26 de diciembre de 2017

PAISAJES…

A lo lejos se divisa claramente el ancho valle, cortado por la serpenteante corriente tranquila del río, cuyo fin ni siquiera es imaginable…

En lo alto del pico, observa en calma el discurrir de la vida del verdoso y fértil valle y el río que lo cruza plácidamente, mitad aquí y mitad allá, mientras medita y su mirada se pierde en el horizonte, y su mente vuela cuál águila por momentos, y gorrioncillo perdido y abrumado en otros por su otro yo, llevado por el suave viento que le mece y le zarandea…

Sus miradas partidas se unen en el horizonte, buscando el fin del mismo, allí donde se une con la tierra, el fin del camino, hace siglos, emprendido cual judío errante, siempre caminando, siempre sin llegar… Pues la verdad no está en la llegada sino en el propio camino; aunque la mayoría se empeñe en la meta, y no en el recorrido…

El silencio le ensordece, mientras el vacío llena todo el entorno que le rodea, y también su interior se llena de ese vacío… Ese vacío que llena y angustia, haciendo que el estómago se revuelva de dolor…

Un día comenzó a caminar para llegar al sitio, pero luego vino otro camino, otro y otro, y siguió buscando el sitio, la llegada, allí donde extender su manta y asentarse en un hogar… Tardó en comprender, que nunca llegaría, y ese día comenzó a entender y disfrutar el camino y el tiempo que transcurría, más lentamente, sin agobios y angustias por el destino.

Con el tiempo aprendió…

El viento arrecia, los nubarrones comienzan a invadir el hasta ese momento, claro cielo… La oscuridad avanza lenta e inexorablemente, cubriéndolo todo, incluso su interior, su corazón, el del pensador solitario, que sigue manteniéndose inalterable en su risco…

El verde valle y el serpenteante río comienzan a desvanecerse, hasta no quedar más que una sombra borrosa allí abajo.

Los pájaros han desaparecido y el silencio se hace espeso, denso hasta hacerse insoportable, pero el pensador sigue con su mirada penetrante, impertérrita, fija en el infinito sin ver nada de lo que está ocurriendo a su alrededor.

La borrasca y las oscuras brumas son aún más fuertes y negras que las del exterior, mientras su mirada saltaba el tiempo, la distancia y el vacío, permaneciendo clavada en el camino sin fin, en los amores que no volverán, perdiéndose su mirada en la nada… porque la nada en realidad es la vida y el camino…

El mesianismo, el fanatismo y la estupidez de sus congéneres, así como la suya propia, le duele y le angustia… Las viejas religiones, tan criticadas y negadas, han dado paso a las nuevas, que solo cambian las formas, pero sin haber desaparecido aquellas. Así la fe mesiánica en el paraíso perdido y nunca existido, la paranoia que todo comienza con los nuevos profetas, mientras sus seguidores, negándolo todo, incluso su propia historia, su propio pasado, además de la realidad, ¡su realidad!, se ha convertido en “nueva fe” en los nuevos dioses, en la “nueva realidad virtual”.

Solo cabe la destrucción de todo lo anterior, incluso su propio origen, su propio nacimiento, y así  en la Biblia, nos dicen que “antes solo existía la nada” (antes que ellos, claro), y así repiten y repiten en forma machacona, los mismos mensajes de fondo, pero con creadores distintos… “Antes no solo no había nada, sino que todo lo que existe hoy, y es distinto, es malo, es el nuevo infiel, es el enemigo, y por ello solo cabe su destrucción”

El pensamiento propio, la reflexión, la crítica razonada y razonable, no caben en este nuevo camino… Todo es válido y solo son verdaderas aquellas ideas proféticas de los “nuevos libertadores”, lanzando anatemas contra aquellos que consideran que se tiene el derecho y la obligación de pensar, de criticar, aportando a la mejora y a los cambios que la sociedad necesita, de esa sociedad que camina…

Y, así como Moisés, pretenden llevar a esa sociedad, al desierto de la ignorancia y el fanatismo, dónde pasen otros 40 años, como el discurrir de los hebreos por el Sinaí, vagando por ese nuevo desierto, ese desierto donde el agua de la vida no exista, y solo se viva con las raciones del maná, que cada mañana se dignen proporcionar… ¡Nuevos dioses, nuevos profetas!

La tempestad está en su cénit, cubriéndolo todo, el viento arrecia con una fuerza sin igual, pero el pensador inmóvil, sigue inmutable, mirando hacia el negro infinito, atisbando una luz, un hilo de esperanza, que permita el regreso de la luminosidad, la brisa suave al valle, donde la serpiente transformada en río sea una fuente de vida y comunicación entre los territorios que les cruza… ¡Esperanza! ¡Esperanza! Poca, pero es lo que le queda, porque él también forma parte del todo y a su vez es el todo…

Es roca, es montaña
Es árbol, es valle, es río
Es caminante, es camino
Es individuo, es hombre…

Y como escribió Michel de Montaigne en el siglo XVI “Todo hombre lleva en sí la forma entera de la condición humana”


25 de noviembre de 2017 

¿CONOCEMOS, NOS CONOCEN?

Vivimos, compartimos vida, pasiones, sueños, dolor, tristezas, alegrías, rabias y decepciones… y creemos conocernos, conocernos en toda y con toda intensidad.
Padres, hermanos, hijos, amigos, amadas y amantes, a todos creemos conocer… ¡cuánto engaño!

La realidad nos demuestra a cada instante, que por mucho que creamos conocer a alguien, resulta que no es así… Aquella persona a la que amamos y nos ama, a la que creemos conocer, saber cómo se piensa y que se piensa, sus reacciones, sus dudas, sus miedos, sus supersticiones… un día nos sorprende, en esa realidad cambiante, y de pronto, no entendemos ni comprendemos nada de lo que dice y hace…

¡Todo cambia! Incluso nosotros mismos, cambiamos sin darnos cuenta… y, también cambian los demás…

De ahí nuestra decepción, nuestro dolor, nuestro desengaño y nuestra sorpresa, cuando aquella o aquellas personas que creemos conocer, de pronto son distintos.

Nos ven o los vemos como extraños, incluso raros… El amor se convierte en desamor, a veces incluso en odio y desprecio; la amistad en enemistad o en alejamiento, la simpatía en antipatía… la cercanía en lejanía…

Y, se corre el riesgo de perder no solo el presente que ya es futuro, sino también el pasado, que es vida vivida, compartida y amada, haciéndote más pequeño, más imbécil, más frío, más insensible, y por lo tanto menos humano…

En el medio de todo esto, siempre aparecen los “salvadores”, los “intermediarios” profesionales o no, los libros de autoayuda, la consecución de la felicidad fácil que nos venden cada día los medios de comunicación, el marketing de la felicidad… Y, recorremos al camino fácil, a ponernos en sus manos, olvidándonos que el problema, si existe el problema, está en nosotros y, somos nosotros los que debemos buscar y encontrar la solución, porque cada uno de nosotros tiene una solución única, porque cada uno de nosotros, somos únicos, y la “felicidad” eterna y constante no existe, así como estar en todas partes es imposible, así es el logro de una felicidad total y absoluta cada día de nuestra vida…, idealizamos todo y a todos, que luego vienen las decepciones, y, dejamos que nos idealicen, por lo que participamos en el circo completo, que en algún momento se le hundirá la carpa, y tapa a todos los actores del mismo, que al final, es la vida misma…

Y, al final siempre queda la duda: ¿Podemos conocer a alguien, cuando no nos conocemos a nosotros mismos?



