Tal como decía al inicio del anterior viaje, otra vez en la carretera, y no será la última… Y, no lo fue aquél, ni tampoco lo será este…
Salimos a las 16,11 horas de
Arteixo… Es lo que tiene no realizar programaciones ni planes de viaje, ni
depender de nadie más… Destino Barcelona otra vez, previo paso a cargar
combustible, nos pondremos de nuevo en la carretera, y volvemos a casa… ¿Casa?
Ya no sé cuál es mi casa…
Paramos a las 19,14 horas, 2 o
3 km antes de llegar a Astorga, por la autopista de Ponferrada a Astorga.
Salimos a las 19,44 horas,
tiempo suficiente para estirar las piernas, tomar un café con leche, y evaluar
las distancias a León y a Burgos, para determinar punto para hacer noche.
Al final, termina por triunfar
Burgos, aunque la distancia a recorrer es alta, 170 km aproximadamente, pero,
pienso que podemos llegar bien.
El GPS me indica un tiempo
total de 1,40 horas, pero no me preocupa nada, si tardamos más. Reserva de
hotel, ganga de booking, y por 69 euros consigo una reserva en un hotel de 4
estrellas, cuando un albergue está a 70 o más.
Llegada a las 21,55. Hemos
tenido poco tránsito y autovía todo el camino, por lo que ha sido cómodo y
tranquilo.
Otro largo viaje compañero… El
segundo en 15 días exactos. El anterior, fue en sentido inverso, junto con mi
hijo, que me ha permitido ir de observador durante gran parte del camino… Al
final, va ser cierto eso, que se va bien de copiloto, ¿no es así?
Hoy, regresamos sin él… está
en el camino de Oviedo, recorriendo el camino de Santiago a la inversa… por el
camino inglés…
Volvemos a transitar por los
distintos paisajes de esta España nuestra… Desde la verde y boscosa Galicia, a
otros parajes totalmente diferentes…
Abandonamos los campos de maíz
y el bosque, para ir adentrándonos en la montaña, subiendo y subiendo hasta
pasar por Piedrafita, antaño rompe coches y rompedora de espíritus de inseguros
conductores…
Pasamos a León, y después del
Bierzo (la parte gallega de León), el verde va cambiando de color, y los
bosques frondosos, van quedando atrás; sin darnos cuenta entramos en provincia
de Palencia, dónde el bosque, las arboledas han desaparecido, dando paso a
campos amarillentos, dónde el trigo ha dado paso a ese color tan especial
después de la siega… ordenados, como figuras geométricas, que dan una sensación
de paz, control y orden…
Atrás han ido quedando
pueblos, alejados de las autovías… pueblos, casi desiertos, de esta España
vacía…
Campos segados se alternan con
aquellos, ya arados, de esta tierra roja… campos de girasoles que esperan ser
cosechados… Alguno verde y con riego, podría ser maíz o verduras… Los frutales
se han quedado en León… aquí es más seco… veranos cálidos, inviernos duros…
Y así, seguimos hacia Burgos,
hacia el corazón de Castilla… dónde el paisaje apenas varía…
Otro viaje compañero, este más
plácido que el realizado hace, casi, 15 meses…
En
aquél, como sabes, volvía enfadado, deprimido y angustiado… Después de 4 meses,
me vi maltratado por la persona que más se ha preocupado por mí, en toda la vida…
Y, a pesar, de comprender la situación, su situación, me dolió muchísimo…
¿Te acuerdas compañero?
Recorrimos carreteras nacionales, provinciales y apenas autovías… Necesitaba
respirar profundamente en un camino más lento… más apacible…
Tú,
tú te callabas, ¡pero entendías!
Al
día de hoy, ya son más de 20 años juntos, y no es necesario hablar para
comprender…
Tu
silencio, me da calma… mis pensamientos se pierden en varias dimensiones y en
varios tiempos, en épocas remotas y recientes… en los seres queridos, aquellos
que están y también los que no están…
Mirada
fija y atenta en la carretera y pensamiento volador y disperso, ¿o no tan disperso?
Casi
500 km, compañero, nos echamos ya a las espaldas… por lo menos, la mía, los ha
sentido, ya que el dolor es intenso…
¿Qué dices?
Que tú no sientes dolor alguno… ¡claro, tú te creces en las distancias largas!,
pero además has descansado toda la tarde, y toda la noche de ayer, y hoy te has
movido poco…
Sin
embargo, un servidor se despertó a las 5,30 de la mañana, y al final, el
despertador me sacó de la cama, después de un sueño corto, a las 8…
A
las 8,30 estaba la enfermera para el control sanguíneo… Luego, mientras no
llegaba la evaluadora de la dependencia, alterné respuestas de correo,
preparación de maletas, instrucciones varias, descuelgue de cortinas…
¿Qué eso no es complicado?
