Busco respuestas y solo encuentro preguntas; y a pesar, que creo esencialmente en el mundo de las preguntas como medio para hallar las respuestas, observo, preocupado a ratos, temeroso en otros, indignado en muchos, casi deprimido en otros, que aquellos que deberían formularse preguntas para hallar las respuestas adecuadas, no sólo no se hacen preguntas, sino que tampoco escuchan ni las preguntas de los demás ni sus opiniones…
Las preguntas nos hacen, nos obligan a pensar, a reflexionar… y, a tratar de buscar respuestas, o nuevas preguntas que nos lleven a las respuestas…
Busco respuestas, y sigo encontrando preguntas…
Que aquellos que durante años, nos han gobernado, dirigido, utilizado, ahora están sin respuestas, pero también sin preguntas… y, eso es grave y preocupante… porque aquél que no tiene preguntas, significa que no reflexiona, no piensa, no razona y actúa en función del momento, improvisa, actúa por impulso… y, ¡así nos va!
En todo esto y otras cosas se ocupan mis pensamientos, y, de nuevo aparecen preguntas, algunas son reiterativas, otras surgen a la luz de lo que acontece cada día…
Algunas de ellas, son las que con más fuerza, martillean mi mente:
¿Tenemos las instituciones adecuadas de un sistema democrático?
¿Funcionan y han funcionado nuestras instituciones?
¿Nuestra administración pública es eficiente en todos sus estamentos y niveles?
¿Las medidas que nos dicen se deben tomar, son las adecuadas, únicas e imprescindibles que se podrían / deberían tomar?
Cuándo me refiero a nuestras instituciones, administraciones, no me refiero solo a las españolas, en sus distintos niveles (Estado, Autonomías, Provincias, Municipios), sino a Europa, y, a partir de ahí se podría extrapolar al resto del mundo; considerando, claro está, que a pesar de todo, Europa sigue siendo (por el momento) una isla, junto con algún otro país (Canadá, por ejemplo), una isla en un mundo confuso, complicado, desigual, y, en gran parte antidemocrático y en otra no democrático…
Pero, comenzaré por ceñirme a España de momento… Vemos como han reaccionado las distintas instituciones del país, ante hechos como los de la crisis, los de corrupción y políticos, en los últimos años. Cierto es, que cuándo todo va bien, pocos son los que se detienen en el funcionamiento del sistema, ya que es bueno aquél viejo refrán: “ande o no ande, lo que importa es que el burro sea grande”
Pero, cuándo las vacas son flacas, hasta la última brizna solitaria y perdida en el medio del campo, es buena para alimentarse.
Tenemos un parlamento, compuesto por dos cámaras: diputados y senadores. Un poder ejecutivo nacional (presidente, vicepresidentes, ministros, secretarios, subsecretarios, directores generales, subdirectores generales, asesores de ministros, de secretarios, de… de los asesores, delegados del gobierno en cada comunidad autónoma, subdelegados en cada provincia, etc.), un poder judicial (parcialmente descentralizado), un tribunal constitucional, un defensor del pueblo nacional, un tribunal de cuentas… Partidos políticos (nacionales, autonómicos y locales), organizaciones sindicales (nacionales y autonómicas), organizaciones empresariales (nacionales y autonómicas), empresas y organismos públicos nacionales…, funcionarios y personal contratado.
Tenemos 17 parlamentos autonómicos (cámara única, por suerte), 17 gobiernos autonómicos (vicepresidentes, consejeros, secretarios, subsecretarios, directores generales, subdirectores generales, asesores de… todo, delegados del gobierno autónomo en cada provincia y, lógicamente un representante en la capital del Reino…) , 17 defensores del pueblo, Tribunales superiores de justicia de comunidades autónomas (en todas aquellas que tienen competencias de justicia), cientos de organismos y empresas públicas en cada autonomía, representaciones y oficinas de esas comunidades en el exterior, algunas, casi como “embajadas”, tribunales de cuentas autonómicos…, funcionarios y personal contratado.
Tenemos 54 provincias (creo recordar que, ese es el número, una más o menos, no va a cambiar el panorama), cada una “gobernada” por su diputación, formada por alcaldes y concejales de la provincia, en función de los votos obtenidos por su partido en la misma…, empresas y organismos provinciales, funcionarios y personal contratado.
