31 de julio de 2012

MIEDO… MIEDOS… (III)


“Es bello morir por aquello en que uno cree. Quién tiene miedo muere cada día, quién no tiene miedo muere una vez”

Paolo Borsellino, juez italiano, asesinado por la mafia en 1992.

¿Nos educan para hacer frente al miedo… a los miedos?

Así finalizaba la nota anterior dedicada a este mismo tema…

La primera respuesta es tajante: ¡NO! No nos educan para hacer frente al miedo, a cualquiera de los miedos que nos vamos encontrando a medida que crecemos…

Posiblemente, se ha avanzado y se ha cambiado mucho desde mi niñez hasta la situación actual…, y, también depende mucho del entorno en el cuál uno ha nacido o se ha criado y desarrollado… El entorno, condiciona irremediablemente, y, no todos tienen la fuerza para hacerle frente…

A las generaciones anteriores, en realidad nos educaban para tener miedo… miedo al hombre del saco, al miedo, como ya comenté, a la autoridad, al cura, a la iglesia, al maestro… a la libertad…

Algo hemos evolucionado, pero seguimos sin disponer de una verdadera educación en libertad y para la libertad, sin miedo, sin miedos de ninguna clase…

La depresión: un estado depresivo es un estado de inestabilidad emocional y de anulación de la propia personalidad… de ahí esos momentos o estados de miedo… miedo de ver y estar con otras personas, miedo al miedo…

El sudor frío, el deseo de desparecer, de encogerse tanto en uno mismo como si se fuera a enrollar y confundirse con el paisaje o con el sillón dónde se esté sentado, en un rincón que se intenta minimizar y pasar desapercibido, que no le hablen, ni le miren, ni hablar con nadie; que sea ignorado, el sobresalto y el miedo cuándo el teléfono suena; sentir la culpabilidad de estar dónde no se debe, el inmenso deseo de escapar, de escapar de todo y de todos… refugiarse en el punto más aislado del planeta, lejano, muy lejano, dónde no haya nadie o en todo caso, que ignoren quién es uno…

Sentir, sentir que el estómago se empequeñece, se reduce hasta la mínima expresión, y que el interior es atenazado, apresado, encadenado con un lazo invisible a unos barrotes, también invisibles.

La taquicardia disparada porque alguien le mira o se dirige a uno, la inseguridad, la inseguridad ante todo y ante nada a la vez… ante cualquiera y ante el universo entero…

Esos deseos de llorar, de llorar por uno, por los demás, por nada… Llanto derramado y no contenido, que aflora en cualquier momento y por cualquier causa… hasta la más baladí… Llanto y enfado con uno y con el mundo…

¡Por favor, no me hablen, no me miren, ni me entiendan, ni me compadezcan… ni nada de nada!

¡Dejarme solo! ¡Solo conmigo mismo! ¡Fuera…! Miedo al miedo…
¡Esto es miedo, miedo de verdad! Este es uno de los miedos que nos pueden atacar, y, que lo hacen continuamente… eso, ¡eso es la depresión!

Necesidad de los otros, y, sin embargo estorban, molestan hasta no querer verlos…

Todo es angustia… miedo… angustia…

Dice J.A. Marina: “La angustia es un temor generalizado, sin objeto.

Heidegger pensó que era la gran reveladora del ser humano, que sabe que es un “ser-para-la muerte”.

También para Kierkegaard es el símbolo del destino del hombre, la expresión de su inquietud metafísica. Para un neurólogo puede ser un desajuste de la serotonina, un conspicuo neurotransmisor.

Para Freud, era la señal de un conflicto interior no resuelto.

Para San Agustín, la lejanía de Dios: Inquieto está mi corazón hasta que descanse en Ti.”

Posiblemente, todos tengan razón, aunque prefiero la de J. A. Marina, al hablar de temor generalizado sin objeto… Esa es la cuestión: ¡sin objeto!, ¡no hay causa!, por lo menos, los afectados no son conscientes o conocedores de la misma.

La inquietud es otra cosa, probablemente sea, en determinados casos, la antesala de la angustia, pero no es angustia…

Inquieto está mi corazón, sí, normalmente podemos sentir inquietud, incluso puede ser positivo sentir inquietud…, pero nunca será positivo, sentir angustia… la angustia es miedo en sí mismo…

Podemos sentir miedo de todo, o de casi todo, en todo momento… ¿miedo aprendido o miedo del, y, al entorno?

En estos mismos momentos, todos los miedos de comunicación, hablan, escriben, editan noticias sobre la situación económica mundial… hablan directamente de miedo… y, todas esas noticias, repetidas cada media hora, en todos los medios, llega a incorporarse tan profundamente en nuestra mente, que todos comenzamos a sentir desazón, angustia, miedo… miedos… a que económicamente se vaya todo al diablo… y, cuánto más creemos en ello, más acercamos al mundo al precipicio…

Los mercados, las primas de riesgo, el déficit público, las deudas soberanas, las quiebras, el “default”, las bolsas, el ibex, el dax, el nasdak, las agencias de calificación o ratting, etc., eran vocablos que sólo algunos profesionales conocíamos y otros menos utilizaban diariamente; mientras que en estos instantes, todas las personas las conocen, las usan, opinan… y, sienten, sentimos miedo…

“Las crisis son los momentos dónde se desatan todos los miedos… ¿Cómo vivir sin miedo en medio de una debacle económica, un divorcio, un despido, una frustración profesional, un problema familiar o una enfermedad?