Barcelona, 25 de noviembre de 2017

OTOÑO DE VERANO

Ráfagas de viento inexistente golpean mi rostro y abaten todo lo que encuentran a su paso, en este otoño veraniego, dónde nada es lo que parece, y lo que es no parece o permanece oculto…

Estelas en el mar de cemento, salpican mis mejillas de gotas de agua soñadas, en esta ciudad pintarrajeada, a veces bella, a veces sucia, y, hoy más triste que ayer…

Los sonidos del silencio rompen mis tímpanos, por esos gritos duros y vacíos que suenan en nuestro interior.

Bruma otoñal con este sol resplandeciente de luz que no baña, no ilumina, y nos oculta…

Si siento me muero, y si no siento es que estoy muerto… Todo vuelve al origen, todo vuelve a ser y a no ser, porque no hay origen…

Causa y consecuencia a la vez… Error y acierto…

Todo se entrelaza, baila, baila y baila, como esas hojas otoñales, desprendidas de los árboles, caen y vuelven a alzarse en una danza incomprensible, arrítmica, somnolienta y triste… Todo es una danza de locura, sin orden ni concierto, llevado por el sonido del silencio, las ráfagas de viento inexistente y las estelas del mar de cemento…

Todo es sicodélico, poliédrico, hiperbólico… todo tiene un sentido en el sinsentido cotidiano…

Todo es anarquía en el orden, todo es orden en el caos del universo…

Todo es sueño en esta vida despierta, todo es nada y la nada es el todo. Todo es desconcierto en este erial paradisíaco, en este desierto lleno de agua y verdor… 

Todo es inhumano, hecho por humanos…

Todo es un te quiero, un te amo, un desgarro, un no puedo, un no comprendo, un lo siento, una ráfaga de viento… en este otoño veraniego.

Barcelona 26 o 27 de noviembre de 2017


17 de diciembre de 2017

CARTAS ESCRITAS Y NO ENVIADAS

A veces se escriben cartas… cartas que hablan de amores, de distancias, de dolor, tristeza y soledad…

A veces se escriben cartas que hablan del tiempo ido y de momentos vividos, de lo que fue y de lo que pudo haber sido…

De lo que hemos dejado en el camino, de lo que hemos aprendido y recogido en ese recorrido… del que hemos elegido y de los que podríamos haber transitado…
A veces se escriben cartas que hablan de la vida y de la muerte, de la amistad, la lealtad y de la traición a todas ellas…

A veces se escriben cartas que hablan de dolores interiores, de búsquedas constantes y destinos no alcanzados…

A veces se escriben cartas a los seres queridos que se han ido, a alguna  o a ninguna parte…

A los amores que han marcado, y a los que siguen marcando… A veces se escriben cartas que hablan de despecho, de caricias reales y de aquellas que hemos pensado… de enfados, enfrentamientos, de todo lo que hemos dicho y te hayan querido decir…

A veces, se escriben cartas que hablan de sentimientos y palabras, que no se han dicho y quisieras haber dicho… De perdones nunca ofrecidos y de los no recibidos…

A veces se escriben cartas, que hablan de amigos que nos han fallado y de aquellos a los que les hemos fallado…

De tiempos mejores, de nostalgia, de morriña, de añoranzas soñadas y de los tiempos peores…

De locuras realizadas y de las que se han dejado sin hacer… De arrepentimientos, de sentimientos mezclados y contradictorios…
De fobias y de filias, de miedos no reconocidos… de malos entendidos nunca reconocidos…

A veces se escriben cartas en el aire, en el viento y en la tormenta… En el otoño, que invita al recogimiento, y en la primavera que expande e hincha los días y la vida…

A veces se escriben cartas, en papeles sueltos, en cuadernos raídos y manoseados, en modernos ordenadores…
Todas ellas, son las cartas, que nunca se han enviado y, posiblemente nunca se enviarán…

Son cartas con uno o varios destinatarios, con reflexiones, pensamientos y sentimientos que se dirigen al vacío infinito…

Son cartas, perdidas en un cajón, en alguna caja de zapatos, en algún cuaderno extraviado en cualquier sitio, o en un archivo de bits en alguna carpeta, que casi nunca se encuentra…

A veces se escriben cartas, que nunca llegarán a destino…

A veces se escriben cartas, que se pierden en el silencio y en el éter intangible…

A veces, a veces se escriben cartas…

A veces se escriben cartas que hablan de los muchos fracasos y los éxitos, de lo que se ha aprendido y de aquellos que ya son olvido…

De la tierra dónde se ha nacido, de la que se ha vivido y de la que se vive… de caminos intransitables y autopistas… de carros de vacas y arados romanos, de modernidad y oscurantismo… de emigración, de aprendizaje, de inferioridad y de superioridad… A veces, se escriben cartas, que hablan de siglos y también de segundos en la vida de una persona, de dos, o de toda la sociedad…

A veces le escribes cartas, que nunca recibirá… cartas que hablan de ella y de ti, de los dos, de lo que ha sido y de lo que ya no es…

A veces se escriben cartas… que hablan de las verdades que no nos han contado… de las mentiras recibidas y de las que uno ha cometido…

A veces se escriben cartas, de vivencias que carcomen y que nunca serán  contarás…

A veces se escriben cartas, que hablan del corazón descarnado y del alma inquieta y no siempre en paz…

A veces se escriben cartas, interiores y profundas, que hablan de lo que nunca se dijo y debería haberse dicho; de lo que se dijo y se debería haber callado, de aquél beso robado o del que no se ha dado… de las palabras hirientes que nunca tendrían que haberse dicho, como aquellas dulces que se han callado, por rutina, por cobardía, o que se pensaba que no era el momento…

Son cartas que hablan de la vida y de la muerte, de vivos y de ausentes, de amores, de tristezas y alegrías… que hablan de ti y de mí, de nosotros, de ellos, de todos aquellos que le han dado fuego a nuestra vida…  de paisajes y pasajes caminados… y de aquellos que se espera aun por caminar…

A veces, a veces se escriben cartas que nunca se enviarán, que duermen el sueño de los justos en el fondo del corazón, o en el de un cajón…

¡A veces, a veces se escriben cartas que hablan de amor!


