5 de mayo de 2009

LA CRISIS (III)…LOS BANCOS

Ya había amenazado con volver sobre la crisis, y, especialmente con los bancos…

Con las entidades financieras, a mi me pasa, lo mismo que aquello que dice la copla: “Ni contigo ni sin ti. Contigo porque me matas, sin ti porque me muero”

En la sociedad actual no se puede vivir sin entidades financieras, pero tampoco es de ahora esta necesidad. De hecho, la historia de la banca se remonta a muchos siglos atrás, pero nunca como en los últimos años, se había convertido en algo tan necesario para nuestro quehacer diario.

Difícilmente podemos realizar alguna transacción sin la intermediación de un banco. Así tenemos que:

Cobramos a través de una entidad financiera.
Pagamos nuestros recibos de luz, agua, electricidad, teléfono, etc., directamente a través de nuestra cuenta corriente.
Financiamos nuestras compras, nuestras viviendas, nuestros vehículos…
Disponemos de una tarjeta de crédito…
Tenemos nuestros ahorros en ellas…

¿Se puede vivir sin la utilización de una entidad financiera? Difícilmente se podría… salvo que utilicemos exclusivamente dinero en efectivo, que por supuesto, siempre saldrá de alguna entidad…

Por eso, el dicho de la copla…

Sin embargo, estas entidades, a las que hemos confiado vida y hacienda, en los últimos meses, se han convertido en nuestra bestia, en nuestras pesadillas…

Para los que disponen de ahorros, por la seguridad / inseguridad de las entidades. Para los que tienen préstamos, por sus costes, o por la renovación que no se realiza, cuándo llega el momento. Y, ya no digamos, para aquellos que quieren disponer de un préstamo, sea para alguna compra, sea para poder mantener la empresa en funcionamiento… ¡estos son los que no duermen!, junto con aquellos que tienen problemas para hacer frente a sus cuotas mensuales, y que por la salvaje crisis que atravesamos, generada y espoleada por la banca, ahora se ve abocado a una situación difícil, o directamente al paro, situación dramática.

He ahí, porqué la relación de amor-odio con la banca, es intrínseco a la vida moderna.

Es curioso, que aquellos que generan la crisis, ahora son los que provocan aún más crisis, con la excusa de “salvar” la economía, prestando poco, a pocas personas / empresas, y a unos costes que nada tienen que ver con la economía real.

En Europa, el BCE, acaba de dejar el coste del dinero al 1,5% y el Euribor está al 1,90% anual y bajando día a día. Hasta no hace mucho tiempo, los bancos prestaban dinero, casi lo “regalaban” a cualquiera, a una tasa de Euribor + un diferencial, que podría oscilar entre 0,30 al 1,5%, según el cliente, el producto y la negociación realizada.

Al día de hoy, para el estudio de un préstamo suelen tardar muchísimo más tiempo que antes, se ve que los analistas se han vuelto más lentos así como los sistemas informáticos; pero además, si resuelven prestarle el dinero al cliente o futuro cliente, los tipos normales son del 6 al 8%, es decir con un diferencial sobre el Euribor de 4,5 a 6,5 puntos, además de una comisión de apertura desmesurada y otras comisiones. Esto, sencillamente en términos vulgares, pero también en términos financieros, está cercano a la USURA.

A pesar de los múltiples llamamientos de gobiernos, bancos centrales, organizaciones sociales, empresas, personas de a pié, no solo han restringido el crédito de una forma brutal, sino que cuándo prestan a empresas / personas solventes, les cobran un tipo de interés muy excesivos en función de la coyuntura económica actual.

¿Es soportable, permisible y ético todo esto?

Antes de continuar, voy a reproducir un artículo que cayó en mis manos hace un tiempito…:


Y DE LOS BANCOS, ¿QUE?

