1. Introducción
Como ciudadanos, tenemos
derecho a que nuestros gobernantes (en todos los niveles) que se ocupen y
preocupen de TODOS los gobernados,
es decir, de TODOS NOSOTROS; las
personas que conforman la sociedad de un país, sin discriminación de ninguna
clase, sobre todo en aquellas situaciones críticas y extremas.
Sabemos por experiencia, que
pocos o ninguno de los políticos cumple con el deber hacia los ciudadanos, en
su quehacer habitual.
Sin embargo, es en las
situaciones críticas, cuando el político “normal” tiene la oportunidad de dejar
de lado sus intereses partidarios, y, hasta su mediocridad para convertirse en
líder…
El mundo está viviendo una de
sus mayores crisis, y, hoy más que nunca, está necesitado de líderes arrojados
y valientes, para hacer frente a esta crisis.
El virus, el maldito virus, se
ha originado en China. No es el primero que aparece en ese país, ya que, en los
últimos años, ya llevamos 3 o 4 pandemias, cuyo origen siempre ha sido China…
¿casualidad o causalidad?
¿Por qué ha sucedido esto?
¿Quizás por la tremenda
diferencia social que todavía existe en un país de 1.300 millones de
habitantes?
¿Quizás porque el control
alimentario no funciona y no existe en la mayor parte del país, manteniendo
prácticas prohibidas en el mundo desarrollado, con una cultura específica y
especial, respecto a los animales salvajes y vivos?
¿Quizás porque además de lo
anterior, a alguien se le ha escapado el virus?
¿Quizás porque es una forma de
intentar destruir la economía internacional, fundamentalmente la del mundo
occidental y desarrollado?
No lo sé, y, supongo que la
mayoría de los ciudadanos del mundo tampoco lo saben, por otro lado, me temo,
que nunca lo sabremos… aunque sospechas, sospechas las hay…
Por otro lado, y, con estos
antecedentes, muy cercanos en el tiempo, hemos infravalorado el riesgo, porque
nos quedaba muy lejos, allá en China… y, además viendo la actuación del
gobierno chino, cerrando a cal y canto una ciudad y parte de una región, ayudó
a esa infravaloración… actuación, que, por cierto, también se ha trasladado a
la información, la cual evidentemente ni ha sido, ni es transparente, tanto en
tiempo como en forma…
Los ciudadanos, con la
información recibida, incluso la facilitada por nuestro gobierno, y que además
solemos tirar de estereotipos, para apoyar la infravaloración, podemos hacerlo…
De China, se pasó a Italia,
con una virulencia inesperada y brutal… aquí ya vimos, el peligro más cerca, y
aún sorprendidos por la extensión y la rapidez, pero seguimos infravalorando…
¡estos italianos! ¡con el sistema sanitario que tienen, y la despreocupación
inicial, no es extraño que les pase algo así!
Mientras tanto, nuestro
gobierno seguía diciéndonos que aquí no había peligro de tener la misma
situación…
Insisto, los ciudadanos de a
pie actuamos no solo por lo que pensamos, sin ser justificable, pero nos
basamos en lo que nos dicen quienes nos gobiernan, cosa bastante normal…
Ahora bien, que nuestros
gobernantes, rodeados de expertos y científicos (se supone), asesores de todo
tipo y pelaje (mal que habría que corregir), que piensen y sobre todo actúen
según esa premisa de infravaloración, no solo es intolerable, sino que es
totalmente inadmisible… ¡para esto nos sobran todos!
Se ha minusvalorado, y me
atrevería a decir, que se ha despreciado el riesgo… y así llegamos al día de
hoy… Miles de infectados detectados, miles o cientos de miles no detectados
(los asintomáticos), y una cifra de muertos importantísima, ya que él % que
mostraban las estadísticas, estaba entre el 2,5 y 3% de fallecidos (otra
mentira) se ha superado con creces… ¡y ya veremos hasta dónde se llega! En
Italia se está alrededor del 9%, por lo que el número de defunciones puede
crecer exponencialmente… ¡Hablamos de muertos, no de números!
Mientras tanto, los hospitales
están colapsados (Madrid), y escasean los materiales de protección, poniendo en
riesgo a los enfermos, a las personas insustituibles, como es todo el personal
sanitario…
Barcelona, a 22 de marzo de
2020
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