29 de septiembre de 2018

Música y Canciones (I) Amanecí otra vez, entre tus brazos


Hace unos pocos meses, falleció la dama de la canción, María Dolores Pradera. 
Ella se fue, pero nos dejó sus canciones, sus muchas, variadas y hermosas canciones. Una de esas canciones, versionada por ella es “Amanecí en tus brazos”, de José Alfredo Jiménez. 

Escuchar esta versión y no recordarla, prácticamente es imposible, a pesar que ha sido interpretada por tantos y tantos cantantes, por el momento, me quedaría con 3 o 4, además de la mencionada María Dolores Pradera, estaría el propio José Alfredo Jiménez, Javier Solís…  

¿A qué viene todo esto? A no dejar que pasen por mi vida, las canciones y la música escuchadas oídas y sentidas…, ¡nuestras emociones!.  Uno no es de aquellos que tiene una canción, que es la canción… Uno tiene en su vida, vivencias, amores, dolores, tristezas y alegrías y música de sus tiempos…

Cualquiera puede escribir algo bellísimo, sin embargo, si no lo siente cuando lo escribe, difícilmente nos transmitirá emoción alguna… Muchos son los cantantes excepcionales pasados y presentes, pero si no logra transmitir la emoción y el sentimiento de la canción, solo es una distracción pasajera, un divertimento… Y, en este recorrido me fui encontrando con canciones que me emocionaron y me siguen emocionando tanto o más que antaño… Y, curiosamente, hace pocos días se publicó una lista de las canciones más tristes, pero como siempre, la lista es anglosajona  o incluso casi exclusivamente estadounidense, y eso no representa ni mucho menos al mundo de la canción…

También es cierto, que la mayor o menor tristeza, tiene mucho que ver con la situación emocional de cada uno, y, aunque la letra sea muy triste, posiblemente quién la interprete no logre llegarnos al alma…

Con la música, así como con el arte en general, no es cuestión de entender, sino de sentir, de sentir que nos llega al corazón, y eso nos pasa con una pintura, una escultura, una canción, una obra de teatro, un libro… ¡si no hay emoción, no hay arte! Y, como en el arte, también en la música, aprendí a ser ecléctico, a no ser fanático, y a considerar todo aquello que me emocionaba y me emociona… y hace que sintamos nuevamente que estamos vivos…

Además, (¿casualidad?) hoy en la radio, escuché cantar “Amanecí otra vez”, por la componente del dúo hispano argentino “Madre Tierra”, y me invadió la emoción… y, en el silencio, de un día de ferragosto, pero con aire acondicionado, comencé a escribir en líneas mentales, dispersas y anárquicas sobre las canciones y las emociones, pero sobre todo, sobre la canción escuchada… Canción, que a los que ya tenemos una edad, nos ha emocionado y encendido el pensamiento…

Y, me pregunté ¿Quién no ha tenido un amanecer así? ¿Quién no ha pensado o soñado en tenerlo? Porque si no lo has tenido, pensado o soñado, ¡no has vivido! Y si lo has perdido, tu vida vale poco…

“Amanecí otra vez, entre tus brazos…  y te miré en silencio, preguntándome que había hecho para merecer tanta felicidad… Como cada día, desnudos de alma y cuerpo, recibimos el nuevo día… A veces me despierto y te encuentro mirándome, abrazada a mí, con una tierna sonrisa… que invita a la vida, “y me querías decir no sé qué cosas, pero callé tu boca con mis besos…”  y el mundo desapareció, los problemas se han ido, el banco, los clientes, los proveedores, los pacientes, el resto del mundo se evapora y no importa nada… todo se diluye, todo se soluciona, al sentirte arrullada en mis brazos en este amanecer, tanto da que sea invierno, verano, primavera u otoño… lo importante es amanecer en tus brazos, otra vez…

¿Cómo no va a emocionarme esta canción, si retrata los días más felices de mi vida pasada? ¿Cómo no voy a sentir, si automáticamente el pensamiento vuela hacia aquellos momentos, cuando amanecíamos juntos, abrazados o con una mano de uno pegada al cuerpo del otro? ¿Cómo no voy a emocionarme por la alegría que siento por haberlo sentido y vivido? ¿Cómo no voy a emocionarme hasta las lágrimas, por los amaneceres vividos y también los perdidos?