Barcelona, 10 de diciembre de 2017 

15 de octubre de 2017

ESTAS MANOS…

Estas manos, hoy camino de la artrosis, cobran vida propia y siendo parte de uno, han seguido su propio camino. Estas manos, que en algún momento fueron puños, puños cerrados de rabia, puños que golpearon… puños que se cerraron ante la ignominia, ante la injusticia, y por qué no decirlo, ante la tristeza… Estas manos que amaron, que acariciaron, y se cerraron en torno a las tuyas, estas manos caminan hacia el declive… Estas manos pequeñas, imperfectas, ásperas casi siempre y pronto arrugadas…

Estas manos que guardan sus recuerdos, como tesoros del alma, y que se abrieron para saludar al amigo, al conocido y hasta al desconocido y al adversario… Estas manos que se abrieron para saludar el nuevo día, después de noches de insomnio, de noches de amor profundo y desatado…

Estas manos que te amaron y te recuerdan… Estas manos que hoy te escriben en el aire, y te envían su amor en el viento del otoño cálido que nos acoge y sobrecoge por momentos…

Estas manos que abrieron y cerraron libros de la vida y la existencia, así como de la flor amada, acariciando cada pétalo, cada hebra de tu pelo, cada rasgo de tu rostro… Estas manos, que viajan en la conversación con el amigo, con los hijos y con las nubes del firmamento…

Estas manos que hoy escriben sus recuerdos, sus memorias impregnadas en las yemas de los dedos, de esos dedos que recorrieron tu cuerpo en mil caricias tantas veces soñadas… Estas manos que hoy se abren con dolor y en el dolor del tiempo y el olvido, del pasado no recuperado, pero tampoco olvidado… del futuro lejano y ausente, del presente que ya es pasado y  también futuro…

Estas manos, que ya no escriben versos, versos sentidos y no rimados, que querían expresar, aquello que no podía ni sabía expresar de otra forma… Esos versos que ya no se escribirán, y que estas manos, no saben dar forma a las letras, las palabras y las frases… Estas manos, que ansían y desean… Estas manos, que alguna vez fueron puños cerrados, y hoy… hoy, solo son manos extendidas… al amor, al amigo, al conocido y a todo aquél que la quiera estrechar y llegue con buena voluntad…

Estas manos que recorrieron cientos de caminos, y guardan un recuerdo de cada uno de ellos, de las rosas y las espinas… de la alegría y la tristeza… Estas manos que dibujaban tu silueta en el aire y besaban a las tuyas…Estas manos que abrazaron cuerpos temblorosos, tratando de transmitir amor, consuelo… o simplemente decir “aquí estamos”…

Estas manos que se siguen abriendo a la vida, al abrazo, a la caricia y al llanto… 

Estas manos que tus lágrimas han enjugado y con las mías mezclado… Estas manos que te siguen extrañando… Estas manos… Estas manos que te siguen amando… Estas manos que ya no son puños, estas manos que con dificultad se abren, simplemente esperando, esperando… ¡el milagro!


Barcelona, 15 de octubre de 2017

17 de septiembre de 2017

Escuela de Comercio Nº 1, Dr. Joaquín V. González (I)

Introducción:

Llega un momento en la vida, que uno avanza a paso más lento, y además mira hacia atrás, para recordar, sobre todo, de dónde viene y cómo ha llegado hasta aquí… Cómo ha recorrido ese camino y con quién lo ha recorrido… En ese camino, en el que se han ido quedando lugares, establecimientos, instituciones, empresas y personas… personas, de las que nos hemos alejando o se han alejado, por diversas causas… desde el hecho de no compartir nada o poco con ellas, hasta aquellas que la vida nos ha llevado por caminos diversos, a pesar de compartir mucho… Caminos diversos y tiempo, es una combinación especial, que hace que hoy uno no sepa dónde están ni lo que hacen, aquellos con los que un día, se ha compartido mucho de la vida…

Sin embargo, ahora, que los hijos han crecido y se han ido, y que la profesión ya no es acuciante, y que además de caminar y correr en pos de objetivos de vida personales y profesionales; ahora, que tenemos un tiempo más reflexivo, ahora es el momento de mirar hacia atrás, no con la nostalgia de que todo tiempo pasado ha sido mejor, sino con la nostalgia de intentar volver a encontrar a parte de aquellos que compartieron parte del camino…

Por eso, ahora me he puesto en campaña, para buscar a mis antiguos compañeros de la escuela secundaria, y algunos de ellos, buenos amigos en aquellos tiempos  e incluso años después… Es una forma de ir cerrando una línea, para llevarla al círculo…

Lamentablemente, ni Buenos Aires en particular, ni Argentina en general han avanzado en estos más de 40 años, y la consecuencia de ello, es que instituciones como nuestro colegio, es que tampoco avanzara.

Nuestra generación ha vivido, una etapa muy dura, variada y complicada, desde el punto de vista social y político. Por ello, supongo, que no será fácil la búsqueda…  Accedimos a la escuela secundaria en pleno gobierno militar, y finalizamos la escuela secundaria, con otro gobierno, pero también militar… Iniciamos la universidad en la misma forma, hasta 1973, que llegó la democracia revisionista, y con lucha de grupos guerrilleros de montoneros, erp, etc., produciéndose una especie de “autogolpe” en 1974, que sin acabar con el gobierno, sí llevó a unos cambios drásticos, que terminarían con el golpe militar en marzo de 1976, cuándo aun no habíamos acabado la universidad… ¡tiempos muy duros, difíciles y cambiantes!

No existe una asociación de ex alumnos oficial, ni tampoco, pareciera que interés por parte del colegio de crearla o ayudar a que surja y pueda aglutinar a miles de estudiantes que durante tantos años han pasado por sus aulas… ¡Lástima que no se haya hecho!, pero aún no es tarde, y desde aquí, hago un llamamiento a mis condiscípulos y a la propia dirección del colegio, que nos pongamos en marcha…

Prolegómenos del 1er año:

Era un mes de marzo de 1967, y el verano tocaba a su fin. Con 12 años cumplidos, previo examen de ingreso, comenzaba mi etapa de estudiante de escuela secundaria…  Recuerdo aun,  el día que hice el examen de ingreso, al salir, me esperaba mi padre, como siempre sereno y tranquilo, aunque tal como me preguntó, la procesión iba por dentro…

No había transcurrido un año todavía de  nuestra llegada al puerto de Buenos Aires, una mañana de abril, cuando miraba la entrada del barco en puerto, desde la proa, con ojos de niño, con sensaciones de ansiedad, alegría e inquietud, iba de aquí para allí, y en una de esas, logré manchar mi pantalón de tergal, con la línea de planchado perfecta, (¡no podía llegar de cualquier forma a encontrarme con mis tíos)! Llegaba a la que sería mi ciudad, durante más de 13 años…, dónde maté a la niñez, viví mi adolescencia y mi primera juventud…

