4 de abril de 2012

DIRIGIENDO (I)


(EL COMPORTAMIENTO DEL DIRECTIVO ANTE LOS PROBLEMAS ACTUALES EN EL ENTORNO DE LA EMPRESA)

0.    PRÓLOGO

Hace un tiempo, desde una conocida de Escuela de Negocios, se me hizo el honor y se me puso en el compromiso de realizar la conferencia inaugural del Curso Académico así como la entrega de los Diplomas a los Graduados del curso anterior.

Realmente, estos actos me resultan muy comprometidos, por su formalidad y responsabilidad; siempre he preferido el aula y la reflexión conjunta con mis alumnos, dónde la realimentación entre todos los asistentes nos obliga a ser rápidos y moderados en nuestras intervenciones. Además el hecho de estar quieto, ya sea en una mesa o en un atril, y no poder moverse en el aula, no me favorece, por decirlo de una forma sutil. El hecho mismo, de preparar una conferencia, siempre me ha resultado pesado, y, tengo que reconocer que padezco también un cierto miedo escénico en el momento de elegir y preparar el tema.

En cuanto a la elección, vino en mi ayuda el Director General de la Escuela, sugiriéndome que tratara algo relacionado con el comportamiento del directivo, ya que ante un entorno duro y competitivo, creía que no se hablaba suficientemente de ello. Y así fue, de hecho, prácticamente ese ha sido el título de la conferencia, aunque he intentado no hablar de ética, como en un principio se podía llegar a creer.

No han pasado muchos años, sin embargo de una situación de bonanza, dónde nada parecía tener fin, hemos pasado a una crisis brutal, dónde también parece no tener fin ni profundidad conocida.

Sin embargo, a raíz de unos debates en LINKEDIN, en un grupo muy dinámico -PLAN INNOVA-, y en otros grupos, veo que día a día va apareciendo en forma reiterada, de distinta manera, pero la misma preocupación sobre la dirección de empresas. A veces, en forma indirecta, como cuándo se habla de utilización de modelos, o cuándo se habla de las personas como Activos, o cuándo se habla de poner en marcha un Plan de Cambio… Y, a pesar que tenía enterrada esta conferencia en un archivo perdido y en unos papeles más perdidos aún, recordé que por ahí debía estar, y según mi memoria, quizás, aquello que se pronunció hace un tiempo, podría tener alguna vigencia…

Y aquí estoy, dándole forma a aquella charla más que conferencia, a aquellas reflexiones personales más que clase magistral…, en un momento socioeconómico muy, pero muy complicado, y, quizás por eso, el comportamiento del directivo, debe ser hoy, todavía más riguroso que en los años de bonanza…


1. INTRODUCCIÓN

Sobre los directivos y su comportamiento, es lo que intentarán tratar estas notas, que espero estén insufladas de sentido común más que de aspectos científicos-técnicos, los cuáles son ya conocidos, y a los que poco puedo aportar.

Por lo tanto, mis comentarios serán realizados desde la experiencia y la reflexión personal y no desde el cientificismo, trasladando mis propias preguntas y reflexiones al auditorio.




2.  DESARROLLO

2.1.   Entorno

Parece difícil hablar del comportamiento del directivo o de cualquiera otra persona, cuándo todo es efímero y el futuro se considera obsoleto, cuándo lo zafio y ordinario parece haberse insertado en nuestras vidas, según lo que se desprende del quehacer cotidiano, paralizando a una parte de la sociedad, y llevándola a una concepción generalizada de que TODO VALE, que el fin justifica los medios, y que TODO tiene que ser AQUÍ Y AHORA, ya que la inmediatez se prima por encima de lo duradero y del largo plazo, parece casi una herejía hablar del comportamiento del directivo, pues todo lo enumerado es hijo de directivos y líderes de organizaciones, tanto públicas como privadas. Además dónde la situación económico-financiera y social, no sólo de nuestro país, sino de todo el mundo desarrollado, esté dejando paralizada y en la cuneta a parte de la sociedad.

Sin embargo, a pesar de todo eso, que sin duda es una dura realidad, existe otra realidad, y es la de una sociedad mayoritaria y silenciosa, en la cuál existen también muchas organizaciones, dónde diariamente PERSONAS silenciosas trabajan para sacarlas adelante, que generan riqueza y satisfacción con su trabajo diario, sin aspavientos, sin aparecer en las crónicas rosa de los medios de comunicación, o como mínimo luchan denodadamente para mantenerlas a flote.