Por eso, las canciones arrullan mis emociones y las destapan y las despiertan, cuando las creía encerradas en el tarro de las esencias y dormidas en algún rincón del alma…

¡Ay de aquél que no lo haya sentido y vivido! ¡Ay del que no tenga esperanza de vivirlo o volver a vivirlo! ¡Ay de todos ellos, de todos nosotros, porque estamos muertos!

“Cuando llegó la noche, apareció la Luna, y entró por la ventana, que cosa más bonita cuando la luz del cielo iluminó tu cara" Hundí mi rostro en tu pelo aspirando tu perfume y maravillándome de estar juntos, mi mano acaricia tu costado, recorriendo despacio tu piel suave y fina, mientras mis labios buscan tu cuello… mientras la luz ilumina tu cara y tu cuerpo medio desnudo como una aparición, mientras tu respiración tranquila y una tenue sonrisa en tus labios, acompañan tu sueño … mientras yo te miro, te velo y admiro…

Amanecí otra vez, entre tus brazos… te mueves con movimientos felinos, mientras intentas desesperanzarte, y mis labios buscan los tuyos, acallando tu boca, y mis manos buscándote… Y así pasaron  muchas, muchas horas, y así pasaron muchas, muchas horas…

El tiempo detuvo su andadura, la luna llora sangre en la noche oscura, y despierto con una sensación agridulce en  mi corazón, mientras abrazo la almohada, que algún día recogió tu cara…

Amanecí en tus brazos otra vez… tiempo ha… Amanecí en tus brazos, otra vez, me desperté llorando,  cobijé mi cara entre mis manos, para seguir amándote… allí donde estés…



Barcelona, 7 de septiembre de 2018

https://www.youtube.com/watch?v=LZCnr3jfYP8


19 de septiembre de 2018

Las Voces del Silencio


Ruido, ruido y más ruido… Todo es ruido en el mundo de la política y en el de los medios de comunicación… Todo es ruido en la calle y en parte de esta sociedad líquida y despistada…

Ruido, ruido, ¡Cuánto más mejor!, así se cubren las miserias de la realidad… así tapamos los problemas verdaderos de los ciudadanos, a los que deberían servir.

Ruido y más ruido, así los incautos, los de buena fe, y los no pensantes, dirigen sus miradas y sus voces airadas, tele dirigidas, hacia el ruido… Cada día, hay nuevos estruendos, cada día determinados medios (la mayoría) diseñan su realidad virtual, y cada día los políticos, aliados expresa o tácitamente con aquellos, se vuelven hacia el ruido… o a la inversa, ya que se retroalimentan en forma incesante…

Masters, trabajos de master, tesis doctorales, tribunales académicos, exhumación de momias… raperos que amenazan de muerte y que salen huyendo, agresiones, fracturas sociales, además de los ismos constantes, populismos, independentismos irredentos, neofascismos y comunismos trasnochados buscan pescar en el río revuelto, y agitan las olas para que solo se oiga el ruido… el barullo…

La tele basura no está en el mundo de los fantoches famosillos o aspirantes a su minuto de gloria, aun a costa de perder el respeto hacia sí mismos…
Mientras tanto, las voces del silencio claman a gritos que nadie escucha,  que todos nos centremos en lo importante… Son gritos silenciosos…

Cuantos miles de horas perdidas en divagues y semántica, tirando y recibiendo mierda a diestra y siniestra, pero sin soluciones…

Medias verdades, mentiras a medias, mentiras totales, todo va a parar al lodazal, que se alimenta cada minuto de la vida de nuestra sociedad…

¿Cuánto tiempo derrochado por cientos, por miles de personas, que se podrían haber dedicado a mejorar nuestra sociedad, a las personas… para las que trabajan todos estos fantoches? Escuelas sin arreglar, despoblación, sanidad, educación… todo eso queda perdido y arrastrado por el ruido… por lo tanto no existen…