Tenemos consejos comarcales, formados por municipios de una misma comarca, y cuyos representantes también son esos alcaldes y concejales, ahora de la comarca…, empresas y organismos comarcales, además de los funcionarios y personal contratado.
Tenemos más de 8.000 municipios (8.115 parece ser), con sus alcaldes, concejales, asesores, empresas y organismos municipales, secretario, técnicos, funcionarios…, personal contratado.
Conviven millones de personas en la estructura general del Estado, miles de ellas elegidas por sufragio universal, miles elegidas a dedo, por ser personal y/o asesores de confianza y millones a través de oposiciones y carreras profesionales. No incluyo aquí, a personal sanitario, seguridad y fuerzas armadas…
Sobre el papel, nos hemos dado una superestructura, que debería velar por el fiel cumplimiento de la ley, y así evitar, abusos de poder, corrupción, y convertir a la administración general del estado en todos sus niveles, en un fin en sí mismo, y, conservando el espíritu de velar, como medio que es, que los recursos del estado, así como las leyes y el objetivo constitucional se cumplieran…
Bien, ¿lo han hecho?
Trataré de explicarlo, a través de un hecho real, acaecido con unos insectos, tan peculiares, como son las polillas, concretamente las de los alimentos, que, sinceramente, y a pesar de haber nacido en el campo, ignoraba que existían hasta no hace mucho tiempo…
Resulta que, un buen día, descubrí en mi despacho, a un bichejo volador revoloteando… Me deshice rápidamente del mismo, y, no le día mayor importancia, pensando que habría entrado, por haber dejado alguna ventana abierta…
Otro día, veo de nuevo a los animalitos, pero eran más… sobre todo, estaban en la cocina…, realizo la misma operación, con más ahínco, pero seguía sin saber que eran, ni dónde venían…
Así fue pasando el tiempo, y me seguía encontrando en la misma tesitura… Se lo comento a la persona que se ocupa de la limpieza, para que limpie a fondo, sobre todo en la cocina, que abra todo, etc., y así lo hace.
Por razones profesionales, me ausenté durante días, y al volver, me encuentro con la misma historia, agravada… ahora sí, me dedico a mirar por todos los sitios, me informo al respecto, ya sabía hacía rato que eran polillas, pero no sabía que eran de los alimentos… en principio, lo achacaba a todos los papeles, profesionales y académicos, que guardo en la cocina… Ponemos productos especiales para los “animalitos”, y, ya comenzaba a estar nervioso, porque además no me gustan los insectos… Las trampas dan resultado y caen muchos… pero seguían apareciendo.
Decido cortar por lo sano, y el fin de semana, me dedico a sacar papeles y todo lo que allí tenía, contando con valiosa ayuda, limpiamos todo de arriba abajo, con legía incluso, revisamos cada papel, cada expediente…, insecticida, legía… y así hasta el final… Lo revisamos todo, pero no encontramos “la fuente”…, hasta que de pronto, por casualidad, reparo en una bolsa de nueces que siempre tengo a mi alcance, porque me gustan y además porque son aconsejables para el colesterol…, Y, ahí, ¡ahí estaba! ¡La fuente!, el origen de los “bichejos”, ¡UNA BOLSA CON UNAS CUÁNTAS NUECES ERA EL ORIGEN DE TODO AQUELLO!
Ya me había planteado llamar a una empresa para que me solucionara el problema, es decir, estaba pensando en la solución radical, en llamar al exterminado de plagas…al exterminador, porque me veía incapaz encontrar una solución definitiva…
Sin embargo, la cuestión no ha acabado ahí… sí, que en el despacho solucioné el problema, pero, no sé cómo, parece ser que he traído alguna a mi vivienda…, dónde también tenía nueces…; tenía, porque, lógicamente me deshice de ellas al instante… y, sin embargo, a pesar que no hay alimentos de ningún tipo, que puedan constituir su “fuente”, ha costado mucho más erradicarlas…
¿Por qué he dejado que un pequeñísimo problema, se convirtiera, casi en una plaga de polillas?
