4. Esperanza
de cambio: ¿seremos mejores?
“Puede no haber poetas, pero siempre
habrá poetas”
Gustavo A.
Bécquer – Rima IV
a. Introducción
Los que nacimos en alguna
perdida aldea, allá por los 50, allá en Galicia, que es lo mismo que decir que
nacimos en la edad media, en cualquier parte de Europa, somos escépticos por
naturaleza doblemente…
· Por el lugar mísero en que nacimos, y
Por ese escepticismo ancestral de los gallegos…
Como cualquier persona, he ido
evolucionando, creciendo… y así pasé de un adolescente escéptico utópico, o
¿era al revés?, todo emocional, tal como corresponde a esa edad…
Con el tiempo, uno va haciendo
camino, corre, tropieza, cae, se levanta y sigue corriendo… lee, estudia, ama,
se casa, tiene hijos… sigue corriendo, tropezando, cayendo y levantándose, a
veces con más dificultad que otras, pero sigue…
Es la etapa del escéptico
racional, con, todavía, mucha carga emocional. Se continúa el camino, a veces
hay que cambiar de senda, a veces con muros insalvables, y uno aprende, aprende
que, en lugar de intentar saltarlos, desperdiciando grandes dosis de energía,
tiempo y dejando grandes heridas, decía que, uno aprende a rodearlos, a buscar
y transitar por otro camino.
Aquí el escepticismo es más
racionalista, y, todavía domina una emoción reflexiva y aleccionadora.
Por todas estas etapas de la
vida, la esperanza se mantiene viva… cambia la forma, pero no desaparece… es
una esperanza reflexiva, emocional y racionalmente vivida…
Uno sigue creyendo en sí
mismo, a pesar de los golpes recibidos, los errores y los sinsabores, de los
jirones de alma y piel que se han ido dejando en el transitar… Y, también cree
en la humanidad… en la sociedad, de la que forma parte, y para la cual siempre
ha intentado ir poniendo su pequeño granito de arena, para intentar mejorarla y
mejorarse… ¡Uno sigue teniendo esperanza!
Como sociedad hemos superado
una guerra, una postguerra, una dictadura… creamos una nación libre,
democrática, progresista en sanidad, educación, instituciones… aunque, como
toda democracia es imperfecta y mejorable…
Hemos superado crisis
económicas y políticas, vencido a los terroristas que, durante más de 50 años,
asesinaron, chantajearon y persiguieron a toda la sociedad española…
b. Causas y consecuencias
Siempre creí que una sociedad,
un pueblo, una nación, alfabetizada, con acceso a todos los niveles de
educación, libre y respetuosa, sería imparable y no volvería a cometer errores
del pasado.
Logramos un alto nivel de
desarrollo, socia, educativo y económico… Y, entonces, ¡todo se fue a la mierda!
Corrupción, polarización,
enfrentamientos, demagogia, mitificaciones de la historia, xenofobia e incluso
racismo, mentiras… pérdida de valores fundamentales: Respeto, Trabajo,
Esfuerzo… se han ido perdiendo por el camino. La sociedad, parte de ella, se
convierte en masa… la alfabetización y educación es apisonada por el populismo
demagógico las apisona y destroza, y, la capacidad de reflexión, de pensamiento
libre, que facilita la educación, se pierde por el sumidero…
La sociedad sólida, o
aparentemente sólida que teníamos, se ha ido haciendo líquida, cada vez más
líquida, se relativiza totalmente, y se deja arrastrar por los mediocres
populistas, que convierten la verdad en mentira y la mentira en verdad, en su
verdad… dónde las redes sociales, y algunos medios de comunicación, se
convierten en correa de transmisión subordinadas a los intereses políticos,
económicos y sociales de ese populismo extremo, tanto de izquierdas y de
derechas (que últimamente ha tomado cuerpo), y todo está al servicio no de la
verdad, sino al servicio de la emocionalidad… sea verdad o mentira, ¡porque da
exactamente igual!
Y, esta sociedad, instruida y
libre, se olvida de su pasado, se olvida de su libertad, y se convierte en masa
compacta… masa, (cuyas características fundamentales, tal como me enseñaron en
su momento) no pensante, irreflexiva y extremista.
La masa se mueve por
titulares, falsos, medio ciertos, manipulados por medios afines, engrasados
adecuadamente, y, tal como ya indicaba anteriormente por las redes sociales, a
través de sus cuentas masivas, dónde repiten incansablemente sus “mensajes”
distorsionados y distorsionantes…
Izquierda extrema, derecha
extrema, nacionalismo extremo, dónde todos se tocan, y que se lo lleva, o lo
intenta, todo por delante.