Es muy normal, hacer referencia a los acontecimientos ocurridos en los últimos tiempos, como el caso del pinchazo de la burbuja bursátil, la crisis de la nueva economía, los casos de fraude de grandes empresas como Enron, World Com, las hipotecas basura (subprime), caída de Lethman Brothers, engaño en las cuentas públicas griegas, etc., etc., dónde la economía financiera ha llevado al caos a la economía productiva, y que a través de lo que se ha denominado Contabilidad Creativa, han ocasionado graves perjuicios a sus propias empresas, a sus accionistas, a sus empleados, a sus proveedores y a la sociedad en general

Este es el entorno, en el cuál estamos hoy, dónde además tenemos situaciones graves, tanto políticas, como conflictos, hambre, y de aventuras enloquecidas de especulación, que no se sabe adónde van, nos ha tocado vivir. Pero también es un entorno de cambio fulgurante, tanto en los valores sociales, como en medios tecnológicos, que nos acechan, nos ayudan, nos empujan o simplemente nos llevan. Es como un viento huracanado que arrasa todo lo que se pone por delante.

Podríamos pensar, que estamos en la era de incertidumbre, ¡de gran incertidumbre!, dónde han desaparecido los valores fijos, es decir la certeza de nuestras vidas…

Pero, si asumiéramos esto, así tal cual, creo que nos equivocaríamos, pues si hacemos un breve repaso de la historia de la humanidad, vemos que rara vez han existido épocas, en las que no hubiera incertidumbre, conflictos, cambios, etc. Sin ir más lejos, no hace tantos años que Europa se debatía en una guerra total y sin cuartel, y España particularmente en una cruenta guerra civil, y hace casi dos días, volvíamos a tener una guerra en la propia Europa (ex Yugoeslavia).

Porqué, no nos  preguntamos, lo que pensarían las personas, sin ir más lejos, de los siglos XIV, XV, XVI, XVII, XVIII, XIX, por ejemplo ante la aparición de la imprenta, las nuevas rutas marítimas, el descubrimiento de América, la aparición de la máquina de vapor, la Revolución Industrial, etc.

Ya en la antigua Grecia se quejaban de la conducta de los jóvenes, por lo tanto ni siquiera eso es nuevo.

De ahí que, eso del entorno cambiante, los medios tecnológicos, las guerras, la incertidumbre, e incluso la globalización no es un invento de estos últimos años. En los años 60 Mc Luhan nos hablaba de la Aldea Global, luego apareció la palabra internacionalización, el mundo sin fronteras y ahora hablamos de globalización.

Es cierto que existen mejores y mas medios tecnológicos, comunicaciones, que nos permite conocer lo que ocurre en cualquier parte del mundo al momento, pero ¿qué ocurre con aquellos hechos, que no se dicen por la razón que sea?

¿EXISTEN?

Si partimos de la premisa bastante real, de que aquello que no aparece en TV no existe, ¿qué diferencia hay entre el mundo actual y el de hace cientos de años, o no tantos, cuándo la realidad se ceñía a la vida de la aldea, o a lo sumo del pueblo más cercano?, dónde el rumor, igual que ahora, se convertía en noticia y realidad. Mucho ruido pero ¿es información?, y si la consideráramos como tal, ¿sería buena información?

Otro elemento que aparece con una gran virulencia es el fenómeno de la inmigración y los grandes desplazamientos. Sin embargo, tampoco es nuevo.

La historia de la humanidad está llena de grandes emigraciones y desplazamientos. Sin ir más lejos, según un estudio de Cristianisme i Justicia, entre los años 1750 y 1940, se calcula que un total de 127 millones de personas dejaron su país de origen para emigrar, siendo la mayoría de ellos procedentes de Europa (63%). “La Vanguardia   5 de noviembre de 2003”

¿Ha cambiado algo fundamental?

Por lo tanto, debemos partir de un axioma básico: Nunca ha habido épocas en las que no hubiera incertidumbre, ni cambios, ni conflictos. Sí que es cierto, que parte de los mismos se han ocasionado por partir de algo también falso: LA VERDAD ABSOLUTA.

Y esa verdad absoluta, sobre ideologías, sobre el trabajo para toda la vida, sobre aquello que falsamente se consideraba que todo estaba hecho, retratado en aquél jefe de oficinas de patentes (finales del siglo XIX), que envió su carta de dimisión a su jefe, indicando que debían cerrar la oficina porque todo ya estaba inventado, eso sí que podemos decir que ha desaparecido, porque prácticamente hoy poca gente se lo cree.

Preguntaba, ¿sí había cambiado algo?, Sí, ha cambiado, han cambiado las personas, la sociedad...

Por ello, hablar del comportamiento del directivo ante los problemas actuales, casi me causa rubor, ya que parecería que tendría recetas mágicas, y no es así. Simplemente intentaré trasladar una serie de reflexiones y preguntas formadas por más de treinta y muchos años de experiencia profesional y treinta y tantos académica, a través de los cuáles he ido aprendiendo a dudar, a hacer preguntas, través de los golpes recibidos, intentando madurar y reflexionar sobre el desarrollo profesional.

