20 de marzo de 2022

GESTIÓN: ¿Solucionar o crear problemas?

 

A las personas que dirigen organizaciones, públicas o privadas, con o sin fines de lucro, nos han elegido, eligen y seguirán eligiendo, así como nos han pagado, y les siguen pagando, para solucionar problemas, tratar de evitarlos, preverlos y, en todo caso, planificar estrategias y cursos de acción, para hacerles frente, cuando aparezcan en el horizonte…

En síntesis, para dirigir los destinos de la organización, hacia el puerto (objetivos) deseado y planificado…

Lo que sí está claro, es que NO nos han nombrado y nombran, para crear problemas o para eludir la toma de decisiones y, no solo buscar la solución, sino para trasladar la decisión y la responsabilidad siempre a otros… También se pueden ocasionar, por inactividad, por falta de planificación, y con ello entrar en un bucle de desidia o de improvisación constante…

Del mundo del que provengo, tanto familiar (hijo de un pequeño labrador) como profesional de la empresa, eso no es admisible, y, si ocurre, porque también ocurre, lo más probable, es que no se vuelva a tener otra oportunidad…

Sin embargo, en la administración pública, esto no ocurre casi nunca (para ser benévolo), porque el riesgo es muy bajo, ya que arrastramos un problema sistémico, y, es que la búsqueda de soluciones, así como la resolución de los problemas, no es, habitualmente, el objetivo a conseguir…

Políticamente, está demostrado, que el objetivo es mantenerse en el poder… y el aparato público, el objetivo fundamental es la propia existencia y el bienestar de sus componentes, no de los ciudadanos a los que se debe servir…

Por lo tanto, la eficiencia, no es considerada como elemento básico de la gestión, ya que los recursos administrados son de otros, y, por lo tanto, no existe prácticamente responsabilidad alguna, mientras los procedimientos burocráticos se mantengan; hecho que no implica, una eficiente gestión de los mismos, ya que, si escasean, se soluciona fácilmente: se suben impuestos o se reducen servicios básicos y fundamentales de un país…

Lamentablemente, pocas, muy pocas administraciones se salvarían, de un análisis de gestión serio y riguroso… por eso, decía que estamos ante una situación sistémica, que se ha vuelto endémica…

Es el caso de nuestro gobierno, qué le crecen los problemas como setas en el bosque, después de la lluvia… En estos momentos, tiene en contra a la oposición (cómo siempre sucede en este país), a las organizaciones empresariales, a los camioneros, a los agricultores y ganaderos, a los pescadores, a las empresas de uso intensivo de electricidad, y, curiosamente también a parte del propio gobierno…

Ayer leía la noticia, sobre el cambio de postura del gobierno, sobre el Sahara… siguiendo la línea trazada por Trump tiempo atrás, y no modificada por Biden, de Israel, de Alemania, etc… Y, en la primera publicación, que informaba sobre este cambio, con información procedente del propio gobierno, se decía qué, se venía trabajando hace meses en el tema, y, que todo estaba bien atado… Es decir, se había hablado con Marruecos, se había hablado con Argelia, y, por lo tanto, todo iría razonablemente bien. Se conseguía unas garantías muy importantes de Marruecos, sobre Ceuta, Melilla, Canarias; control de la inmigración, desarrollo conjunto de ambos países, etc. Y, con Argelia, se mantendría el statu quo, en las relaciones diplomáticas y económicas, sobre todo en lo que a suministro de gas se refiere, ya que es el principal proveedor de España…

Sin embargo, a medida que fue transcurriendo el día, y leyendo otras noticas, con informaciones y opiniones de dicho cambio, hemos ido viendo, que lo que parecía bien atado, a lo sumo, se había atado con más de un nudo flojo…

Argelia ha llamado a su embajadora, en el seno del gobierno la parte de Unidas Podemos no tenía ni idea del asunto, en el PP se desayunaron con la noticia en los periódicos, siendo que la política exterior se ha consensuado prácticamente desde el primer gobierno de la democracia… Los saharauis, hablan, igual que Argelia, de segunda traición… En resumen, todos los posibles interlocutores, menos uno (Marruecos no sabían nada, y, por ende, el cabreo es monumental).

Ahora bien, ¿se ha solucionado un problema o se han creado otros?

