23 de febrero de 2011

23 F… 30 AÑOS MÁS TARDE…

Mañana, día 23 de febrero, se cumplirán 30 años del frustrado golpe de estado en nuestro país… El 23 de febrero de 1981, no fue un día más… Fue una sacudida brutal a toda la sociedad española, no sólo a los políticos
Con una Constitución que había comenzado a dar sus primeros pasos un poco más de 2 años antes (6 de diciembre de 1978) y, con una democracia en ciernes, cuatro descerebrados y, por suerte, muy chapuceros, intentaron dar un golpe de estado de opereta, pero que puso en vilo a los españoles, pero también al mundo democrático…

En realidad, aún aquellos que lo vivimos, sabemos muy poco como se organizó aquella chapuza, que al final consiguió todo lo contrario, ya que esa intentona frustrada hizo mucho por la joven democracia, uniendo a toda la sociedad, con distintas ideologías y pensamientos, en algo tan fundamental como es LA LIBERTAD, asociada a una DEMOCRACIA MODERNA, que ha permitido al Reino de España, dar un salto inmenso tanto cualitativo como cuantitativo en el conjunto de los países más avanzados del mundo.

Ahora bien, a pesar de lo mucho que se ha hablado, escrito sobre ese día, la preparación y el final de la fantochada, insisto, de cuatro descerebrados que creían ser los salvadores de la patria y que creían reflejar el pensamiento tanto de los militares como de la sociedad civil, todavía hay muchas personas que no son conscientes de lo que aquello representó, y sobre todo la firmeza y el compromiso con la libertad de una serie de personas que ese día cambiaron la historia de España, llevándonos a participar de uno de los períodos más amplios y prósperos de nuestro país.

Desde el Rey Juan Carlos, hasta el presidente del gobierno en funciones en aquél momento, D. Adolfo Suárez, el cuál hoy no puede disfrutar conscientemente de esta efemérides, por estar afectado por esa maldita enfermedad que nos mata los recuerdos y se nos lleva la vida, y del agradecimiento y homenaje de todos, hasta el entonces vicepresidente del gobierno, ya fallecido, Teniente General Gutiérrez Mellado, y diputados como Santiago Carrillo, Felipe González, Manuel Fraga, que hicieron frente al teniente coronel de opereta que entró en el Congreso disparando, hasta el Presidente del Congreso y todos aquellos que, a pesar de la situación supieron guardar la serenidad y tranquilidad adecuada a las circunstancias. A todos ellos hay que recordarlos y hacer que se les recuerde, tanto a los que ya no están, como a los que todavía viven. Recordarlos y agradecerles lo hecho en ese momento y después, a partir del día 24.

Sin embargo, nos olvidamos de otras personas, que también debemos recordar con igual intensidad, que los ya mencionados. Me refiero a los periodistas que estaban en el Congreso y, que gracias a ellos, los españoles nos enteramos de la peligrosa bufonada que se estaba produciendo en el Congreso de los Diputados, dónde se interrumpió a golpe de pistola, las deliberaciones para el nombramiento de un nuevo presidente del gobierno. Pero también están todas aquellas personas que estaban en el Congreso, auxiliares, personal del staff de los partidos, etc.

También nos tenemos que acordar de todas aquellas personas que estuvieron al lado del Rey, durante todas esas horas, durante esa larga noche… Comenzando por la propia Reina, hasta la última persona de la Casa del Rey.

Pero, especialmente, muy especialmente hay que recordar ahora y siempre, al conjunto de secretarios y subsecretarios de Estado, encabezados por el secretario D. Francisco Laína, que, estando el gobierno en pleno, secuestrado por una turba de delincuentes, que pretendían un cambio radical en el gobierno de España, ajeno totalmente al sistema democrático, se constituyeron en Gobierno y el aparato del Estado siguió funcionando. A ellos, que hoy, se les ha condecorado con la Orden del Mérito Constitucional, creo recordar que eran 35 y, de los cuáles, hoy ya no están 10 de aquellos hombres y mujeres, esta medalla es poco, muy poco, y, sobre todo llega tarde… Hace años que el Estado se tenía que haber acordado de aquellas 35 personas, que controlaron el estado y estuvieron defendiendo la libertad y la democracia, en constante contacto con el Jefe de Estado, el Rey Juan Carlos I.

