Hace un poco más de dos horas, se me dijo que ya no escribía. Bueno, en realidad el comentario fue levemente diferente… (27 de julio de 2010)
Sin embargo, logró su objetivo: “obligarme” a pensar en ello…
De hecho, durante mi desplazamiento en automóvil, reflexionaba sobre el tema… y bailaban en mi mente cuál anárquicas marionetas, pensamientos, razones, ideas…
En realidad, no es que no haya escrito, sino que no se ha trasladado a nadie… son aquellos escritos del silencio y en el silencio de la soledad en un mundo lleno y agobiante de ruido…
Notas, temas inacabados, apuntes, pero tanto lo “publicable” en el blog, como aquello “no publicable” está en los cuadernos físicos… ¡que delicia es escribir a mano!, viendo como la mano y la pluma se convierten en una y discurren por el papel con decisión propia!
Pero, ¿de qué escribir? Y ¿Por qué escribir? ¿Para qué escribir?
“Podría escribir los versos más tristes esta noche…”
Dado que uno no es Neruda, posiblemente fueran malos versos, posiblemente melodramáticos, posiblemente sin sentido…
No, uno no escribirá versos… hoy no es el día del mal poeta…
Podría escribir sobre el amor / desamor; del que ama y del es amado…
Del que abandona y del que es abandonado…
De las cicatrices que dejan todas y cada una de esas circunstancias; cicatrices que curan, pero sin restañar definitivamente; cicatrices, que como las físicas, duelen y no solo cuándo amenaza lluvia…
Todo se cura, solo es cuestión de tiempo…, pero, ¿se olvida?
Podría escribir sobre la vida, porque algo se ha vivido, sobre el escepticismo que avanza paralelo a los años…
Podría escribir sobre el transcurso del tiempo, pero, ¿existe el tiempo realmente? Ó, sólo es un mero deterioro físico de nuestros físicos cuerpos…; sobre nuestra existencia, aunque ¿existimos realmente? Ó somos meros avatares creados por los caprichosos y juguetones dioses, tal como nosotros creamos personajes virtuales…
También, podría escribir sobre política, ¡ah, la política!, es como el fútbol, nadie se resiste a hablar de y sobre ella…
La política es noble, pero los políticos en general, se han convertido en especímenes, en alienígenas, que están entre nosotros, pero no tienen ni idea, ni les interesa que somos, que queremos… hablan de libertad, y, son ellos los que cada día nos la intentan cohartar más…
Intereses particulares de partido, predominan sobre los intereses generales de las personas…
Ineptitud, tergiversación de la verdad, distorsión de la historia, convierten una mentira, después de ser repetidas muchas veces, en una “verdad” aceptada por la masa…
Demagogia y populismo… caudillismo, proliferan en países cercanos por cultura y lengua.
El uso de la religión y el fanatismo en otros…
En nuestro país, en los últimos años, pasamos de hombres y mujeres de elevadas miras, a verdaderos enanos e ineptos políticos…
En el caso de Catalunya, la esquizofrenia se ha hecho aguda… y muy preocupante para los ciudadanos y para su futuro.
Podría escribir sobre los últimos libros leídos, como es el caso de “El Interior”, un buen libro escrito muy mal, que describe al interior argentino, el centro y norte (varias provincias); algunos dicen, que esa es la verdadera Argentina; la pervivencia del caudillismo, después de “200 años de independencia (otra mitificación); Mitos, leyendas, supersticiones, aumentadas con el transcurrir de los años…
También podría hacerlo sobre “Edén”, hotel de lujo de los años 40 y 50, situado en la provincia de Córdoba (Argentina, de nuevo), lugar aquél al que se “emigraba” parte de la “nobleza burguesa” porteña, durante todo el verano… El Edén, curiosamente es mencionado y visitado, por el autor de “El interior”, dónde describe la ruinosa situación del Hotel-Balneario… Curioso, dos libros, uno regalado pero adquirido en Buenos Aires, y el otro comprado en Barcelona, sin conexión alguna, que se funden en un momento determinado... ¿casualidad? ¿existen realmente las casualidades?
¡Todo tiende al deterioro y la muerte…! Nada permanece, todo es temporal y difuso…
Seguiría con otro, dónde nos comenta su autor, la dualidad: amor-temor; dónde el temor debe ser erradicado y así encontrarnos cada uno consigo mismo y con los demás…
El yin y el yang; el sí, el no; la luz, la oscuridad…
Es fácil hablar de erradicar el temor…, pero es un poco más complicado llevado a la práctica…
Y, sin embargo es cierta la aseveración, el temor nos atenaza, nos aprisiona, nos inmoviliza, nos esclaviza…
El temor a la muerte, al dolor, al fracaso, a volar, a navegar, a caminar, a decidir; el temor por ti, por tus hijos, por la familia, por los amigos… ¡el temor!, al castigo divino, al infierno, a la propia vida…, al viento, a la tormenta, a la oscuridad, al otro…
¿Cómo vamos a erradicarlo tan fácilmente, si es un código genético, implantado desde el principio de los tiempos?
¿Cómo desterrarlo definitivamente?
Seguimos siendo esclavos, o, como mínimo siervos, del temor y de aquellos que hábilmente lo utilizan cada día y así mantener el statu quo…
Temor a avanzar, a desandar el camino, a comenzar una nueva vida…
Temor a perder lo conseguido, temor a lo desconocido, temor al saber, temor a la incomodidad… ¡TEMOR AL SER!
Podría escribir sobre la dualidad: felicidad-ignorancia; la comodidad-la lucha; a quedarnos en aquello tan típico, que me repiten constantemente: “ES LO QUE HAY”, ó “NO SE PUEDE HACER NADA”
Podría escribir sobre la dolorosa distancia, la cercana indiferencia; sobre la duda, la incertidumbre; sobre los viajes maravillosos realizados y todos aquellos que todavía tengo pendientes de realizar…
Sobre la ilusión, la apatía y la depresión…, las caídas y las remontadas…
Del amor intenso y apasionado… ¿Se puede amar intensa y apasionadamente en la distancia, durante mucho tiempo?
De la soledad maravillosa y abrumadora; del caminar solo ó con una mano en la suya…
De la educación o la falta de ella en la sociedad actual; de la vulgaridad, el grito, de las sonrisas inexistentes…
De la degradación del idioma, la distorsión de las palabras y las mentiras vertidas a través de esa distorsión… de la historia… de la vida…
De la falta de civismo, la imbecilidad, la tontería… Personas que en un vuelo o cualquier otro medio, hablan, ríen a los gritos, molestando seriamente al resto…
De aquellos que no apagan los móviles hasta el momento justo de elevarse un avión, ¿no han tenido tiempo antes?
De los ciclistas y motoristas que suben a las aceras y van como si estuvieran en una pista de carreras, sin considerar a niños, adultos, ancianos, o simplemente el respeto por ellos mismos…
De la realidad dudosa a la virtualidad real, dónde nos intentan llevar cada día...
De la tolerancia a lo intolerable, y de la intolerancia hacia la discrepancia, hacia el otro que opina de forma diferente…
“Podría escribir los versos más tristes esta noche…”
Pero, ¿Cómo puede un labrador que ya no recuerda el nombre de las plantas, ni es capaz de reconocer a casi ninguna de ellas, escribir todas esas cosas?
“Podría escribir los versos más tristes esta noche…”
¿Podría? Quizás sí, pero, ¿para qué?
27/28 julio 2010
Libros comentados:
El interior: Martín Caparrós - Edit. Planeta-Seix Barral
Edén: Alejandro Rossi - Edit. Lumen