La solución del Sahara, que las Naciones Unidas han exigido desde hace 40 o 45 años (referéndum de los saharauis), NUNCA se realizará…, sobre todo, después del reconocimiento estadounidense, y, si se realizara, al haberse producido la dispersión de los habitantes de esa zona, en distintos países, así como la radicación de miles de marroquíes en ese territorio, el resultado estaría cantado…

Personalmente, no me gusta la solución que propone Marruecos (autonomía), pero es que no hay alternativa. A los saharauis, en 1975, SE LES ABANDONÓ a su suerte por el gobierno español de la época (dictadura y ninguno de los posteriores hizo nada, más allá de declaraciones ampulosas, todo siguió igual: Marruecos a lo suyo, y los gobiernos españoles calladitos… Todos ellos abandonaron a cientos de miles de ciudadanos españoles, sí españoles, con DNI español, a su suerte, mejor dicho, a la suerte del gobierno marroquí de entonces y los siguientes…

¿Qué se puede hacer, ahora, después de 47 años? Pues, seguramente, lo que ha hecho nuestro gobierno… pero, en forma adecuada… Hablar y consensuar con el principal partido de la oposición, como mínimo… Hablar con Argelia y negociar esa postura, para llevar paz y desarrollo a la región…

Hablar con sus socios de gobierno previamente… Hablar con los representantes de la llamada República Democrática Saharaui… Las circunstancias son tan especiales (pandemia, invasión y guerra en Ucrania), que aún a regañadientes, todos podrían haber llegado a un acuerdo, donde casi todos pueden perder algo (menos Marruecos), todos podrían ganar… A eso se le llama NEGOCIACIÓN…

Por cierto, todo esto ahora, después del bochorno y el problema creado con Marruecos (otra vez), cuando se permitió la entrada del presidente de la llamada República Democrática Sahauri, por enfermedad, también con nocturnidad y alevosía, obteniendo a cambio la marcha a Rabat de la embajadora de Marruecos, hasta el día de hoy, la oleada de niños y jóvenes marroquíes, cruzando en forma descontrolada y provocada por nuestro vecino poco fiable… Una solución y creación de UN GRAN PROBLEMA…

Pues bien, con nocturnidad, como es el caso, no solo no se soluciona un problema, sino que se crean varios… Con ignorar a una asociación de camioneros, porque no está dentro de los sindicatos tradicionales (qué por cierto, están calladitos, mientras que en otras oportunidades y con otro gobierno, salían a la calle, a la primera de cambio)  que ha puesto miles de camiones parados y que está afectando al suministro de productos básicos, y crear un argumento que eso es ultra derecha, NO SE SOLUCIONA EL PROBLEMA del aumento desbocado de combustibles… y, qué lógicamente, ningún trabajador o empresario/a trabajará a pérdida… Con aplazar la toma de decisiones, respecto al aumento desorbitado de la electricidad, provocado, no solo por el encarecimiento del gas, sino por el sistema de cálculo de precios, NO SE SOLUCIONA EL PROBLEMA…

Dirigir una organización o un país, implica tomar decisiones, a veces impopulares, pero eso va en el sueldo… Dejando los problemas para el día siguiente, NO SE SOLUCIONA EL PROBLEMA…

Gobernar una organización o un país, conlleva afrontar riesgos, buscando la mejor forma de solucionar los problemas a que pueden verse abocadas ambas instituciones…

Alguna vez, he escrito algo sobre los incendiarios, pues cuando NO SE SOLUCIONAN o se intenta SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS, es cuando aparecen NUEVOS INCENDIOS (PROBLEMAS), y, los frentes se multiplican…

Pero, en fin, que sabré yo sobre administración pública, burocracia y objetivos de poder, así como de eficiencia en la gestión… ¡pobre de mí que me atrevo a opinar sobre cuestiones tan ELEVADAS!

