26 de diciembre de 2017

OTOÑO DE VERANO

Ráfagas de viento inexistente golpean mi rostro y abaten todo lo que encuentran a su paso, en este otoño veraniego, dónde nada es lo que parece, y lo que es no parece o permanece oculto…

Estelas en el mar de cemento, salpican mis mejillas de gotas de agua soñadas, en esta ciudad pintarrajeada, a veces bella, a veces sucia, y, hoy más triste que ayer…

Los sonidos del silencio rompen mis tímpanos, por esos gritos duros y vacíos que suenan en nuestro interior.

Bruma otoñal con este sol resplandeciente de luz que no baña, no ilumina, y nos oculta…

Si siento me muero, y si no siento es que estoy muerto… Todo vuelve al origen, todo vuelve a ser y a no ser, porque no hay origen…

Causa y consecuencia a la vez… Error y acierto…

Todo se entrelaza, baila, baila y baila, como esas hojas otoñales, desprendidas de los árboles, caen y vuelven a alzarse en una danza incomprensible, arrítmica, somnolienta y triste… Todo es una danza de locura, sin orden ni concierto, llevado por el sonido del silencio, las ráfagas de viento inexistente y las estelas del mar de cemento…

Todo es sicodélico, poliédrico, hiperbólico… todo tiene un sentido en el sinsentido cotidiano…

Todo es anarquía en el orden, todo es orden en el caos del universo…

Todo es sueño en esta vida despierta, todo es nada y la nada es el todo. Todo es desconcierto en este erial paradisíaco, en este desierto lleno de agua y verdor… 

Todo es inhumano, hecho por humanos…

Todo es un te quiero, un te amo, un desgarro, un no puedo, un no comprendo, un lo siento, una ráfaga de viento… en este otoño veraniego.

Barcelona 26 o 27 de noviembre de 2017


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