de las personas al pasar por los pueblos…  y, tardando casi el doble, llegué satisfecho… Ese día, no había sido un transeúnte… ese día, me había sentido persona…  Y, de alguna forma, sentí que  “tu estado de ánimo es tu destino”, tal como dijo Herodoto, curiosamente, también hace más de 2000 años…

Por eso cuesta entender, el caminar sin ver al otro… incluso, cuándo alguien entra en un edificio y viene alguien detrás, no es capaz de esperar y sostenerle unos segundos la puerta, para que así no se le cierre en las narices… Abrir una puerta y dejar pasar a otra persona que entra o que sale… Algo tan básico como saludar se ha perdido en los tiempos pasados… ¿Qué somos? Hemos perdido hasta los detalles más básicos de la civilidad… de la educación en sí. ¿Adónde vamos con todo esto?

El gran cantautor aragonés, José Antonio Labordeta (fallecido no hace mucho), tiene una canción titulada Somos, y algunos de sus versos son:

“Somos como esos viejos árboles
Batidos por el viento…
… Hemos atravesado el tiempo…
Somos…”

Sí, somos, somos como esos árboles viejos, pero también somos como el viento que ha atravesado el tiempo, y lo seguiremos haciendo… pero, ¿hacia dónde?

En realidad, somos como ciegos en un mundo maravilloso de colores y como sordos en ese mundo lleno de música y armonía, y, que no somos capaces de sentir, de ver, mirar, oír, escuchar… Somos seres imperfectos, aborregados y adormecidos… a veces meros títeres en manos de unos pocos titiriteros, que nos mueven, nos hacen bailar sin música y con violencia… Somos crédulos más allá de todo sentido y escépticos más aquí de todo orden natural… Somos pequeñitos, mortales, débiles que nos creemos inmortales, y, por eso  edificamos futuros inciertos y utópicos, dedicando ingentes esfuerzos, pasiones, enconadas luchas, en aras de la nada… mientras tanto, descuidamos nuestro presente, sacrificamos los momentos más felices y gloriosos como seres humanos, porque estamos pensando en el “futuro”, sin caer en la cuenta, que sin hoy nunca habrá mañana.. Que sin presente jamás habrá futuro… Lamentablemente, cuándo lo aprendemos, casi siempre suele ser demasiado tarde…

Aprendemos poco o nada del pasado, de la historia en general, pero de nosotros mismos en particular… ¿Transeúntes hacia dónde? ¡Carpe diem…! El mundo es y será maravilloso, si ponemos algo de nuestra parte, algo tan sencillo como HUMANIDAD…

Con el tiempo aprendí
Que la vida puede ser un instante...
Que la muerte no es dolor
A pesar del dolor que causa
Y que nunca es el final...

 Con el tiempo aprendí
Que la ignorancia
Es la madre del fanatismo


Marzo-Abril-Mayo 2013