Tal vez la respuesta venga de Arnold Toynbee, quien acuñó la teoría del cambio y del desafío, en la cual sostiene que un medio inestable presentará retos que pueden hacer surgir fuentes de creatividad previamente inutilizadas” Verónica de Andrés y Florencia Andrés. Confianza Total.

¿Quién, cómo y porqué ha provocado ese pánico global y globalizado?

Se acuerdan, de la gripe A, antes de la gripe aviar… miedo, miedo, miedos… a una pandemia mundial… Les creemos, son expertos, son las autoridades mundiales de la salud, ¿Cómo no vamos a creerles?

Miedo… que actúa en forma inconsciente, que nos aprisiona, que nos esclaviza… que hace que se agoten las mascarillas, el alcohol en gel, etc., en varios países del mundo… ¿y? ¡Nada!, curiosamente dónde más pánico provocó fue en países desarrollados y en algún otro como China, con una altísima densidad de población…

¿Por qué en África no se produjo ese contagio de miedo? Pues, por una sencilla razón: las personas podían, pueden morirse antes de otras enfermedades, de hambre… (Véase lo que ocurre en el Cuerno de África, entre otros sitios), antes que con el virus de la gripe A… En América, en muchos sitios pasó lo mismo…

La gripe A, la gripe aviar, el mal de las vacas locas… todos esos hechos son repetitivos… causantes de miedo, miedos… pero también causantes de ingentes beneficios para muchas empresas multinacionales…

Miedo ante una cama de hospital, en la que yace un ser  querido…

Miedo ante una noticia de una grave enfermedad…

Miedo al ver a tus hijos sufrir…

Son miedos provocados por la sensación de inutilidad que uno tiene ante esos hechos… Miedos, que, posiblemente pueda ser controlado por muchas personas, pero que no desaparece, ni se aquieta…

Reitero lo dicho, “el miedo es el enemigo principal de la libertad”, si no lo combatimos, a cualquiera de ellos, a todos ellos, acabarán, primero con nuestra libertad y después con nuestra vida, porque, ¿que es la vida sin libertad?

Todo eso que nos lleva al miedo (crisis, creencias, etc.) que hemos interiorizado o que nos han interiorizado desde antes de nacer, incluso, para reaccionar ante hechos, situaciones negativas, y que nos privan de la libertad, debemos revertirla mediante la capacidad que tenemos las personas para elegir… para elegir la respuesta, que debemos darle. Esa capacidad de elegir, está basada en el qué pensar y qué sentir frente a cada suceso, y elegir la mejor respuesta que a nosotros nos convenga.

Esa capacidad, nuestra capacidad para pensar, para sentir y elegir, nos alejará de la esclavitud y de la pérdida de la vida que podríamos llegar a tener, por la falta de libertad.

Y, de alguna forma, nos tenemos que sacudir el yugo del miedo que atenaza a toda la sociedad: desempleo, pobreza, recesión, reducción de inversiones en sanidad, educación, investigación… 

Cada vez, el miedo nos invade más… Cada vez la sociedad se siente menos libre, y, lo más preocupante, es que el mañana es más  negro, porque nos están intentando dejar sin los medios más importantes de la libertad: el saber, el conocimiento…

Esclavos de la economía financiera y virtual, que es gobernada por unos amos invisibles “los mercados”, que cuánto más esfuerzo nos piden y más esfuerzos hacemos, menos podemos crecer, y, cuánto menos crecemos más nos piden… y, sin educación, sin conocimiento, ¿qué somos?

Y, tal como escribió Joan Manuel Del Pozo (El Periódico, 12 de abril del 2012), “La convicción de siempre de que el deseo de saber –expresión de origen aristotélico- define y estimula la naturaleza propia de los humanos”. Por lo tanto, si se nos escabulle el acceso al conocimiento, ¿de qué forma se estimulará la naturaleza propia de los humanos?

Miedo… Miedos… Hay que mantenerlos, para así doblegar a las personas y a las sociedades libres, o por lo menos, a aquellas que creíamos, que habíamos logrado conquistar la libertad…

Al final, el miedo nos hace vulnerables, nos hace débiles, como individuos, como sociedades, como padres, hijos, esposos, amigos… y, así tal como escribió Eulalia Solé –La Vanguardia, 24 de febrero de 2012-, “… tener a la gente amilanada sirve para que al pensar en grandes peligros las propias desgracias resulten más tolerables. Pero sí, cuesta admitir la vulnerabilidad. Se disimula ante los hijos pequeños, y cuándo son mayores para no preocuparles, y delante de los amigos para no mostrar las propias flaquezas.”

Los dioses de antaño, aquellos que nos producían tanto miedo, se han multiplicado, y ahora arrastramos el miedo de los arquetipos y los mitos desde el origen de los tiempos, y, además hemos ido adquiriendo más en el transcurso de la historia de la humanidad… y, al final, no sólo nos amenazan los externos, sino también los internos, y sobre todo, el miedo a uno mismo… El miedo al miedo, sigue ahí, a veces agazapado, otras a cara descubierta…

Sólo desde nuestro interior, desde el cambio de valores y desde nuestro corazón, podemos combatirles y lograr vencerlos…

¡Comencemos por los más cercanos! Y, digámosles que no tenemos miedo al miedo, y, que el hombre, el ser humano, saldrá victorioso de este combate tan desigual…

¿Miedo… Miedos…? ¡NO!

2011/2012