29 de mayo de 2017

TAN CERCA, Y NO TAN LEJOS…

Un día más… la rutina de siempre… de no ser por la botella y la copa de cava, ambas vacías… Le miran, como mudos testigos del pecado cometido.

Al final, siempre sale el dedo acusador, señalándote como pecador y culpable… aunque ese dedo, sea el de uno mismo… ¡ah, la conciencia, cuánto daño hace!

No ha dormido bien, pero se apresta a afrontar este nuevo día, soleado, alegre y dominical…

Barba de tres días, camiseta de publicidad, con un montón de años encima y vaqueros con unos cuántos, no espera a nadie, ni va a ver a nadie… es un día para sí mismo, ¡otro de tantos!

Da vueltas por su casa, en busca de algo que no ha perdido… y, al final, decide poner una lavadora con sus camisas y sus polos… se secarán colgados en una percha lejos del sol…

Es una persona muy conversadora, sobre todo en el silencio… realmente dialoga mucho consigo mismo, pero sin flagelarse, conversaciones que le enriquecen, como otra conversación cualquiera… ¡qué difícil es tener y disfrutar de una buena conversación hoy en día!

Decide salir a caminar, a deambular por la ciudad, con pasos perdidos, hacia cualquier lado… No importa el destino sino el camino… Necesita andar, no solo por prescripción médica, sino para disfrutar nuevamente de esa maravillosa sensación de adelantar una pierna después de la otra, sentirlas como su sustento físico, sin dolor alguno…

¿Hacia dónde? ¡Tampoco le importa! No variará mucho su ruta… 

Inconscientemente se dirige hacia sitios concurridos… Acaso, ¿piensa encontrarla?

¡Es del todo imposible! Incluso no sabe sí aún permanece en la ciudad…

Camina, piensa… piensa sobre la situación actual… la suya, la de su familia, la de la ciudad, el país, el mundo…  Todo es complicación y todo es utilización de ideas, de personas… Recuerda Cambalache, lo recuerda frecuentemente… ¡lástima que el siglo XXI haya cambiado tanto respecto al anterior!

¡Está hastiado de todo eso! En los últimos tiempos se manifestaba cansado, sin ganas de nuevos proyectos, inclusive de continuar con los actuales…

Ha llegado a la conclusión, que es hastío, hartazgo, también cansancio, pero sobre todo mucho hastío…

Vive en una hermosa ciudad, llena de vida… y, sin embargo, observa aceras llenas de manchas de chicles, mierda de perro (en algunas)… de la mala educación y civismo, de la inexistencia de una sola persiana que no haya pintarrajeada, grafitada, ensuciada, por esa minúscula tribu de imbéciles incívicos, que se dedican a hacer daño por hacerlo… da igual que sea una persiana, mobiliario público, o cualquier otro elemento… lo que importa es que todo aparezca ensuciado con sus heroicidades…

Esa caterva de indeseables que campan a sus anchas, protegidos por las autoridades municipales, en la gran mayoría de las oportunidades; llamados por algunos (otra caterva a la que le tenían que pintar su casa, su coche y hasta su cara), como “arte urbano”, cuándo no aparece la otra tribu, la de romper todo lo que se encuentren…

Sigue deambulando por el corazón de su ciudad, y por el suyo herido, apenas se considera… y en su mente se pregunta ¿dónde está la guardia urbana?, ni de día ni de noche se ve ni una patrulla ni una pareja… ¿dónde están? ¿Qué hacen todos “ellos y ellas”?

Estos pensamientos le alejan de la no búsqueda… ella ya no estará… En su fuero interno, le quedaba escondida una pequeña, muy pequeña lucecita de esperanza… pero ya se ha apagado por completo en el último trecho recorrido…

A pesar de deambular sin rumbo fijo, no se aleja demasiado del punto central de su referencia, como es su casa, porque a ella siempre ha de volver… aunque sea solo para alimentarse y dormir…

¿Cómo se podrá crear una composición, con los títulos de canciones y/o poemas? “Cuándo nadie me ve”, le pido al “Reloj” que no marque las horas, mi vista se pierde en el “Mediterráneo”, recordando aquél viejo “Poema de Amor”, y como “Penélope” borra de noche lo escrito en el día, y sin ser creyente sigue esperando aquél “Dios a la una”, y en “La felicidad”, porque al final todo es un “Cambalache”… y  “Si (If)” alguna vez se lo creyó, ahora ya no es “El Rey” y tampoco hay “Cantares” en su vida y se mantienen sus “Tres heridas”, porque tampoco sabe “Sí es de aquí o es de allá”, y sigue errante, "Sin saber por qué"... fantasías de deambulador de ciudad, que le ocupan el pensamiento…

El sol en su cénit, filtra sus rayos dorados y su luz entre las copas y las ramas de los árboles… Siente el calor en su piel, en su espalda… ese calor reconfortante, abrazador que le impulsa a sentir el placer de esas caricias solares que revitalizan su cuerpo y su alma.