Mientras tanto, la inflación sigue a lo suyo también, el crecimiento de este año se ralentiza, y la España vacía sigue olvidada…

Barcelona, marzo 20 de 2022

 

 

16 de marzo de 2022

MANUELA…

 

Introducción

Manuela, Manuela nació un 6 de mayo, en la edad media, en una pequeña aldea, allá en Galicia… dónde el tiempo se había detenido… creció alegre y fuerte, trabajando duro desde muy niña, en las labores del campo… Y, así fue pasando su niñez, y su adolescencia, hasta que un día encontró al hombre de su vida…

Historia (una parte…)

Corría el mes de agosto de un año cualquiera, los labradores se afanaban en recoger la cosecha de trigo… Ese año era más caluroso de lo habitual, y las jornadas eran de sol a sol, como siempre había sido… Primero la siega con una hoz de toda la vida, y detrás de los segadores avanzan otros labradores y labradoras, recogiendo y formando las gavillas, poniéndolas en pie juntando varias, también como se venía haciendo desde que el hombre comenzó a domesticar los cereales… Más tarde, quizás al otro día, vendrían los carros a recogerlas, tirado por dos vacas o en casos excepcionales por bueyes, para llevarlos a la era, dónde más tarde se procedería a trillar, y así obtener el grano separado de la paja.

Manuela, siega, más tarde preparará gavillas y cargará los carros, como lo viene haciendo desde que era niña. Es una mujer joven, con 23 años cumplidos hace poco, y está acostumbrada a estas y otras labores desde muy pequeña, como todos los labradores de todas las aldeas del país.

Son sus fincas, mejor dicho, las de su marido, de su suegra y de su cuñado, las que ella trabaja… y, como en cualquier aldea, los vecinos (algunos) se ayudan entre sí, por lo menos, los más allegados.

La mayor parte de esas fincas son muy pequeñas (gichas), dispersas por diversos sitios, todas con muros (balados); los repartos de las herencias han producido el minifundio, como en cualquier parte de Galicia. Tampoco es que las siembren todas a trigo, pero el trabajo es mucho…

El trigo que se cosecha, alcanza para el sustento de la familia, para el cura, incluso para el médico de la comarca, y el resto se venderá, y así poder comprar alguna cosa para la casa, algún vestido y zapatos de año en año…

Galicia tierra de minifundios, esa tierra de brumas, “meigas”, “bruxos” y la “santa compaña…”, la de “as luces”, de bosques umbrosos, castaños, “carballos” y pinos, “corredoiras estreitas”, inviernos largos. Tierra de sortilegios, mujeres de negro, hombres duros y recios, que manejan tanto la azada, el arado romano, así como hacen “broa” (pan de maíz) y alguna vez, hasta pan de trigo… Cultivan sus verduras, sus hortalizas, sus patatas (as pataquiñas no poden faltar), cuidan sus vacas, sus cerdos y sus gallinas… y así viven… así van pasando los años… y así va pasando la vida…

En este mes de agosto, con ella, con Manuela, está un criado (un chico que trabaja en casa, a cambio de comida y vestido), su hermano pequeño (13 años), algún vecino, y en algún momento hasta su madre o alguno de sus hermanos, y su padre ayudan lo que pueden, sobre todo este año… porqué este año, este año es muy especial.

Deben apurarse en segar, preparar, cargar y trasladar a la era, porque a pesar de ser agosto, puede caer alguna tormenta de verano y echar a perder toda la cosecha, pero también porque la trilla no espera.

Y, hay que empujar para que se pueda trillar en el momento previsto, y rogar al santísimo para que no llueva en ninguno de estos días, y almacenar el trigo cribado y limpio, preparar el “palleiro” que se irá conformando a medida que se va separando el trigo de la paja, y hay que hacerlo muy bien, para que aguante futuras tormentas de agua y viento que sobrevendrán en el otoño y en el invierno, tiempo que tiene que durar la paja como alimento de los animales.

En pocos días, será la fiesta de la aldea, de su santa patrona, y todo tiene que estar acabado y la preparación a punto, para recibir a los invitados…

También, hay que pensar en la comida para el día de la siega y para el día de la trilla, que hay que preparar, teniendo que ser abundante y sabroso, porque todos valoran mucho la comida que se les da…, no puede faltar la carne de cerdo, los “freixós”, caldo, y vino suficiente para aguantar el día… y, sabe que con su suegra no puede contar mucho. Tendrá que ver si su madre le echa una mano… que seguramente le hará falta. Además, este año, todos están pendiente de ella…

