(EL COMPORTAMIENTO DEL DIRECTIVO ANTE LOS PROBLEMAS
ACTUALES EN EL ENTORNO DE LA EMPRESA)
0. PRÓLOGO
Hace un tiempo, desde una conocida de Escuela de Negocios, se me hizo el
honor y se me puso en el compromiso de realizar la conferencia inaugural del
Curso Académico así como la entrega de los Diplomas a los Graduados del curso
anterior.
Realmente, estos actos me resultan muy comprometidos, por su formalidad y
responsabilidad; siempre he preferido el aula y la reflexión conjunta con mis
alumnos, dónde la realimentación entre todos los asistentes nos obliga a ser
rápidos y moderados en nuestras intervenciones. Además el hecho de estar
quieto, ya sea en una mesa o en un atril, y no poder moverse en el aula, no me
favorece, por decirlo de una forma sutil. El hecho mismo, de preparar una
conferencia, siempre me ha resultado pesado, y, tengo que reconocer que padezco
también un cierto miedo escénico en el momento de elegir y preparar el tema.
En cuanto a la elección, vino en mi ayuda el Director General de la
Escuela, sugiriéndome que tratara algo relacionado con el comportamiento del
directivo, ya que ante un entorno duro y competitivo, creía que no se hablaba
suficientemente de ello. Y así fue, de hecho, prácticamente ese ha sido el
título de la conferencia, aunque he intentado no hablar de ética, como en un
principio se podía llegar a creer.
No han pasado muchos años, sin embargo de una situación de bonanza, dónde
nada parecía tener fin, hemos pasado a una crisis brutal, dónde también parece
no tener fin ni profundidad conocida.
Sin embargo, a raíz de unos debates en LINKEDIN, en un grupo muy dinámico
-PLAN INNOVA-, y en otros grupos, veo que día a día va apareciendo en forma
reiterada, de distinta manera, pero la misma preocupación sobre la dirección de
empresas. A veces, en forma indirecta, como cuándo se habla de utilización de
modelos, o cuándo se habla de las personas como Activos, o cuándo se habla de
poner en marcha un Plan de Cambio… Y, a pesar que tenía enterrada esta
conferencia en un archivo perdido y en unos papeles más perdidos aún, recordé
que por ahí debía estar, y según mi memoria, quizás, aquello que se pronunció
hace un tiempo, podría tener alguna vigencia…
Y aquí estoy, dándole forma a aquella charla más que conferencia, a
aquellas reflexiones personales más que clase magistral…, en un momento
socioeconómico muy, pero muy complicado, y, quizás por eso, el comportamiento
del directivo, debe ser hoy, todavía más riguroso que en los años de bonanza…
1. INTRODUCCIÓN
Por lo tanto, mis comentarios serán realizados desde la experiencia y
la reflexión personal y no desde el cientificismo, trasladando mis propias
preguntas y reflexiones al auditorio.
2. DESARROLLO
2. DESARROLLO
2.1. Entorno
Parece difícil hablar del comportamiento del directivo o de cualquiera
otra persona, cuándo todo es efímero y el futuro se considera obsoleto, cuándo
lo zafio y ordinario parece haberse insertado en nuestras vidas, según lo que
se desprende del quehacer cotidiano, paralizando a una parte de la sociedad, y
llevándola a una concepción generalizada de que TODO VALE, que el fin justifica los medios, y que TODO tiene que ser AQUÍ Y AHORA, ya que la inmediatez se prima por encima de lo duradero
y del largo plazo, parece casi una herejía hablar del comportamiento del
directivo, pues todo lo enumerado es hijo de directivos y líderes de
organizaciones, tanto públicas como privadas. Además dónde la situación
económico-financiera y social, no sólo de nuestro país, sino de todo el mundo
desarrollado, esté dejando paralizada y en la cuneta a parte de la sociedad.
Sin embargo, a pesar de todo eso, que sin duda es una dura realidad,
existe otra realidad, y es la de una sociedad mayoritaria y silenciosa, en la
cuál existen también muchas organizaciones, dónde diariamente PERSONAS silenciosas trabajan para sacarlas
adelante, que generan riqueza y satisfacción con su trabajo diario, sin
aspavientos, sin aparecer en las crónicas rosa de los medios de comunicación, o
como mínimo luchan denodadamente para mantenerlas a flote.
Es muy normal, hacer referencia a los acontecimientos ocurridos en los
últimos tiempos, como el caso del pinchazo de la burbuja bursátil, la crisis de
la nueva economía, los casos de fraude de grandes empresas como Enron, World
Com, las hipotecas basura (subprime), caída de Lethman Brothers, engaño en las
cuentas públicas griegas, etc., etc., dónde la economía financiera ha llevado
al caos a la economía productiva, y que a través de lo que se ha denominado
Contabilidad Creativa, han ocasionado graves perjuicios a sus propias empresas,
a sus accionistas, a sus empleados, a sus proveedores y a la sociedad en
general
Este es el entorno, en el cuál estamos hoy, dónde además tenemos
situaciones graves, tanto políticas, como conflictos, hambre, y de aventuras
enloquecidas de especulación, que no se sabe adónde van, nos ha tocado vivir.