¡Por no haberle prestado atención! No le presté atención, a pesar de disponer de todos los medios para erradicar el foco en el primer momento, dejé que se multiplicara y se generara a sí mismo en forma exponencial. La persona, que se supone, se ocupa de la limpieza, tampoco se ocupó, porqué tampoco le prestó la debida atención y, diagnosticó en forma apresurada, para sacarse el tema de encima…
¿Qué tuvo que ocurrir para que realmente me centrara en la causa y no en la consecuencia?
Simplemente, cuando comencé a vislumbrar que, o le ponía remedio, o las malditas polillas me devorarían algún día a mi… No se me ocurrió quemar los papeles… se me ocurrió analizar cada uno de ellos, uno a uno, y cada elemento que había en esa cocina… ¡así descubrí las nueces!, de otra manera, hubiera quemado los papeles, y, hubiera seguido con los bichejos aleteando alrededor mío, y me hubiera llegado a convertir, posiblemente, en el señor de las polillas alimentarias…
Pues bien, eso es lo que le ha sucedido a nuestras instituciones… Tenemos las adecuadas y más… pero no funcionan bien; están sobredimensionadas, están duplicadas, y nadie se ocupa de la causa del problema… todos se “ocupan” de las consecuencias, pero la causa no se busca…
Nuestras instituciones no funcionan bien, y, ahora que estamos en una situación financiera y económica muy complicada, como país, como continente y como mundo, no vamos a la raíz del problema, a la causa… Se hacen diagnósticos apresurados, porque hay que tener alguno… y así, el problema pasa a otro, y a otro, y a otro, así hasta llegar a los ciudadanos… luego se toman medidas vergonzosas, como las tomadas por el gobierno de la Generalitat de Catalunya, con las rentas de subsistencia, que en aras de corregir el fraude, directamente las pretenden eliminar, pero por el momento las bloquean, y a los más necesitados que se busquen la vida…
¿Hay o ha habido fraude? Posiblemente sí, pero si lo ha habido o si lo hay, el problema no es el fraude en sí mismo, sino el mal funcionamiento de las instituciones, es decir, de los recursos costosísimos que se han dotado para ello, y que NO FUNCIONAN…, sin embargo, esos recursos tienen un alto coste, y representan un alto gasto para el gobierno…
Casos como el Palau de la Música, dónde estaban y están presentes en su patronato, TODAS las estancias del Estado (Gobierno, Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona), y además se supone que, además de auditorías privadas, debía estar controlado por la Sindicatura de Cuentas de Catalunya, han pasado desapercibidos y, dos delincuentes, al frente, con la connivencia de alguna otra persona, roban, defraudan, estafan, lo que sea, se supone que más de 34 millones de euros… ¿Es que nadie vio nada en todo ese tiempo?
¿Dónde estaban las instituciones que debían velar por los intereses públicos?
Lo mismo podríamos decir del caso de Santa Coloma, dónde se ha estado defraudando y delinquiendo contra los intereses públicos, durante años, a través de ayuntamiento, empresas municipales, etc.
Casos como los de Valencia, Baleares, Andalucía, etc., etc. Son ejemplos de cada día, del fracaso rotundo de las instituciones que en teoría nos hemos dado, para garantizar el buen uso de los recursos públicos y de la libertad de los ciudadanos…
Ya escribí en este cuaderno, así como en otros artículos, y he comentado en mis clases, aquello que la burocracia significa para mí, así como el costo enorme, económico pero también social, que significa toda la estructura del estado y el peso para el ciudadano, ciudadano, al cual además se maltrata en muchas de estas instituciones…
Cuándo algo funciona mal, se arregla mediante un libro blanco o una comisión, pero la solución, la ejecución no la realiza nadie nunca… ¿Todo tiene que cambiar para que nada cambie?
Otro ejemplo: En Castilla-La Mancha, se ha producido una huelga de farmacias estos días pasados, por la sencilla razón, que la administración autonómica, no les paga las recetas expedidas desde el mes de mayo, cuándo lo tiene que hacer cada mes…
¿Cuál es la respuesta del nuevo gobierno de la región? La respuesta es kafkiana… No se les ha ocurrido reunirse, antes y después de la huelga y tratar de solucionar un problema, que la propia Junta de la Comunidad ha creado, NO, eso sería demasiado fácil… La solución es ¡multar a las farmacias que han cerrado!