Tal como ya conté, Manuela tiene un poco más de 23 años. Mujer joven, robusta, trabajadora incansable… Está casada desde hace un poco más de 3 años, exactamente en el mes de mayo, coincidiendo con el mes de su nacimiento… Si se festejaran los cumpleaños, aniversarios, u otras fechas, podrían casi hacerlo el mismo día, pues ella nació el día 6 y se casó el día 10…, es como si mayo fuera su mes emblemático, ya que además nació también un día 6 de mayo, veinte años antes, y su hermano pequeño el día 5, 10 años antes…

Manuela era hija de unos buenos labradores. Su padre, además era herrero, y un buen herrero, compaginaba la labranza con “a forxa” La mayor de 5 hermanos, Manuela apenas fue a la escuela. Sabía leer y escribir, pero no lo suficiente, ya que había que trabajar… Manuela hubiera querido ser costurera, pero no pudo ser… había que trabajar en casa… ¡hai que traballar neniña, le decía su madre”. Las vacas, el monte, cortar el “toxo”, cargar carros, el trigo, el maíz, las patatas (as patacas o castañas), la siega de hierba, las “fabas” … preparar la tierra, (arar, sachar, gradar, cavar…), sembrar, abonar con estiércol “da corte”, previa carga en el carro, esperar y cosechar, alimentar a los animales, cuidarlos más que a la propia familia, todo eso era prioritario… Manuela era mujer, y su camino era casarse, como así fue…

Se casó con un joven labrador a los 20 años y él con 24. Poca tierra, y, como todo minifundio, una “leiriña” aquí, una “gicha” acullá… Una “cortiña” más allá…, en realidad era más pobre que ella… pero se casaron, porque se querían…

Desde que llegó a la casa de su marido, viste de negro… luto por el suegro, fallecido unos meses atrás…. Continuó con el luto por su abuelo, siguió con su hermano Avelino, fallecido en la lejanía, ahogado en una tarde calurosa, más tarde su hermano Manolo, curiosamente, ambos con la misma edad: 22 años… y no había acabado el de su hermano, y falleció su queridísimo padre… Prácticamente, el color negro dominó una gran parte de su vida…

Se acabaron las “pandeiretadas” en los corrales, alumbrados por “fachuzos” o de candiles, los bailes en las fiestas de las aldeas… El luto era total, y, no solo cambia su vida por haberse casado, sino y, sobre todo, por el negro que les obligaba hasta evitar reírse…

Atrás quedaron las “muiñeiras”, las “cantareas…” Le encantaba cantar y bailar… le venía de casta, su padre y su tía, eran grandes bailarines, y juntos dejaban a los espectadores con la boca abierta…

Su abuelo, que siempre las protegía (a ella y a su hermana), y hacía grandes esfuerzos, a pesar que casi no podía caminar, iba con ellas a las fiestas de aldeas, bastante lejanas… él a caballo, y ellas andando…

En la edad media, no existían coches, ni motos, ni carreteras, solo caminos, caminos polvorosos en verano, y encharcados o helados en invierno, y piernas y alegría para recorrerlos…

Todo eso se había quedado atrás… y, a pesar de su juventud, no solo crecieron sus obligaciones como mujer casada, sino como mujer de negro…

Es una economía de supervivencia, y, por eso un día su marido José, le planteó emigrar, como tantos otros gallegos, como su propio hermano, pero él ser iría a Venezuela, mientras que su hermano se había ido a Argentina unos años antes. La emigración era la única manera que los labradores, para tener un poco de dinero para comprar más tierras y arrancarle un rendimiento más alto y mejor a la labranza, y que les permita un futuro más halagüeño…

José se fue hace 4 meses. Era el mes de abril. Ella le recuerda a cada momento… Las cartas se van cruzando, pero son pocas, ya que deben atravesar el Atlántico en barco, y ella intuye que estos meses a él no le fue nada fácil, encontrar trabajo, dónde vivir, y aun sabiendo que el país está en plena expansión, y no debería faltar trabajo… (Con el tiempo, sabrá que tardó más de 3 meses en comenzar a trabajar).