Tenía un poco más de 11 años, y un deseo irrefrenable de ver, de tocar, de sentir y de vivir en un mundo distinto y nuevo, del que dejaba atrás… De un pueblo pequeño a una gran ciudad… De un inicio del desarrollo, al desarrollo (eso se suponía)… Mis ojos iban de un sitio a otro, de los galpones y la suciedad del puerto, a la ciudad que más allá se veía, y más se presentía…

Ese mundo, que desde muy pequeño, mientras que cuidaba a las vacas en el monte, veía como el sol desaparecía en el horizonte, y soñaba y me ensoñaba con algún día alcanzar ese horizonte… Allí dónde el sol se acostaba, allí quería ir…

Comencé por dejar la aldea e irme a la villa de Carballo… Colegio nuevo, compañeros y amigos nuevos, tanto en clase como en el barrio… así pasaron 4 o 5 años, hasta que un día, mis padres me preguntan sobre ir a Buenos Aires… esa ciudad, de la que mi tío, hablaba maravillas, de ese país tan lejano y tan atractivo para un niño deseoso de nuevos mundos…  Ahí comenzó la emigración, preparando durante meses el viaje, mientras mi padre, trataba de rentabilizar el tiempo, trabajando unos meses en Francia primero, y luego en Holanda…

Esa mirada de niño, cambió muy rápidamente para siempre; mientras esperaba que mis padres hicieran los trámites para pasar la aduana, me dejaron a cargo de todo el equipaje… y, en ese ínterin, alguien birló un par de cosas del baúl, aun abierto para la inspección…

Pero, todo eso es otra historia, que quizá, en otro momento, me anime a desarrollarla… Ahora estábamos en marzo de 1967, y mi inicio en un nuevo colegio, y una nueva responsabilidad, ya que comenzaba la escuela secundaria, y de ahí saldría a no sabía dónde…

Había elegido Comercial, sin saber muy bien porqué, ya que en realidad, siempre había dicho que quería ser ingeniero, sobre todo cuando el cura de la aldea, intentaba convencer a mi padre y a mí mismo, para que fuera al seminario… Si lo hubiera hecho, posiblemente me hubieran echado el primer año… elegí Comercial, dentro de tres posibilidades, una de ellas era Industrial, y la otra era Bachillerato (nacional)… El mejor colegio de Industrial me quedaba muy cerca de casa, el de nacional también, y el de comercial me quedaba más lejos, que, lógicamente requería viajar en colectivo (autobús)… y ahí me fui… como siempre, haciendo lo más difícil…

Solo tomé la decisión, posiblemente mi tío haya ayudado algo, pero todo lo hice solo. Ir a averiguar, preparar el examen de ingreso… solo, recorrí media ciudad, para al final acabar en la Escuela de Comercio Nº1 Dr. Joaquín V. González… y, en ese mes de marzo de 1967, entré por  segunda vez al edificio, pero esta vez como alumno, a ver que me deparaba la vida… Era temprano, las clases comenzaban temprano… y, entrar, significaba pasar al patio, y formar en filas, tipo servicio militar, según la división que nos habían designado, y con el preceptor –cuidador, vigilante, primero, y más tarde alguno amigo-, y luego de ahí, al aula que nos correspondía… Y, esa misma rutina durante los próximos 5 años…

Al aula, y así fueron apareciendo los profesores del día, y durante la semana, los fuimos conociendo uno por uno, y anotando las exigencias que cada uno tenía para su asignatura… Castellano, Botánica, Matemáticas, Geografía, Historia Antigua, Educación Democrática, Contabilidad, Caligrafía, Inglés, Música…

Todos éramos distintos, pero el único diferente era yo… mi acento me delataba… y, ya había pasado por aquello, durante los meses pasados, en el Colegio San Francisco, con mis compañeros… el gallego, el gallego pata sucia… las risas por mi acento… y, además del acento español clásico, el mío estaba acentuado por el gallego, así que por lo tanto, traté de tomármelo con una cierta calma y llevarlo lo mejor posible…

En menos de un año, había cambiado toda mi vida, de segundo año de bachillerato en España, había pasado (unos meses) por el 7º grado en la primaria, y luego al primer año en la secundaria en Buenos Aires…  De las matemáticas financieras, a la matemática moderna (Teoría de conjuntos), del francés al inglés, y de mis compañeros de juegos y de clase en mi pequeño pueblo, a mis compañeros nuevos  en una ciudad inmensa. De una casa con finca y frutales, a una habitación con derecho a cocina, en un cubículo de 3 m2 como máximo… baño compartido por tres familias a 10/15 metros… ¡qué frío se pasaba en invierno!!!

Así comenzó mi historia en el Joaquín V. González y todos sus componentes: Rectorado, profesores, preceptores y compañeros… La historia de 5 años, con sus altos y bajos, con amigos y no tan amigos… Ha sido una historia intensa y cuyo balance ha sido muy positivo, para aquél niño con acento “raro”, tímido, y a veces incomprendido, pero que supo sobreponerse a todo eso, con ayuda de algunos profesores, de compañeros que se transformaron en amigos con el transcurso del tiempo… No sólo conseguí conocimientos, conseguí amigos, conseguí una educación, y una metodología de rigor (que ya llevaba, pero más rígida) que más tarde me sería muy útil…

No todos  siguieron en la mañana, ni en el mismo grupo, ni siquiera en el colegio,  durante los cinco años, alguien se fue quedando… y también añadiendo…

BUSCADOS

Algunos compañeros de 1er año, 6ª división:

Riquelme, Daboul, Khalil, Carlos Murakami, Iparraguirre, Héctor Lijo, Tonelli, Roberto Jorge Soto, Arza, J.A. Fernández, Norberto E. Cánepa, A. Rodriguez, S. Riquelme, Roberto Dopazo, Tonelli,  Luis Zambrano, Norberto D. Couso, Juan C. Cincootti, Borneana, Enrique Espinosa, Ricardo Sacchi, M. Iglesias, Premozzi, Mangioni, Carrizo, Jorge Luiz Calvinho.


Algunos compañeros de 5º año: 

Alberto Ledesma, Enrique Espinosa, Roberto Dopazo, Legazpi, Juan Carlos Altounián, Mangioni, Magnoni, Jorge Gambedotti, Fabián?, Gargiulo, Bacigalupo, Nequeckaur, Cottarello…


Si tú eres uno de ellos, y te interesa, ponte en contacto conmigo, y ver si podemos ir reunir a la máxima cantidad posible de compañeros de aquellos años...




27 de agosto de 2017

BARCELONA: Tercer día de duelo


“Las Ramblas”

Un nuevo día amanece en la ciudad… otra vez gris y nublado como el de ayer… Vuelve amenazar lluvia, pero no pasará de ahí… Ayer, llovió poco y durante poco tiempo…

El ritmo de la ciudad va aumentando a medida que pasa la mañana, y también las nubes se van disipando por momentos… Se quiere recuperar la normalidad, y parece que se está logrando.

