Nota Aclaratoria:
Este texto fue escrito, tal como se indica al pié, entre enero y febrero del año pasado. Lamentablemente, no sólo es de actualidad, sino que la situación no ha mejorado en absoluto... Justamente hoy, la Infanta Cristina de Borbón, está o ha estado declarando ante el Juez de Mallorca, que lleva el caso Noos y Aizón entre otros, en los cuáles uno de los dos principales encausados es Iñaqui Urdangarín, marido de la infanta.
Posiblemente hoy, si lo volviera a escribir, creería menos en la esperanza a corto y medio plazo... A largo plazo, la humanidad siempre ha demostrado capacidad para avanzar y regenerarse, aunque luego vuelva a caer en los mismos errores del pasado... Aún así, espero que realmente podamos cambiar todo esto y, en no mucho tiempo...
Gracias
TEXTO ORIGINAL
El excelente periodista,
Enric Juliana, de La Vanguardia, trae a colación las titulaciones que se
utilizan mucho en la política italiana, pero, en este caso, aplicadas a la
política española: Il Grande Vecchio, el Gran Anciano, Il Burattinaio, El
Titiritero y Geppetto, el viejo carpintero al que se le escapa la criatura
(Pinocchio).
Y se pregunta ¿quién mueve
los hilos?, pero también apunta respuestas… en sí, se trataría de una sucia
guerra interna del PP, para obligar al presidente del gobierno a dimitir, y,
que asuma alguien con un gobierno fuerte…
Y termina apuntando: “¿Grande Vecchio? ¿Titiritero o Titiritera?
¿Un complot para imponer un gobierno tecnocrático en España? Quizá todo sea más
simple, sin dejar de ser enrevesado. Un lío madrileño. Ambiciones cruzadas, un
hombre que no quiere ir a prisión, dos diarios en infinita competición, sobre
un fondo de gran irritación social. Y Twitter. Mucho Twitter.”
Juliana, con el que no
siempre estoy de acuerdo, no sólo es un analista político y un buen periodista,
sino que es sutil, muy sutil, sutileza aprendida posiblemente, de su época
italiana, dónde como se sabe, los cuchillos vuelan en todas las direcciones,
pero con fineza (finneza)…
En la vieja Iberia, sobre
todo en la Meseta, como acostumbra a repetir este periodista, las cosas son
diferentes, son más directas, más abruptas, y más burdas en muchas ocasiones…
¡Manca finnezza! Decía el viejo Andreotti, sí, falta “finezza”, pero también
falta mucha coherencia, mucha honestidad, y sobre todo mucha lealtad…
Con el caso Bárcenas a
vueltas, desinflándose por momentos, pareciera que en este país se haya
descubierto el huevo de Colón, es decir, se hubiera descubierto que había / hay
corrupción… Los periódicos, sobre todo, dos de ellos, cuál dragones, se
enfrentan entre ellos, quizás para sobrevivir, a lomos y con dentelladas a la
sociedad y a las instituciones que nos representan…
Disparo al mensajero? No,
faltaba más…, pero no deja de ser curioso todo lo que está pasando en los
medios de comunicación y con los medios de comunicación… En algunas partes del
país, léase Catalunya por ejemplo, los medios han estado adormecidos en el
“oasis catalán”, no sé si por aquello del paciente y el dentista (“no vamos a
hacernos daño, verdad?, teniéndolo agarrado por los “cataplines”), o porque el
presupuesto destinado a medios, por parte de la Generalitat era y es ingente…,
al final, siempre surgen los intereses… Y, llama poderosamente la atención, por
otro lado, la defensa a ultranza de determinadas políticas o de determinados
políticos, por cierta pléyade de periodistas, sin un esbozo de crítica se haga
lo que se haga…
Decía que es curioso, que
ciertos casos, aparezcan en determinados momentos; ¿simple casualidad?,
realmente es mucha casualidad… ¿Quién mueve los hilos? ¿Hay un Grande Veccio?
¿Qué papel juegan los
medios o determinados medios en todo esto?
¿Es que había tantos
ingenuos en el país, para no saber que había mar de fondo movido por la
corrupción?
Todos aquellos que han
estado cobrando y pagando sueldos ingentes en la construcción, como en otras
actividades, pero sobre todo en la construcción, ¿no sabían nada? Como es
posible que ahora asistamos a una rasgadura de vestiduras colectiva, cuándo
muchos de miles de esos millones de parados, cobraban en negro? ¿Cómo es
posible que ahora clame contra los corruptos, cuándo, insisto, miles de jóvenes
abandonaban sus estudios o su profesión, y se iban a la construcción, sin saber
nada de nada, y llegando a cobrar por encima de los 3.000 Euros? La mayor parte
en negro, por supuesto, porque si no le pagaban así, se iban a otra obra, dónde
sí lo hacían…
¿Acaso
no era corrupción, los miles de millones de euros, que se dieron como créditos a personas, que se sabía de
antemano que no podrían llegar a pagarlo?