Recientemente nuestro Presidente de Gobierno declaraba que en estos momentos no es posible hablar de recorte en los tipos de interés mientras no se dé un freno en los incrementos salariales, nosotros, aún cuando estamos totalmente de acuerdo en que en nuestro país la legislación laboral data de épocas poco menos que prehistóricas y urge, por tanto, una modernización de la misma y consecuentemente del mercado de trabajo, constituyendo esta labor una de las bases de partida para paliar este mal endémico de nuestra economía como es la alta tasa de desempleo, disentimos del Presidente con respecto al tema de los tipos de interés.

Llegados a este punto convendría refrescar la memoria acerca de la realidad actual del sistema bancario español y de su contribución a la marcha económica del país.

Al 31 de diciembre(1) el monto total del crédito vivo concedido por el conjunto, de la banca del país era de 22,620 billones (2), siendo 5,963 billones, los ingresos obtenidos por nuestros bancos, producto de sus créditos (según las cifras facilitadas por la AEB). A la luz de los datos expuestos, resulta que el coste que asumió el país eJ pasado año por disponer de tales créditos bancarios fue del 26,36%, coste al que hay que sumar otro 1,77%, mas producto de las comisiones y demás costes por servicios que el pasado año supuso para el conjunto de la banca del país un mayor ingreso de 0,401 billones.

Así pues, y concretando, tenemos que los intereses y demás costes de los créditos que ofreció nuestro sistema bancario al conjunto del país el año pasado fue de algo más de 165.000 (2) per cápita.

De los datos anteriores deducimos que a la fin y a la postre, el coste real del crédito que nos facilitaron nuestros bancos el pasado año fue de un 28,13% (26,36 +1,712, siendo éste el interés medio real efectivo a que ascendieron el año pasado los intereses bancarios.

A la vista del esclarecedor resultado al que llegamos y recordando que «la eficacia de un sistema financiero viene dada por la capacidad que tiene de ofrecer a la sociedad a la que sirve, financiación abundante y barata», que cada cual saque sus propias conclusiones al respecto; más si cabe, si encima resulta que en el pasado año el beneficio global, antes de impuestos, obtenido por el conjunto de nuestros bancos fue de sólo 0,62 billones, un 15,88% inferior al obtenido en el año anterior (3).

Lo grave del caso, es que en un modelo de sociedad de corte capitalista (como es, o pretende ser la nuestra), la banca no es un sector mercantil más de los muchos que conforman la actividad económica del país, sino que por el contrario, se trata de un sector vital para el buen funcionamiento del país, con razón decía T.Jefferson, uno de los padres de la gran nación norteamericana, de cuya filiación política no caben dudas, “Temo más a los bancos que a los ejércitos en pie de guerra”

De ahí y como sea que de nuevo en estos días se habla de reconversión, pues según parece se debe reconvertir la minería, la siderúrgia, el campo, etc., etc., nosotros hacemos votos para que en este proceso renovador se incluya a la banca, que en nuestra opinión, es precisamente por donde se debe empezar cualquier proceso serio de modernizar el país, constituyendo ésta una de las asignaturas pendientes de nuestra sociedad.

Quien dude de lo anterior, que piense aunque sea por un momento cómo se puede trabajar hoy en día, que comercio equivale a crédito, con una financiación cuyo coste final está por encima del 25% anual, los empresarios que se atrevan a trabajar en tales condiciones, o son santos, o están locos, y la verdad es que, asusta pensar el dejar la actividad económica de un país tanto a unos como a otros, amén de que es sumamente peligroso.

Flexibilidad laboral sí, contención en los aumentos salariales también, pero modernizar la banca, hoy y aquí, equivale a supervivencia del modelo de sociedad por el que hemos apostado, es por ello por lo que opinamos que esta labor es inaplazable y punto de partida de cualquier proceso renovador que se pretenda llevar a cabo so pena de condenarlo de antemano al fracaso.