Los turistas y los ciudadanos vuelven a tomar la calle, y los eventos deportivos, como el futbol, por ejemplo, se desarrollarán normalmente, más allá de las medidas de seguridad reforzadas…

Tenía la intención de salir y no solo pasear por la ciudad, sino acercarme a las Ramblas, y, recorrerlas desde el inicio hasta el final…

Recorrí las Ramblas por primera vez, allá por septiembre de 1978, en un viaje, en el cuál arrastré a mis padres, desde Santiago hasta Barcelona y luego el regreso, en un Seat 124, cuando las carreteras no eran las de hoy, ni nada era como es hoy…

Estuvimos varios días en la ciudad, y aproveché para conocer la ciudad, ver a personas que me habían recomendado desde Buenos Aires, o desde aquí… analizar la situación, y ver qué posibilidades podía tener en un futuro cercano… Aproveché, y compré las alianzas para mi futuro casamiento.

Antes, había oído hablar de Barcelona y, concretamente de las Ramblas, a través de una vecina en Buenos Aires, que era barcelonesa…

Había leído lo que Hemingway había dicho, sobre uno de sus lugares preferidos del mundo, cuándo las describió como “el paseo más bello, pintoresco y cosmopolita del mundo”.

Más tarde leí los comentarios de otros grandes hombres, como García Lorca, Casals, Segarra, y tantos otros.

Volví en octubre de 1979, recién casado, y el día que llegamos a Barcelona, llovía, y la ciudad era gris y de fachadas muy sucias, de años sin limpieza alguna… Del puerto, a la casa de unos amigos de mis padres, fuimos en taxi, a dejar algunas cosas, ya que nosotros continuábamos viaje a Génova…

Todavía no sabía que luego sería la ciudad dónde viviría, trabajaría, enseñaría hasta el día hoy, y dónde han nacido y se han criado mis hijos…

Ni las Ramblas ni la ciudad, dejaban traslucir el comentario de Hemingway, que con el tiempo, descubrí que exageraba bastante… Las Ramblas, sin embargo, sin ser un paseo o un bulevar amplio y bello, en el sentido literal, tenían algo especial…  Los puestos de las flores, los pájaros y otros animales, las sillas esperando a los transeúntes que estuvieran cansados o que, simplemente quisieran observar a los paseantes, y por las cuáles nos cobraban, 5 pesetas creo… Los coches circulaban por sus laterales, y las aceras eran más estrechas que las de hoy… Vía de comunicación directa con el mar… era un paseo multicolor en todos los aspectos… diferente a cualquier otra calle de la ciudad, y eso la hacía tan especial.

No existían las masas de personas que circulaban por ellas como hoy, sin ver y sin intuir lo que transmitían, y que hoy ya no transmiten. Hoteles de 4 y 5 estrellas a ambos lados, restaurantes, marcas, hacen de las Ramblas, casi un lugar común… Incluso la Boquería hoy es intransitable y visitable… El Liceo es más grande…

Han desaparecido los teatros, los supermercados Simago y Sepu, emblemas durante mucho tiempo… Con ellos, han desaparecido las putas de la parte baja de las Ramblas y del Barrio Chino, que esperaba en las puertas, a sus clientes, luchando por sobrevivir y con la tristeza y apatía en sus rostros, arrastradas por sabe qué circunstancias, a ese malvivir, mientras la ciudad continuaba su ritmo, y le daba viso de normalidad… los espectáculos de revista, en una época, en la que Barcelona, como el resto de España, trataba de dejar atrás años de color negro, dictadura y anquilosamiento, e intentaba abrirse a un nuevo mundo de libertad, derechos, democracia y progreso… Era el tiempo dónde la prostitución y el lumpen casi se tocaban con la alta burguesía que acudía al Liceo, pero sin mezclarse…

Las Ramblas eran el sitio dónde se concentraban los barceloneses así como los visitantes…

Durante años, seguí visitando las Ramblas… siempre era un paseo agradable, sobre todo con los niños, que buscaban a los animales, y los querían llevar a casa a todos… Al final, después de mucho tiempo, ganaron la partida, y compramos dos ruiseñores japoneses…

Con el tiempo, las aceras se ampliaron, los kioscos cambiaron, algunos desaparecieron, aparecen las terrazas de algunos bares, se quema el Liceo, se amplia y se reconstruye totalmente, desparecen los teatros, las putas y sus clientes (también cambian de sitio y circunstancias)… Se limpiaron las fachadas, se derrumbaron casas, se hicieron grandes cambios en el Raval (ya nadie lo conoce por el barrio chino), y en las calles por las que se accede a las Ramblas… Se peatonalizó parcialmente, se restringió el tránsito, pero ¿sigue siendo el paseo más bonito del mundo, que Hemingway y otros decían?

Hace 3 días, un asesino, desalmado, estupidizado, se llevó por delante a decenas de personas, matando a 13 de ellas, y al escapar acuchilla a otro, mientras sus “socios en la sociedad del crimen”, matan a otra persona en el paseo Marítimo de Cambrils, que tampoco es lo que era, y que posiblemente haya mejorado mucho, respecto a la última vez que lo caminé…, y posiblemente haya alguna víctima más en el futuro cercano, dado que todavía hay heridos hospitalizados, muy graves.

Hoy, al tercer día del atentado, seguimos de duelo, y, sin querer, esos asesinos han convertido a las Ramblas de Barcelona en  “el paseo más bello, pintoresco y cosmopolita del mundo”.



Pero, no lo han hecho ellos, sino los ciudadanos de Barcelona, los turistas, todos aquellos que el día del atentado, ayudaron, socorrieron a aquellos que lo necesitaban…



Lo han hecho, los miles de personas, que durante el día de ayer, el de hoy, el de mañana, seguirá yendo a Las Ramblas, a rendir un homenaje a las víctimas de los terroristas, con velas, con flores, con frases, poemas… con lo que sienten en estos días…Todos ellos, han hecho de las Ramblas masificadas ayer, hoy y mañana, vuelva a ser ese paseo más bello, pintoresco y cosmopolita del mundo y todos juntos, ayer, hoy y mañana, allí donde estemos, seguiremos gritando a esos brutales asesinos fanatizados, por otros que les envían a morir para encontrarse con las huríes en el paraíso, por ser soldados de Alá, de un dios y una religión…¡NO TENEMOS MIEDO!



