Escribir, hablar sobre y de Argentina, no me resulta nada fácil, porque
son tantas las emociones, ilusiones y años de mi vida ligados al país, sobre
todo por las personas que pasaron por esa vida, y todavía, muchas de ellas
están vivas en mi corazón y en mi alma.
Cada vez que alguien me pregunta, surge un sabor agridulce en mi boca y
en mi estómago, ya que me apasiona hablar de ese maravilloso país, pero, sin
embargo, lo que prima es la preocupación por la situación del mismo… pues las
noticias que llegan, siempre traen vientos de dificultades y crisis…
Cuando se trata de hablar de la situación que ha atravesado y atraviesa
el país, que me dio tanto y tanto me quitó, no está exento de pasión, de dolor,
de tristeza, de amor… y de un inmenso cabreo…
No soy neutral en todo esto, porque soy parte, y tampoco pretendo ser
objetivo, aunque mi objetividad y mi visión, posiblemente siempre sea mayor y
más profunda que la gran mayoría de los argentinos residentes. Porque mi
pasión, siendo pasión, es crítica elaborada sobre las vivencias y sobre la
historia… Y, como decía en la primera parte, sigo atado y muy atado…
Llegué con un poco más de 11 años, y me fui con 25… ¡TODA UNA VIDA! Un abril otoñal de 1966 descendía del barco
(Monte Umbe) en el puerto de Buenos Aires, y fue un octubre de primavera de
1979, cuando subía a otro barco que me traía a España… Años duros, muy duros, y
con cambios de extremo a extremo, que
profundizaron las causas de la situación actual…
Lamentablemente, cuando Argentina es noticia internacional, no suele ser
por causas felices.
Finalizaba la primera parte, con unos datos básicos de la evolución
económica del país; ahora no voy a entrar de nuevo en ellos, por lo menos, por
el momento, aunque al final, la historia está ahí, y la económica es muy
importante, pero no la única…
En 39 años de mi vida en España, muchas, muchísimas veces me han
preguntado por las razones, por las que un país tan rico y tan querido, pasaba
por situaciones económicas y sociales tan complicadas. Incluso me han pedido
seminarios o clases especiales sobre inflación, por la experiencia y
conocimiento que podía tener en mis años argentinos…
Volví a Buenos Aires, después de 27 años, por primera vez, y a partir de
ahí, volví varias veces en estos últimos años… y, la pregunta cambiaba de forma
y de orilla, pero en el fondo era la misma: ¿Cómo ves vos la situación del
país, desde fuera y con una visión sin nuestros condicionamientos pasionales?
La respuesta en ambas orillas, siempre ha sido, prácticamente, la misma:
“La causa o las causas, no hay que buscarlas en la economía, que también, ni
tampoco en los malos gobernantes, que también… La causa es más profunda, es
sociológica e histórica, incluso geográfica…”
Los Mitos
En Argentina predomina la alabanza y el culto al mito. ¡Todo es mito!,
la historia, el futbol, el tango… ¡todos
mitos!
Ahí están los mitos históricos, que no la historia. Moreno, Saavedra,
Belgrano, Alvear, San Martín, incluso la bandera… Nadie explica la realidad
histórica, los enfrentamientos, el querer coronar a un rey, descendiente de los
incas… el ofrecerle la corona a un príncipe portugués, cuya esposa era hermana
de Fernando VII, la traición de Alvear, el radicalismo de Monteagudo fusilando
a diestra y a siniestra… El enfrentamiento entre unitarios y federales, cuándo
todavía no existía prácticamente el país, más allá de la declaración de la
independencia en 1816… El alejamiento de San Martín, harto de la confrontación
entre tanto arribista y ambicioso…
Toda la historia que se explica en los colegios es un mito, un gran
cuento… Cuántos hablan de Juan Bautista Alberdi y de sus escritos, de su gran
libro “El Crimen de la Guerra”?
