21 de mayo de 2011

CONDENAR – RECHAZAR

Una palabra para cada ocasión, una ocasión para cada palabra.   Adelino Cattani – Expresarse con acierto.

La forma de expresar un acto o una idea tiene un poder inmenso, casi mágico: las palabras crean imágenes, las imágenes crean ideas y las ideas crean comportamientos; son asimismo instrumentos inconscientes de organización, estructuración y categorización del mundo en que vivimos.

Es acertada la convicción que Adelino Cattani tiene, que “siempre importa cómo se dicen las cosas, por graves o insignificantes que sean”

Por ello, hoy en vísperas de la jornada de reflexión de las elecciones que se celebrarán el próximo domingo 22, quiero trasladar a este cuaderno virtual, lo escrito en mi cuaderno físico el pasado 8 de febrero a las 17,45 horas, en vuelo sobre el Atlántico.


El brazo político de ETA, que es lo mismo que decir ETA, quiere convertirse en partido legal. Para ello, ha presentado unos estatutos “limpios” en el Ministerio del Interior, es decir, que aparentemente puedan burlar una vez más la legislación actual.

Por eso, algunos periodistas de buena fe, y otros no de tan buena, le dan pábulo, actuando como corifeos de los etarras, a pesar de la historia y experiencia de los últimos años.

Estos de hoy, que son los mismos de ayer, dicen que “rechazan cualquier tipo de violencia, aún de ETA, que pudiera haber en el futuro”. No es literal, pero sí casi, y el contexto y significado en todo caso es el mismo. Pero sí es literal el uso del verbo “rechazar”; ¡rechazan, pero no condenan!, aunque la ley exige “condenar”, pero también lo exige la mayoría de la sociedad española española en general, y la vasca en particular. Además de condenar, esta sociedad también le exige que pidan perdón a las víctimas , víctimas directas del terrorismo que sufren y han sufrido en los últimos 50 años, los zarpazos de estos salvajes, pero también esa petición debería extenderse a todos los españoles, que también  hemos sido sus víctimas indirectas, de violencia y de terror de estos criminales y de todos aquellos que les apoyaron, les justificaron y le dieron cobertura… Son ellos, éstos últimos, los que ahora quieren ser “legales”, porque se dan cuenta que están derrotados en todos los órdenes: social, político, policial, judicial… dentro y fuera del país…

En una primera lectura, todos nos daríamos por satisfechos, con el verbo “rechazar”, que posiblemente esté engañando a muchas personas de buena fe, hartos de este hatajo de carniceros…

Pero, las palabras tienen un certero significado, que a veces, hay que buscar más allá de la simple apariencia y de los falsos sinónimos con que algunos nos quieren hacer comulgar.

Por eso, “condenar” no puede ser sustituida por “rechazar” ; ¡condenen Uds. a sus camaradas de correrías! A aquellos que apretaron el gatillo, pusieron una bomba, asesinando a sangre fría por la nuca, o volando un coche, matando a niños, mayores, civiles, policías, militares… ¡todos éramos objetivos de esta banda de asesinos!

Oblíguenles a pedir perdón y a que abandonen las armas, el terror… sólo así, podemos pensar que en algún momento podrán participar en ésta y de ésta democracia, que ya ha sido muy generosa en otros momentos, vía amnistías, acuerdos, etc., y que también lo sabrá ser nuevamente.

Pero, no intenten volver a engañarnos… ya no somos ingenuos, ¡condenen!, ¡condenen radicalmente!, Uds. que tan radicales han sido defendiendo y tributando “loas y honores” a asesinos sanguinarios, como si de héroes se tratara…

¡CONDENEN! Lo de rechazar queda muy bien, para el lenguaje “diplomático” de los corifeos… para los demás, sólo es una argucia más…

Menos palabrería, más palabras con sentido literal, y, sobre todo, hechos, ¡hechos que estén en consonancia con las palabras!

Y, cómplices activos y pasivos del terrorismo, corifeos de estos “movimientos” 
"RECHAZAR” y de “CONDENAR”. 

Recuerden que nunca es tarde para aprender, aún habiendo pasado 50 años, todavía se puede aprender, y de paso, enseñen algo de historia y cultura a sus cachorros, porque corren el riesgo de convertirse en potenciales asesinos encarcelados, y muy ignorantes, muchos de los cuáles ya han aprobado el examen y se han graduado “cum lauden” en ignorancia supina sobre libertad, democracia, cultura, respeto por los demás.

¡Ah! Y que nadie se olvide de algo tan elemental pero tan sabio, que dijo un gran sabio como fue LEONARDO DA VINCI: “QUIÉN NO CONDENA EL MAL, LO ESTÁ ALIMENTANDO”

Todavía están a tiempo de aprender algo… y, como dice el refrán: “Nunca es tarde si la dicha es buena”

8 febrero 2011


LAS PALABRAS…

Polonio al ver a Hamlet leyendo un libro, le pregunta, que es lo que está haciendo, y, Hamlet le da la respuesta más desengañada de la historia de la literatura: “Palabras, palabras, palabras”.
Arcanos Mundos – Andrés Trapiello – Magazine La Vanguardia 9 de enero de 2011.

Es curioso que, en la época de las comunicaciones, dónde la tecnología está al alcance, prácticamente, de la mayor parte de las personas; dónde la formación es la más alta de la historia, resulta que es la época dónde peor se utilizan las palabras… Lenguaje pobre, banal y chabacano en la mayoría de la sociedad, incluso en los profesionales de la información.

Posiblemente, es en los medios de comunicación, dónde peor se utiliza el lenguaje, dónde las palabras se distorsionan, tergiversan y se manipulan, exactamente lo mismo que en los discursos y mensajes de los políticos, dónde en el mayor de los casos, además de lo dicho anteriormente, es hueco, vacío…
Hace años que me preocupa el lenguaje… las palabras, el sentido de las mismas, así como la expresión de las mismas… Los periódicos son una fuente inacabable, ya sea porque reproducen lo que dicen personajes de todos los segmentos de la sociedad, ya sea por lo que escriben aquellos que se dedican a ello.

También es un tesoro, la lectura y la escucha de aquellos que queriendo tergiversar la historia y la realidad, utilizan determinadas palabras para degradar, para reducir a la nada al enemigo… ese lenguaje es el típico de los nacionalistas o de aquellos fanáticos y fundamentalistas que quieren llevar a la masa hacia sus propios fines.

Por eso, por la extraordinaria riqueza de las fuentes, me atrevo a inaugurar una nueva sección de este blog, que espero nos sirva para aprender un poco más el uso de las palabras y su acepción, porque al fin y al cabo, las palabras están en el origen de todo: “al principio fue el verbo”

20 de mayo de 2011