Al final, seguimos sin lluvia… esta ciudad, este  país, todos nosotros necesitamos una lluvia constante y basta que nos limpie de tanta miseria y de tantos miserables…



Y, tenemos que recordar, y creo que, millones de nosotros, recordaremos aquello que hace varios siglos escribió Euripides:

 “Cuando un hombre bueno sufre… todo el que se dice bueno sufre con él”





Barcelona, 19 de agosto de 2017


19 de agosto de 2017

BARCELONA: Segundo día de duelo

Amanecer gris, el cielo cubierto de nubes, que anuncian más lluvia, y que a pesar de un atisbo de un rayo de sol perdido, se va cubriendo poco a poco…

Amanecer de otro día de duelo y de lágrimas que se siguen vertiendo por los víctimas de otro salvaje atentado de los terroristas islamistas… Barcelona amanece en su segundo día de luto y duelo, y las personas que transitan por sus calles, lo hacen más silenciosas que de costumbre…

Más allá de lo personal, a nivel colectivo, no hay miedo… Algunos turistas intentaron disfrutar del rayo de sol perdido, en la piscina del hotel, que tengo enfrente, en la calle Aragón…

En algún momento ha caído una especie de chaparrón, pero ahí se ha quedado. Necesitamos que llueva, y durante varias horas, y que el agua vaya calando, y a su vez vaya limpiando este aire de tristeza, y que el olor a lluvia, nos ayude a renacer de esta tristeza que nos embarga a todos… Como dicen en mi tierra chica, que llueva “miudiño, miudiño”, pero sin cesar, que limpie calles, atmósfera y nos ayude a limpiar nuestro ánimo…

Es tiempo de duelo, por lo tanto no es de reproches, ni de preguntas… tiempo habrá para ellas, pero habrá que hacerlas… No se trata de buscar culpables, porque los únicos culpables son los asesinos y quiénes les alientan, amparan y financian… Se trata de poner las cosas en claro,  y de tomar medidas…  Hay que hacer preguntas, no muchas, posiblemente con los dedos de una mano, se podrían contar las que habrá que hacer, y los responsables políticos deberán responderlas con total claridad, y no excusarse ni escudarse, como habitualmente lo hacen…

Ayer, reivindicaba el papel de la sociedad, y hoy, así como mañana, lo seguiré haciendo… Hoy, estamos de duelo. Barcelona, España, Europa y el mundo civilizado está de duelo… Pero, mañana, habrá que reflexionar, sobre el papel de todos en esta guerra que nos han declarado, y que en mi opinión, hasta ahora no hemos ganado… porque todavía no se ha reconocido que esto es una guerra, una guerra de un modo de vivir, sumido en el fanatismo y en la barbarie, contra otro modo de vivir, libre y democrático, con valores personales y sociales ganados con sangre de millones de personas y durante siglos…

Esta guerra, la empezaremos a ganar, cuándo la sociedad toda, reconozca esta realidad, cuando asimile que la libertad se defiende cada día, cada hora, minuto y segundo, y que no sigan existiendo exculpadores y disculpadores, que algo como es el terror, que no tiene exculpación ni disculpa de ningún tipo.

El cielo está cada vez más gris, pero la lluvia se hace esperar, recargando el ambiente, haciéndolo más pesado y más húmedo… y de ahí que necesitemos la lluvia, para barrer con esta pesadez, y además que aligere un poco la pena de nuestros corazones… Olor a lluvia, olor a vida…


Y, después de la lluvia, y el duelo, intentar recuperar poco a poco, la vida normal de la ciudad, y su luz, esta luz del Mediterráneo que nos vivifica cada día… 

Barcelona, mi querida Barcelona, volverá a brillar y los barceloneses seguiremos adelante, a pesar de todos los contratiempos y a pesar de los desalmados terroristas que nos siguen y seguirán amenazando… y les seguiremos recordando que ¡NO TENEMOS MIEDO!

18 de agosto de 2017

BARCELONA: Primer día de duelo



NO TENGO MIEDO… TENGO RABIA, DOLOR, TRISTEZA…

Buenos Aires, Nueva York, Madrid, París, Londres, Niza, Bagdad, Bruselas, Estambul, Múnich… y tantas otras ciudades, dónde los terroristas islamistas han sembrado el terror…y, lamentablemente seguirán atentando, por muchas medidas que se tomen en nuestros países, ciudades y pueblos… ¡Es tan fácil matar!

Ayer fue Barcelona, mi ciudad… más tarde, de madrugada lo intentaron en Cambrils, dónde desgraciadamente se perdió una vida más… vidas segadas de 14 personas, y, posiblemente serán más…

Ayer estaba tranquilamente viendo una película, cuando comencé a recibir mensajes, de Buenos Aires, Roma, Santiago, Bogotá…preguntando si estábamos bien; al primero no reaccioné, pero al segundo, intuí  que algo iba mal, y cambié de canal, para encontrarme la tragedia… una más, pero esta vez en mi ciudad, en las calles que piso y paseo diariamente, y no muy lejos de mi casa…

No me sorprendió, pero sí me ha trastocado, apareciendo la rabia, el cabreo, el dolor por esta nueva barbaridad cometida en nombre de Alá, con el fanatismo por bandera… es la guerra contra el infiel, es la guerra contra los que piensan , actúan y viven en forma diferente… 

A partir de ahí, todo ha sido estar pendiente de la evolución de la situación, y así me fui a dormir, por lo menos a intentarlo… Esta mañana, a las 6,30 me estaba levantando, pues volvía a Barcelona, a mi ciudad, a mi casa… Tenía que haber llegado a Plaza Cataluña, antes de las 12 horas, pero el vuelo se ha retrasado, y llegué a las cercanías a las 12,20… cuando los cientos o miles de personas concentradas, ya dejaban la plaza… ¡Quería haber estado ahí!, gritando con mis conciudadanos y con todas aquellas personas que se congregaron en ese minuto de silencio, y gritar con ellos: ¡NO TINC POR!, ¡NO TENGO MIEDO!, o quizás seguir en silencio, con el desprecio hacia esos asesinos, a quiénes les lavan el cerebro, a los que les protegen y a quiénes, todavía hoy, los disculpan en nuestra misma sociedad…

Esta sociedad líquida, y qué se deja manipular diariamente, pero que en este caso, como en años anteriores, salíamos a gritar o no contra los asesinos de ETA, a los que también disculpaban muchos de los mismos, que hoy lo hacen con los islamistas…  Esta sociedad, que ha vuelto a demostrar, como lo hizo en Madrid en el 2004 o en otros atentados, su solidaridad y su fuerza… lástima que no nos hagamos oír y hacer ver en más oportunidades…

Desde aquí, mis condolencias a todas las víctimas, sus familiares y amigos… su dolor es nuestro dolor, aunque nunca será el mismo, que sepan que muchísimos, la mayoría estamos con ellos, sean de dónde sean, y hablen la lengua que hablen…

He querido dejar que pasara un tiempo prudencial para escribir sobre el tema, pues si lo hubiera hecho en el primer momento, hablaría solo la rabia y el tremendo cabreo, y posiblemente llegara a decir cosas muy duras, y, tal vez, injustas…