Cuántos hablan de la conquista del desierto, que acabó con los indios,
comandada por el general Roca, más tarde presidente de la República… No sé
ahora, pero cuando llegué en el 66, y en la historia argentina todavía se
hablaba de “godos” para referirse a los españoles, cuando españoles eran todos…
algunos criollos y otros peninsulares o insulares… Y en los dos bandos había de
todos ellos… ¡Mitos, mitos, mitos!
Con la llegada al poder del peronismo en el año 73, se inició un
revisionismo histórico, tan infumable como lo que hasta ese momento se contaba…
¡La ley del péndulo!
El mito de Buenos Aires, la capital europea en un país sudamericano.
¡Argentina es mucho más que
Buenos Aires!, pero los argentinos parece que no lo saben, o no quieren saberlo. Se
vende una Argentina uniforme, homogénea, cuando es distinta, diversa y heterogenia
en todos los sentidos…
Cuándo uno sale de la ciudad de Buenos Aires y del cinturón bonaerense,
dónde vive una gran parte de la población del país, uno descubre otra
Argentina, otro país, otra gente… Uno descubre que existen varias Argentinas en
un inmenso territorio, cuya gran parte, tiene una densidad de población
bajísima…
Ahí está el mito del futbol…Maradona, la mano de dios, con una iglesia
maradoniana, un futbolista maravilloso, pero una persona con grandes carencias
éticas, morales, educacionales, al que reciben presidentes, dándole voz y voto
en todos los medios del país… La tremenda frustración que tiene una gran parte
de los argentinos, cada vez que juega su selección y no solo no gana el
mundial, sino que se va a casa, a veces muy rápido… ¡Mito,
mito…!
El tango, Gardel… que puedo decir de esto… ¡Gardel vive! Cuando me decían esto, al principio me costó
entenderlo… pero al final comprendí… El
francés que se hizo jilguero y cantaba tangos… en realidad, eran más milongas
que tangos… pero, es solo una opinión de un lego total en la materia… ¡Gardel
vive! ¡Mito, mito…!
¡Ah! Pero el mayor de ellos, es el del peronismo… ¡ Santa Evita y San
Perón! El peronismo fue un movimiento populista, nacionalista y fascista,
nacido a la sombra del nazismo alemán, el fascismo italiano y el falangismo
español… Un movimiento populista que pervive hoy en día, y se ha introducido y
ramificado en la política y en toda la sociedad. Tanto se sea de derecha
extrema o de la extrema izquierda, pasando por el “centro”, todo tiene cabida
en el peronismo. ¡Todos son peronistas!
Hasta Mauricio Macri, se definió en su momento, como peronista… ¡manda huevos!
¡Mito, mito y más mito! El mito está presente en la vida diaria.. aunque
muchos lo nieguen, ahí están la difunta Correa, el San Muerte, y si alguien
tiene alguna duda, basta con recorrer carreteras, y ahí se verá… San Cayetano,
San Antonio, para buscar novio, para los imposibles, para todo, siempre se
recurre a alguien…
El mito sobre el salvador de la patria… el país, lo salvará una persona:
Perón, los militares, Alfonsín, De la Rúa, Kirschener, Cristina, Macri…
¡Todo se deja al albur del mito! ¡Todo se deja en manos del salvador!
¡Populismo puro y duro!, pero a eso le falta una pata: ¡el enemigo!,
siempre tiene que haber un enemigo, sin esto, el populismo fracasaría
totalmente…
El gobierno de Cristina Fernández creó un nuevo mito: ¡Él! Se refería a
su marido, fallecido, que le precedió en la presidencia. Con eso, fabuló el
nuevo relato de la década prodigiosa… y el relato de la nueva Argentina… el
relato que crea un nuevo mito, y por ende, una gran mentira… una más…
El caso de Repsol, entre otros, ese para enmarcar dentro de las
operaciones populistas y depredadoras… Al final, tuvieron que pagar alrededor
de 5.400 millones de dólares… En 2012 (plena época prodigiosa) Argentina tenía
30 denuncias en el Ciadi (conflictos a resolver).
