22 de marzo de 2019

POESÍA


Ayer, día 21 de marzo fue el día internacional de la poesía. Supongo que, como la mayoría de estos “días” ha pasado bastante desapercibido, ya que al tener “día para todo”, aquello importante pasa a ser algo rutinario y algo más…

Sin embargo, la poesía, a la cual ni se le da importancia ni valor, casi en ningún sitio, pero en nuestro país, es altamente preocupante, la falta de lectura en general y de poesía en particular…, y esto resulta muy paradójico en un país, que ha dado al mundo muchos y muy grandes poetas, y además en todos los idiomas del mismo, con una gran preponderancia del castellano, que además de los españoles, lo han utilizado y utilizan millones de personas y muchos países en el mundo, pero sin olvidar al gallego y al catalán fundamentalmente y también al vasco, aunque menos utilizado.

En muchas ocasiones se ha identificado a la poesía como algo pueril, sensiblero, e incluso con otros adjetivos más duros… Sin embargo, sin poesía, no habría literatura, pues escribir o leer poesía, no solo es escribir o leer en verso, pues la poesía va más allá…

Hace muchísimos años, cuando decidí dedicarle tiempo a las obras de Bécquer, descubrí, entre muchos versos extraordinarios y maravillosos, el siguiente:

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

Rima XXI - Rimas y Leyendas
¿Qué más se puede decir, después de leer esto? Poco o casi nada… Poesía no es escribir versos o versos rimados, en sus distintas formas… ¡Poesía es otra cosa!
Recuerdo aquellos manuales que utilizábamos hasta los 10 años, dónde siempre había algún poema, pero recuerdo con gran detalle, con esos 10 años, en el primer año de Bachillerato y con 11 en segundo, en España, o más tarde con 12 y más en la escuela secundaria en Buenos Aires, todos aquellos poemas o parte de los mismos, que salpicaban nuestros libros de Español, de Castellano…

Al pensar en la poesía, viajé en el tiempo, recordando alguno de aquellos romances y poemas que tanto me deleitaban…



La Compra del Asno, de Tomás Iriarte, que decía:

Ayer por mi calle
Pasaba un borrico
El más adornado
Que en mi vida he visto.
Volviendo a su casa,
mostró a sus vecinos
la famosa compra,
y uno de ellos dijo:
“Veamos, compadre,
si este animalito
tiene tan buen cuerpo
como buen vestido”

 Y como nos reíamos con el mismo, y de lo trasquilado que podrías salir, si juzgabas solo por la apariencia.


O el Romance del Conde Arnaldos, que aún de mayor recordaba y se lo recitaba a mis hijos, junto con otros romances:

¡Quién hubiese tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el conde Arnaldos
la mañana de San Juan!
  Con un falcón en la mano,
la caza iba a cazar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar.
  Marinero que la manda
diciendo viene un cantar
que la mar ponía en calma
los vientos hace amainar,
los peces que andan al hondo
arriba los hace andar;
las aves que van volando
al mástil vienen posar.
  Allí habló el conde Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
por tu vida el marinero
digasme ora ese cantar.
respondióle el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
…Yo no digo esta canción,
sino a quien conmigo va.


Sin olvidar al Romance del Conde Olinos, El Brasero, de Bretón de los Herreros, o Recuerdo Infantil de Antonio Machado, que todavía puedo recordar alguno de sus versos:

Una tarde parda y fría
De invierno. Los colegiales
Estudian. Monotonía
De lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
Se representa a Caín
Fugitivo, y muerto Abel
Junto a una mancha carmín.
  
Con timbre sonoro y hueco
Truena el maestro, un anciano
Mal vestido, enjuto y seco,
Que lleva un libro en la mano.
Y todo un coro infantil
Va cantando la lección;
Mil veces ciento, cien mil,
Mil veces mil, un millón.
Una tarde parda y fría
De invierno. Los colegiales
Estudian. Monotonía
De la lluvia en los cristales.