Pero también es un entorno de cambio fulgurante, tanto en los valores sociales,
como en medios tecnológicos, que nos acechan, nos ayudan, nos empujan o
simplemente nos llevan. Es como un viento huracanado que arrasa todo lo que se
pone por delante.
Podríamos pensar, que estamos en la era de incertidumbre, ¡de gran incertidumbre!, dónde han
desaparecido los valores fijos, es decir la certeza de nuestras vidas…
Pero, si asumiéramos esto, así tal cual, creo que nos equivocaríamos,
pues si hacemos un breve repaso de la historia de la humanidad, vemos que rara
vez han existido épocas, en las que no hubiera incertidumbre, conflictos,
cambios, etc. Sin ir más lejos, no hace tantos años que Europa se debatía en
una guerra total y sin cuartel, y España particularmente en una cruenta guerra
civil, y hace casi dos días, volvíamos a tener una guerra en la propia Europa
(ex Yugoeslavia).
Porqué, no nos preguntamos, lo
que pensarían las personas, sin ir más lejos, de los siglos XIV, XV, XVI, XVII,
XVIII, XIX, por ejemplo ante la aparición de la imprenta, las nuevas rutas
marítimas, el descubrimiento de América, la aparición de la máquina de vapor,
la Revolución Industrial, etc.
Ya en la antigua Grecia se quejaban de la conducta de los jóvenes, por
lo tanto ni siquiera eso es nuevo.
De ahí que, eso del entorno cambiante, los medios tecnológicos, las
guerras, la incertidumbre, e incluso la globalización no es un invento de estos
últimos años. En los años 60 Mc Luhan nos hablaba de la Aldea Global, luego
apareció la palabra internacionalización, el mundo sin fronteras y ahora
hablamos de globalización.
Es cierto que existen mejores y mas medios tecnológicos,
comunicaciones, que nos permite conocer lo que ocurre en cualquier parte del
mundo al momento, pero ¿qué ocurre con aquellos hechos, que no se
dicen por la razón que sea?
¿EXISTEN?
Si partimos de la premisa bastante real, de que aquello que no aparece
en TV no existe, ¿qué diferencia hay entre el mundo actual y el de hace cientos de años,
o no tantos, cuándo la realidad se ceñía a la vida de la aldea, o a lo sumo del
pueblo más cercano?, dónde el rumor, igual que ahora, se convertía en
noticia y realidad. Mucho ruido pero ¿es información?, y si la
consideráramos como tal, ¿sería buena información?
Otro elemento que aparece con una gran virulencia es el fenómeno de la
inmigración y los grandes desplazamientos. Sin embargo, tampoco es nuevo.
La historia de la humanidad está llena de grandes emigraciones y
desplazamientos. Sin ir más lejos, según un estudio de Cristianisme i Justicia,
entre los años 1750 y 1940, se calcula que un total de 127 millones de personas
dejaron su país de origen para emigrar, siendo la mayoría de ellos procedentes
de Europa (63%). “La Vanguardia 5 de noviembre
de 2003”
¿Ha cambiado algo fundamental?
Por lo tanto, debemos partir de un axioma básico: Nunca ha habido
épocas en las que no hubiera incertidumbre, ni cambios, ni conflictos. Sí que
es cierto, que parte de los mismos se han ocasionado por partir de algo también
falso: LA VERDAD ABSOLUTA.
Y esa verdad absoluta, sobre ideologías, sobre el trabajo para toda la
vida, sobre aquello que falsamente se consideraba que todo estaba hecho,
retratado en aquél jefe de oficinas de patentes (finales del siglo XIX), que
envió su carta de dimisión a su jefe, indicando que debían cerrar la oficina
porque todo ya estaba inventado, eso sí que podemos decir que ha desaparecido,
porque prácticamente hoy poca gente se lo cree.
Preguntaba, ¿sí había cambiado
algo?, Sí, ha cambiado, han
cambiado las personas, la sociedad...
Por ello, hablar del comportamiento del directivo ante los problemas
actuales, casi me causa rubor, ya que parecería que tendría recetas mágicas, y
no es así. Simplemente intentaré trasladar una serie de reflexiones y preguntas
formadas por más de treinta y muchos años de experiencia profesional y treinta
y tantos académica, a través de los cuáles he ido aprendiendo a dudar, a hacer
preguntas, través de los golpes recibidos, intentando madurar y reflexionar
sobre el desarrollo profesional.