Primero los ingleses, luego los godos, luego los ingleses nuevamente,
más tarde los americanos, y no hace mucho “los gallegos”… todos esquilmaban los
recursos del país, “que son de todos los argentinos…”, pero también está el
enemigo interno: los oligarcas del campo, los empresarios, los “gorilas
fascistas”, todos aquellos que no piensan igual y no le hacen la ola al
populismo, esos, son todos enemigos, los enemigos y traidores a la patria…
(Os suena queridos conciudadanos catalanes, también aquí tenemos
traidores y enemigos de la patria catalana antigua y perene… más de la mitad de
la población somos los enemigos…)
Todos los que piensan distinto, argumentan, discuten, proponen otras
soluciones somos enemigos…
No son los políticos de un lado o del otro, no son los recursos, que se
han utilizado en forma populista y torticera, con aquello que “son de los
argentinos”, y luego sus explotaciones son nulas o ineficientes… La propaganda
y las noticias falsas no son nuevas, son muy antiguas… y en Argentina, se
vienen utilizando hace mucho tiempo, y Juan Domingo Perón lo ha sabido hacer
siempre muy bien… y así se está…
¡La ley del péndulo! No hay adversarios políticos… hay enemigos
políticos, que luego polarizan, a través de la propaganda populista, a una
sociedad desestructurada y terriblemente desigual… La incipiente clase media
que en algún momento se abría paso, ha sido machacada y empobrecida, y así
estamos…
¡El mito, siempre el mito! Y, el círculo vicioso se agranda, se agranda…
Siempre tiene que llegar algún iluminado por la luz del espíritu santo,
que salve el país… que salve a los argentinos…
Y, es cierto, ahí están unos políticos mediocres, corruptos muchos de
ellos, que una vez que llegan al poder, no solo se olvidan de sus promesas, la
mayoría de ellas incumplibles, sino que utilizan el poder para su beneficio
personal, de sus amigos, de su familia, de su tribu… (En España también tenemos
muchos)
Ahí está la mediocridad, la falta de compromiso, la deshonestidad… Sí,
pero, a la luz de todo esto, nadie se pregunta realmente algo tan básico, como:
¿Son ellos los culpables?
¿Son causa, medio o
consecuencia?
¿De dónde surgen los políticos
mediocres y ladrones (algunos/muchos)?
¿De dónde surgen los
sindicalistas corruptos y mafiosos (algunos/muchos)?
Los recursos son del país, sin duda, pero se deben explotar racionalmente,
para que los beneficios obtenidos se inviertan en el país… pero, sin medios
(dinero, tecnología, profesionales), como se van a explotar racionalmente, y si
a eso hay que añadirle las leyes y normas objetivas inexistentes, eliminación
de los corruptos que están en el medio… Por ahí, aparece el mito de los “vende
patrias”, otra vez llegamos al mito… Inseguridad jurídica…
Péndulo, péndulo que oscila de uno a otro extremo…
Mientras tanto la sociedad se empobrece y se desestructura en forma continua
y constantemente….
El mito del salvador, el mito del populismo, el nacionalismo
trasnochado, que no es otra cosa que patrioterismo, sigue cabalgando y
destruyendo todo a su paso… en muchos lugares del planeta… pero en Argentina
tiene un caldo de cultivo especial: sociedad rota, desestructurada, pobre y con
toda la vida en crisis…
La crítica destructiva forma parte de la ley del péndulo… ¡todo está muy mal!, ¡hay que echarlos a todos!, ¡son todos unos ladrones!, ¡habría que matarlos a todos! En las charlas de café, en las reuniones en
las casas, es el tema de siempre… ¡Qué
mal estamos, che, viste!
¡Ah!, pero ¡cuidado! No se te ocurra a ti, extranjero advenedizo,
criticar racionalmente y plantear soluciones… automáticamente te machacan, y como tal no tienes derecho de opinión, y
enseguida te dicen que “ves las cosas desde el primas europeo, del
primer mundo, y que Argentina es diferente”
Patrioterismo = Populismo = Cada vez peor (Círculo vicioso perfecto?