17 días, 17 largos días con sus noches duró esa travesía, y ella se sin conocer el Océano, se imaginaba ese viaje hacia El Dorado… Luego se enteró de las vicisitudes, la mar embravecida, azotado el barco con un ciclón… los camarotes compartidos con otras 5 personas, pequeñas literas les aguardaban cada noche; era una forma de compartir morriña, miedo a lo desconocido y el sueño de volver algún día con dinero suficiente en los bolsillos…

Este agosto es el más duro que Manuela ha pasado, el más duro de su joven vida. Estaba sola, en casa ajena y con suegra incluida, marido en la emigración y embarazada… embarazada de 9 meses y a punto de parir en plena cosecha…

Ella aguanta, doliéndole el alma al respirar y al moverse, pero ahí está segando, cargando, trillando, preparando comida, tal como le corresponde…

Está tan embarazada, que parece que ella va por un lado y allí adelante va su barriga; pero ella aguanta hasta el 11 de agosto que se pone de parto, y aguanta hasta el día 12 pasadas las 23 horas, casi hasta el día 13…

Ese día, Manuela se puso de parto, y rápidamente acuden vecinas, está su suegra, y le envían recado a su madre, que llega corriendo, y más tarde su abuela materna… Casi dos días, con fuertes dolores y pidiendo a gritos que le sacaran la criatura… pero más allá de las buenas palabras y la asistencia de la “comadrona de la aldea”, Manuela no tenía quién le asistiera en el parto… no había médico, ni partera, ni camilla ni anestesia… paría en su cama, pensando que se moría durante todo ese tiempo interminable…

En su cama, esa joven, está a punto de dar a luz a su primer hijo o hija, ya que, en aquellos tiempos, era imposible saber, más allá de lo que les decían las viejas del lugar, que le habían dicho que sería un niño…

La criatura se ha hecho esperar, y encima resultó un bicho de más de 4,5 kg, y así entre sufrimientos de la madre, terminaron llorando la madre y el hijo al unísono, cuando se decidió, por fin a salir, dejando a su madre exhausta… y, con la placenta dentro, durante varios días…

Manuela parió, y sobrevivió de milagro… para que luego, se diga ¡que los milagros no existen…!

Manuela, durante dos o tres días, apenas bebía algo de agua y algún caldo, que su abuela, diligentemente le preparaba, ya que, si fuera por su suegra, se tendría que haber levantado al día siguiente de haber parido, y seguir con el trabajo…

Días que transcurren muy lentamente, sin médico, y sin que nadie pregunte, por la placenta, que se supone debiera ser lo primero para mirar, después de ver que el recién nacido estaba bien… No tenía leche, el niño se desgañitaba con sus gritos, por el hambre que pasaba… Y, gracias a la bisabuela, se arreglaba como podía, y, mediante vino dulce mezclado con huevo, lo iba calmando… y, lógicamente el niño, entre el hambre que tenía y lo dulce que era, se ve que se relamía, mientras la bisabuela decía con alegría: “mira concho, mira como lle gusta”, y también le daban un poco de leche de vaca, recién ordeñada, claro…

El niño, se ve que conservó ese sabor durante años, porque siempre fue un devoto de los vinos generosos…

Manuela no se murió en el parto… Manuela a los 3 o 4 días, ya volvía a estar levantada, a pesar del dolor y el agotamiento, como si no hubiera pasado nada, aunque sí, mucho más cómoda, porque la barriga no pesaba…

Fue un mes de agosto muy caluroso, según cuentan, un mes de agosto de la Galicia medieval, de aldeas de unas 30 casas, afanándose todos en la fiesta del día 15, y luego en terminar con todas las labores, porque después del trigo, vendría el maíz, y todo tenía que estar en orden…

Aldeas de caminos estrechos y profundos, hundidos, llenos de agua, barro (lama) y escarchas de hielo, en invierno largo y duro… y polvorientos en verano…

La Galicia medieval, de casas de piedra, unidas con argamasa, con planta baja de tierra apisonada (“o chan”), “lareira” y pote, chorizos curándose con el humo y el calor de la lareira

La Galicia de la matanza del cerdo, y el almacenamiento de la carne en sal, en el “baño”, que había que administrar hasta el año siguiente…

Planta baja, dividida en dos partes, una para las personas, con cocina (lareira, potes y “estrepias”, alguna olla, leña), horno, vertedero, alacena y mesa abatible, y en un rincón, un barril de vino malo, al que se le echaba un trozo de tocino, para hacerlo más bebible… Dos entradas, la del corral y la de la “eira”, que a su vez comunicaba con la huerta con frutales, manzanos, un peral, dos ciruelos…