Claro
que no lo es… pero hay que hacerlo… y tú no has hecho nada, que yo sepa…
Búsqueda
de soluciones al problema de la tele asistencia, y nada de nada… Llamada al
técnico… Espera por la llegada del técnico… Ya eran las 13,20 hs, y por fin
llega…y, al principio estaba como yo, más despistado que un pulpo en un garaje,
y al final se le encendió la luz… y se le ocurrió ver si el puñetero aparato
estaba enchufado adecuadamente…
La
cara de tonto que se me ha quedado, fue de campeonato, y con el síndrome de los
técnicos alemanes…
¿Qué no conoces ese síndrome?
Otro día te lo contaré, pero va de lo mismo…
¿Qué no lo entiendes?
Es muy sencillo, pero ya te lo explicaré…
Salir
corriendo a la farmacia antes de cerrar, luego pasar por el Centro de Salud, a
buscar el resultado del análisis realizado en la mañana… de ahí al súper, donde
se va por dos cosas y se termina comprando 8…
Sí,
sí, tú eres muy cuadriculado, y estas cosas no las entiendes… pero, ya irás
aprendiendo, si tienes oportunidad…
Veinte
años compañero, acabaremos este viaje con más de 500.000 km juntos…
¿Son muchos?
¡claro!, y los que nos quedan, mientras tu rejuveneces, yo transito el camino
inverso… pero, ¡no te preocupes, aún daremos mucha guerra!
Como
casi siempre, nos acompañó la radio, por lo menos, más de 200 km, pero luego
hubo que dar paso a la música…
¿Qué siempre es la misma?
Sí, esos CD se han “instalado” ahí, y ya forman parte de mí…
Otra vez Los Panchos, Jorge
Negrete, Ángel Vargas y el Gran Serrat…
Comienzan los Panchos, los de
siempre, y van desgranando sus canciones de amor, desamor, de lejanías y de
partidas…
¿Te acuerdas de alguna de
ellas? ¿Sí? Pero si tienes memoria de pez para
estas cosas… ¿Cuáles? ¡Ah, esas son muy buenas!
El
Reloj: reloj no marques las horas, ella se irá para siempre…
La
Barca, Quizás, Ojos verdes…
¡Me
duele mucho la espalda compañero! Habrá que ir a descansar. Me gustaría pasar,
aunque fuera solamente un rato, en el centro de Burgos, que tantas veces
visité, y que tantos recuerdos, y hasta alguna aventurita había…
Cuando
buscaba el hotel, me apareció el Mesón del Cid, en pleno centro histórico,
justo encima de la Plaza de la Catedral… que me ha traído grandes recuerdos,
incluso ganas de asesinar… ahora he llegado sin buscarlo, y cuando lo buscaba,
no lo encontraba…
¡La
vida es compleja compañero! ¿Sabes por
qué? Porque las personas la hacemos muy compleja…
¡En
la sencillez y sentido común, está el secreto de la felicidad! Aunque a veces
es bueno perder el sentido común por un rato…
¿Qué no lo entiendes?
¡Mira que estás espeso y complicado esta noche! Mejor lo dejamos para mañana…
Tanto descanso te afecta la comprensión…
¡Buenas noches compañero!
Burgos,
23 de agosto de 2019
¡Buenos
días compañero! ¿Has descansado? Sí,
me alegro mucho… ¿Yo? Sí,
¡extraordinariamente bien!
Después
de la cena, no muy “sana”, de una pizza “marinera” y una Mahau Maestra, y, a
pesar de mis dolores de espalda, me sentó muy bien…, y sólo fue cruzar el bulevar,
llegar al hotel, zambulléndome en el lecho acogedor…
No
podían faltar mis rutinas nocturnas habituales, lectura de últimas noticias, y
encender la radio, con una duración de 30 a 40 minutos… ayer, además tuve que
firmar una autorización bancaria (¡qué maravillosa es la tecnología, cuando se
utiliza adecuadamente!)
Ya
no podía con mi alma, cuando deposité, mi maltrecho cuerpo en el lecho… Fue
apagar la luz… dar un par de vueltas… y hasta hoy a las 8,23 de la mañana...,
y, salvo algunos ruidos de otras habitaciones, que sonaban lejanos, en mi
sueño, ya menos profundo…
Ducha,
vestirse, cerrar maleta, e ir a tu encuentro… que me esperabas tranquilo y
relajado frente al hotel…
Iniciamos
la andadura en busca de la Catedral de Burgos… ¿Qué, porqué quiero ir a otra vez a verla, después de tantas veces que
la he visitado?