Si algo ha cambiado, ¿qué ocurre con los directivos de organizaciones empresariales y no empresariales?

En primer lugar, quisiera indicar que uso el término directivo o líder, en su término genérico, es decir que hablo de hombres y mujeres, o lo que es lo mismo hablo de personas, y no de sexos.

En segundo lugar, debemos preguntarnos:





  2.2.  ¿Qué es un directivo?

¿Aquél que gestiona recursos?
¿Aquél que gestiona personas?
¿Aquél que dirige personas?
¿Aquél que lidera una empresa?
¿Aquél que lidera personas?
¿Aquél que canaliza ideas hasta su transformación en riqueza para la sociedad?

Podríamos enzarzarnos en una discusión sobre lo que es y no es un directivo y no acabar nunca.

Y si repasamos la ingente bibliografía que existe sobre Administración de Empresas, nos encontramos con un aluvión de ideas, definiciones, teorías e incluso grandes soluciones, que en la práctica cotidiana poco o nada se parecen en la gran mayoría de los casos.

Como ejemplo, basta ver el cambio realizado (2003) por el Banco Santander de su cuadro directivo, ya que de 160 o 180 directivos, ha pasado a 1600, creo, al ampliar la consideración de directivos en función de sus actividades.
  
UN DIRECTIVO ¿ES UN LÍDER?, ¿DEBE SER UN LÍDER?
  
¿QUÉ ES SER UN LÍDER?
  
Prefiero hablar de personas. De personas que desarrollan su trabajo con otras personas. Y aquí incluyo a aquellas que en miles desarrollan su actividad directiva en cientos de miles de pequeñas y medianas empresas, y no sólo al directivo de la gran empresa o de la multinacional.

Hemos pasado de la administración científica, a la teoría X, Y, Z, a la gestión del capital intelectual, gestión del capital humano, gestión del conocimiento a la gestión de emociones (inteligencia emocional).


2.3.  Hablemos de Cultura

Creo que a pesar de todas las teorías indicadas, sobre todo, aquellas que hacen énfasis en las personas, sigue predominando la CULTURA DE LA EFICACIA, basada en la CULTURA DE LA EXCELENCIA ECONÓMICA EMPRESARIAL como grado máximo de la EFICACIA.

Según el Profesor Rosanas, si por Management o Dirección (actividad del directivo) entendemos en que es aquél “en el que los valores económicos sean lo único a considerar, en el que la eficacia de los resultados prime sobre todo lo demás, no tenemos nada que hacer”

Sin embargo, ¿CUÁL ES NUESTRA REALIDAD ACTUAL?

Siguiendo el pensamiento anterior, la excelencia debería ser emocional, dónde las normas de calidad sean aplicadas a la conducta y a las relaciones personales.

José Antonio Marina (El rompecabezas de la sexualidad) dice: ...los seres humanos no queremos ser elementos triviales de una evolución ciega, no queremos ser cambiables, intercambiables, monetarizables, sustituibles, desechables. Queremos ser reconocidos como intrínsicamente valiosos, dotados de dignidad”

Si esto es así, ¿QUÉ ES SER DIRECTIVO?, ¿CUÁL DEBE SER SU COMPORTAMIENTO?

Pero, hablamos de directivos de empresas, de organizaciones.

¿Qué papel tienen las empresas y las organizaciones en general,   en la sociedad actual?

En los últimos años, se ha oído hablar con asiduidad, de la responsabilidad social de la empresa. De sus valores, de su aportación a la sociedad. Pero, ¿QUÉ O QUIÉN ES ESA SOCIEDAD?

Esa sociedad, somos todos, es decir: clientes, empleados, proveedores, el estado, las organizaciones, la sociedad en su conjunto, lo que en términos “finos” se denominan los stockholders.

Si esto es así, y no hay porqué dudarlo, la empresa sólo sería excelente, cuándo transmite a la sociedad dichos valores, dónde las personas: clientes, empleados, proveedores, etc. se sientan parte de la misma, respetados y dignificados.

Sigue diciendo Marina: “el sentimiento adecuado a la dignidad es el cuidado. Todo lo valioso, lo bueno, lo bello, merece de nosotros esa actitud atenta, respetuosa, que no se contenta con no dañar, sino que quiere promover su existencia. La cultura actual, está promoviendo la trivialización de las relaciones que va unida a la superficialización de las personas. Vivimos de simulacros de sentimientos, más que de los sentimientos”

¿QUÉ DEBE GESTIONAR EL DIRECTIVO ACTUAL?

¿DEBERÍA GESTIONAR EMOCIONES?, Si así fuera, ¿cuáles?

Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario