Hoy, es un día especial para mí, pero fundamentalmente para todos los argentinos, y no tienen nada que ver uno con el otro. Solo, que mi día especial, me ha llevado a mi pasado de 13 años en Argentina, los años más configuradores de una vida. Y, eso me ha llevado al día de hoy en Argentina, mi querida y dolida Argentina.
Hoy, 13 de agosto, se celebran elecciones en ese querido
país, elecciones primarias, las PASO (Primarias abiertas, simultáneas y
obligatorias), además de elecciones a gobernador en algunas provincias y en
ayuntamientos, que no son primarias. Las PASO nacionales, son convocadas para
elegir precandidatos a Presidente y Vicepresidente, así como para la renovación
de 130 de los 257 diputados del Congreso, y 24 de los 72 senadores, y a eso hay
que añadirle la de 43 diputados al Parlamento del Mercosur (19 precandidatos de
distrito nacional y 24 de distrito regional.
Y, por el momento me quedo aquí, porque si no dentro de
dos párrafos, ya ni yo, sabré que son las PASO. Tengo que reconocer, que
después de preguntar a mis amigos argentinos, y de leer mucho, al final, creo
que me he aclarado respecto a estos comicios, que solo eligen a precandidatos,
para volver a las urnas, en octubre, para las elecciones definitivas.
Me he preguntado muchas veces, cual es la utilidad de las
PASO, y no he encontrado una explicación racional, más allá de una criba de
cientos de políticos, que son incapaces de ponerse de acuerdo, y que el
funcionamiento de los partidos políticos, tal como los conocemos aquí, allí no
existen, ya que el punto de partida es el caudillo, y de ahí, surge que, dentro
de un mismo partido, salen un sinfín de listas con distintos candidatos, pero
con programas similares, y con la misma ideología, salvo excepciones…
Una de las tantas preguntas que siempre me he hecho
respecto a estas elecciones, y, al sistema electoral en general, es que solo
ocasionan un gran gasto, en una economía quebrada y una sociedad dividida y
empobrecida, cada vez más…
El resultado de estas elecciones, abrirá un período de
incertidumbre hasta las elecciones de octubre, y que no producirá beneficio
alguno, tal como pasó hace 4 años, cuando al perder la coalición encabezada por
Macri, se produjo un cambio muy significativo, como una devaluación del dólar,
paralización de inversiones, etc.
Veamos cual es el contexto actual argentino:
·
Inflación
media del 7% mensual, y sin perspectivas de control, con una proyección del
120% anual para el año actual.
·
Escalada
en vertical del tipo de cambio del dólar, cuya versión “paralela”, blue, como
se le conoce en el día a día, de 600 pesos por dólar, con un diferencial del
100 o más de la cotización oficial.
·
Existencia
de múltiples tipos de cambio, según sector u operatoria.
·
Escasez
de reservas en el Banco Central, que impide disponer de dólares para las
importaciones de bienes indispensables para la industria.
·
Falta
de capacidad de hacer frente a las deudas en dólares, si no es con el concurso
del FMI
·
Déficit
corriente constante.
·
Política
de emisión monetaria descontrolada, para así pagar los gastos en pesos
(déficit)
·
Una
administración pública elefantiásica e ineficiente, con una burocracia brutal
que machaca a los ciudadanos.
·
Unas
empresas públicas, que pierden miles de millones de dólares al año, y en
aumento, pero, eso sí, ¡son de los argentinos!, de ahí, que no les preocupa,
supongo, el coste salvaje que tienen para los ciudadanos mantenerlas.
·
Una
carga fiscal brutal, pero también, una economía negra (informal le dicen
ellos), dónde no se pagan impuestos, cargas sociales, etc.
·
Miles
de millones de dólares, en planes (ayudas) a familias, por hijos, por lo que
sea, subvenciones en suministros básicos. Eso ha llevado que, en muchas
familias, los niños no hayan visto trabajar a sus padres, e incluso a sus abuelos,
en forma legal y habitual.
·
Un
poder sindical, que controla la sanidad, a través de las obras sociales de cada
gremio, con unos costes para trabajadores y empresas, fuera de lo que se puede
considerar normal en cualquier país occidental. Un poder sindical, que tiene
empresas, dónde algunos líderes, hasta han sido o son dueños de clubes de
fútbol, por ejemplo, y que presionan en forma brutal a los gobiernos que no
sean de su cuerda (peronismo). Unos sindicatos que tienen cautivos a los
trabajadores, ya que se quiera o no estar afiliado, se paga igual.
·
Una
clase política, que en general, es populista y demagoga, ya que esa es la
herencia peronista, de la cual todos son beneficiarios, con un nacionalismo
exacerbado.
·
Una
baja escolarización, que, junto a la falta de agua corriente, cloacas, etc. en
muchos sitios (villas y poblaciones vulnerables), los niños sean los
perjudicados de siempre.
·
Una
sociedad fracturada, machacada, dónde no existe la clase media. La clase media
que así se considera (parte) no deja de ser una clase media, formada,
profesional y trabajadora, que se ha empobrecido, y todavía le queda ese
sentido.
·
Una
pobreza que alcanza casi el 50% de la población, según cifras oficiales, lo que,
en realidad, puede significar mucho más, sobre todo en zonas de las provincias
del interior, dónde la pobreza es endémica.
·
Un
índice de inseguridad terrible, y, además una inseguridad que se cobra vidas
todos los días…
·
Un
aumento del narcotráfico en los últimos años, que dispone de mucho poder, y que
ocasiona cientos de vidas, como es el caso de la ciudad de Rosario (la ciudad
natal de Messi, dónde incluso su suegro en su supermercado, se ha visto
afectado)
Este es parte del contexto, en el que se celebran estas
PASO, en mi querida Argentina, en esa Argentina que dejé hace casi 44 años, en
busca de un futuro, que allí no veía, y que pensaba no vería en 25 años. En
aquella Argentina que dejé, con las manos llenas solo de ilusión y de
esperanza, confiando en mi esfuerzo y en el de mi esposa.