¿A quién le beneficia?
En todo este proceso de causas y consecuencias, de responsabilidades…
falta el actor principal…
Siempre oí decir, que una persona enferma, comienza a curarse cuando
reconoce estar enferma… y, doy fe de ello, ya que lo he podido constatar en
primera persona…
Argentina es un país enfermo, muy enfermo, y esa enfermedad ha comenzado
hace décadas. No es el único, pero sí uno de los importantes, si excluimos a
Venezuela, Nicaragua, Cuba o los que están en guerra…
Algunos hablan de 70, otros de 80 años… sigo pensando que la enfermedad
aparece cuando nace el país… Tal como comenté al inicio de esta segunda parte, aún
no se había declarado la independencia cuando las diferencias extremas ya eran
visibles entre los políticos y militares de la época…
Tengo que recordar que José de San Martín, el Libertador, se exilia y
termina muriendo en París, muchos años más tarde, sostenido por la ayuda
económica de un noble español, un godo, vamos…
Las guerras entre unitarios y federales, las represalias de unos y de
otros, dio paso al caudillismo. Caudillismo
aún vigente, y que alimenta la bestia del populismo y del mito.
Decía que el país está enfermo, pero en realidad, es la sociedad
argentina la que está enferma… muy enferma, y si se analizaran a conciencia y
en forma objetiva indicadores sociales e históricos, el diagnóstico caería por
su propio peso.
Pero, el problema, el gran problema, es que el enfermo (la sociedad) no
reconoce su enfermedad... la culpa siempre la tiene un tercero: el presidente
de turno, los políticos ladrones, los inmigrantes (los hermanos
latinoamericanos), los empresarios, los inversores extranjeros… ¡siempre hay un culpable externo (el
enemigo).
No existe autocrítica racional como sociedad, y por otro lado existe un
“optimismo mágico” de la misma sociedad, ya que espera siempre el milagro, y el
milagro puede ser un par de buenas cosechas… ¡Es un país rico de ciudadanos pobres! ¡Esa es la maldita contradicción
eterna!
A medida que el tiempo ha ido pasando, la autocrítica se ha hecho más
difícil, ya que por las crisis o por la conveniencia del poder de turno, la
sociedad se ha ido desestructurando… él, ellos o nosotros están en el día a día
de los argentinos, aun no siendo conscientes muchos de ellos.
Decía que la pobreza se ha incrementado a límites brutales, esa pobreza
no es solo económica, sino sociológica, personal y emocional… mucho más y más
profunda que los indicadores dicen, sí que uno se puede fiar de los mismos.
Hay varias generaciones que no
han trabajado en su vida, y no lo harán nunca, por dos razones:
·
No están formados
profesionalmente, y
·
No están formados sociológica
y emocionalmente para hacerlo (el trabajo no es un valor para ellos)
Hay miles de niños que no han pisado la escuela en su vida, y si lo han
hecho, no finalizaron sus estudios básicos.
Hay un índice de mortalidad infantil muy alto (cuando se conoce, ya que
como he dicho, las estadísticas no reflejan la realidad, de hecho en la época
de Cristina Fernández, dejaron de publicarse), desnutrición en determinadas
zonas del país…
Hay miles de personas indocumentadas, y como tales, no pueden trabajar,
no existen civilmente…
Pero lo importante, no es nada de esto, lo importante es llevar las
masas a Plaza de Mayo o al Congreso… lo importante es que la selección de
futbol gane, y si no lo hace, la culpa es de Messi, porque él, que es el mejor
jugador del mundo, él ¡es el salvador!
¿Y el equipo? ¿Y la dirección técnica? ¿Y la dirección del futbol, del
deporte, del país?
¿De dónde salen los políticos, los dirigentes, los jugadores…?
¡De la sociedad!
