5. El
liderazgo en tiempo del coronavirus
Para ello, me basaré en
aquellas palabras y gestos, además de las actuaciones que he observado en este
período, que va desde la detección de la pandemia, la declaración del estado de
alarma hasta el día de hoy (30 de abril de 2020).
El gobierno nacional, a través
de sus componentes: presidente, vicepresidentes y ministros ha estado
repitiendo una serie de palabras, como si fueran mantras que por sí solas
solucionaran el problema. Palabras, palabras y más palabras en largas y pesadas
ruedas de prensa, para no decir nada o casi nada… Y, tal como ya he dicho y escrito
en muchas oportunidades, las palabras nos definen, como personas y como
profesionales.
El orden que a continuación se
incorporan, están en orden aleatorio, y no por orden de importancia ni nada por
el estilo, habiendo sido repetidas hasta la saciedad, y son las siguientes:
1. Lealtad: Por parte del gobierno se pide
constantemente Lealtad. Pero, la cuestión es sí solo basta con pedirla y no dar
nada a cambio. El gobierno no habla con la oposición, sí habla con las CCAA,
pero después de haber dado la rueda de prensa, sea del presidente o de sus
ministros, sobre las medidas adoptadas, que luego, cuando se publican, son
distintas a las informadas en las ruedas de prensa y en las reuniones con los
presidentes de CCAA. Además, entre los propios miembros del gobierno, se ven
obligados a rectificarse entre ellos, porque ni siquiera entre ellos, existe un
mínimo de respeto, y por supuesto de lealtad.
Por lo
tanto, ¿Lealtad? ¿A qué y a quién? ¿Cómo
se puede pedir lealtad a alguien al que solo se le impone lo que uno quiere?
2. Humildad: Otra reiteración constante
por parte de nuestro gobierno, pero sin practicarla. No vale decir después de 6
semanas de confinamiento que “probablemente
nos hemos equivocado en algo, pero las CCAA también”.
La
declaración del estado de alarma, le ha dado el poder total y, por ende, el
mando único, en todos los aspectos de la gobernación. Es, por lo tanto, puro
fariseísmo, y además un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.
Humildad, no es solo reconocer
errores, que además es muy sano, sino también encarar la crisis con empatía
hacia los ciudadanos, hacia los enfermos, hacia los familiares de las víctimas
mortales, que no han podido ni siquiera despedirse de sus deudos.
Humildad,
no es salir en las ruedas de prensa, a sacar pecho, sobre cifras y situaciones,
que, incluso más tarde, se demuestran falsas.
Humildad,
no es mantener el Parlamento cerrado, y no presentarse para dar explicaciones
en el órgano que representa a los ciudadanos, y ni siquiera informar sobre
medidas que se tomarán, dejándolas para darlas a conocer a posteriori en otra
rueda de prensa.
Humildad,
no es no reconocer los tremendos errores en la compra de material sanitario, a
empresas sin domicilio en España, a empresas que no garantizaron la calidad de
los productos para las pruebas, habiendo falseado el cumplimiento de las normas
CE.
Humildad,
no es no reconocer los errores tremendos cometidos con la gestión de las
residencias de mayores, en primer lugar, de los gobiernos autonómicos, y
posteriormente del Gobierno, cuyo Vicepresidente 2ª tenía a su cargo esa
responsabilidad, después del decreto de alarma.
Humildad,
no es no reconocer que haber permitido manifestaciones multitudinarias,
partidos de fútbol, espectáculos y todo lo demás, ha sido un gran error…
Humildad,
no es salir a dar ruedas de prensa, con la elección previa por parte del
secretario de Comunicación, de las preguntas que les van a realizar… y tantas y
tantas otras cosas que han sucedido en este tiempo…
¡Eso es otra cosa, pero no es humildad!
¡Eso es arrogancia y prepotencia señores y señoras
del gobierno!