La otra parte, pertenecía a los animales: vacas, terneros y cerdos… “a corte”, es decir, la cuadra, un metro o metro medio más hondo que el suelo de la parte destinada a las personas, a la que se accedía a través de una puerta por dentro, y desde dónde también se le podía dar de comer a las vacas, en los comederos… y el otro acceso, era por el corral, por dónde salían los animales, cuando se los llevaba a pastar o cuando se los vendía…  

Y, en la primera planta, única en este caso, el comedor (inmenso), dos habitaciones, y luego un espacio igual de grande que el comedor y habitaciones, dónde se guardaban las manzanas, se hacía sidra, queso, y hasta jabón… la zona industrial…

En esa Galicia medieval, las casas de aldea, no tenían baño… utilizaban la “corte” o la finca… No había duchas, ni bañeras… Para lavarse o “ducharse”, se utilizaban baldes o palanganas…

Durante muchos años, el agua se iba a buscar a la fuente, y la traían en la cabeza, normalmente las mujeres, en la “sella” de madera. Debía medir unos 40 cm aproximadamente, y con tapa, para luego conservar el agua en casa… Más tarde, la fuente se reemplazó por el pozo…

En esa época, o quizás muy poco tiempo después, se había canalizado el agua, desde el pozo hasta el vertedero, único punto de acceso a la misma…

Si hablamos de la edad media, que nadie espere que le hable de cuartos de baño, ya que no existían… no en esta casa, ¡sino en ninguna!

En esa Galicia medieval, Manuela parió una noche del 12 de agosto de 1954… mientras su marido, trataba de ganarse la vida a 9000 km de distancia, en la ciudad de Caracas, para tener un futuro más allá de la edad media…

En esa Galicia medieval, Manuela no disponía de radio, ni siquiera de libros… las cartas las dejaban en el pueblo más cercano, dónde había una especie de “estafeta” de correos, que administraba el dueño de la taberna…

Manuela, un día decidió, que no quería para su hijo, la vida que ella y su marido tenían… Deciden dejar el campo, e irse a un pueblo, mientras ella cuidaba del hijo y de la casa con una finca al lado, para patatas, frutas, verdura, una pequeña cuadra, para algún cerdo, gallinas y conejos, José se buscaba la vida en La Coruña primero, y más tarde en Suiza…

Manuela y José, más tarde deciden que, es mejor irse, y emigra la familia entera, a la Argentina… tierra de promesas y promisión… Durante más de 12 años, y empezando nuevamente de cero, reconstruyen su vida, hasta que llegó un momento, en que, por las circunstancias del país, prácticamente lo pierden todo… y, “empujados” por su hijo, vuelven a su Galicia… ya no medieval…

Manuela, hace de tripas corazón, y, a pesar de la angustia y el temor que le daba, empuja y tira para delante, y vuelven a comenzar, nuevamente, de cero, saliendo airosos una vez más… Son luchadores, ¡son supervivientes natos!

 

Agosto 2016

Epílogo

Manuela era mi madre, y José era mi padre, y este pequeño relato, solo es una mínima parte de lo que vivieron y sufrieron, pero también de lo que disfrutaron de esa vida, juntos y felices, aunque duros tiempos…

José se fue una mañana de marzo de 1994, con un poco más de 67 años… con la sorpresa en su rostro, ya que ese no era su “momento” … Manuela le sobrevivió, un poco más de 27, hasta los 90 años, pero ya casi nunca volvió a reír, viviendo en el recuerdo y con el recuerdo de aquél compañero de vida, que un día se volvió a marchar, esa vez, sin maleta… Nunca se recuperó de la pérdida, y, desgraciadamente eso le pasó factura en sus últimos años, a pesar que intentamos que estuviera lo mejor posible…

Se fue una mañana del 21 de agosto de 2021, con su querido nieto a su lado, y después de haberla despedido, la noche anterior, aquellos que más la queríamos: su nieta y su hijo…

Manuela, como tantas y tantas mujeres,  y tantos y tantos hombres, que nacieron en la tierra, en una edad oscura y antigua, transitaron y vivieron a lo largo de siglos de historia, pasando de la edad media a la edad contemporánea, y, no solo se adaptaron, sino que fueron los que forjaron el presente, y nos enseñaron, sin saber nada, apenas sabían leer y escribir, a hacernos un camino, y transitar por la vida, con la frente bien alta, y llenos de orgullo, por ser hijos de labradores, por ser de aldea, por ser eternos, gracias a ellos…

