A
veces se escriben cartas… cartas que hablan de amores, de distancias, de dolor,
tristeza y soledad…
A
veces se escriben cartas que hablan del tiempo ido y de momentos vividos, de lo
que fue y de lo que pudo haber sido…
De
lo que hemos dejado en el camino, de lo que hemos aprendido y recogido en ese
recorrido… del que hemos elegido y de los que podríamos haber transitado…
A
veces se escriben cartas que hablan de la vida y de la muerte, de la amistad,
la lealtad y de la traición a todas ellas…
A
veces se escriben cartas que hablan de dolores interiores, de búsquedas
constantes y destinos no alcanzados…
A
veces se escriben cartas a los seres queridos que se han ido, a alguna o a ninguna parte…
A
los amores que han marcado, y a los que siguen marcando… A veces se escriben
cartas que hablan de despecho, de caricias reales y de aquellas que hemos
pensado… de enfados, enfrentamientos, de todo lo que hemos dicho y te hayan
querido decir…
A
veces, se escriben cartas que hablan de sentimientos y palabras, que no se han dicho
y quisieras haber dicho… De perdones nunca ofrecidos y de los no recibidos…
A
veces se escriben cartas, que hablan de amigos que nos han fallado y de
aquellos a los que les hemos fallado…
De
tiempos mejores, de nostalgia, de morriña, de añoranzas soñadas y de los
tiempos peores…
De
locuras realizadas y de las que se han dejado sin hacer… De arrepentimientos,
de sentimientos mezclados y contradictorios…
De
fobias y de filias, de miedos no reconocidos… de malos entendidos nunca
reconocidos…
A
veces se escriben cartas en el aire, en el viento y en la tormenta… En el
otoño, que invita al recogimiento, y en la primavera que expande e hincha los
días y la vida…
A
veces se escriben cartas, en papeles sueltos, en cuadernos raídos y manoseados,
en modernos ordenadores…
Todas
ellas, son las cartas, que nunca se han enviado y, posiblemente nunca se
enviarán…
Son
cartas con uno o varios destinatarios, con reflexiones, pensamientos y
sentimientos que se dirigen al vacío infinito…
Son
cartas, perdidas en un cajón, en alguna caja de zapatos, en algún cuaderno
extraviado en cualquier sitio, o en un archivo de bits en alguna carpeta, que
casi nunca se encuentra…
A
veces se escriben cartas, que nunca llegarán a destino…
A
veces se escriben cartas, que se pierden en el silencio y en el éter intangible…
A
veces, a veces se escriben cartas…
A
veces se escriben cartas que hablan de los muchos fracasos y los éxitos, de lo
que se ha aprendido y de aquellos que ya son olvido…
De
la tierra dónde se ha nacido, de la que se ha vivido y de la que se vive… de
caminos intransitables y autopistas… de carros de vacas y arados romanos, de
modernidad y oscurantismo… de emigración, de aprendizaje, de inferioridad y de
superioridad… A veces, se escriben cartas, que hablan de siglos y también de
segundos en la vida de una persona, de dos, o de toda la sociedad…
A
veces le escribes cartas, que nunca recibirá… cartas que hablan de ella y de
ti, de los dos, de lo que ha sido y de lo que ya no es…
A
veces se escriben cartas… que hablan de las verdades que no nos han contado… de
las mentiras recibidas y de las que uno ha cometido…
A
veces se escriben cartas, de vivencias que carcomen y que nunca serán contarás…
A
veces se escriben cartas, que hablan del corazón descarnado y del alma inquieta
y no siempre en paz…
A
veces se escriben cartas, interiores y profundas, que hablan de lo que nunca se
dijo y debería haberse dicho; de lo que se dijo y se debería haber callado, de
aquél beso robado o del que no se ha dado… de las palabras hirientes que nunca
tendrían que haberse dicho, como aquellas dulces que se han callado, por
rutina, por cobardía, o que se pensaba que no era el momento…
Son
cartas que hablan de la vida y de la muerte, de vivos y de ausentes, de amores,
de tristezas y alegrías… que hablan de ti y de mí, de nosotros, de ellos, de
todos aquellos que le han dado fuego a nuestra vida… de paisajes y pasajes caminados… y de
aquellos que se espera aun por caminar…
A
veces, a veces se escriben cartas que nunca se enviarán, que duermen el sueño
de los justos en el fondo del corazón, o en el de un cajón…
¡A
veces, a veces se escriben cartas que hablan de amor!
Barcelona, 10 de diciembre
de 2017
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