3. Unidad: Se pide constantemente a todas
las organizaciones sociales, partidos políticos y ciudadanos, unidad… ¿Unidad
en qué? Unidad en aceptar lo que nos dice el gobierno cada día, sin aportar
datos, ni informes, simplemente su palabra… Nos piden unidad, pero en realidad,
nos están pidiendo SUMISIÓN a todo
lo que se nos dice… ¿Unidad en la fe del
gobierno?
4. Desconfinamiento: Se nos
dice, también en ruedas de prensa, que los ámbitos serán provinciales, y, sin
embargo, desde TODAS las CCAA les están solicitando que sea por zonas, regiones
o departamentos sanitarios, ya que es como está la sanidad en todos los
territorios de España.
¿No es un
problema de salud pública lo que nos ocupa? Pues si es un problema de salud,
debe considerarse aquél ámbito territorial que facilite mucho mejor el control
de ese problema. Pues se sigue erre que erre con la provincia como ámbito de
control, cuando la provincia, es un órgano administrativo, y hoy por hoy,
bastante desfasado, por cierto.
Bien, pues
al final se llega a la provincia como ámbito para la aplicación de los
Indicadores y el pase a fases sucesivas según evolucionen.
Y, cuando
se publican las zonas de desconfinamiento parcial, vemos que lo de la provincia
tampoco es que sea así… Por ejemplo, en Cataluña, se utiliza la región o área
sanitaria, y de las 7 existentes, se aplica el pase a la etapa siguiente a 3 de
ellas… ¿En qué quedamos? ¿No era la provincia?
5. Transparencia: Los
miembros de este gobierno y los partidos que sustentan al mismo, han machacado
como un martillo pilón, cuando eran oposición, con este término…
Ahora que
gobiernan, no solo se han olvidado de la misma, sino que es oscuridad total,
por las siguientes razones:
a.
Portal
de Transparencia: El portal de transparencia ha dejado de funcionar
desde el momento de aprobarse el estado de alarma.
b. Concreción
y claridad: En las conferencias de prensa, la transparencia
brilla por su ausencia, porque se habla mucho y se dice poco, además de las
contradicciones que surgen antes, durante y después incluso de las ruedas de
prensa. Eso no es transparencia, ¡es confusión!
c. Comité
de expertos: No solo no sabemos quiénes son los componentes de
dicho comité, sino que el gobierno se niega sistemáticamente a informar sobre
las personas que lo conforman. ¿Por qué no podemos conocer sus nombres? ¿Cuál
es el problema? ¿Qué a algunos los señalen en las redes sociales o se acuerden
del nombre del puerco? O, ¿resulta que, de dicho comité, en realidad, expertos
hay muy pocos, y los demás son funcionarios?
¿En qué otro país del mundo desarrollado sucede
algo de este tipo?, y vinculado a esto, me surge otra duda, ¿Por qué la persona
que informa diariamente no es la Directora General de Salud Pública, y lo hace
en su lugar, el Dr. Simón, que es su subalterno, ya que su nivel es de
Subdirector?
d.
Compras
de material sanitario: En este apartado, ha habido verdaderas
barbaridades, y hasta la fecha no sabemos:
d.1. Volumen de compras
d.2. Importe de las mismas
d.3. Volumen recibido
d.4. Volumen devuelto
d.5. Recuperación del dinero por el material
defectuoso
d.6. ¿A quién se le compró, volumen e importe por
proveedor?
e. Cierre
del Parlamento: La primera medida tomada, después de la
declaración del Estado de alarma, se ha
cerrado el Parlamento.
¿Por qué?
¿Por
qué no puede estar abierto el Parlamento, y estar trabajando en
legislaciones que están paradas hace tiempo?
f.