¡Manda huevos Sra. De Cospedal! ¡Eso sí son soluciones!
No funcionan las instituciones, ni tenemos las instituciones adecuadas…
¡Como van funcionar con ejemplos como estos!
El Consejero de Sanidad de la Junta, dice que no paga, porque no tiene dinero… típico de los morosos, ¡ah, yo no pago, porque no tengo dinero!
En este caso, además le echa la culpa al gobierno anterior; y sí, el gobierno anterior se habrá gastado el presupuesto del año en 5 meses, y, ¿Qué culpa tienen los proveedores de la Comunidad de Castilla – La Mancha?
Acaso, ¿la presidenta, consejeros, secretarios, directores generales, funcionarios, asesores, etc. no han cobrado los meses desde que han sido nombrados? ¿Han dejado de utilizar sus coches oficiales, sus chóferes, sus tarjetas de crédito desde que están en el cargo?
Acaso, ¿se han rebajado los sueldos y han recortado los gastos y dispendios en aquellas partidas que no son prioritarias, para atender a aquellas que sí lo son, como los medicamentos de los ciudadanos que tienen derecho a los mismos?
Mis preguntas se responden con una sola palabra: ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO!
Las instituciones (recursos) sobrecargadas no han funcionado, y por lo tanto han dejado que proliferara la plaga de polillas dentro y fuera de las mismas.
Esas polillas ahora están en todas partes, y, en lugar de buscar el foco, la fuente, el origen, las estamos queriendo eliminar a cañonazos… cañonazos que en vez de matar a las polillas, matan a los ciudadanos que menos tenían / tienen que ver con el problema…
El nido, la fuente, el origen, el foco, está en las propias instituciones…
Tal como ya he dejado escrito en otras oportunidades, hace años que había que haber replanteado la Administración del Estado; posiblemente ahora, habrá que replantear la propia estructura del Estado.
Hay que disponer de una estructura del Estado más horizontal, más cercana a los ciudadanos, tal como se pretendía hacer con las comunidades autónomas, pero que han constituido un fracaso, y sonoro, porque han querido copiar la propia estructura del estado… El presidente de una comunidad autónoma no es equivalente al presidente del gobierno, ni un consejero lo es a un ministro, por mucho que les pese a muchos de ellos…
Son ciudadanos elegidos para administrar los recursos de una comunidad, de una región o de una nacionalidad o “nación” como pretenden algunos, ¡administradores!, por lo tanto, deben reducir sus estructuras y adecuarlas a lo que son y al fin que debe perseguir su organización (su comunidad).
Lo mismo pasa en los ayuntamientos y en todos los demás… Departamentos de protocolo, de prensa, de relaciones públicas, en todas las consejerías, en los municipios, etc., son ejemplos de todo esto, pero son solo la punta del iceberg…
En el siglo XXI, con la tecnología existente, el Estado no puede tener estructuras más parecidas al XIX, que al XXI. Por ello, creo que a mi humilde entender habría que comenzar por suprimir organismos, y hacer que los restantes funcionen perfectamente, y con ello, no sólo se reducirá el déficit público, sin afectar al ciudadano tal como se está haciendo, sino que debería convertirse en un beneficio directo al ciudadano, agilizando sus trámites y dando respuestas ágiles y no costosas.
1.
1. Reforma de la Constitución: eliminación del Senado, ya que como cámara territorial no ha funcionado nunca, y ha sido y es el cementerio de los elefantes. Como cámara territorial, podría funcionar, una Asamblea o Junta de Presidentes de Comunidades, con 3 ó 4 reuniones anuales. Sin costo alguno, porque ya cobran (y, ¡como cobran! Como tales)
2. Reforma constitucional, incorporando el máximo de nivel de gasto de todas las instituciones del Estado. Trasladar esa reforma a todos los estados de la Unión Europea.
3. Delimitación clara de competencias entre el tribunal constitucional y el tribunal supremo, eliminando así, la posibilidad que el constitucional actúe como un tribunal ajeno a sus funciones, y termine enmendando al supremo. Ganaríamos tiempo, dinero y nos ahorraríamos problemas y disgustos, pero sobre todo eficiencia.