¿Acaso
no es corrupción, la venta de acciones preferentes de entidades bancarias,
fundamentalmente las cajas de ahorro, a miles de personas que no sabían nada
sobre lo que era una acción preferente, y las que hoy han perdido todos sus
ahorros, los de toda una vida?
Se
está, imputando a algunos directivos bancarios, pocos por cierto, muy pocos…
pero, ¿por qué no están imputados, cientos de empleados de banca que han sido
colaboradores necesarios para tamaña estafa, y que además cobraron jugosas
primas por incentivos, por la venta de las mismas?
¿Por qué no está imputado
el Gobernador del Banco de España, que tanto se preocupaba de la flexibilidad
laboral, mientras las entidades que debía controlar hacían verdaderas
salvajadas?
¿Dónde estaban los medios
de comunicación entonces? ¿Dónde estaban los tertulianos que opinan de todo y
no saben nada de nada?
Se publican fotocopias de
fotocopias, y se le da verosimilitud… Se publica un teórico informe de una
unidad especializada de la policía, que la misma policía niega, luego se
comenta que es un borrador, y, ahora no se sabe que es, acusando a personajes
importantes, muy importantes de la política catalana sobre determinados
negocios, dinero en paraísos fiscales, etc., sin prueba alguna, y ahí sigue
todo igual… ¡Nunca pasa nada! Quizá
también sea un signo de normalidad ver algún día a algún periodista y a algún
director de medios de comunicación, declarando ante un juez.
En un mundo sobresaturado
de datos, sin embargo falta información, información veraz… Estamos llenos de
intoxicaciones, de datos, de dimes y diretes… Y, aquellos, que debieran ser los
guardianes de esa información veraz, de la libertad de información y expresión,
resultan a veces son los mayores intoxicadores… Recordemos lo que pasó, hace no
mucho, en Gran Bretaña, con un periódico muy conocido y de muchos años,
propiedad del Sr. Murdoch… Al final lo cerraron, pero terminó abriendo otro con
nueva cabecera…
¿Matar al mensajero? No,
ni mucho menos, pero va siendo hora que cada uno ocupe su lugar…
La corrupción existe, y,
existe desde que el hombre es hombre; existe en todos los países del mundo…
Otra cosa es la intensidad de la misma, y el control constante que se haga o no
se haga… En España, cada cierto tiempo
emerge la montaña de basura en el tranquilo mar y provoca un gran terremoto.
Basta recordar como estábamos en 1996, por ejemplo.
Después de 15 años de
crecimiento constante, y 5 de crisis ha vuelto a surgir la montaña, y, el
movimiento es tan fuerte y el hedor tan espantoso, que provoca ríos de tinta,
enfados e ira de la sociedad, etc. Sin
embargo, todo eso ha surgido, porque ha aparecido una crisis brutal en el
medio, sino, posiblemente, salvo casos sueltos, nadie estaría hablando de esto.
Nos espantamos de los
casos que en estos momentos han salido a la luz –Bárcenas, Urdangarín, Pokemon,
Manga, Campeón, Millet, Pallerols, Gürtel, Pretoria y tantos otros-, y aquellos
que se frotaban las manos, porque aparecían los del partido oponente, ahora
ven, que ellos también están metidos… es decir, que salvo excepciones –los
nuevos partidos-, todos están salpicados.
Imputados, desde ex-presidente de
comunidad autónoma, consejeros, alcaldes, senador, diputados autonómicos,
concejales, etc. Hasta el yerno del rey.
A todo esto quisiera
cerrar este tema, con las siguientes puntualizaciones:
1. No
hay corrupción, si no hay campo abonado para ello.
2. No
hay corrupto sin corruptor.
3. No
hay corruptos si la sociedad es intolerante con la corrupción.
4. No
hay corrupción o hay mucha menos, cuándo las leyes y las instituciones
funcionan adecuadamente.
5. No
habrá corrupción o habrá menos, si hacemos que la ética y determinados valores
(esfuerzo, honradez, etc.) vuelvan a ser un eje importante en nuestra vida. Y,
por último,
6. Si
la corrupción sale a la luz, eso quiere decir que todavía hay esperanza de
vencerla y corregirla en el futuro.
Bienvenida sea pues, la
intervención de la justicia, y, si es necesario ampliar los medios para
desentrañarla en estos momentos y para combatirla con éxito en el futuro, ¡hágase ya! Nunca el dinero público
habrá sido tan bien empleado y con tan buena rentabilidad social y económica.
Y, en este camino, que
cada uno ocupe el lado que le corresponde: políticos, instituciones, medios de
comunicación y sociedad. Porqué eso significará que cada uno hace su trabajo, o
lo que vulgarmente se dice, “cada uno aguantará su vela”. Si así lo hacemos, ¡todavía habrá esperanza!
Enero/Febrero 26 de 2013