¡Ha muerto el individuo, ha
muerto la sociedad libre, pensante y discrepante!
¡Nace la masa amorfa, de
pensamiento único, de una sola dirección, y por donde circula el rebaño de
ovejas, conducidas hacia el precipicio, pero todas contentas!
¡No importa adónde voy, lo que
importa es que voy, voy con los míos…! ¡No pienso, no reflexiono, es más fácil
y cómodo, que otros (algunos) piensen por mí!
Vuelven los movimientos
nacionalistas, extremistas, xenófobos… ¡o estás conmigo o estás contra mí!
Aparece nuevamente el enemigo, ¡desparece el adversario…! No hay reflexión,
intercambio de pareceres, discusión, consenso… ¡sólo hay una única verdad!
¡Ahora nos azota la pandemia
del Covid19…! Los muertos se cuentan por miles… la economía se va a la mierda
(¡otra vez!), y tardará años en recuperarse…
Una pandemia generada en un
país, qué ya nos exportó 3 en otros momentos de la historia, sobre todo algunas
en los últimos años… ¡CHINA, siempre CHINA!
China, un país comunista,
genocida y tiránico, con una dictadura que dura más de 70 años, y reconvertido,
económicamente en un sistema capitalista, en los últimos 25/30 años… ¡gato
blanco, gato negro, lo importante es que cace ratones!
China, que acaba de arrasar la
economía mundial… China, origen de la pandemia, cuyos efectos se sintieron en
una ciudad, ¡una ciudad, y un poco más en el resto de la provincia!, con 47
millones de habitantes, aproximadamente, que no llega al 5% de la población
total del país, pero igual a toda la población de España…
Primer golpe: Italia
Segundo golpe: España, Francia y a partir de ahí a toda Europa…
La economía europea es destruida por mucho tiempo, atacando los países “más
débiles”, pero grandes, así como en menos medida a otros países grandes, además
de Bélgica, Países Bajos…
Tercer golpe: Reino Unido, que aun estando fuera de la Unión
Europea, sigue siendo Europa…
¡Primer objetivo cumplido!
Aparecen los desacuerdos entre
una parte de la Europa del Norte y la Europa del Sur, con estereotipos que
todavía mantienen ciertos europeos del norte (Países Bajos, y, en menor medida,
Alemania). El consejo europeo reacciona tarde, así como el propio Banco Central
Europeo, que si bien tarda, lo hace mucho más rápido que el propio “gobierno”
de la Unión.
Todo esto pone en peligro los
propios cimientos de la Unión Europea, por ende, su propia existencia, y, por
lo tanto:
¡Segundo objetivo cumplido!
Tercer golpe: Estados Unidos, siguiendo la estela del Reino
Unido o viceversa, hace caso omiso de dicha pandemia, porque piensa que no va
con ellos, o porque minusvalora el efecto de la misma, ya sea buscando la
inmunidad colectiva, tal como decía Boris Johnson en el Reino Unido,
independientemente de los muertos que esto ocasionara… o, simplemente por esa
soberbia del Sr. Trump y de parte de la sociedad estadounidense, que todo puede
ser en este “valle de lágrimas”.
Estas decisiones, ponen en jaque
la economía estadounidense, produciendo un número nunca visto de desempleos, y
paralización de dicha economía… ¡golpe en la medular!
El petróleo se desploma, igual
que los mercados financieros del mundo, las materias primas, así como el
comercio internacional… en síntesis, ¡todo se va al carajo!
¡Tercer objetivo cumplido!
Dado que ningún país del
mundo, por muy buen sistema sanitario que tuviera, estaba preparado para una
pandemia de este tipo…
¡Material sanitario totalmente
insuficiente en cada uno de los países…!
¡Crisis sanitaria y económica global!
¿Global? Puede que no… hay una excepción, que si bien, se ve
mermada económicamente, no es brutal como el resto del mundo, sobre todo el
mundo desarrollado, con el cuál competía… ¡China! ¡de nuevo China!
¿Conspiranoico? ¡Puede ser!
Que todo esto sea efecto de tanto tiempo de confinamiento, de tanta lectura y
tanta reflexión… ¿Casualidad o causalidad? Tal como escribí hace mucho tiempo,
creo muy poco en las casualidades… por lo tanto me inclino por la causalidad…
Ahora bien, ¿es buscada o
encontrada?