Pues
amigo mío, porque simplemente es una maravilla, y como tal, hay que verla cada
vez que se pueda, así como disfrutar del encanto de la plaza de la Catedral, e
incluso “perdernos” un rato por las calles de esta hermosa ciudad, siendo un
alimento para el espíritu, y, ¡eso no quiero perdérmelo!
¿Qué llegaremos más tarde a
destino? Sí, ¿y qué? ¿Nos espera alguien? ¿A qué viene tanta prisa compañero?
La
meta compañero, la meta no es el destino, la meta es el camino, es el propio
viaje…
Es
como la vida, la meta no es morir… todos moriremos…, pero la meta es vivir, ¡Vivir, compañero! Vivir el viaje hacia el
destino, esa debería ser la meta, no el destino…
“Vivir”
compañero, vivir bien es ayudarnos a buen morir, a cumplir bien con el final
del camino, que es la llegada a destino…
¿Qué me he ido del tema?
Sí, ya sabes, que eso suele sucederme a menudo… pero, ¿a quién le importa? Acaso, ¿a
ti te importa? Solo tienes que llamarme al orden, e intentaré volver a la
senda abandonada… ¡aunque no te resultará fácil siempre!
Estamos a poco más de 2 km,
unos 10’ en coche… GPS, buscando como llegar… Comenzamos bien, pero a los pocos
minutos, la vocecita indica “señal GPS perdida”, y así vamos de interrupción en
interrupción, doy algunas vueltas… hasta que me canso del GPS, y comienzo a
funcionar con las señales de las calles y mi intuición casi perdida, para
llegar a los sitios…
Y, al final llego a puntos ya
conocidos…
Recuerdo
las primeras veces que paraba en Burgos, sin GPS, y con menos indicadores que
hoy en día… Eran las épocas cuando aparcabas en la propia plaza de la Catedral,
si lograbas encontrar sitio… Hoy, te puedes acercar con vehículo, máximo 200
metros, y el estacionamiento en la calle es de pago.
La
primera vez, fue en 1978, en una excursión, casi aventurera, con mi padre como
copiloto, y mi madre como sufriente acompañante de los dos… Mi padre, no lo
pasó nada bien, conductor novel, a pesar de tener carnet desde 1963 o 1964, no
había vuelto a conducir hasta 1978, y, en trayectos cortos, por las carreteras
de La Coruña, y luego en un viaje por Galicia, que también “les obligué” a
hacer… ¡Eran las primeras vacaciones de su vida!
Sí,
compañero, ¡las primeras vacaciones de su vida, en los 51 años de mi padre, y
los 47 de mi madre!
Habían
vivido trabajando, primero en el campo, luego en el pueblo, en la emigración
(mi padre), y luego en Buenos Aires… No se pudieron “dar el lujo” de tomarse
una semana de vacaciones hasta 1978…
¿Qué me he vuelto a ir?
Sí, compañero, pero los hilos de la vida están entrecruzados, y no podemos
salir de esa especie de telaraña… la segunda vez, fue en 1980, en un viaje a La
Coruña, ya casado y asentado en la ciudad condal. También un viaje, medio
rocambolesco, y más que aventura…
A
las 12 me entregaron el coche, que le había comprado al amigo de un buen amigo
nuestro… Un Simca 1200, con 80.000 km, y que no había conducido en mi vida…
Recibir
el coche, cargar maletas y ponernos en camino, fue todo en un momento, y con
destino a la casa de mis padres…
Primeros
días de agosto, mucho calor, con lo que atravesamos Aragón con el sol en todo
lo alto… el famoso desierto de Los Monegros, cuando realmente era desierto… Y
así hasta Burgos, dónde aparcamos en la plaza de la Catedral, comiendo en un
restaurante, también en la plaza…
Luego
volvimos varias veces más, ya con nuestros hijos…
La
última, fue hace unos pocos años, en un largo trayecto por León, Castilla y La
Rioja…
¿Qué te acuerdas del mismo?
Claro compañero, tú ya habías llegado, hacía tiempo a mi vida…
Viaje
maravilloso, accidentado, y digno de recordar siempre…
Viaje,
cuyo recuerdo me ha llegado al corazón, como un hierro candente, cuando estaba
acercándome a la Catedral, tratando de situarme, para estacionar lo más cerca
posible…
Un
cartel, que indicaba El Mesón del Cid… donde llegar, hace años, fue toda una
aventura, así como la estancia en el mismo…
Automáticamente,
no solo me situé, sino que comenzaron a desfilar todas las imágenes, cuál
fotogramas de aquella estancia en Burgos…
¿Qué, también te acuerdas?
