Pasó
parte de la mañana caminando por el centro de la ciudad… sin destino fijo,
aunque con la vana esperanza de encontrarla en algún momento a la vuelta de
la
esquina…
El
día es soleado, con una suave brisa, fresca, que llega a crear cierta molestia
si uno camina por el lado de la sombra…
Cientos
de turistas inundan las calles, a veces incluso provocando molestias en el
resto de los ciudadanos de la ciudad… Responde varias preguntas de turistas
sobre sitios o monumentos emblemáticos de su ciudad…
Entra
en una librería, no con el fin de comprar algo, sino para sentir el placer de
ver y oler los libros que se exponen en grande librería… Al final, como
siempre, termina comprando algo… En este caso, le puede el genio, y termina
comprando una novela histórica, de una época que le apasiona, como es la edad
media española… a precio de oferta, ya que no está para gastar en libros,
cuándo tiene en su mesa, varios todavía por leer… pero, los libros son su gran
debilidad… como el amor, es otra de esas debilidades que en el declinar de su
vida, todavía mantiene, a pesar de su escepticismo…
Vuelve
a su casa, caminando despacio, ya que además le duelen las lumbares (lleva días
sin que le molesten, pero tenía que ser hoy precisamente que le volviera el
dolor…), con la sana intención de descansar unos minutos y luego ir a comprar,
sobre todo verdura y fruta, alimentos básicos de su dieta…
Mientras
tanto, abre su ordenador, y por casualidad se encuentra con una canción de
Camilo Blanes, el hijo de Camilo Sesto, y sin darse cuenta se encuentra inmerso
en la música de ambos, sobre todo en la de Camilo Sesto, cuyas canciones fueron
parte de su vida de juventud… Quizás no haya existido nadie que le haya cantado
al amor como Camilo… Y, tal como comentaba anteriormente, su debilidad es el
Amor, sobre todo el Amor por una persona en especial…
Y
en ese tiempo, su mente recuerda tiempos pasados ha tiempo, pero también tiempo
muy cercano… ¡Ah, el amor!, ¡qué traicionero termina siendo! Sabe
que esa persona está cerca, posiblemente a cientos de metros en ese momento, a
poco más de mil o dos mil como mucho… pero, ¡la siente tan lejos! El amor de su vida, puede estar a tiro de
piedra, pero no puede alcanzarlo… ¡tan
cerca y tan lejos!
Y
así va transcurriendo el tiempo, se posterga la compra, y al final tiene que
optar entre ir a comprar o cometer un pecado, venial, pero pecado al fin y al
cabo…
Decide
hacer un arroz negro (procesado y congelado), y, para “celebrar” el pecado y la
soledad, abre una botella de cava, y así brindar por su amor ausente, el amor
ido…
No
saborea la comida, como no disfruta de los paseos por la ciudad, ni de otras
cosas… ¿cómo se puede disfrutar de algo en soledad, cuándo se podía haber
compartido con el amor de su vida?
No
irá a comprar… ¡da igual!, siempre se puede improvisar algo… saldrá de nuevo a
la calle a deambular por las calles de su ciudad… a cansar sus piernas y su
cuerpo, a olvidarse que a tiro de piedra está la persona que ama, y que sin
embargo se ha vuelto inalcanzable… Reflexionará, mientras camina, sobre la
estupidez humana, sobre el orgullo y las prioridades en la vida… Sobre el
significado del Amor para cada persona…
y la soledad del que ama, y se sabe correspondido, pero no comprendido…
reflexionará y seguirá andando, hacia dónde le lleven sus piernas… no importa
el destino… en realidad, ¡no importa nada!
Mientras
tanto, la botella se va vaciando, y en la nebulosa de una mente y un corazón
herido, solo un pensamiento se hace presente en el rostro y en la sonrisa cercana y tan lejana…
aunque, a esta altura, siga sin importar nada… porque no hay futuro, pero en
realidad, tampoco hay presente… ¡solo hay nada!
¡Solo
le queda el resto de la botella y el deambular por su ciudad, por dónde le
puedan llevar sus pies!
¡Esa
es su realidad!, lo demás, ¡todo es
fantasía, todo es ilusión, todo es sueño, todo es banalidad!
Barcelona,
20 de mayo de 2017
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