Volvamos a lo que me llevaba a
todo esto…
¿Quién es el mayor fabricante
del mundo de material sanitario del mundo? ¡China!
¿A qué país se le están
comprando TODOS los países del mundo? ¡China!
¡Cuarto objetivo conseguido!
¡Las bolsas se desploman… ¡El
petróleo está precios impensables, incluso se pensó en precios negativos…!
¿Quién se beneficia? ¡China!
¡Quinto objetivo conseguido!
Por otro lado, la mayor parte
de los gobiernos occidentales, le han ayudado.
¡También contaban con ello!
No informaron en tiempo y
forma de la infección del virus en Wuhan… ¿Quién se cree las cifras de China?
La infravaloración por parte
de los gobiernos occidentales ha sido brutal…
Algunos de ellos (más de lo que
asumible) han ideologizado la pandemia: Johnson, Trump, Trump, incluso Macron…
entre otros…
Nos han estado engañando a
sabiendas, porque informados sí lo estaban, por lo que no vale escudarse ahora
en el consejo de técnicos y científicos… la decisión era y es de los
gobernantes, no de los asesores… salvo que no se tenga capacidad para decidir o
miedo hacerlo… ¿Hay liderazgo?
En el caso de nuestro
gobierno, el tema es de una estupidez inmensa, que se convierte en maldad más
sutil... La ideología imperante ha llevado, a pesar de estar informados (tal
como se ha demostrado) con antelación, a permitir manifestaciones
multitudinarias, mítines políticos, espectáculos, partidos de fútbol, ¡y así
nos ha ido!
El 6 de marzo, miles de
catalanes se desplazaron a Perpiñán, en un acto del nacionalismo xenófobo
independentista (el nacionalismo es sinónimo de xenofobia).
¡Los extremos se tocan! Madrid
y Barcelona son las provincias con más infectados y muertes…
La vicepresidencia 2ª del
gobierno, cuyo titular, es el Sr. Pablo Iglesias, con el decreto de situación
de alarma, asume, entre otras cosas, la gestión de las residencias de mayores…
¡La gran mortandad se produce en las residencias!
El presidente del gobierno
catalán, le saca las competencias al consejero que tenía competencias sobre las
residencias catalanas, y las traspasa a otra consejería… después de los cientos
de contagios y muertos creciendo en forma geométrica…
c. Después: ¿Sociedad mejor, o simples deseos?
Durante mis 40 días de
confinamiento (comencé una semana antes, por unas anginas muy molestas), he
recibido, recibo cada día mensajes positivos, ¡muy positivos!, así como en las
redes sociales, abundan los mensajes aseverando tales como: ¡saldremos
fortalecidos!, ¡la naturaleza no perdona!, ¡esto es un descanso para la
naturaleza!, ¡cuando salgamos, seremos mejores personas!, ¡todos unidos
podremos con el virus!...
Canciones, como Resistiré y
otras muchas se han convertido en himnos, mensajes de personajes conocidos, de
desconocidos, conciertos solidarios desde las casas, los balcones…
Los aplausos a las 20 horas a
los sanitarios que se han dejado y se siguen dejando la piel, así como
bomberos, policías, guardia civil, protección civil, transportistas, empleados
de supermercados o tiendas de alimentación, y muchos otros… ¡Merecidos sin duda
alguna!
Les llamamos héroes, nos
solidarizamos con todos ellos (salvo alguna excepción de estúpidos y
miserables, que siempre hay), amas de casa confeccionando mascarillas, empresas
que se reestructuran para fabricar respiradores, protectores, y tantas otras
cosas…
“Al final del túnel siempre
hay luz” … No me cabe la menor duda, que al final de este túnel, habrá luz… La
cuestión es, ¿qué tipo de luz?
¿Cuál habrá sido el coste de
atravesar el túnel?
¿Cuántos muertos habremos
dejando en el tránsito?
¿Cuántos afectados por el
miedo y la incertidumbre ocasionado?
¿Cuántos desempleados?
¿Cuánta pobreza?
¿Cuántos años de recuperación?
¿Cuánta miseria dejará el paso
por el túnel?
c.1. España
Nuestro gobierno ha ido a
remolque siempre, de improvisación en improvisación… como lo han hecho algunos
gobiernos autonómicos, no todos, pero alguno, entre ellos, el mío (el catalán)
no tanto… no solo no han hecho nada, sino que han estado haciendo todo lo
posible, para estar en estado crítico constante (pongamos que hablo de
Cataluña).