Nos dieron la vida, nos dieron la fuerza, nos dieron valores sin que ellos lo supieran, y construimos una vida nueva para nosotros y nuestros hijos, con carreras universitarias, en mi caso y en el de mis hijos, y con carreras de vida, como muchos otros…

Ellos y nosotros, los hijos, transitamos siglos en pocos años, y hemos hecho un futuro impensable en aquellos años, y un presente, qué a pesar de las dificultades, es un gran presente…

Por ellas, por ellos… Por las Manuelas y por los José, por las Florinda, Áurea, Carmen, Rosa, Delfina, Josefina, María, y por los Jesús, Manuel, Avelino, Pedro, Andrés, Felipe, y tantas y tantas otras y otros que seguirán viviendo en nuestros corazones eternamente…

 

¡Muitas e eternas grazas!

 

Febrero 2022

La otra historia: La no despedida

Era un abril primaveral, cuando el amigo llega a su casa… y, apenas el ligero saludo, le suelta: “José se ha ido a Venezuela”

Las lágrimas y sollozos brotan instantáneamente, así como la pregunta que brota desde su más profundo ser: ¿Por qué no se despidió?

Unos expresan la pena de una forma, y otros, de otra… A ti te queda comida, una casa, tu familia y un pasar… y, él ha ido a buscar un porvenir para el bien de los dos…

Ella sabía que él se iba, pero aún no sabía el día… Él se lo ocultó expresamente… Hombre duro, por fuera, aunque por dentro era otra cosa…

No quería despedirse de su mujer, embarazada de pocos meses, ni de su madre… ni de nadie… ´porque si lo hacía, probablemente le hubiera costado arrancar…

Por eso, preparó la maleta, de cartón prensado, que más tarde le acompañaría siempre, y con sus pocas cosas, así como encargos que le habían hecho para otros amigos y familiares, se valió de su amigo, para sacarla de casa, sin que nadie se diera cuenta… y, llegó el día… se levantó muy temprano, y con mucho sigilo simplemente se fue… de aldea a Santiago, y de ahí a Vigo… dónde embarcaría rumbo a lo desconocido… camino de los 27 años, se preparaba para enfrentarse a la incertidumbre… atrás, atrás quedaba todo lo que quería… pero también quedaba un medio de vida, en el cual no veía futuro… Tres años más tarde, retornaría de su primera emigración… no sería la única en su vida… Venezuela le fogueó para toda su vida…, pero eso, eso es otra historia…

Se fue en silencio, y también volvió en silencio… sin alharacas, como todo lo que ha hecho en su vida… y, así 40 años más tarde de su regreso, volvió a irse, de nuevo en silencio… para nunca más volver… ¡dejando un enorme vacío!

 

Agosto 2016

 

 

 

 

 

 

Sella



Sella




Carros











Fuente Fotos: internet

 

Glosario palabras en gallego:

a corte: la cuadra

bruxos: brujos

cantareas: canciones, cantadas…

carballos: robles

chan: suelo

corredoiras estreitas: caminos estrechos

cortiña: prado

eira: era. Sitio al lado de la casa, en la parte trasera, normalmente de tierra, aunque también podía ser de piedra, dónde se trillaban (mallaban) los cereales

estrepias: base de hierro, de tres o cuatro patas, dónde se asentaban las ollas para cocinar…

fabas: habas - judías

fachuzos: antorchas

forxa: forja

freixós: tipo filloa (panqueque), pero grueso y con panceta o tocino habitualmente…

gichas: fincas muy pequeñas

lama: barro

leiras: fincas

leiriña: diminutivo de leiras

lareira: hogar

meigas: brujas

muiñeira: baile tradicional gallego

palleiro/a: Acumulación de hierba seca o de paja (trigo, centeno, etc.) que se va formando en forma de cono, con el centro vacío, con objeto de que no se moje.

sachar: remover y preparar la tierra con una azada

sella: recipiente de madera, fijada con aros de metal, utilizada para transportar y almacenar agua.

 

Marzo 2022