Lógico, ¡es para no olvidarse jamás!, pero fue un viaje maravilloso…
¿Qué, qué fue de ella?
Sé que está bien, compañero, con eso, con eso casi me basta…
¿Dónde está?
¡En mi corazón!, Ah, ¿qué dónde está físicamente? Lejos, muy lejos compañero…
¿Qué si es feliz?
Espero que sí, pero no lo sé compañero, no lo sé… ¿Y, yo?
Tampoco
lo sé, compañero, tampoco lo sé… lo único que sé, es que estoy relativamente
tranquilo… No es mucho, no… pero, sé vivir con ello… ¡casi siempre!
¿Qué me deje de historias, y
levantemos campamento?
Sí
compañero, va siendo hora… después del desayuno frente a la catedral, con esta
maravillosa brisa y la calma que desprende este tranquilo entorno, cuesta mucho
levantarse, y volver a emprender el camino…
¡Siempre
el camino!
Sí,
sí, ¡ya dejo de escribir!, ¡qué pesado estás esta mañana!
Disfruta de los últimos
minutos de esta vista extraordinaria… ¡cuántos quisieran estar en nuestro
lugar!
¡Adiós Burgos!, hasta la
próxima visita, que espero sea de otra forma, y si fuera posible, repetir la de
hace pocos años… ¡soñar, soñar no cuesta nada, solo duele!
14,04 En el límite entre La
Rioja y Navarra, carretera N232, en estos cruces de límites, que a veces parecen
un sinsentido, toca parar y descansar un poco, y reponer fuerzas… Un poco más
de 200 km desde la salida de Burgos… La autovía se acabó de repente, al llegar
a La Rioja… ¡esas cosas inexplicables!; a partir de ahí, la N232 nos engulle, y
nos lleva a través del territorio, levemente montañoso, dejando atrás el
paisaje castellano, de amarillo pajizo… entramos en la tierra roja… en la
tierra del vino…
Paisaje montañoso se mantiene
por unos pocos km, para hacerse más uniforme con leves montículos que salpican aquí
y allá…
Cruzamos pequeños pueblos, por
su centro neurálgico, la carretera es como una cuchillada en el cuerpo de cada
pueblo… construidos a lo largo de la carretera o al revés… los muy pequeños,
sin acera en esa calle lacerante que es carretera…
Dejamos a un lado o al otro,
ciudades como Calahorra, Haro, Cenicero… Alguna bodega casi se asoma a la
carretera, pero no abundan… para verlas, hay que salir del camino y adentrarse
más allá…
Restaurante típico de
carretera… donde suelen parar los camioneros, y si se cumple el dicho “donde
comen los camioneros, bien se come”, disfrutaremos de una comida sabrosa y
sencilla… ¡Esperemos que así sea!
¿Qué dices compañero?
¿Qué he estado muy callado y
pensativo?
Sí,
¡pero, no sé de qué te extrañas! Si, callado soy habitualmente, ¿no lo voy a
ser conduciendo?
Sí,
¡no me des la lata! ¡la mañana en Burgos me ha removido! ¡No sé por qué
pretendes hurgar en la herida!
Sí,
me acerqué al Mesón del Cid, y casi recorro aquellas escaleras que otrora subí,
casi desesperado, hasta llegar sin aliento, y preguntar cómo se podía acceder
en coche, dada la situación que estábamos viviendo… ¡cuando era tan fácil el
puñetero acceso!
Sí,
al final no subí… al estar el entorno de la catedral, y la misma Catedral, en
obras, no me apetecía ni la vista, ni seguir removiendo…
¡Sí,
sí deja de tocarme las narices! Los recuerdos no se matan ni se arrancan… Los
recuerdos se asumen, y sin regodearse en ellos, se mantienen, a veces se
dulcifican, pero forman parte de nuestra existencia…
¡Está
claro! ¡Pues deja el tema ya…!
¿Has visto el “tren” para
turistas? Motor encendido, quemando
combustible, mientras esperan a los “turistas” …
¡Luego
hablan de la contaminación y de la huella del carbono! ¡Hay que joderse!
¿Has visto la rampa de
cemento, que han hecho en las escaleras de acceso desde la plaza a la catedral?