Las “ayudas” de liquidez a las
empresas, están llegando a cuenta gotas, casi tres semanas después de
anunciarlas y publicarlas.
Hoy, 15 de abril, a 5 días de
la presentación de impuestos, se anuncia que se retrasarán hasta mayo… ¿Por qué
no lo han hecho antes? ¿Qué esperaban?
¿Hacerlo 5 días antes de la fecha de
presentación trimestral y mensual, me parece tremendamente descabellada e
insultante hacia las empresas y autónomos, que están con sus negocios o sus
actividades cerradas desde el 13 de marzo pasado…
¿Tiene idea el gobierno, de la
zozobra en que han mantenido a miles de empresas, autónomos, gestorías y
asesorías?
Anteriormente hablaba de
solidaridad, que parece desprenderse por los poros de los españoles, tal como
ya hemos visto en otras situaciones de catástrofes habidas, tanto dentro como
fuera del país. Y, es cierto, esta sociedad es generosa y solidaria, tal como
se ha demostrado en otros momentos de nuestra historia.
También hemos visto a una
minoría insolidaria, estúpida, que no ha respetado el confinamiento, comenzando
por no respetarse a sí mismos, pasando por no respetar al resto de la sociedad,
y por supuesto, no respetar la ley.
Por otro lado, hemos visto
muestras de insolidaridad, de egoísmo recalcitrante, de maldad, mucha maldad,
de aquellos que se han dedicado a colocar carteles a algunos de sus vecinos,
pintar vehículos, que se dedican a ayudar vidas o ayudar a que esos vecinos
insolidarios, puedan tener comida en su casa…
Carteles, dónde les pedían que se
buscaran otro sitio dónde dormir, porque ha “cometido el tremendo delito” de
ser médicos, enfermeros, empleados de supermercados… como pintar “rata” en el vehículo…
¡Maldad y cobardía es un cóctel
explosivo…” con personas que al fin y al cabo están trabajando para que su
salud esté asegurada y su nevera llena!
Maldad y cobardía,
insolidaridad, de una parte, minoritaria de la sociedad, que no es castigada,
ni marcada y apartada por la mayoría.
c.2 ¿La
sociedad será la misma después de esto?
Dentro de lo terrible que
será, el resultado de la pandemia, ¿se podrá convertir en una oportunidad para
transformar esta sociedad líquida, muy líquida?
¡Indudablemente ya nunca
seremos los mismos! Pero no estoy muy seguro que se aprenda mucho…
¡El hombre es un lobo para el
hombre!, según Hobbes… hace tiempo escribí sobre esto, y, sigo pensando que,
lamentablemente Hobbes tenía razón, por lo menos en gran parte… y que teorías
como las de Adam Smith y tantas otras, hoy por hoy siguen siendo utópicas… y
aquello que Jean Jacques Rousseau decía que “El hombre es bueno por
naturaleza”, apoyado en su teoría del “Buen salvaje”, no solo es utópica, sino
que es totalmente ilógica, considerando como base, la propia naturaleza del ser
humano.
El hombre no es malo por
naturaleza (Hobbes) ni es bueno por naturaleza (Rousseau). “El ser humano no nace bueno ni malo per se… ya que está desprovisto de
referencias culturales, informaciones y experiencias, que le doten de intenciones
o finalidades buenas o malas”, según Fabio Coelho.
Para evitar ese “hombre es un
lobo para el hombre”, solo podemos recurrir al respeto y el amor… pero, no soy
optimista, quizás por eso que esbozaba en la introducción, respecto a mi propia
evolución… Solo soy escéptico, y si me apuran un escéptico pesimista, aunque
siempre me quedará alguna esperanza…
Por todo ello, el individuo y
la sociedad, lógicamente será distinto/a a como era antes de la pandemia, pero
lo hubiera sido igual, con otro grado de profundidad, pero nunca somos el
mismo, de una hora o de un día para otro…
Pero seguirán existiendo las
guerras, seguirán existiendo las hambrunas, seguirá la pobreza en una gran
parte del mundo, seguirán los conflictos internacionales, las guerras comerciales,
las tribales… seguirá existiendo insolidaridad, y seguirán existiendo miles o
millones de personas en el mundo, que han hecho de la desobediencia y el ataque
a los otros una forma de vivir, seguirán los atentados terroristas, utilizando
a dios o cualquier otra excusa…
Vemos cada día, a cientos de
personas, cuyo comportamiento es insolidario y hasta delictivo, cuando no
cumplen las normas legales del confinamiento, arriesgando vidas de otros, y la
suya, pero con la suya que hagan lo que quieran, pero con la de los otros, es
insolidaridad y delito.