Esa Argentina, que todo lo expuesto, leo casi cada día en
diarios argentinos, y cuya solución, no puedo vislumbrar.
Todas esas cuestiones, me llegan al alma, pero, hace unos
días (el jueves pasado, creo), una noticia me heló el alma, y de ahí, nació la
idea de este escrito. Esa noticia, informaba de la muerte de una niña de 11
años (Morena Domínguez), alrededor de las 7,30 de la mañana, cuando unos hijos
de puta, en moto (los llamados motochorros – para mis amigos españoles:
ladrones en moto), con el objetivo de robarle la mochila, dónde parece llevaba
un móvil (también me he preguntado, que hace una niña de 11 años con un móvil,
pero esa no es la cuestión ahora), cayéndose y muriendo más tarde, camino al
hospital, después de una espera de 40 minutos de la ambulancia, según los
testigos.
Me he preguntado, porque los niños no pueden entrar al
colegio al llegar, y tienen que esperar fuera, hasta la hora exacta… ¿Alguien
piensa en estas cosas?
Cada día hay asesinatos, robos de este estilo, las
famosas “entraderas”, las salideras (Argentina es una gran inventora de
términos de este tipo. Nos exportó, escrache, corralito, etc.), robos con
violencia, disparos a mansalva, dónde hace poco se han llevado por delante a
otro niño, o un señor que iba en bicicleta…
Una salvajada, una más, diría alguien, pero una salvajada
que se llevó a una niña que iba camino a su colegio… Y, todo, por una mierda de
móvil, unos desalmados le producen la muerte…
Ese día se suspendieron los actos de campaña, y todos los
precandidatos, de una forma u otra, lamentaron el hecho criminal. Aunque, en el
caso del ministro de Seguridad Nacional (equivalente a nuestro ministerio del
interior), ante las preguntas de los periodistas, solo se le ocurrió decir algo
parecido a “No entra dentro de mi responsabilidad”, porque ocurrió en la
provincia de Buenos aires, y la responsabilidad de la investigación, es sin
duda, el Ministro de la provincia. Pero tal frialdad, la inexistencia de algo
de empatía con la familia, con la situación, me ha helado la sangre, y me ha
hecho acordarme del Sr. Fernández y de todos sus vivos y muertos…
Esa falta de empatía, ya se ha visto, durante la
pandemia, y mientras morían las personas solas, en una habitación de hospital,
dónde ni almohadas había en alguna de ellas, se organizaban los vacunatorios
VIP.
También recordé aquél caso, que también me pregunté sobre
el alma del ser humano, de aquél padre, que siendo de una provincia, tenía muy
cerca el hospital de una localidad de la otra, y cargando con su hija en
brazos, la policía de la otra provincia, no le dejó pasar (
Argentina es un estado federal, con funcionamiento anómalo en temas como los
fiscales, pero que mantienen a rajatabla eso de las fronteras provinciales), y
al final la niña murió…
Y tantos y tantos casos, y tantas situaciones que leo y
que me cuentan mis amigos, que provocan dolor y angustia a los que no somos
argentinos, y, además estamos fuera.
¿Dónde está la
preocupación de los gobernantes y de los políticos, la empatía, la angustia,
diría, que tendría que provocar al ver, oír y leer hechos de esta naturaleza?
La economía es fundamental para la buena marcha del país,
y para que la sociedad mejore, es decir, que mejoren las personas, en su
calidad de vida (social y económicamente), pero sin duda alguna, la sociedad
argentina tiene que pensar muy bien, que quiere para sus nietos, no ya para sus
hijos, que seguramente no verán esos cambios.
Argentina es un país quebrado, pero la quiebra brutal y
principal, es la social, y, si se quiere ir saliendo, se necesita que la
sociedad, los argentinos reaccionen de una vez por todas, y echen a todos
estos, causantes o cómplices de esta situación. En los últimos 80 años, solo ha
habido pequeños momentos de esperanza. Espero que estas PASO, pero fundamentalmente
las elecciones de octubre, sean un atisbo de un posible inicio de esa
recuperación social y económica.
Pero, que nadie se confunda, ¡no ha habido ni habrá
salvadores de la patria!, así le ha ido al país, porque siempre se confió en un
salvador de la patria, y en la próxima cosecha… Se ha perdido mucho tiempo. Se
han perdido muchos trenes, y ahora hay que subir, con el tren en marcha, en un
mundo muy complicado, y, si antes no había segundas oportunidades, ahora hay
que pelear para intentar tener la primera…
¡No basta decir
que es el mejor país del mundo, ni que los argentinos sois los mejores! ¡Ser campeones mundiales d
futbol, no es más que eso: un momento de alegría, que hizo olvidar las
frustraciones diarias, pero nada más!
El mejor país
del mundo, se hace con esfuerzo, con voluntad, con tiempo, con humildad, con
sacrificio, mucho sacrificio… Y, el mejor país del mundo, es dónde sus
habitantes, tienen buena educación, tienen progreso, tienen buena sanidad,
están seguros…
¿Estáis
dispuestos, todos, a hacerlo?
¡De vosotros
depende!
Recordar aquello que os dijo Unamuno hace muchos años, avisando ya, hace casi
una eternidad: “Argentinos a las cosas”
Pues, eso, ¡a las cosas!
Barcelona, 13 de
agosto de 2023