Será
muy funcional, pero es aberrante… y además está pensado para vehículos… ¡otra
aberración! Al diseñador y ejecutor de este proyecto, habría que desterrarlos a
algún páramo lejano, durante varios años…
Creo
que habría que recuperar el destierro, para personajes públicos, por
aberraciones urbanísticas, mal gusto… y ya no hablemos de malversaciones… Eso
sí, la vivienda y la manutención pagada por ellos mismos… previa expropiación
de los fondos para paliar los daños ocasionados por sus actos…
Sería
más barato, le darían vidilla, a los pueblos pequeños, perdidos de la mano de
dios, y ahora que se habla tanto de la España vacía, y de la España vaciada,
quizás ayudaría a se volcaran las miradas hacia esos territorios abandonados o
casi abandonados…
Desde
las autovías se ve menos, pero desde las carreteras nacionales, y no digamos
ya, desde las secundarias, los esqueletos se asoman a la vera de las mismas…
Edificios
a medido levantar, estaciones de servicio abandonadas… es el resultado brutal
(otro más) de la crisis del 2010, que todavía colea, y que ha ayudado a vaciar
parte del territorio… Si a la crisis le sumamos inversiones y decisiones sin
sentido alguno, llegamos a este cementerio inmobiliario que bordea nuestras
carreteras…
En
este viaje hemos cruzado algunas de nuestras regiones más castigadas, como
Galicia, Castilla y León, La Rioja…
(no
sé porque se ha denominado Castilla y León, ya que, en todo caso, lo más
inteligente hubiera sido crear dos comunidades autónomas: León y Castilla, y no
haber dado pábulo a movimientos estrambóticos, para crear una macro comunidad
autónoma, y luego crear otras uniprovinciales como Cantabria o la misma Rioja…
pero, como dice el refrán, “Doctores tiene la iglesia amigo Sancho”)
¡Sí,
ya lo sé! ¡Me he vuelto a ir del tema! Pero, ni esto es una conversación al
uso, ni un libro de viajes…
No
deja de ser un conjunto de digresiones, que comparto contigo… Así que no me des
la vara con esto…
¿Qué nos centremos?
Pues, ¿quieres que hablemos de la
comida?
Como
podrás ver, el dicho no se ha cumplido… y no es la primera vez, ni creo que sea
la última… solo la sopa de verduras estaba bien, pues el pollo asado con
patatas fritas, dejaba bastante que desear… patatas llenas de aceite, cocinadas
y recalentadas de nuevo en aceite antes de servirlas… y, el pollo, en vez de
asado, parecía haber pasado por una freidora y no por horno, ni cazuela… todo
servido en mantel y con servilleta de papel, que es más práctico y barato…
¿La atención? ¿Qué quieres que
te diga, que tú no hayas visto?
En
la restauración, falta mucha profesionalidad, y el hecho de tener cantidad de
personas, no significa calidad profesional de las mismas… No iba a ser la
excepción, nuestro restaurante de carretera…
La
señorita que nos atendió, más allá de poner buena voluntad, no aportaba más que
confusión, incluso cantando los platos… es andina…, eso no significa nada por
sí, porque podría ser de Cádiz o de La Rioja, y probablemente le pasaría lo
mismo…
El
problema no es suyo… Es de sus empleadores, que deberían esmerarse en la
formación de su personal, sobre todo, cuando parece acompañarles buena actitud,
como podría ser este caso…
El
restaurante (Hernani II – carretera Zaragoza N232 km 331, Alfaro – La Rioja),
está lleno en sus 2/3 partes, y me llama poderosamente la atención, que, en un
restaurante de carretera, en muchas mesas haya una botella de vino…
¿Aprenderemos
alguna vez?
Pediremos
el café, pagaremos y después de estirar las piernas, partiremos buscando el sol
naciente… ¡El este nos espera compañero!
¿Qué si pararemos más?
¡Seguramente una más…!
¿Autopista?
No, creo que no… ya sé que te gusta acelerar… pero prefiero ir más lento,
aunque sea más segura la autopista… ¡Sí, he cambiado mucho!
15,42 hs Salida
Llegó la hora, nuevamente, de
partir… Todavía nos espera un largo camino… Estamos en el km 331 de la N-232, a punto de dejar atrás (Alfaro) La Rioja…
Dentro de 500 metros, estaremos en Navarra…
No puedo dejar de observar,
otros esqueletos de plantas y unas cimentaciones de una superficie,
probablemente de 600 m2, abandonadas, junto al lado de la zona de
estacionamiento del restaurante.