La mayoría de toda esta jauría ruidosa no tiene ni idea de lo que habla a gritos… 

¡Claro que hay que investigar todas las anomalías que se detecten, y poner remedio en forma inmediata! Claro que hay que investigar y reformar todo aquello que está mal, para eso están, no para volcarse en el ruido… Que la universidad sigue siendo endogámica, lo sabemos desde hace muchos, pero muchos años… y ahora se asombran de anomalías, corruptelas, tratos de favor, incluso delitos… ¿ahora se cayeron de la higuera?

Si mis amigos y compañeros son los miembros de un tribunal académico, ¿no habrá un trato de favor, una cierta benevolencia?

Si se ha permitido a las Universidades crear “chiringuitos” en muchos casos, sin supervisión de la propia universidad, y sólo ponía su nombre en los títulos, y cobraba sus royalties, ¿qué se puede esperar?

Hay que investigar, hay que curar y hay que realizar cirugía, en muchos casos, cirugía mayor, no sólo en el ámbito universitario, sino en todos los organismos públicos y privados, para que se adecuen a la ley, y que el uso de fondos sea racional y efectivo para la sociedad…

Hay una parte de esta sociedad, en la cual me incluyo, que estamos hartos, muy hartos de tanto grito, de tanto ruido, de tanta visceralidad, ¡de tanta estupidez! 

¡Somos las voces del silencio! Somos los que no queremos ruido, visceralidad, odio, gritos… queremos que se trabaje, que se progrese a nivel civil, social y económico, en libertad, en democracia, respetando al otro, sea quien sea y piense como piense, con el único límite de la ley y el respeto por la libertad del otro y de la democracia…

Y, curiosamente, los que se dedican a hacer ruido, al griterío, que dicen defender a las personas, sus derechos y libertades, son los que cada día conculcan y violan esos derechos y esas libertades, al transformar al adversario en enemigo…

Basta ya de populismo, de fanatismo, de dogmatismo recalcitrante, que solo lleva el grito y el ruido incorporado…

¡Basta ya, de considerarnos masa adaptable al ismo de cada uno!

¡Queremos que se hable, no que se grite…! ¡Queremos hechos, no frases vacías y de manual…!

¡Queremos que escuchen a las voces del silencio! ¡Queremos que nos escuchéis!

Escuchar, escuchar y escuchar… algo que no se lleva, y hablar, hablar y hablar respetando al otro, a su palabra… ¡Escuchar, seguramente aprenderéis algo!

Si no lo hacéis, un día cualquiera, en cualquier momento, en cualquier lugar, estas voces del silencio os callarán a golpe de libertad (sería lo ideal)…

Pero si eso no sucediera, si no escucharais nuestras voces, las voces del silencio, porque estáis entretenidos en griteríos, barullos y hacer ruido, puede ocurrir (y, espero que nunca pase) que quiénes os echen, no seamos las voces del silencio, sino otras voces, que gritarán más que vosotros, y eso queridos y queridas conciudadanos y conciudadanas, ¡sería terrible!, y luego vendrán los lamentos y los llantos… Mirar lo que está pasando en el resto de Europa, mirar hacia el brexit, hacia Austria, Hungría, Dinamarca, Alemania… mirar a EEUU…

¿Queréis ese modelo social, político y económico? ¡Yo no!, ¡Ni tampoco esos millones de voces del silencio, pero os lo estáis ganando a pulso!
Y, si eso sucediera, sabríais y sentirías otro tipo de silencio… ¡ Aún estamos a tiempo! 

¡Rectificar en forma urgente!

¡Construir, dejar de hacer daño, hasta ahora solo estáis destruyendo! Pero para construir, para escuchar, para rectificar, se necesitan personas con un cierto grado de inteligencia política, social y económica, y no mediocres como sois la mayoría…

¡Mejorar, construir, escuchar, sumar y multiplicar no dividir! ¡Porque además, esa es vuestra función, y para eso os pagamos!