Era leerlo y recordar algunas de aquellas clases, de aquellas tardes pardas y frías, y cantando, sobre todo las tablas de multiplicar…

El Carpintero de Ribera, de Vicente Medina. Las Campanas de Rosalía de Castro, que años más tarde leería en gallego y yo mismo escribiría algo sobre las campanas de mi pueblo…

… Si por siempre enmudecieran,
¡qué tristeza en el aire y en el cielo!
¡qué silencio en las iglesias!,
¡qué extrañeza entre los muertos!


Villancicos y Las Pajas del Pesebre de Lope de Vega. El muchacho y la fortuna, de F. Samaniego; El Romance del Reino Perdido, uno de los romances más celebrados del siglo XV, y que aún perduraba en la tradición de Galicia (así nos decían en los primeros años 60)

Las huestes de Don Rodrigo
Desmayaban y huían
Cuando en la octava batalla
Sus enemigos vencían.
Rodrigo deja sus tiendas
Y del real se salía;
Solo va el desventurado,
Que no lleva compañía.
El, triste de ver aquesto
Gran mancilla en sí tenía;
Llorando de los sus ojos,
De esta manera decía:
-Ayer era rey de España,
Hoy no lo soy de una villa;
Ayer villas y castillos,
Hoy ninguno poseía;
Ayer tenía criados,
Y gente que me servía;
Hoy no tengo ni una almena
Que pueda decir que es mía.
¡Desdichada fue la hora,
Desdichado fue aquel día
En que nací y heredé
La tan grande señoría,
Pues lo había de perder
Todo junto y en un día!
¡Oh, muerte!, ¿por qué no vienes
Y llevas esta alma mía
De aqueste cuerpo mezquino,
Pues se te agradecería?

¿Quién no recuerda algo de Quevedo?

Vuestra dentadura poca
Dice vuestra mucha edad;
Y es la primera verdad
Que se ha visto en vuestra boca!

  
La canción del pirata, de Espronceda:

Por diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
bajel pirata que llaman
por su bravura, el Temido
en todo mar conocido
del uno a otro confín.


Etc., etc., etc.

Más tarde vendrían más… Antonio Machado, Gustavo A. Bécquer, Lope de Vega, el Inca Garcilaso, Calderón, Borges, José Hernández (Martin Fierro), Rafael Obligado (Santos Vega), Shakespeare, Whitman, León Felipe, Miguel Hernández, Luis García Montero,  Lorca, el gran Lorca…

SORPRESA


Muerto se quedó en la calle
Con un puñal en el pecho.
No lo conocía nadie.
¡Cómo temblaba el farol!
Madre,
¡Cómo temblaba el farolito
De la calle!
Era  madrugada. Nadie
Pudo asomarse a sus ojos
Abiertos al duro aire.
Que muerto se quedó en la calle
Que con un puñal en el pecho
Y que no lo conocía nadie.


O por ejemplo Carilda Oliver Labra (Antología Poética):

Ovillejo

¿Qué pidió para vivir?
Morir.
¿De qué muero sin dolor?
De amor.
¿Y qué es amor para el ser?
Nacer.

Lo jura aquí una mujer
Que con mucha vida está;
De amor murió, pero ya
Morir de amor es nacer.


Recuerdo también un gran poema de Conrado Nalé Roxlo, como es “Balada del jinete muerto”, cuya fuerza me atrajo desde la primera lectura.


Ay, alazán, alazán
si llegaremos a tiempo.
Rojas traigo las espuelas
de tu sangre, compañero,
y mi blusa azul manchada
de sangre en el lado izquierdo.
¡Cómo resuena el camino
bajo tus cascos ligeros!
¡Si llegaremos a tiempo!...
Sólo tu sombra se alarga
por el suelo ceniciento.
Ay, que mi sombra no va
con la tuya, compañero.
Alazán, alazán mío,
no corras, que ya no es tiempo.

Cuando llegues a la casa
-¡Cómo me duele el recuerdo!-
oirás cantar la roldana,
te darán un cubo fresco,
y ella, de brazos desnudos,
irá a abrazarte gimiendo;
sus lágrimas correrán
con el sudor de tu cuerpo,
y oirás cantar a mis hijos
la canción del padre muerto.

Ay, alazán, alazán,
no corras, que ya no es tiempo.