Creo que no se les ha dado la importancia que realmente se debía. No quiero ni imaginarme, si los golpistas no hubieran tenido el aparato del estado, a través de un gobierno en funciones, pero gobierno al fin y al cabo, lo que podrían haber logrado. No porque fuera a triunfar el golpe, sino que su fin y hasta quizás, sus resultados hubieran sido distintos.

A ellos y a ellas, quiero recordar expresamente aquí y ahora, y a todos los demás… Desde hace días, se habla de este 30 aniversario… Se escriben historias, se ven filmaciones, reportajes, documentales, mañana mismo se estrenará una película que pretende contarlo en toda su extensión…

Se pregunta a mucha gente, que hacía ese día… que pensó… que hizo… Todas esas preguntas se dirigen a personas más o menos conocidas… incluso a personas desconocidas en la misma calle.

Muchos de nuestros jóvenes, serían incapaces de explicar brevemente que fue el 23 de Febrero… y, especialmente, y ahí es dónde está la gravedad, en mi humilde opinión, de explicar y ser consciente de lo que representó aquél golpe, pero fundamentalmente, lo que representó abortar desde la propia Jefatura del Estado, ese golpe. En los últimos años, los gobiernos, tanto nacional como autonómicos, se han dedicado a muchas cosas baladíes, en educación y en otros temas, sobre todo en educación, pero poco han hecho en explicar nuestra historia, la pasada y la de los últimos años y trasladar a nuestra juventud los valores de nuestra Constitución y lo que ha costado mantenerla, y que ellos son el resultado de todo ello.

Espero que, con esta conmemoración, se arregle algo de ese error, y comencemos a explicar la historia, y que dicha explicación no sea sesgada, porque conviene a determinados grupos políticos, que durante los últimos 30 años se han dedicado a hacer lo mismo que se hizo en la época franquista, a distorsionar la historia desde el otro extremo…

Ahora es el momento de recordar aquellos hechos, que hoy son historia, y de la cuál muchos de nosotros hemos sido partícipes directos o indirectos… allí estábamos ese 23 de febrero de 1981, cada uno en distintas situaciones, trabajando, descansando, etc…

Cada uno, actuó de una forma determinada… algunos, no demasiados, se alegraron al principio… pero la mayoría, la gran mayoría estuvo pendiente de las noticias, preocupados y totalmente contrarios a ese golpe de cuatro iluminados, fuera de sitio, de época y de país…

Uno era un joven de 27 años, casado hacía un poco más de un año… y afincado nuevamente en su país, después de un poco más de 13 años ausente, y casi un extranjero… Y, ese día, salíamos a cenar con unos amigos, cuando nos enteramos como todos, por la televisión, ya que estaba viendo el debate en el Congreso…

Pero, eso ya es otra historia… Ahora es el momento, de recordar y homenajear a todos los que actuaron en forma activa para desmontar aquél asalto al Congreso, por el grupo burdo, dirigido por un personaje patibulario, ordinario y maleducado que pretendía constituirse en salvador de la patria, y, terminó en prisión como un delincuente común y olvidado por la sociedad, o lo que es peor, considerado una especie de bufón y ejemplo de lo que nunca puede ser un miembro de la Guardia Civil o de las Fuerzas Armadas…

Mi humilde homenaje a todos aquellos hombres y mujeres, desde el Rey para abajo, que nos ha permitido saborear la verdadera libertad en un país democrático y moderno; pero también mi homenaje a toda aquella sociedad que al día siguiente, salió a la calle a manifestarse por la libertad y la democracia o que desde su casa, celebró el fracaso de aquél golpe, que representaba lo más zafio y burdo que podía tener la sociedad en aquél momento.

A todos ellos, a todos nosotros, mi homenaje, mi recuerdo y mi agradecimiento…

Es una gran noticia, celebrar el 30 aniversario de un gran fracaso, y todos nos debemos felicitar por ello. Hubiera sido mejor que no ocurriera, pero ocurrido, celebremos, insisto, por todo lo alto, el cumpleaños de ese fracaso.



22 febrero 2011