15 de octubre de 2017

ESTAS MANOS…

Estas manos, hoy camino de la artrosis, cobran vida propia y siendo parte de uno, han seguido su propio camino. Estas manos, que en algún momento fueron puños, puños cerrados de rabia, puños que golpearon… puños que se cerraron ante la ignominia, ante la injusticia, y por qué no decirlo, ante la tristeza… Estas manos que amaron, que acariciaron, y se cerraron en torno a las tuyas, estas manos caminan hacia el declive… Estas manos pequeñas, imperfectas, ásperas casi siempre y pronto arrugadas…

Estas manos que guardan sus recuerdos, como tesoros del alma, y que se abrieron para saludar al amigo, al conocido y hasta al desconocido y al adversario… Estas manos que se abrieron para saludar el nuevo día, después de noches de insomnio, de noches de amor profundo y desatado…

Estas manos que te amaron y te recuerdan… Estas manos que hoy te escriben en el aire, y te envían su amor en el viento del otoño cálido que nos acoge y sobrecoge por momentos…

Estas manos que abrieron y cerraron libros de la vida y la existencia, así como de la flor amada, acariciando cada pétalo, cada hebra de tu pelo, cada rasgo de tu rostro… Estas manos, que viajan en la conversación con el amigo, con los hijos y con las nubes del firmamento…

Estas manos que hoy escriben sus recuerdos, sus memorias impregnadas en las yemas de los dedos, de esos dedos que recorrieron tu cuerpo en mil caricias tantas veces soñadas… Estas manos que hoy se abren con dolor y en el dolor del tiempo y el olvido, del pasado no recuperado, pero tampoco olvidado… del futuro lejano y ausente, del presente que ya es pasado y  también futuro…

Estas manos, que ya no escriben versos, versos sentidos y no rimados, que querían expresar, aquello que no podía ni sabía expresar de otra forma… Esos versos que ya no se escribirán, y que estas manos, no saben dar forma a las letras, las palabras y las frases… Estas manos, que ansían y desean… Estas manos, que alguna vez fueron puños cerrados, y hoy… hoy, solo son manos extendidas… al amor, al amigo, al conocido y a todo aquél que la quiera estrechar y llegue con buena voluntad…

Estas manos que recorrieron cientos de caminos, y guardan un recuerdo de cada uno de ellos, de las rosas y las espinas… de la alegría y la tristeza… Estas manos que dibujaban tu silueta en el aire y besaban a las tuyas…Estas manos que abrazaron cuerpos temblorosos, tratando de transmitir amor, consuelo… o simplemente decir “aquí estamos”…

Estas manos que se siguen abriendo a la vida, al abrazo, a la caricia y al llanto… 

Estas manos que tus lágrimas han enjugado y con las mías mezclado… Estas manos que te siguen extrañando… Estas manos… Estas manos que te siguen amando… Estas manos que ya no son puños, estas manos que con dificultad se abren, simplemente esperando, esperando… ¡el milagro!


Barcelona, 15 de octubre de 2017

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