Etapas
o Fases: Durante este tiempo, no se ha publicado, por lo tanto,
se supone inexistente, un cuadro de fases o etapas a seguir, en función de la
evolución de la pandemia. Ahora la tenemos, pero países, como Polonia, la
publicó al poco tiempo de su estado de alarma.
g. Indicadores: Lo
mismo ha sucedido con los Indicadores. Al final se han publicado, creo recordar
son 35, con distintos apartados. Tenemos los indicadores, pero no tenemos el
valor de cada indicador, ni su peso en el índice global a obtener, es decir la
ponderación de cada uno de ellos dentro del valor final, a efectos de la toma
de decisiones.
Algún amigo mío, justifica la no publicación de
dichos valores, por el hecho de la existencia de indicadores cualitativos, y
porque eso provocaría cuestionamientos y críticas hacia los mismos.
Tal como le he manifestado, un indicador sin un
valor cuantitativo, no sirve para nada, y por lo tanto es totalmente subjetivo,
y está sujeto a cualquier manipulación. Cualquier indicador, tiene que estar
soportado por unos criterios y una valoración previamente definidos, para
convertir algo cualitativo (no medible) sino en cuantitativo (medible). Al día
de hoy, no tenemos ni idea de cómo se toman las decisiones.
Es preocupante que, los ciudadanos no estemos
informados adecuadamente, porque en el fondo se trasluce un desprecio por la
inteligencia y la capacidad de análisis de los ciudadanos, y eso, en una
democracia liberal del siglo XXI no es admisible, independientemente que
existan ciudadanos que lo cuestionen todo o se lo crean todo… ¡Me da igual! Si
queremos una ciudadanía cada día más madura, debemos creer en ella, en primer
lugar, confiar en ella, en segundo lugar, y suponerle mayoría de edad para
cualquier actividad y/o decisión que se tome en el estado, a cualquier nivel.
Decía que era preocupante que los ciudadanos no
estemos informados, pero mucho más preocupante que, los presidentes y sus
gobiernos de las comunidades autónomas no estén informados de dichos criterios
y de dichos valores… ¡Es insólito que suceda esto en país “federal”, con un
grado de descentralización administrativa y política de las más altas del
mundo!
Y, quisiera recordar aquí, que el derecho a estar
informados, es un derecho básico, recogido en nuestra Constitución, pero que
tiene su antecedente en la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano del año 1789, en su artículo 14: La
Sociedad tiene derecho a pedir cuentas de su gestión a cualquier Agente
público.
6. Dudas: Como vemos, al final, todo se
vincula, nada es independiente, porque todo eso nos lleva a una conclusión
tremenda, que se define en una nueva palabra (que no han pronunciado) pero cuyo
sentido han utilizado: IMPROVISACIÓN.
Y la existencia de IMPROVISACIÓN constante, nos lleva a la falta de gestión
de los recursos públicos y privados de un país, en una situación de emergencia,
como es el que vive España y el resto del mundo.
¡No tienen ni idea de gestión! ¡Todo es pura palabrabrería
ideológica, característica típica del populismo!, o como decía Gustavo Bueno,
sobre la izquierda: hay dos tipos de izquierda: la definida y la indefinida, en
este último cabe todo (ecologismo, feminismo, etc., etc.), que es la que nos
gobierna hoy en día.
Llegado a este punto, me
vuelven a asaltar preguntas, muchas preguntas, como las siguientes:
¿Por qué toman este tipo de
decisiones?
¿Por qué se tarda tantísimo
tiempo en decidir (consejos de ministros que duran horas y horas, y luego dicen
que han estado repasando cada artículo del decreto (¡un decreto!), cuando eso
tenía que llegar al Consejo hecho y bendecido por los equipos ministeriales?
¿Por qué no se acudió a los expertos que conocían y
conocen el mercado chino en detalle, y se cometieron tantos errores?
¿Tienen alguna idea sobre lo que es un proceso de
toma de decisiones?
¿Por qué ese presidencialismo absoluto, por lo
tanto, personalísimo del propio presidente del gobierno?
¿Miedo? ¿Falta de confianza en la capacidad de
todos los demás? ¿Falta de capacidad de él mismo?