Por lo tanto, ellos se comportan, tal como se comporta la sociedad… Esto
es válido para cualquier país… en Argentina esto no se reconoce ni es aceptable
por una gran mayoría de esa sociedad desestructurada…
Si un padre con su hijo de la mano, cruza una calle, con el semáforo en
rojo, ¿Qué hará el hijo en el futuro?
Kennedy dijo: “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti,
pregúntate lo que puedes hacer tú por tú país”
Y eso no se plantea, y cuando se hace, se malinterpreta, y por lo tanto
se recurre al extremismo… ¡el péndulo!
Es imposible, ha sido imposible, llegar a grandes acuerdos nacionales,
entre todos los agentes sociales, no hablemos ya de los políticos…
¿Por qué? Por el individualismo que nace del mito y del populismo… Y
así, la sociedad está cautiva, parte por ser clientelista y semillero de votos,
y otra, porque no encuentra la forma de encauzar esfuerzos para poner en pie un
nuevo país, una nueva sociedad…
El gobierno actual, ante la nueva y grave crisis, ha tomado algunas
medidas, además del acuerdo con el FMI y otras económicas, pero me llama la
atención una de ellas: la reducción drástica de ministerios…
Personalmente creo que no se trata de reducir ministerios en forma tan
drástica, sino reducir todo aquello que es ineficiente y superfluo, no solo en
los ministerios (seguramente algunos no tenían razón ninguna de ser), sino en
los gobiernos provinciales, en los municipales, en todos los organismos
públicos, dónde la meritocracia ha brillado por su ausencia, y ha prosperado la
endogamia total y absoluta y el enchufismo clientelar… El cambio tiene que ser
estructural y muy profundo. Esta reducción de ministerios no deja de ser formal
y mediática, más que eficiente y de largo plazo.
Llama la atención que ningún gobierno se haya atrevido a desmantelar la
organización económico-mafiosa del sindicalismo, que se ha enraizado en
diversos estamentos y organizaciones sociales, una de ellas, es la de la
sanidad… las obras sociales, gran invento sindical, que les hace manejar miles
de millones de dólares, y que es una especie de sumidero, por dónde se van
muchos de esos miles de millones de dólares, a fines que no tienen nada que ver
con su objetivo final: la sanidad, mientras faltan recursos en los hospitales,
medicinas, médicos mal pagados y sin motivación…
Una sanidad pública completa, sin obras sociales, sin cobro de las
cotizaciones por parte de los sindicatos, no solo sería muchísimo más barata,
sino que sería mucho más eficiente y muchísimo más moderna… Y, por supuesto a
los trabajadores y a los empresarios les costaría mucho menos las cotizaciones
sociales… Un sindicalismo politizado y económicamente muy fuerte, que
administra miles de millones de dólares al año, es un cáncer para la sociedad
argentina…
¿Quién le pone el cascabel al
gato?
Después de todo esto, supongo que algunos de mis afectos argentinos,
estarán muy, muy enfadados conmigo… y lo estarán, porque al final, lo que yo he
verbalizado en este escrito es lo que ellos piensan hace muchos años… y así lo
expresan en reuniones, en petit comité… pero ahí se queda. Al día siguiente, “la
factura sin IVA”, y, conste, que les entiendo muchísimo.
Ahora bien, la pregunta del millón de millones solo es una:
¿Existe solución ante este panorama?
Si no se producen cambios radicales, la respuesta es muy simple: ¡NO!
Si se produjeran cambios radicales, ¿cuánto tiempo se tardaría en poner
a Argentina en una situación razonable, que no muy buena?
¡Años, muchos años!
Para hacer esos cambios radicales, ¿qué habría que hacer?
1º Decir la verdad dura, cruda
y realista, con un llamamiento a la unión de todos los ciudadanos.
2º Acuerdo político entre los
principales partidos, con un diagnóstico y un marco de acciones comunes, que
fuera quien fuera el que gobernase, siempre lo harían dentro de ese marco
social, económico, político y jurídico.