En muchos de estos
comportamientos se puede ver la consecuencia de tanto tiempo y tanto pregón
sobre la desobediencia, que han utilizado determinados políticos, como excusa
para llevar al rebaño a no respetar las reglas… y, eso en Cataluña, sabemos
mucho…
Cambiarán determinadas formas,
tanto en nuestra conducta diaria, como en la laboral, por lo menos durante un
tiempo… pero el ser humano es muy adaptable y flexible, por lo que, pasado un
cierto tiempo, volveremos a nuestro comportamiento social, muy similar al que
teníamos antes de esta pesadilla.
Por el momento, ese
comportamiento se notará en:
1.
Mayor separación social.
2.
Menor consumo (sobre todo por condiciones
económicas)
3.
Mayor consumo de productos de cercanía y nacionales
4.
Viajar mucho menos, sobre todo a largas y medias
distancias
5.
Formas de trabajar: el trabajo en casa o
teletrabajo aumentará, sobre todo porque las empresas buscarán reducir riesgos,
optimizar espacios, y mejorar la eficiencia.
6.
Existencia, por lo menos durante bastante tiempo,
de miedo, fobia, incertidumbre sobre la propia existencia.
7.
Aumento de miedos y fobias
8.
Probable aumento de ideas extremas políticas y
sociales
En términos generales,
posiblemente veamos:
1.
Reducción de la globalización
2.
Reducción de la deslocalización, sobre todo, desde
China.
3.
Redefinición de una parte del capitalismo, más
cercano al europeo, y por lo tanto en la propia gestión de empresas, con más
colaboración entre Capital, Dirección y empleados.
4.
Reducción de la cantidad de dinero físico,
aumentando los sistemas de pagos por medios electrónicos, por seguridad y por
control.
5.
Reducción (deseable) de la economía sumergida,
aunque a corto plazo, será inversa, ya que el desempleo y la crisis económica
producirá una economía precaria, y por lo tanto sumergida.
6.
Aumento de la presión fiscal, sea con un nuevo
impuesto (de reconstrucción) o aumentando los existentes.
7.
Aceleración de la digitalización tecnológica, así
como de la robótica para tareas físicas (caso de la industria, por ejemplo);
por ende, crecimiento del desempleo, por falta de formación adecuada para
ocupar nuevos empleos.
8.
Probable aceleración en el desarrollo de energía
alternativas, a la derivada de combustibles fósiles.
Por otro lado, sí quisiera
tener esperanza y desearía que:
1.
Mejor gobernanza y mayor transparencia, con mayor
eficiencia, reducción drástica de la burocracia y eliminación de niveles de la
estructura política y administrativa del estado.
2.
Aumento de la formación, fundamentalmente en
humanismo: ética, filosofía, historia, lenguaje, etc.
3.
Estados “livianos” dónde el individuo y la sociedad
sea el eje de la vida privada y pública.
4.
Autoridad real de organizaciones, como la ONU, que
impida conflictos y aplastamientos y abusos de la libertad, fomentando la
democracia y la libertad.
5.
Existiera mayor control en la OMC, y así
evitaríamos abusos como los de China, incluso el de USA, con competencia sana,
si es que eso existe, impidiendo abusos como los que se han perpetrado en los
últimos años, convirtiendo a China en la gran potencia mundial que es, y la
fábrica del mundo, haciéndonos dependientes totalmente… Incluso en tecnología,
como podría ser el caso del 5G con Huawei…
6.
Poner coto a los paraísos fiscales y a los
monopolios existentes, que controlan nuestra vida y hasta nuestros pensamientos
(Google, Facebook, Amazon, Microsoft, etc.)
7.
En síntesis: ¡más
libres! Y eso se consigue con: educación, reflexión, economías individuales
sanas…, en síntesis, menos dependientes, menos vulgares y menos ignorantes…
A pesar de haber perdido gran
parte de la esperanza, me quedo con la rima de Bécquer: “Puede no haber poetas, pero
siempre habrá poesía”, y como mal aprendiz de poeta, siempre me quedará
la poesía… Pero, seguiremos en “La Caverna”, tal como lo planteaba Platón en el
mito de “La Caverna”.
Barcelona, 12 a 15 de abril de
2020
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