4. Supresión de las delegaciones del gobierno y subdelegaciones en comunidades autónomas y provincias.
5. Unificación de comunidades autónomas o en su defecto, su conversión en meros organismos descentralizados a efectos administrativos. No se pueden sostener 17 parlamentos, con sus parlamentarios, asesores, ujieres, administrativos, chóferes, coches, dietas, etc., etc.
6. Reorganización total de la administración de justicia. Se habla insistentemente en el “copago”, es decir, en el pago (ese palabro del copago es desternillante), de tasas para sostener los costes. Lo que tiene que hacer esta administración, como otras muchas, es ser eficiente, y luego en todo caso, hablamos de hacernos pagar a los ciudadanos… Las polillas, de nuevo las polillas… ¡no dejemos que sigan anidando!
7. Supresión de consejerías, vice consejerías, secretarias y subsecretarías en todas las comunidades autónomas, fijando por ley, el máximo de funcionarios y estructura que deben tener las comunidades en función del número de habitantes y superficie de su territorio. Establecimiento de control de los gastos en forma rigurosa. Eliminación de las delegaciones de los gobiernos autónomos en las provincias de sus comunidades.
8. Supresión de las diputaciones, como organismo de cualquier naturaleza: político, económico, etc.
9. Supresión de las veguerías, en el caso de Catalunya, existentes en términos legales, pero no puestas en funcionamiento, por ser anacrónicas y la creación de un nivel de administración innecesario y, en muchos casos, incluso no deseado por las comarcas, pero sobre todo por los ciudadanos de las provincias, que ante todo, se consideran más vinculados a la organización política de la provincia, que a una organización del pasado.
10. Modificación radical de los Consejos Comarcales, los cuáles deberían asumir competencias de los ayuntamientos, para gestionar administrativamente en forma más eficientes, los recursos municipales. Lógicamente lo/as alcaldes/as, concejales que representen al municipio, no deben cobrar, ya que cobran de sus ayuntamientos, o, en todo caso, repartir el gasto entre las dos instituciones en función de la dedicación que tuvieran en cada institución.
11. Reorganización y supresión de cientos de municipios en el país, agrupándolos, pasando gran parte de sus tareas administrativas al Consejo Comarcal, delimitando competencias claramente por ley, y no permitiendo que se asuman, como se ha hecho hasta la fecha, porque políticamente era rentable, aunque hayan llevado a muchos ayuntamientos a un endeudamiento salvaje. Ventanilla única para el ciudadano en cada ayuntamiento, para facilitar los trámites y todos los actos administrativos que los ciudadanos debemos hacer con la administración. Fijar por ley, el techo de sueldos de alcaldes y concejales, en función de ciudadanos administrados. Fijar por ley, un techo de competencias para los municipios. Fijar por ley, un marco de relaciones laborales para los funcionarios de los ayuntamientos, evitando privilegios insultantes como existen en muchos de ellos.
12. Desarrollar unas normativas fáciles y muy claras de la administración pública, en función de su marco de actuación, que primen la atención al ciudadano y la eficiencia.
13. Suprimir miles de normas, existentes en todas las administraciones, que lo único que constituyen son trabas para el desarrollo personal, profesional y económico de las personas.
14. Suprimir burocracia en todas las administraciones, en todas ellas. No es justificable, que en un centro sanitario se le dedique más tiempo a la burocracia administrativa que a la atención médica. Además de ser una locura total, es una falta de eficiencia en los recursos existentes, que lo único que genera es frustración en el paciente y en el buen profesional médico. Como éste ejemplo, hay a miles cada día… Producen gasto e insatisfacción, el binomio perfecto que define la INEFICIENCIA.
15. Funcionamiento real de la competencia que tiene el estado de Alta inspección sobre las comunidades y otras instituciones.
16. Suprimir el “puesto en propiedad” de los funcionarios, pasando a ser empleados del estado contratados en condiciones similares a toda organización privada, en todo caso, con un contrato especialmente definido para los cuerpos del estado, con las definiciones claras de las carreras profesionales en la administración del estado.