¡NO TENGO MIEDO!, ¡NO TENEMOS QUE TENER Y VIVIR CON MIEDO! Desde hace años, nuestro país, es objetivo prioritario de estos hijos de puta… como lo fue en su momento para los etarras, y en el fondo, todos sabíamos que nos podía tocar en cualquier momento…

No tengo miedo, sigo teniendo mucha rabia, pero sobre todo mucho dolor y mucha tristeza, pero aun así, también tengo, todavía, MUCHA ESPERANZA, esperanza que algún día se acabe con ellos, como hemos acabado con los malditos etarras… Es muy difícil, y también muy diferente, pero la democracia, la ley, la libertad, la convivencia y el respeto, siempre triunfan, si la sociedad los defiende con vigor y cada día, paso a paso, peldaño a peldaño…

No debemos tener miedo, porque son cobardes, porque el fanatismo no tiene futuro, porque somos mejores, tenemos la verdad, la razón de nuestra parte, por justicia… y, porque la libertad siempre termina triunfando.

Hemos fracasado en eso que se llamó multiculturalidad, hemos fracasado en tratar de integrar a todo el mundo, hemos fracasado al pensar que se integrarían y se adaptarían, es decir, que terminarían contagiándose de nuestra forma de vida… Pero eso no significa, que todos los musulmanes sean terroristas, o que todos los extranjeros sean criminales… ¡Cuidado con eso!

He recibido mensajes muy preocupantes sobre este tema. Estoy por la integración, pero recordando que la integración no es de los que estamos, sino de los que llegan, y son los que vienen a nuestro país, a nuestro continente, los que se deben adaptar a nuestras leyes, a nuestras normas y a nuestros valores… ¡Basta ya de estupideces de buenismos y, cómo su cultura es diferente, todo se les permita! ¡Las leyes, las costumbres, las normas y los valores son para todos! Por lo tanto, aquél o aquellos que no se adapten o les cueste, lo tienen muy fácil: ¡solo tienen que irse!

Aquellos que lo hagan, aquí no se les discriminará ni por el color de la piel, ni por la religión, ni por el pensamiento, pero aquí hay que ir teniendo las cosas muy claras. Por ello, sería muy interesante ver a todos los musulmanes de toda España, incluso de toda Europa, manifestándose en la calle con los demás o solos, pero que se les vea en multitud, rechazando el terrorismo islamista, que no solo no les representa, sino que en realidad son los más perjudicados. Si no lo hacen, significará que tienen miedo, que lo exculpan, o incluso que son cómplices…

Si no lo hacen, hará que crezca el racismo y la xenofobia, que le dará alas a la ultraderecha para seguir proclamando lo que ya vienen haciendo en algunos países europeos… Yo no quiero eso para mí país… Yo quiero un país en paz, con personas de buena voluntad, vengan de donde vengan…, a trabajar, a vivir, a convivir con nosotros, con nuestras leyes, normas y valores…

No tengo miedo, pero sí quiero vivir en paz, y caminar por las calles de mi país, o de cualquier otro, con tranquilidad, sin tener que caminar con miedo y con preocupación… Ya pasé por eso hace muchos años, en otro país… y no quiero para mí, ni para mis hijos y nietos, ni para nadie, nada de eso…

Europa es una isla de libertad, paz y valores por primera vez en muchos años. Debemos mantenerla así, y sí para ello, hay que hacer algunos cambios legislativos, pues adelante, pero la sociedad debe luchar por esa libertad y esos valores y esa paz, no se puede dejar solos a nuestros gobernantes, ni tampoco a aquellos que se juegan la vida diariamente por nosotros, como son las personas que conforman los cuerpos de seguridad del estado, sea policía, guardia civil, mossos, ertzainas… Para todos ellos mis respetos y mi agradecimiento.

Esta madrugada, un agente de los mossos, ha abatido a cuatro terroristas… Una sola persona se ha enfrentado a los asesinos de Cambrils, con un éxito total, pero jugándose la vida… ¡su vida!

¡No tengo miedo a los terroristas! Tengo miedo que la sociedad no responda más allá del día de ayer, de hoy o durante unos cuantos días más… Esa sociedad, de la que yo formo parte, debe estar alerta y responder cada día, y demostrarle a estos desalmados hijos de puta, que tampoco ellos podrán con nosotros…

Habrá más atentados, más sangre, más lágrimas y más dolor, pero no debemos flaquear en el objetivo de ser libres, de defender lo que tanto ha costado conseguir…

Hoy nos toca llorar y pasar el duelo, pero mañana salgamos a demostrarles que a pesar del dolor, las lágrimas, la rabia, ¡NO LES TENEMOS MIEDO!


Como barcelonés, quiero agradecer a todos aquellos que nos han hecho llegar su preocupación y solidaridad. ¡Muchas gracias!

29 de mayo de 2017

TAN CERCA, Y NO TAN LEJOS…

Un día más… la rutina de siempre… de no ser por la botella y la copa de cava, ambas vacías… Le miran, como mudos testigos del pecado cometido.

Al final, siempre sale el dedo acusador, señalándote como pecador y culpable… aunque ese dedo, sea el de uno mismo… ¡ah, la conciencia, cuánto daño hace!

No ha dormido bien, pero se apresta a afrontar este nuevo día, soleado, alegre y dominical…

Barba de tres días, camiseta de publicidad, con un montón de años encima y vaqueros con unos cuántos, no espera a nadie, ni va a ver a nadie… es un día para sí mismo, ¡otro de tantos!

Da vueltas por su casa, en busca de algo que no ha perdido… y, al final, decide poner una lavadora con sus camisas y sus polos… se secarán colgados en una percha lejos del sol…

Es una persona muy conversadora, sobre todo en el silencio… realmente dialoga mucho consigo mismo, pero sin flagelarse, conversaciones que le enriquecen, como otra conversación cualquiera… ¡qué difícil es tener y disfrutar de una buena conversación hoy en día!

Decide salir a caminar, a deambular por la ciudad, con pasos perdidos, hacia cualquier lado… No importa el destino sino el camino… Necesita andar, no solo por prescripción médica, sino para disfrutar nuevamente de esa maravillosa sensación de adelantar una pierna después de la otra, sentirlas como su sustento físico, sin dolor alguno…

¿Hacia dónde? ¡Tampoco le importa! No variará mucho su ruta… 

Inconscientemente se dirige hacia sitios concurridos… Acaso, ¿piensa encontrarla?

¡Es del todo imposible! Incluso no sabe sí aún permanece en la ciudad…

Camina, piensa… piensa sobre la situación actual… la suya, la de su familia, la de la ciudad, el país, el mundo…  Todo es complicación y todo es utilización de ideas, de personas… Recuerda Cambalache, lo recuerda frecuentemente… ¡lástima que el siglo XXI haya cambiado tanto respecto al anterior!