Y, al otro lado, una superficie
muy grande, destinada a estacionamiento a camiones… vacía, totalmente vacía…
Un puente a medio construir,
pretende unir los dos lados de la carretera, y se ha quedado, ahí, a medio
camino entre la nada y el todo, donde al final triunfó la nada… vigilante,
sordo, mudo y ciego del tránsito de la carretera, y de lo que pudo haber sido y
no fue…
Los
esqueletos nos seguirán acompañando a lo largo de nuestro viaje, pocos en
Navarra, muchos más en Aragón, y, también en Cataluña…
Restaurantes,
hostales, estaciones de servicio cerrados y abandonados, y otras a medio hacer…
¡Cuánto esfuerzo, sudor y lágrimas habrán provocado esos abandonos! ¡Cuántas
personas habrán visto truncar sus ilusiones, su presente y su futuro, perdido a
lo largo de las carreteras… ¡
¡Cuánto
abandono! ¡Cuánta pena! Obras acabadas e inacabadas… formas de vida… ¡todas
perdidas!
Abandonamos La Rioja, y al
cabo de 45 minutos, suena el teléfono insistentemente, mientras los campos han
cambiado el paisaje, al poco de cruzar los límites…
Lógicamente
no puedo atender… compañero, a pesar de lo mucho que te aprecio, para estos
menesteres, eres un completo inútil…
Sí,
ya sé que debemos cargar combustible, para ir completamente tranquilos… Pero,
ahora, no se trata de eso…
¿Qué
si estoy preocupado?
¡Claro
que lo estoy! La llamada es del primo Manolo, y, él sabe que estamos en viaje…
entonces, ¿a qué tanta insistencia? ¡No es lógico!
¿Habrá
pasado algo grave?
Mi
madre quedaba bien, y la suya también… ¿entonces?
Una
estación de servicio de Repsol, aparece ante mis ojos…
Qué
las estaciones de servicio, estén en los laterales de las carreteras, así como
en las autopistas, es una gran ayuda para los automovilistas, no así en las
autovías, donde habitualmente (salvo excepciones), hay que salir de las mismas,
adentrándonos a veces, prácticamente en alguna población, y en otras, en tierra
de nadie… produciendo una gran pérdida de tiempo, y con recorridos, a veces,
sin sentido, y de una manera inútil…
¿Qué
nosotros no paramos en ellas?
No,
no lo hacemos, salvo situaciones excepcionales…
Es
curioso, esto de las carreteras y las autovías; apenas abandonamos La Rioja,
comenzamos a circular por la A68 (autovía)… esto me ha recordado, que, en
Burgos, también transitamos por autovía, y que es La Rioja, dónde esta, está en
obras, y no tiene un solo tramo acabado… ¡Curioso, esto de la construcción de
autovías en nuestro país… ¿No te parece compañero?
¡Qué
no quieres opinar! Vaya por dios, seguimos con un día extraño… Qué sí, qué sí,
ya vuelvo a la parada en la estación de servicio… pero déjame en mis digresiones,
no ves que me hace sentir vivo, que mis pensamientos fluyen con naturalidad, y,
aunque tú pienses, que lo hacen en forma desordenada, no es así, siguen una
completa línea de reflexión…
¿No
lo entiendes? ¡Seguro que no! Con ese cerebro mecánico, nunca lo podrás
entender…
Retorno
a la parada… lo primero que hago, es devolver la llamada y ante mi pregunta, sí
había pasado algo, mi pariente se extraña, y me pregunta porqué… le explico lo
de su llamada, y aún se extraña más… al final, resultó que la llamada había
sido accidental y ni se había enterado… ¡Él y su teléfono viven en constante
dilema! Pero, después de la preocupación, llega la tranquilidad… ¡No había
pasado nada!
Ya
me había imaginado, volver sobre mis pasos, o ver la forma de llegarme al
aeropuerto más cercano para volver a La Coruña…
Mientras escribo esto, escucho
nuevamente música, pasando de Serrat a Sabina y Serrat, Víctor Manuel y Ana
Belén, Ana Belén y Antonio Banderas…
Y, curiosamente las dos
últimas parejas cantan “No sé porque te quiero”
¿Casualidad? Creo poco o nada
en las casualidades, tal como escribí hace años, con motivo de otra gran “casualidad”
…
“No sé porque te
quiero
Será porque
tengo alma de bolero,
Tú siempre
buscas lo que no tengo
Te busco en
todas y no te encuentro…
Digo tu nombre
cuando no debo
…
Si voy a tientas
sin freno
Tú que apareces
en los espejos
Como una sombra
de cuerpo entero
…”
Estamos en la A68, tal como decía
antes, en la localidad de Pinseque (curioso nombre, aunque nuestra geografía,
está llena de nombres de pueblos muy curiosos, hasta existe el de Quinto Pino…)
Pinseque, pueblo de la provincia de
Zaragoza…
Sí, ya abandonamos hace un rato
Navarra, y estamos en Aragón…
¿Qué no lo dije?
