16 de septiembre de 2018

MORIR, ¿es la cuestión?


¿Morir?, ¡No! ¡Sufrir es la cuestión!
Todo tiene un principio y un final, comenzando por la propia vida…Sabemos, aunque muchas personas parecen no querer saber, que en algún momento moriremos.

¡Somos finitos y endebles! Lógicamente que nadie quiere morir, y menos en pleno desarrollo de la vida… Pero, deberíamos prepararnos para ese día. Como seres humanos, y, por lo tanto, con un alto grado de idiotez y de irracionalidad, nos creemos inmortales, y como en otros órdenes de la vida, ni aprendemos ni nos preparamos para la muerte… Y, para ello, no hace falta hacer un doctorado, ya que como todo, es cuestión de actitud y 5 minutos de racionalizada emoción…

En mi caso, nunca le temí, quizás porque desde pequeño me ha rodeado o porque en mi irracionalidad soy bastante racionalidad…

El hecho es que, a medida que se van acumulando años en nuestras espaldas, y por ende, está más cercana, toda posible duda ha ido desapareciendo… Y así, la cuestión es, que vivir no es respirar y transitar por este mundo, sino como se vive y se recorre el camino, por lo tanto, erramos el tiro, ya que el objetivo es vivir, no morir, pues morir es la única certeza de nuestra vida, pero no se agota en el morir, sino como se muere… como se llega al final…

Decía que no le temía a morir, pero sí me preocupa y atemoriza sufrir… porque vivir más tiempo con sufrimiento o mermado de facultades físicas y/o mentales, no es vivir, y por ello no merece la pena transitar por ese camino, un camino lleno de dolor, sufrimiento y esfuerzos de uno y para aquellos que nos rodean.
He visto por dentro una residencia para ancianos, dónde la atención y el cuidado es muy alto, y cuyas dependencias más a un hotel de 4 estrellas que al tan mentado “geriátrico”.

Veo a muchos de las personas residentes, con Alzheimer, dificultades para caminar, sillas de ruedas, andadores… solitarios, callados, tristes… dónde un grupo de jóvenes intentan distraerlos, divertirles, leyéndoles, explicando las noticias, jugando al bingo, a las cartas… canciones, incluso excursiones…
Me he pasado horas en la sala común, dónde se desarrollan parte de las actividades mencionadas, y he observado que todos ellos, siendo muy diferentes entre sí, por condición física y mental, decía que todos ellos tienen algo en común: ¡su mirada!

Una mirada triste, alicaída, que muestra su falta de ilusión, su falta de esperanza… Incluso cuando están con las personas que le visitan, amigos, familiares, esa mirada apenas cambia…

A pesar de ser un grupo importante, compartiendo o no habitación con otra persona, el otro sufrimiento, el otro “factor” del tránsito en su última etapa del camino, aún más duro que otros es la SOLEDAD.

Están en compañía, pero están solos, respiran, comen, orinan, defecan, pero ya han comenzado a morir. Están solos, y no son libres… están sujetos a normas, a horarios con gente que no conocen ni reconocen como su gente, aunque mentalmente estén perfectamente.

El problema no es morir, el verdadero problema es el sufrir… solos siempre aunque estén acompañados. Solos y atados a normas que no son las suyas, a un espacio que no es el suyo, a unas personas que no son las suyas…
La cuestión no es morir, ¡sino como se llega a la muerte!, y parafraseando a Bill Clinton, ¡Es el sufrimiento estúpido, es el sufrimiento!

¿No hay mejores formas de recorrer el último tramo del camino? A nuestros gobernantes que tanto se desgañitan y esfuerzan en cuestiones inútiles, hay que exigirles, la aportación de soluciones para recorrer el último camino con normalidad y en libertad… Pero, como siempre, están muy ocupados en gritarse unos a otros, y no escuchan a los ciudadanos…

La cuestión no es morir, ya que moriremos todos, la cuestión es vivir bien y morir bien… ¡Esa es la cuestión!


La Coruña, 10 de marzo de 2018Hospital de la Coruña


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