Hemos hablado de modernización del sistema financiero, no de rebaja de los tipos, ya que hoy por hoy, lo de los tipos de referencia apenas tiene importancia, ya que nuestro modelo financiero está tan desajustado que los tipos nominales es lo de menos, lo realmente grave son los costes efectivos.

Para que nos entiendan... los reales.

NOTAS:

(1) año 1992
(2) pesetas
(3) año 1991

INFORMACIÓN ECONÓMICA SEMANAL RESUMIDA
Edita COMUNICACIONES ECONÓMICAS, SA
AÑO 11I, Num. 103 - Semana 15/3/1993



Tal como se puede comprobar, este artículo fue publicado en el año 1993 y se refería a los años 1991 y 1992, éste último, también un año para recordar… o para olvidar…

Si salvamos las distancias, y lógicamente la crisis actual no es comparable con la del 92, ya que la actual es más virulenta e internacional, algunas de las aseveraciones del artículo son vigentes.

No hay ninguna duda, de la necesidad de las entidades financieras y de su importancia social y económica, pero también de su responsabilidad social y no solo la búsqueda exclusiva del beneficio.

Tampoco hay ninguna duda, que, la banca española no solo se ha modernizado, sino que curiosamente se ha convertido en una de las bancas más eficientes del mundo.

Ahora bien, considerando todo eso, y, después de 36 años de vida laboral y profesional, gran parte de los mismos, trabajando, negociando, y sufriendo en muchos casos, con ellos y por ellos (bancos), habiendo pasado por muchas crisis, tanto en España como en Argentina, creo que esta situación es la más acuciante de todas las vividas y la que más afectados dejará.

¿Dónde están los ahorros de aquellos que confiaron en entidades financieras, invertidos en productos “SEGUROS”, “MUY SEGUROS”, tal como aseguraban los ejecutivos de esas entidades, productos estrella: fondos de pensiones, fondos de inversión, etc., tipo Madoff, Lethman Brothers, etc.?

¿Qué papel han jugado y juegan todavía, las agencias de calificación, que han sido y son juez y parte?

¿Qué ocurre con aquellas entidades que han facilitado créditos a personas, cuya capacidad de devolución de los mismos, era manifiestamente insuficiente?

¿Porqué a determinados colectivos (por ejemplo, inmigrantes), se le han otorgado préstamos a través de la intermediación de agencias, ajenas a las propias entidades, cobrándole comisiones excesivas y que penalizaban aún más su economía, cuándo las propias entidades no concedían muchos de esos préstamos?

¿Porqué las entidades financieras, han concedido préstamos hipotecarios, a varias personas como compradoras, cuándo no constituían unidad familiar de ningún tipo, y cuyo riesgo era muy alto (a veces fomentado por las propias agencias de intermediación), como ha sido de nuevo el colectivo de inmigrantes, el más castigado?

¿Porqué se han otorgado y promocionado, créditos hipotecarios, cuyo importe excedía con creces el 100% del valor de tasación del inmueble, incluyendo coche, muebles, vacaciones, etc.?

¿Quién perdió más el norte, y es más responsable, en todo este proceso: El consumidor o la entidad financiera?

¿Quién es más responsable, el Sr. Alan Greespan o el gobernador del banco de Inglaterra, por ejemplo, o el pequeño empresario, el consumidor, el comprador de una vivienda?

¿Qué responsabilidad se les va a pedir?

Todos, todos somos culpables, como he dicho ya en otro momento, pero indudablemente algunos son MUCHO, MUCHO MÁS CULPABLES que otros…

Habría tanto, tanto para escribir y hablar sobre este tema, que no alcanzaría este cuaderno. Sin embargo, creo que ha llegado la hora de decir las cosas por su nombre y, como mínimo, intentar que no se vuelva a repetir, y por encima de todo, tratar de acortar el tiempo de pervivencia de esta crisis, por lo que afecta a miles y miles de familias, que en algún caso adquieren tinte dramático.

Marzo/abril 2009