Podría seguir horas y horas, como cualquier otra persona que le guste y apasione la poesía, porque la poesía es vida, es amor, es viento, es palabra, es silencio, es tristeza, es dolor, es el aroma de los verdes campos, y el horror de los devastados y la muerte…

Hice mis primeros pinitos con 13 años, y a partir de los 14 me lo tomé casi como una forma de expresarme, de vivir y de explicarme todo aquello que sentía, y que no siempre comprendía…

Escribí miles de versos, cientos de poemas, de los cuáles, probablemente no se pueda rescatar más que algún verso suelto, desde el punto de vista literario, pero para mí han sido el mejor y más grande catalizador de sentimientos, emociones y silencios que podría llegar a tener, y por eso, sigo garabateando papeles, y, sobre todo, leyendo en la medida que puedo poesía, no versos rimados, sino poesía, y la poesía puede estar en prosas bellas y maravillosas, sin rimas y sin versos…

Si vuelvo al principio, sobre lo que es poesía, además de compartir lo escrito por el gran Bécquer, resumiría que la poesía es sentimiento, y por lo tanto, ¡lo es TODO!



CAMPANAS…

Suenan las campanas
Tocando a rebato,
Anunciando la vida,
Anunciando la muerte…

La lluvia arrecia
Golpeando las ventanas,
Empapando
La tierra callada…

Las alondras
En sus nidos
Escondidas,
Callaron sus trinos,
Mientras los viejos árboles
Repliegan sus ramas…

El cielo, antes claro,
Grisáceo se ha tornado,
Con matices invernales,
Descargando sus rayos
               Y centellas
Sobre esta tierra callada,
De gente pequeña
              Y arrastrada,
Casi siempre separada,
Casi siempre despistada…

El pueblo desaparece
Engullido por el infierno,
Mientras la gente
En el interior
Se guarece…
En el vientre
De sus casas,
En la caverna
De su mediocridad…

La tormenta arrecia,
El viento enfurecido,
Nos muestra la ira
De los dioses
Caprichosos,
Distantes, vanidosos…
Reclamando el sacrificio,
Reclamando el todo…
La sangre, la vida,
La esperanza…
Reclamando el holocausto,
Eterno, miserable…

Desde el frontispicio
De sus altos templos,
Lejanos, nos observan
Cuál si hormigas fuéramos,
Mueven los hilos,
De estos, sus títeres…

Redoblan las campanas,
Sobre los campos vacíos,
Clamando, llorando
Por los peligros
Que nos acechan…
A estos seres
Pequeños, bajitos,
Vanidosos, perplejos…
Apenas reflejos
De aquellos dioses
Distantes, lejanos,
Viciosos
Que reclaman, orgullosos,
Ellos, “inmortales” vanidosos,
Su cuota, su gran cuota
De sangre humana…


SI…ESTA NOCHE…

Si yo fuera poeta
Te escribiría
Los versos más hermosos
Esta noche…

Si yo fuera pájaro
Hacia ti volaría
Cruzando mares
          Y océanos
Esta noche…

Si yo fuera viento
Cuál tormenta
Cruzaría
Valles y montañas
Ríos y desiertos
Para acariciarte,
Esta noche…

Si yo fuera lluvia
Del cielo caería
Fina y suave caricia
Mojando tus labios
Recorriendo tu cuerpo,
Esta noche…


En un tiempo
Y en un lugar
En un espacio
Y en un momento,
Todo pasa
Y todo puede pasar…

No somos en el
        Momento
Somos el resultado
       De todos los tiempos
De todas las razas…
De todos los hombres…

Somos el pasado
Y el presente…
¡somos nada!
Y, ¡somos todo!

La distancia
No siempre es lejanía…
La cercanía
No siempre es…


LAS MANOS…

Manos que acarician,
Manos que lastiman,
Manos que dan vida,
Manos que no dan nada!
Manos perdidas,
Manos encontradas!

Manos… ¡mis manos!
¡tus manos!

Manos cercanas…
Manos lejanas…
Manos que acarician
Manos que brillan…
¡Manos que aman…!

Barcelona, 22 de marzo de 2019