Si algo ha cambiado, ¿qué ocurre con los directivos de
organizaciones empresariales y no empresariales?
En primer lugar, quisiera indicar que uso el término directivo o
líder, en su término genérico, es decir que hablo de hombres y mujeres, o lo
que es lo mismo hablo de personas, y no de sexos.
En segundo lugar, debemos preguntarnos:
2.2. ¿Qué es un directivo?
¿Aquél que gestiona recursos?
¿Aquél que gestiona personas?
¿Aquél que dirige personas?
¿Aquél que lidera una empresa?
¿Aquél que lidera personas?
¿Aquél que canaliza ideas hasta su transformación en riqueza para la
sociedad?
Podríamos enzarzarnos en una discusión sobre lo que es y no es un
directivo y no acabar nunca.
Y si repasamos la ingente bibliografía que existe sobre Administración
de Empresas, nos encontramos con un aluvión de ideas, definiciones, teorías e
incluso grandes soluciones, que en la práctica cotidiana poco o nada se parecen
en la gran mayoría de los casos.
Como ejemplo, basta ver el cambio realizado (2003) por el Banco
Santander de su cuadro directivo, ya que de 160 o 180 directivos, ha pasado a
1600, creo, al ampliar la consideración de directivos en función de sus
actividades.
UN DIRECTIVO ¿ES UN LÍDER?, ¿DEBE SER UN LÍDER?
¿QUÉ ES SER UN LÍDER?
Prefiero hablar de personas. De personas que desarrollan su trabajo
con otras personas. Y aquí incluyo a aquellas que en miles desarrollan su
actividad directiva en cientos de miles de pequeñas y medianas empresas, y no
sólo al directivo de la gran empresa o de la multinacional.
Hemos pasado de la administración científica, a la teoría X, Y, Z, a
la gestión del capital intelectual, gestión del capital humano, gestión del
conocimiento a la gestión de emociones (inteligencia emocional).
2.3. Hablemos de Cultura
Creo que a pesar de todas las teorías indicadas, sobre todo, aquellas
que hacen énfasis en las personas, sigue predominando la CULTURA DE LA EFICACIA, basada en la CULTURA DE LA EXCELENCIA ECONÓMICA EMPRESARIAL como grado máximo de
la EFICACIA.
Según el Profesor Rosanas, si por Management o Dirección (actividad
del directivo) entendemos en que es aquél “en
el que los valores económicos sean lo único a considerar, en el que la eficacia
de los resultados prime sobre todo lo demás, no tenemos nada que hacer”.
Sin embargo, ¿CUÁL ES NUESTRA REALIDAD ACTUAL?
Siguiendo el pensamiento anterior, la excelencia debería ser
emocional, dónde las normas de calidad sean aplicadas a la conducta y a las
relaciones personales.
José Antonio Marina (El rompecabezas de la sexualidad) dice: “...los seres humanos no queremos ser
elementos triviales de una evolución ciega, no queremos ser cambiables,
intercambiables, monetarizables, sustituibles, desechables. Queremos ser
reconocidos como intrínsicamente valiosos, dotados de dignidad”
Si esto es así, ¿QUÉ ES SER DIRECTIVO?, ¿CUÁL DEBE SER
SU COMPORTAMIENTO?
Pero, hablamos de directivos de empresas, de organizaciones.
¿Qué papel tienen las empresas
y las organizaciones en general, en la sociedad actual?
En los últimos años, se ha oído hablar con asiduidad, de la
responsabilidad social de la empresa. De sus valores, de su aportación a la
sociedad. Pero, ¿QUÉ O QUIÉN ES ESA SOCIEDAD?
Esa sociedad, somos todos, es decir: clientes, empleados, proveedores, el estado, las organizaciones, la
sociedad en su conjunto, lo que en términos “finos” se denominan los
stockholders.
Si esto es así, y no hay porqué dudarlo, la empresa sólo sería
excelente, cuándo transmite a la sociedad dichos valores, dónde las personas:
clientes, empleados, proveedores, etc. se sientan parte de la misma, respetados
y dignificados.
Sigue diciendo Marina: “el
sentimiento adecuado a la dignidad es el cuidado. Todo lo valioso, lo bueno, lo
bello, merece de nosotros esa actitud atenta, respetuosa, que no se contenta
con no dañar, sino que quiere promover su existencia. La cultura actual, está
promoviendo la trivialización de las relaciones que va unida a la
superficialización de las personas. Vivimos de simulacros de sentimientos, más
que de los sentimientos”
¿QUÉ DEBE GESTIONAR EL DIRECTIVO ACTUAL?
¿DEBERÍA GESTIONAR EMOCIONES?, Si así fuera, ¿cuáles?
Continuará...
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