3º Acuerdo de todos los
agentes sociales del país, dónde nadie quede fuere, por lo menos, los más
racionales y mayoritarios: sindicatos, empresarios, gobierno nacional,
gobiernos provinciales… tipo PACTOS DE LA MONCLOA (España 1977), o el Gran
Acuerdo en Israel, en los años 80, incluso tipo el acuerdo logrado en el Chile
post Pinochet.
Los objetivos básicos, en mi humilde opinión, a fijar y acordar entre
todos, en mi humilde opinión, deberían ser:
·
Estructurar y unir a la sociedad argentina
·
Estructurar un estado eficiente al servicio de los ciudadanos
·
Desarrollo económico y social, con una fuerte incidencia en Educación,
Sanidad, Seguridad…
Si no se convoca a los ciudadanos y se llega a estos grandes acuerdos,
no hay solución para el país. Se podrá mejorar en algún momento, se volverá a
caer, y así sucesivamente, pero los grandes males: sociedad desestructurada,
sanidad, educación, mortalidad, valores, etc., seguirán estando ahí.
Y, lo que es peor, y lo que está tomando cuerpo en muchos sitios a la
vez, y que pone los pelos de punta: ¡el
populismo de nuevo al poder! Y del populismo, sea de izquierdas o de
derechas, se llega inmediatamente a la dictadura… ¿Otra vez? ¿Queremos eso?
¿Queremos ser como Venezuela, Nicaragua, Cuba, Turquía, etc.?
Queridos, conciudadanos amigos y amores argentinos,
¿Qué queréis ser?
¿Qué queréis para vuestros
hijos y nietos?
La respuesta no está en el viento, la respuesta está en vuestra mente y
en vuestro corazón…
Más Datos:
·
Tasa de interés 70% anual (aprox)
·
Tasa de interés efectivo para financiación con tarjetas de crédito: 115%
aprox.
·
Interés real 30 al 35%, considerando una inflación del 40 al 35% para el
2018.
Los comentarios y conclusiones las dejo para quiénes lean este escrito.
|
Deuda al cierre del 1er. Trimestre 2018 (soberana, provincial, privada
y capitales golondrina)
|
116.000 millones de dólares
|
Financiación del déficit de cuenta corriente: 37.000 millones
Destino deuda:
23.000 millones turismo
22.000 millones intereses de deuda
45.000 millones atesoramiento de dólares por los residentes
35.000 millones reservas Banco Central
Así que los capitales que llegan al país para financiar el déficit
fiscal, terminan financiando el gasto brutal en turismo de los argentinos en el
exterior, y la fuga de capitales.
El nivel del déficit fiscal y de cuenta corriente es similar al de 1975
–El Rodrigazo- (yo estaba allí), y al de 1982 (Guerra de las Malvinas).
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Año
|
% del Déficit sobre el PIB
|
|
1975
|
14%
|
|
1982
|
12%
|
|
2018
|
+ 11%
|
El déficit, simplemente es la diferencia entre los Ingresos y los Gastos
del Estado. Si cada año son menos los ingresos que los gastos, hay que endeudarse,
y por lo tanto pagar más intereses… y así completamos el círculo vicioso
perfecto…
Y, no hay que olvidar algo fundamental: ¡el dinero es cobarde y huye al menos síntoma de enfermedad (riesgo)!
No hace falta ser economista ni haber estudiado en Harvard, para entender algo
tan sencillo…
Argentina estaba llamado a ser uno de los países más importantes del
mundo, según se decía y se creía en los primeros años del siglo XX, y hoy es un
“país frontera”, es decir que es un país que no se considera ni siquiera como
país emergente, y que está cerca, pero no lo es… ¡emergente!... sin más
comentarios…
¿Queréis ir reduciendo el
círculo vicioso perfecto hasta que desaparezca?
¿Queréis pasar del círculo
vicioso al CÍRCULO VIRTUOSO?
¡En vuestras manos está!
¡No esperéis milagros ni
salvadores!
¡No basta con decirlo, sino
que es necesario el esfuerzo de todos y hacerlo!
9 de septiembre 2018