Aquí la cuestión no es que uno comulgue o no con las
ideas e incluso ideologías del gobierno de turno, aquí la cuestión es otra, que
se resume en si tenemos buen o mal gobierno…
Y, tal como dije en algún momento, no creo en las
casualidades, sino más bien en las causalidades, y me pregunto, como es que
este gobierno encabezado por el Sr. Pedro Sánchez, ha logrado un altísimo
consenso en criticarlo, ya que no solo la oposición en pleno, sino que hasta
los presidentes de las CCAA de su propio partido le critican abiertamente, sin
olvidarnos de casi todos los sectores económicos del país… Además de algunos de
sus “socios” que le han hecho presidente… ¿Todos estamos equivocados? ¡No ha
logrado ni siquiera no ser criticado por sus propios “barones” autonómicos!
7. Liderazgo
El Consejo
de Ministros, en España, es un órgano colegiado, y, por lo tanto, debe actuar
como tal, pero con procesos de decisión claros y no dilatorios, para eso cuenta
con mecanismos y órganos que le permiten tratar, discutir y pulir cualquier
tema o acción de gobierno, previamente.
Visto todo
lo comentado y más, sabemos que cuando no se delega, existiendo mecanismos,
medios y personas para ello, es por la existencia de dos posibles causas, a
saber:
1. Qué
las personas a las que se les delega, sean incapaces, no estén adecuadamente
preparados para la función que ostentan, ignorancia, inutilidad, y de ahí que
no se produzca tal delegación, o
2. Qué
la incapacidad, ignorancia, inutilidad, miedo es del dirigente que ocupa el
vértice de esa pirámide organizacional. El miedo puede ser a tomar decisiones,
o a verse ensombrecido por sus subalternos en los que se ha delegado.
En cualquier caso, es UN MAL LÍDER, y provoca grandes
distorsiones y daños a la organización que dirige (en este caso, al país) y a
sus dirigidos, es decir los ciudadanos.
No es mi intención describir aquí,
un proceso sistemático de toma de decisiones, pero sí indicar que para tomar
decisiones es fundamental:
1.
Estar muy bien informado.
2.
Sentido común
3.
Confianza en sus colaboradores
4.
Capacidad de reflexión y síntesis
5.
Anticipación a los hechos
6.
Diligencia en las decisiones (rapidez)
En el caso de nuestro
gobierno, no me cabe duda alguna que los técnicos y científicos que le
asesoran, en general son excelentes. Si no lo fueran, también sería un gran
error del propio gobierno, y por ende de su presidente, al elegirlos.
No ha sido el gobierno central
el único que ha cometido errores en esta pandemia, pero ha sido, es y será el
gobierno central el máximo responsable de todo lo realizado, y de todo lo que
se realiza y realizará, sea excelente, bueno, regular o malo. Y, además de los
errores cometidos, tal como ya he escrito, la comunicación ha sido inadecuada,
incorrecta y muy mala.
Por lo tanto, si se actuó y
actúa, tarde y mal, con continuas improvisaciones y constantes cambios; con
criterios no transparentes e incluso ocultos, solo es consecuencia de la falta de un LÍDER como tal, en este
caso, un Presidente del Gobierno que dirija los asuntos del país en forma
adecuada y razonable, como corresponde a buen líder. Y para eso, no basta
hablar bien, ganar unas elecciones, y asumir la presidencia del Consejo de
Ministros… en ese momento, además de un político o una política, es un gestor
de los recursos del estado, con la finalidad de mejorar la vida de los
ciudadanos. Todo lo que no sea eso, ¡es simplemente una mentira!
Lamentablemente, antes y
durante esta pandemia, son poquísimos los/as gobernantes mundiales que han
demostrado realmente capacidad de liderazgo, y los nuestros, no están en esa
pequeña lista.
Barcelona, 30 de abril de 2020
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