17. Dotar adecuadamente, pero también exigir responsabilidades, a aquellos organismos de control, como el Tribunal de Cuentas, Sindicaturas, etc. Para que su funcionamiento esté basado en el mismo criterio que deben exigir a los controlados: ¡EFICIENCIA y EXCELENCIA! Y, esa eficiencia y excelencia, medida en el tiempo que tardan en realizar su trabajo. Toda función realizada fuera de su tiempo normal, no es eficiente, y, por lo tanto es inútil…
18. Supresión de todas las ayudas económicas a sindicatos, partidos políticos, organizaciones empresariales, iglesias y religiones de cualquier confesión…películas que nunca se estrenan, libros que nunca se publican, etc.
19. Potenciación de la educación pública, con rango de autoridad a los profesores y una legislación sobre la educación, que recoja los principios básicos de la excelencia, que potencie al profesorado con vocación; con igualdad de oportunidades para todos los alumnos, sean ricos, pobres, blancos, negros, amarillos… cristianos, laicos, ateos, musulmanes, judíos, evangelistas, animistas, budistas o lo que sean… IGUALDAD DE OPORTUNIDADES, NO IGUALITARISMO, NO LA IGUALACIÓN POR ABAJO… primando el esfuerzo y el trabajo… y la supresión de la burocracia en la educación y la justificación de buenas intenciones y de progresía que ha hecho de la educación, una fábrica de analfabetos funcionales…
20. Potenciación de la sanidad pública y suprimir toda la burocracia hospitalaria y de todos los centros de salud; así como de los organismos que dicen gestionarla y lo que hacen es embrollarla y ampliar sus gastos.
21. Potenciación de la Investigación y su aplicación, enlazándola con la educación, en aras de la Excelencia en todo lo que se realice. ¡Buenos ciudadanos y buenos profesionales!, hagan lo que hagan…
22. CREER EN LOS CIUDADANOS Y TRABAJAR PARA ASEGURAR SU LIBERTAD Y BIENESTAR… EL ESTADO ESTÁ AL SERVICIO DE LAS PERSONAS, NO LAS PERSONAS AL SERVICIO DEL ESTADO, COMO SE HA PRETENDIDO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS… (VOCACIÓN DE SERVICIO, SERVICIO, SERVICIO… A LOS CIUDADANOS)
No es la primera vez que hablo de la reformulación o replanteamiento de la administración pública, aunque quizás sí lo es con una formulación tan drástica, pero, volviendo a mi anécdota de las polillas, resulta que las polillas están dentro de casa (el país), y se han multiplicado, y a pesar de los recursos (instituciones) no hemos sido capaces de exterminarlas, por lo tanto, o utilizamos en forma eficiente esos recursos, o habrá que llamar al exterminador, y, eso, seguro que no nos gustará nada…, pero nada, de nada, porque entre otras pérdidas, está en juego la libertad… ¡nuestra libertad!
Así que es mejor, reformular el estado y la administración prontamente, antes que lo hagan otros…, y, tenemos que tener cuidado, porque alguno de esos recursos con los que contamos, en el fondo, no son más que polillas disfrazadas…
¡Se acabó la fiesta! Todos la hemos aprovechado o no, en función de nuestra visión de la vida, de la ética y del país… Ahora toca replantearnos la vida de otra forma, la personal, la profesional, la ciudadana y la del país…
Se imaginan seguir así, tendremos un aumento del I.V.A., ¿qué les parece un 21 o un23% para alimentar un monstruo que nos devora?, las tasas, los tributos… comenzaremos a pagar por servicios que usemos y que no usemos… la sanidad, la justicia, y cuándo llamemos a la guardia urbana, hasta son capaces de cobrarnos el desplazamiento, como si fueran fontaneros…
Tal como decía antes, o lo arreglamos nosotros o nos lo arreglan… y, no quisiera un exterminador en mi casa… ¿Tú qué opinas?
13 agosto de 2011
Postdata: No es cuestión de uno u otro partido político… Es hora que se pongan las pilas todos… y, tal como indicaba anteriormente, mejor que lo hagan ellos que se lo hagan… Si lo hacen ellos, será una reforma… si se lo hacen otros, puede ser una intervención o… ¡una revolución!, y tal como decía un insigne periodista catalán no hace mucho (Antoni Puigverd), ¡sin sangre, no hay revolución!
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