Barcelona, 15 de septiembre de 2018

16 de septiembre de 2018

MORIR, ¿es la cuestión?


¿Morir?, ¡No! ¡Sufrir es la cuestión!
Todo tiene un principio y un final, comenzando por la propia vida…Sabemos, aunque muchas personas parecen no querer saber, que en algún momento moriremos.

¡Somos finitos y endebles! Lógicamente que nadie quiere morir, y menos en pleno desarrollo de la vida… Pero, deberíamos prepararnos para ese día. Como seres humanos, y, por lo tanto, con un alto grado de idiotez y de irracionalidad, nos creemos inmortales, y como en otros órdenes de la vida, ni aprendemos ni nos preparamos para la muerte… Y, para ello, no hace falta hacer un doctorado, ya que como todo, es cuestión de actitud y 5 minutos de racionalizada emoción…

En mi caso, nunca le temí, quizás porque desde pequeño me ha rodeado o porque en mi irracionalidad soy bastante racionalidad…

El hecho es que, a medida que se van acumulando años en nuestras espaldas, y por ende, está más cercana, toda posible duda ha ido desapareciendo… Y así, la cuestión es, que vivir no es respirar y transitar por este mundo, sino como se vive y se recorre el camino, por lo tanto, erramos el tiro, ya que el objetivo es vivir, no morir, pues morir es la única certeza de nuestra vida, pero no se agota en el morir, sino como se muere… como se llega al final…

Decía que no le temía a morir, pero sí me preocupa y atemoriza sufrir… porque vivir más tiempo con sufrimiento o mermado de facultades físicas y/o mentales, no es vivir, y por ello no merece la pena transitar por ese camino, un camino lleno de dolor, sufrimiento y esfuerzos de uno y para aquellos que nos rodean.
He visto por dentro una residencia para ancianos, dónde la atención y el cuidado es muy alto, y cuyas dependencias más a un hotel de 4 estrellas que al tan mentado “geriátrico”.

Veo a muchos de las personas residentes, con Alzheimer, dificultades para caminar, sillas de ruedas, andadores… solitarios, callados, tristes… dónde un grupo de jóvenes intentan distraerlos, divertirles, leyéndoles, explicando las noticias, jugando al bingo, a las cartas… canciones, incluso excursiones…
Me he pasado horas en la sala común, dónde se desarrollan parte de las actividades mencionadas, y he observado que todos ellos, siendo muy diferentes entre sí, por condición física y mental, decía que todos ellos tienen algo en común: ¡su mirada!

Una mirada triste, alicaída, que muestra su falta de ilusión, su falta de esperanza… Incluso cuando están con las personas que le visitan, amigos, familiares, esa mirada apenas cambia…

A pesar de ser un grupo importante, compartiendo o no habitación con otra persona, el otro sufrimiento, el otro “factor” del tránsito en su última etapa del camino, aún más duro que otros es la SOLEDAD.

Están en compañía, pero están solos, respiran, comen, orinan, defecan, pero ya han comenzado a morir. Están solos, y no son libres… están sujetos a normas, a horarios con gente que no conocen ni reconocen como su gente, aunque mentalmente estén perfectamente.

El problema no es morir, el verdadero problema es el sufrir… solos siempre aunque estén acompañados. Solos y atados a normas que no son las suyas, a un espacio que no es el suyo, a unas personas que no son las suyas…
La cuestión no es morir, ¡sino como se llega a la muerte!, y parafraseando a Bill Clinton, ¡Es el sufrimiento estúpido, es el sufrimiento!

¿No hay mejores formas de recorrer el último tramo del camino? A nuestros gobernantes que tanto se desgañitan y esfuerzan en cuestiones inútiles, hay que exigirles, la aportación de soluciones para recorrer el último camino con normalidad y en libertad… Pero, como siempre, están muy ocupados en gritarse unos a otros, y no escuchan a los ciudadanos…

La cuestión no es morir, ya que moriremos todos, la cuestión es vivir bien y morir bien… ¡Esa es la cuestión!


La Coruña, 10 de marzo de 2018Hospital de la Coruña