21 de mayo de 2017

TAN CERCA, Y TAN LEJOS…

Pasó parte de la mañana caminando por el centro de la ciudad… sin destino fijo, aunque con la vana esperanza de encontrarla en algún momento a la vuelta de 
la esquina…

El día es soleado, con una suave brisa, fresca, que llega a crear cierta molestia si uno camina por el lado de la sombra…

Cientos de turistas inundan las calles, a veces incluso provocando molestias en el resto de los ciudadanos de la ciudad… Responde varias preguntas de turistas sobre sitios o monumentos emblemáticos de su ciudad…

Entra en una librería, no con el fin de comprar algo, sino para sentir el placer de ver y oler los libros que se exponen en grande librería… Al final, como siempre, termina comprando algo… En este caso, le puede el genio, y termina comprando una novela histórica, de una época que le apasiona, como es la edad media española… a precio de oferta, ya que no está para gastar en libros, cuándo tiene en su mesa, varios todavía por leer… pero, los libros son su gran debilidad… como el amor, es otra de esas debilidades que en el declinar de su vida, todavía mantiene, a pesar de su escepticismo…

Vuelve a su casa, caminando despacio, ya que además le duelen las lumbares (lleva días sin que le molesten, pero tenía que ser hoy precisamente que le volviera el dolor…), con la sana intención de descansar unos minutos y luego ir a comprar, sobre todo verdura y fruta, alimentos básicos de su dieta…

Mientras tanto, abre su ordenador, y por casualidad se encuentra con una canción de Camilo Blanes, el hijo de Camilo Sesto, y sin darse cuenta se encuentra inmerso en la música de ambos, sobre todo en la de Camilo Sesto, cuyas canciones fueron parte de su vida de juventud… Quizás no haya existido nadie que le haya cantado al amor como Camilo… Y, tal como comentaba anteriormente, su debilidad es el Amor, sobre todo el Amor por una persona en especial…

Y en ese tiempo, su mente recuerda tiempos pasados ha tiempo, pero también tiempo muy cercano… ¡Ah, el amor!, ¡qué traicionero termina siendo! Sabe que esa persona está cerca, posiblemente a cientos de metros en ese momento, a poco más de mil o dos mil como mucho… pero, ¡la siente tan lejos! El amor de su vida, puede estar a tiro de piedra, pero no puede alcanzarlo… ¡tan cerca y tan lejos!

Y así va transcurriendo el tiempo, se posterga la compra, y al final tiene que optar entre ir a comprar o cometer un pecado, venial, pero pecado al fin y al cabo…

Decide hacer un arroz negro (procesado y congelado), y, para “celebrar” el pecado y la soledad, abre una botella de cava, y así brindar por su amor ausente, el amor ido…

No saborea la comida, como no disfruta de los paseos por la ciudad, ni de otras cosas… ¿cómo se puede disfrutar de algo en soledad, cuándo se podía haber compartido con el amor de su vida?

No irá a comprar… ¡da igual!, siempre se puede improvisar algo… saldrá de nuevo a la calle a deambular por las calles de su ciudad… a cansar sus piernas y su cuerpo, a olvidarse que a tiro de piedra está la persona que ama, y que sin embargo se ha vuelto inalcanzable… Reflexionará, mientras camina, sobre la estupidez humana, sobre el orgullo y las prioridades en la vida… Sobre el significado del Amor para cada persona…  y la soledad del que ama, y se sabe correspondido, pero no comprendido… reflexionará y seguirá andando, hacia dónde le lleven sus piernas… no importa el destino… en realidad, ¡no importa nada!

Mientras tanto, la botella se va vaciando, y en la nebulosa de una mente y un corazón herido, solo un pensamiento se hace presente en el  rostro y en la sonrisa cercana y tan lejana… aunque, a esta altura, siga sin importar nada… porque no hay futuro, pero en realidad, tampoco hay presente… ¡solo hay nada!
¡Solo le queda el resto de la botella y el deambular por su ciudad, por dónde le puedan llevar sus pies!

¡Esa es su realidad!, lo demás, ¡todo es fantasía, todo es ilusión, todo es sueño, todo es banalidad!

Barcelona, 20 de mayo de 2017


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