No, lo digo ahora, ¿acaso importa mucho? ¡Ay, esa vena de rigidez, algún día
acabará contigo, y si te dejo seguir, también conmigo!
¿Qué porqué sé
que era Pinseque? Y, ¿por qué era Aragón?
Porqué lo dice
la factura de la estación de servicio, porqué la señora que me atendió tenía
deje aragonés… y, porqué cuando pasamos de Navarra a Aragón, había un cartel,
como siempre, que pasamos de una región administrativa a otra, que lo indica
claramente…
¿Satisfecho? Sí,
pues me alegro… al final, te quejas de mis digresiones, y eres tú el causante
de muchas de ellas…
¿Puedo seguir?
Sí, ¡gracias por tanta consideración!
El paisaje aragonés se va modificando,
y aunque seguimos en la ribera del Ebro, se vuelve diferente… En Navarra
predominaba el verde cultivado…
Aquí los campos ya han sido
cosechados, a excepción del maíz… ¡Muchos campos de maíz!
Algo que me llamó la atención en
Navarra, es la gran cantidad de campos, de extensiones no muy grandes… cuando
lo habitual, tanto allí como en Castilla, en Aragón son campos de grandes
extensiones…
En los últimos 20 años se viene
diciendo que la agricultura necesita extensiones grandes para ser rentable… Y
de ahí, que, en Galicia, se hayan abandonado tantas tierras de cultivo… ¿Por
qué aquí se cultivan y allí no?
Debo averiguar esas razones…
¿Qué por qué me
interesa, siendo hombre de ciudad, los temas del campo?
¡Ay, compañero! A
pesar de llevar conmigo más de 20 años, no sabes nada de mí…
Yo no soy un
hombre de ciudad, a pesar de vivir en ella, desde hace 53 años … soy hijo,
nieto, biznieto y tataranieto y hasta dónde se hunden las raíces, de labradores…
por mi sangre, como por la gran mayoría de las personas, vengo del campo, y por
mis venas, además circulan tierra, sudor, lágrimas y miseria, de los labradores
de siempre…
A pesar de mis
53 años de urbanita, nunca he dejado de ser un niño de aldea… Y, aunque hubo un
tiempo, que renegué de eso, con el tiempo me di cuenta que uno debe saber de
dónde viene, y sentirse orgulloso de sus orígenes… Y, compañero, no te olvides
de algo fundamental: “todos venimos de la tierra, y volveremos a la tierra”,
¿por qué negarlo? ¿por qué sentirse abochornado por ser un campesino, un
labrador, aunque nuestra vida o la de nuestros antepasados, haya sido
miserable, explotada, y de pura supervivencia?
¡Me siento muy
orgulloso de mis orígenes, aunque hubiera querido que mis ancestros, como los
de todos, no tuvieran que haber pasado por tantas miserias!
Hoy, y desde
hace tiempo, logramos revertir aquella situación, y ya no es así… por lo menos
en esta “isla” que es Europa… pero, nuestros descendientes deberían recordarlo
siempre, ¡siempre!
¿Qué me he
puesto trascendental?
No, compañero,
no… no es ponerse trascendental… es recordar y hurgar en el origen de cada uno
y tenerlo presente, para no volver a repetir ese pasado personal, y ese pasado
de la humanidad…
No es ser o
ponerse trascendental, acaso es ser inteligente reconocerlo… sin ocultaciones y
creación de falsos orígenes y de mitos…
Somos lo que
somos, por lo que hemos hecho, pero también por lo que han hecho nuestros
ascendientes…
El viaje continúa durante kilómetros,
en silencio, y viendo pasar el paisaje que acompaña el recorrido… callados, y
aburridos… que se rompe de pronto, después de largo tiempo…
¿Qué sí me
arrepiento de algo? Es una pregunta difícil de responder… Uno es el resultado
de muchas cosas, y todas ellas relacionadas, que condicionan parcialmente
nuestras decisiones, aún sin saberlo…
¿Arrepentirme?
¿Sirve para algo hacerlo? ¿Arrepentirse es reconocer los errores cometidos?
Las decisiones
que se toman, racional o irracionalmente, se toman en función de la situación de
cada momento, del entorno, de la capacidad e inteligencia racional y emocional
de cada uno…
¿Se hubieran
podido hacer las cosas de forma distinta? A la vista de los resultados, y,
pasado el tiempo, la respuesta, posiblemente sea siempre la misma: ¡Seguramente
sí!