¡Está hastiado de todo eso! En los últimos tiempos se manifestaba cansado, sin ganas de nuevos proyectos, inclusive de continuar con los actuales…

Ha llegado a la conclusión, que es hastío, hartazgo, también cansancio, pero sobre todo mucho hastío…

Vive en una hermosa ciudad, llena de vida… y, sin embargo, observa aceras llenas de manchas de chicles, mierda de perro (en algunas)… de la mala educación y civismo, de la inexistencia de una sola persiana que no haya pintarrajeada, grafitada, ensuciada, por esa minúscula tribu de imbéciles incívicos, que se dedican a hacer daño por hacerlo… da igual que sea una persiana, mobiliario público, o cualquier otro elemento… lo que importa es que todo aparezca ensuciado con sus heroicidades…

Esa caterva de indeseables que campan a sus anchas, protegidos por las autoridades municipales, en la gran mayoría de las oportunidades; llamados por algunos (otra caterva a la que le tenían que pintar su casa, su coche y hasta su cara), como “arte urbano”, cuándo no aparece la otra tribu, la de romper todo lo que se encuentren…

Sigue deambulando por el corazón de su ciudad, y por el suyo herido, apenas se considera… y en su mente se pregunta ¿dónde está la guardia urbana?, ni de día ni de noche se ve ni una patrulla ni una pareja… ¿dónde están? ¿Qué hacen todos “ellos y ellas”?

Estos pensamientos le alejan de la no búsqueda… ella ya no estará… En su fuero interno, le quedaba escondida una pequeña, muy pequeña lucecita de esperanza… pero ya se ha apagado por completo en el último trecho recorrido…

A pesar de deambular sin rumbo fijo, no se aleja demasiado del punto central de su referencia, como es su casa, porque a ella siempre ha de volver… aunque sea solo para alimentarse y dormir…

¿Cómo se podrá crear una composición, con los títulos de canciones y/o poemas? “Cuándo nadie me ve”, le pido al “Reloj” que no marque las horas, mi vista se pierde en el “Mediterráneo”, recordando aquél viejo “Poema de Amor”, y como “Penélope” borra de noche lo escrito en el día, y sin ser creyente sigue esperando aquél “Dios a la una”, y en “La felicidad”, porque al final todo es un “Cambalache”… y  “Si (If)” alguna vez se lo creyó, ahora ya no es “El Rey” y tampoco hay “Cantares” en su vida y se mantienen sus “Tres heridas”, porque tampoco sabe “Sí es de aquí o es de allá”, y sigue errante, "Sin saber por qué"... fantasías de deambulador de ciudad, que le ocupan el pensamiento…

El sol en su cénit, filtra sus rayos dorados y su luz entre las copas y las ramas de los árboles… Siente el calor en su piel, en su espalda… ese calor reconfortante, abrazador que le impulsa a sentir el placer de esas caricias solares que revitalizan su cuerpo y su alma.

El modernismo le rodea, así como esa arquitectura tan característica de su ciudad… no le presta demasiada atención, ya que forma parte de su cotidianidad… Algunas calles están tomadas por los turistas, ya que los naturales de la ciudad casi no se ven… es un día estupendo para estar en la playa… Distintas leguas, distintas culturas… todas “patean” la ciudad en busca de los sitios más conocidos…

¡Cuánto se aprende caminando por una ciudad! No son solo los monumentos, sino que al final, aquello que se recordará: sus aromas, sus calles, sus árboles, e incluso alguna vez, sus gentes… Miles de fotos  que pocas veces serán vistas, y cientos de sitios, monumentos o atracciones que se confundirán entre ellas, y que no se sabrá dónde era, ni que era aquello…

Y, sí, es cierto aquello que las “ciudades son libros que se leen con los pies” (1), pues son ellos los que te enseñan y los que te llevan… solo falta tener los ojos abiertos, y dejar que la mente vaya incorporando las peculiaridades de cada una…

Ya enfila, para ir acercándose a su destino… Lleva más de una hora y media pateando calles, sin prestar atención a nada en particular y a todo en general, dentro de lo que le dejan sus pensamientos.

El sonido de un mensaje le alerta, pero no le hace caso y continúa su marcha… Alguna publicidad, algún correo, o algún mensaje que ya responderá luego con tranquilidad… Si fuera algo urgente, no llegaría por mensaje…

Aun así, y después de unos metros, su instinto le acucia para que mire el dichoso mensaje… y, al final se decide a hacerlo, esperando encontrar lo de siempre…

Termina por decidirse, saca el móvil del bolsillo, y abre la aplicación de mensajería… ¡Se detiene de golpe!, ¡No puede creerlo! ¿Cómo es posible que ese día y a esa hora, reciba su mensaje?

¡Sí, es ella…! Este mensaje lo hubiera esperado el primer día, ¿pero ahora?

Bien, una vez superada la primera sorpresa, piensa que no dejará de ser una despedida, innecesaria por supuesto, porque poco o nada hay que decirse…

El corazón le late con fuerza, dentro de la calma que experimenta… ¡no tiene  ni quiere vanas ilusiones!

El mensaje contiene un poco de todo: reproches, amor… despedida…

No entra al trapo, aunque no acepta los reproches… tampoco quiere hacer sangre del pasado… Quizás, quizás en otro momento hubiera desmontado uno a uno, con precisión matemática cada uno de lo  escrito ¿para qué? ¿Por qué iba a hacerlo?… A esta altura, ¿valía la pena?

Pero, con todo esto, no se conforma, y decide jugar al todo o nada, y 
propone un encuentro en el lugar que fuere… Ayer tan cerca y tan lejos, y hoy, parece que tan cerca y un poco menos lejos… aunque su escepticismo le hace ser bastante incrédulo…

Sigue caminando sin esperar respuesta, ya cerca de su casa, y sin esperanza de respuesta, y aunque quisiera ir a su encuentro, ignora dónde puede estar ella…

Al cabo de un rato, de nuevo el sonidito del mensaje… ¿quién será ahora?

¡Sorpresa mayúscula! ¡Reto aceptado! ¿Dónde? Apenas 400 metros les separan… Una hora antes,  había pasado por la puerta en su deambular…

Ahora sí tiene destino y toma rumbo fijo. Ahora no deambula, ahora camina directo hacia ella… ¡No le importa que saldrá de ese encuentro! Ahora lo que importa es encontrarse…

Entra y la busca en el fondo, y es ella quién se hace ver, ya que está casi a su lado… Abrazo largo y besos… y el tiempo se detiene…

Deciden irse a otro sitio más tranquilo. Les queda poco tiempo, y tienen muchas cosas que decirse… o no… Salen tomados de la mano…

El tiempo se acelera… Ella se irá apenas en un par de horas…

¿Para siempre?



Mayo, 23 de 2017


(1)        Canción de Quintín Cabrera