El modernismo le rodea, así como esa arquitectura tan característica de su ciudad… no le presta demasiada atención, ya que forma parte de su cotidianidad… Algunas calles están tomadas por los turistas, ya que los naturales de la ciudad casi no se ven… es un día estupendo para estar en la playa… Distintas leguas, distintas culturas… todas “patean” la ciudad en busca de los sitios más conocidos…

¡Cuánto se aprende caminando por una ciudad! No son solo los monumentos, sino que al final, aquello que se recordará: sus aromas, sus calles, sus árboles, e incluso alguna vez, sus gentes… Miles de fotos  que pocas veces serán vistas, y cientos de sitios, monumentos o atracciones que se confundirán entre ellas, y que no se sabrá dónde era, ni que era aquello…

Y, sí, es cierto aquello que las “ciudades son libros que se leen con los pies” (1), pues son ellos los que te enseñan y los que te llevan… solo falta tener los ojos abiertos, y dejar que la mente vaya incorporando las peculiaridades de cada una…

Ya enfila, para ir acercándose a su destino… Lleva más de una hora y media pateando calles, sin prestar atención a nada en particular y a todo en general, dentro de lo que le dejan sus pensamientos.

El sonido de un mensaje le alerta, pero no le hace caso y continúa su marcha… Alguna publicidad, algún correo, o algún mensaje que ya responderá luego con tranquilidad… Si fuera algo urgente, no llegaría por mensaje…

Aun así, y después de unos metros, su instinto le acucia para que mire el dichoso mensaje… y, al final se decide a hacerlo, esperando encontrar lo de siempre…

Termina por decidirse, saca el móvil del bolsillo, y abre la aplicación de mensajería… ¡Se detiene de golpe!, ¡No puede creerlo! ¿Cómo es posible que ese día y a esa hora, reciba su mensaje?

¡Sí, es ella…! Este mensaje lo hubiera esperado el primer día, ¿pero ahora?

Bien, una vez superada la primera sorpresa, piensa que no dejará de ser una despedida, innecesaria por supuesto, porque poco o nada hay que decirse…

El corazón le late con fuerza, dentro de la calma que experimenta… ¡no tiene  ni quiere vanas ilusiones!

El mensaje contiene un poco de todo: reproches, amor… despedida…

No entra al trapo, aunque no acepta los reproches… tampoco quiere hacer sangre del pasado… Quizás, quizás en otro momento hubiera desmontado uno a uno, con precisión matemática cada uno de lo  escrito ¿para qué? ¿Por qué iba a hacerlo?… A esta altura, ¿valía la pena?

Pero, con todo esto, no se conforma, y decide jugar al todo o nada, y 
propone un encuentro en el lugar que fuere… Ayer tan cerca y tan lejos, y hoy, parece que tan cerca y un poco menos lejos… aunque su escepticismo le hace ser bastante incrédulo…

Sigue caminando sin esperar respuesta, ya cerca de su casa, y sin esperanza de respuesta, y aunque quisiera ir a su encuentro, ignora dónde puede estar ella…

Al cabo de un rato, de nuevo el sonidito del mensaje… ¿quién será ahora?

¡Sorpresa mayúscula! ¡Reto aceptado! ¿Dónde? Apenas 400 metros les separan… Una hora antes,  había pasado por la puerta en su deambular…

Ahora sí tiene destino y toma rumbo fijo. Ahora no deambula, ahora camina directo hacia ella… ¡No le importa que saldrá de ese encuentro! Ahora lo que importa es encontrarse…

Entra y la busca en el fondo, y es ella quién se hace ver, ya que está casi a su lado… Abrazo largo y besos… y el tiempo se detiene…

Deciden irse a otro sitio más tranquilo. Les queda poco tiempo, y tienen muchas cosas que decirse… o no… Salen tomados de la mano…

El tiempo se acelera… Ella se irá apenas en un par de horas…

¿Para siempre?



Mayo, 23 de 2017


(1)        Canción de Quintín Cabrera

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