Pero, no se
puede retroceder en el tiempo con conocimientos adquiridos, con la experiencia
obtenida, con los muchos o pocos fracasos habidos, y con los pocos aciertos, y
así corregir las decisiones tomadas…
En nuestro
camino, vivimos todo tipo de experiencias, vivencias, conocimientos, emociones,
fracasos, muchos fracasos… ¡vivimos aprendiendo!
Hacemos daño sin
querer hacerlo… Nos hacen daño de la misma forma, pero también queriendo…
Amamos,
sufrimos, reímos, lloramos, nos deprimimos, bailamos, caminamos… ¿Es importante
arrepentirse? Sí, si hemos hecho daño con conocimiento…
Sabes, quizás,
si tuviera que arrepentirme, además de muchas otras cosas, lo haría por no
haber bailado más, de besar más, de abrazar más, y de verbalizar mucho más mis
sentimientos…
Pero, insisto,
uno es fruto de la interrelación de muchísimos factores, entorno social,
familia, educación, sufrimientos, amores, pobreza, riqueza, inteligencia, posibilidades,
esfuerzo… la mayor parte, son incontrolables por el propio individuo…
¿Somos dueños de
nuestro futuro?
No, al final uno
aprende que no es dueño de nada… ni de sí mismo… a lo sumo aprendemos a
convivir, a tratar de ser mejores personas…
¿Qué si hay un
destino? No, no creo en el destino, creo en tratar de construirnos (intentarlo
por lo menos) ese futuro… ahí sí, decidimos parcialmente… las trabas
existentes, ya no son nuestros dominios, sí lo son, las formas de eludirlos…
La música sigue amenizando el viaje, y
la carretera se adentra cada vez más en Aragón, concretamente en Zaragoza, a
cuya capital no tardamos mucho en avistar…
Ya se nota su cercanía, cuando la
autovía comienza a ensancharse, y a entrecruzarse con otros destinos del país…
Los vehículos se multiplican, pero,
salvo alguna excepción, el orden es correcto, y todos estamos centrados en la
vía (eso quiero suponer).
Atrás quedó “Mediterráneo, Lucía,
Penélope”, y ahora Serrat, desgrana con esa voz tan especial, “Poema de amor”,
que junto con “Mediterráneo”, son dos de mis preferidas…
Mediterráneo, además de una canción
bellísima, es muy especial para mí, quizás porque desde la primera vez que la
escuché, intuí que algún día pisaría y recorrería ese Mediterráneo, al que
canta, al igual que “Fiesta”, y, que años más tarde, subiría por una de esas
calles en la noche de San Juan… ¿Intuición? ¡No lo sé!, pero la vida me trajo
al Mediterráneo, años después de la edición de esas canciones que atraviesan
los tiempos…
Este Mediterráneo forjador de
culturas, sin el cual, el mundo habría sido totalmente diferente…
Este Mediterráneo, donde hoy, acoge a
millones de turistas en las dos riberas, y donde se adentran miles de personas,
huyendo de la guerra, el hambre, la miseria, o simplemente buscando un mundo
mejor para tener una nueva vida…
Miles de personas, cuya desesperación
es utilizada por los mercaderes de personas, las mafias que se lucran con la
miseria, enviando esos miles de personas, en barcas que parecen cascarones o
viejos barcos chatarra, sobrecargados de mercancía humana, enviados a una
muerte segura…
Este Mediterráneo, que alberga miles
de muertos de todas las civilizaciones pasadas, y que ahora acoge a los
desheredados de la tierra…
Ese Mediterráneo que me espera bañando
mi ciudad… Este Mediterráneo que por azar y privilegios que me ha dado la vida,
recorrí desde Málaga hasta la costa mediterránea, pasando por las islas
Baleares… y viendo el atardecer en Esmirna… Este Mediterráneo, que me ha
atrapado, y al cual me ha entregado, con el cual he compartido momentos
maravillosos de mi vida…
Dejamos atrás Zaragoza, y también la
autovía, pasando a la carretera nacional, que si bien, más lenta, nos permite
avanzar a buen ritmo… cruzando “Los Monegros”, antaño desierto, y hora regado
por el agua de los canales del Ebro (el viejo Iberus), se ha convertido en
campo cultivable y cultivado…
Así seguiremos hasta Fraga, ya en la
provincia de Huesca, dónde la nacional se vuelve autovía… la A2, que al final
nos llevará a Barcelona…
Barcelona,
24 de agosto de 2019

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