Hoy, hoy es un día especial en mi vida… si haber cumplido un año más, se puede considerar un día especial en la vida de uno… Debería estar haciendo lo que se acostumbra en un día así, al uso habitual y normal… tomando el sol, y despreocupado de lo que suceda a mi alrededor…
Disfrutar de la vista del mar desde mi terraza, siguiendo la dirección de mi mirada, o girándola hacia mi derecha, de la montaña salpicada de bosque y casas o casas y bosque…
De la música que suena por detrás de mis pensamientos, que me llevan a cientos de lugares al unísono, y me mantienen revolucionado… que me llevan a varias personas al unísono que desearía tener a mi lado, y, compartir con ellas, el sol, la vista, la música, los pensamientos… pero, están lejos… curiosamente todas las personas que me importan y, supongo, les importo algo, están lejos, a cientos y a miles de kilómetros…
¿Debería estar triste por ello o quizás melancólico? Posiblemente sí, ¿posiblemente un poco? La verdad es que no importa mucho, porque si no están o no estamos juntos, es porqué no podemos o porque no sabemos, de ahí que no vale la pena la tristeza ni la melancolía y los esfuerzos perdidos en ellas; prefiero dedicar esos esfuerzos a otras cuestiones más positivas o simplemente, a preparar y ver la forma de encontrarnos próximamente.
Decía, que debería ser un día especial, y como tal, dejar de pensar en los asuntos cotidianos… también debería quizás, dejar esos asuntos cotidianos, sobre todo después de alguna acusación sobre mis comentarios, volcados en este cuaderno personal… Se me ha acusado de ser negativo y crítico con todo lo que me rodea… y de no saber ver las cosas positivas.
Lógicamente acepto las críticas, aunque no las comparta. La libertad se basa precisamente en eso: en opinar y respetar la opinión de los demás.
Pero, la libertad individual, la del ciudadano, la de la persona, se fundamenta en la crítica hacia todo aquello que pueda condicionar o condiciona nuestra libertad, tratando que las palabras se conviertan en una voz discordante, a través de preguntas y respuestas, que lleven a aquellos que a través de sus puestos en diversas organizaciones, condicionan nuestra libertad personal, profesional, nuestra libertad como ciudadanos teóricamente libres…
Las críticas pueden ser malas, no fundamentadas, vulgares, erróneas a la vista del criticado o de los demás, irrespetuosas, insultantes, delictivas incluso… Cada una, debe ser evaluada de distinta forma, por aquellos que las lean y a los que van dirigidas…
No creo haber vertido opiniones no fundamentadas, insultantes e irrespetuosas, ni incluso erróneas, y menos aún delictivas… Me habré equivocado en mis apreciaciones, seguro que para muchos ha sido así, sobre todo para todos aquellos que habiendo leído este cuaderno, se hayan sentido tocados, aún sin haberse dirigido específicamente a ellos, salvo al poder como herramienta utilizada al servicio de unos pocos, cuándo el poder debe ser utilizado para el bienestar de todos, cuando hablamos de un sistema democrático, dónde los ciudadanos debemos ser el desvelo de ese poder, que nos garantice, precisamente lo fundamental: ¡la libertad!, que es lo mismo que decir CIUDADANO, no súbdito, ni otra acepción, simplemente CIUDADANO. La libertad del que opina y del que critica a éste... ¡la de todos!
Por eso, hoy, es un día más, en la vida de uno y en la vida de la humanidad… y Elvis suena de fondo, y por un momento me distrae “love me tender” o “it’s now or never”, o cualquier otro, pero en sí, me ayudan a deshilvanar aún más mis pensamientos…
Mis pensamientos vuelan hacia la preocupación de lo que significa en estos momentos ser ciudadano… Todo lo que acontece en el mundo, me hace pensar que estamos perdiendo el sentido de las palabras, de los conceptos vitales que, como personas libres nos hemos dado, después de siglos de lucha para llegar disfrutar de ciertos derechos como personas, en igualdad… y libertad…
A veces tengo la sensación como persona, pero también como sociedad,ser como esas moscas que se ven atrapadas en una telaraña… Cuánto más se mueve, más atrapada está… hasta que al final llega la araña y se la zampa…
Busco respuestas y solo encuentro preguntas; y a pesar, que creo esencialmente en el mundo de las preguntas como medio para hallar las respuestas, observo, preocupado a ratos, temeroso en otros, indignado en muchos, casi deprimido en otros, que aquellos que deberían formularse preguntas para hallar las respuestas adecuadas, no sólo no se hacen preguntas, sino que tampoco escuchan ni las preguntas de los demás ni sus opiniones…
Las preguntas nos hacen, nos obligan a pensar, a reflexionar… y, a tratar de buscar respuestas, o nuevas preguntas que nos lleven a las respuestas…
Busco respuestas, y sigo encontrando preguntas…
Que aquellos que durante años, nos han gobernado, dirigido, utilizado, ahora están sin respuestas, pero también sin preguntas… y, eso es grave y preocupante… porque aquél que no tiene preguntas, significa que no reflexiona, no piensa, no razona y actúa en función del momento, improvisa, actúa por impulso… y, ¡así nos va!
En todo esto y otras cosas se ocupan mis pensamientos, y, de nuevo aparecen preguntas, algunas son reiterativas, otras surgen a la luz de lo que acontece cada día…
Algunas de ellas, son las que con más fuerza, martillean mi mente:
¿Tenemos las instituciones adecuadas de un sistema democrático?
¿Funcionan y han funcionado nuestras instituciones?
¿Nuestra administración pública es eficiente en todos sus estamentos y niveles?
¿Las medidas que nos dicen se deben tomar, son las adecuadas, únicas e imprescindibles que se podrían / deberían tomar?
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