Ruido, ruido y más ruido… Todo es ruido en el mundo de
la política y en el de los medios de comunicación… Todo es ruido en la calle y
en parte de esta sociedad líquida y despistada…
Ruido, ruido, ¡Cuánto más mejor!, así se cubren las
miserias de la realidad… así tapamos los problemas verdaderos de los
ciudadanos, a los que deberían servir.
Ruido y más ruido, así los incautos, los de buena fe,
y los no pensantes, dirigen sus miradas y sus voces airadas, tele dirigidas,
hacia el ruido… Cada día, hay nuevos estruendos, cada día determinados medios
(la mayoría) diseñan su realidad virtual, y cada día los políticos, aliados
expresa o tácitamente con aquellos, se vuelven hacia el ruido… o a la inversa,
ya que se retroalimentan en forma incesante…
Masters, trabajos de master, tesis doctorales,
tribunales académicos, exhumación de momias… raperos que amenazan de muerte y que salen huyendo, agresiones, fracturas sociales, además de los ismos constantes,
populismos, independentismos irredentos, neofascismos y comunismos trasnochados
buscan pescar en el río revuelto, y agitan las olas para que solo se oiga el
ruido… el barullo…
La tele basura no está en el mundo de los fantoches
famosillos o aspirantes a su minuto de gloria, aun a costa de perder el respeto
hacia sí mismos…
Mientras tanto, las voces del silencio claman a gritos
que nadie escucha, que todos nos
centremos en lo importante… Son gritos silenciosos…
Cuantos miles de horas perdidas en divagues y
semántica, tirando y recibiendo mierda a diestra y siniestra, pero sin
soluciones…
Medias verdades, mentiras a medias, mentiras totales, todo
va a parar al lodazal, que se alimenta cada minuto de la vida de nuestra
sociedad…
¿Cuánto tiempo derrochado por cientos, por miles de
personas, que se podrían haber dedicado a mejorar nuestra sociedad, a las
personas… para las que trabajan todos estos fantoches? Escuelas sin arreglar,
despoblación, sanidad, educación… todo eso queda perdido y arrastrado por el
ruido… por lo tanto no existen…
La mayoría de toda esta jauría ruidosa no tiene ni
idea de lo que habla a gritos…
¡Claro que hay que investigar todas las
anomalías que se detecten, y poner remedio en forma inmediata! Claro que hay
que investigar y reformar todo aquello que está mal, para eso están, no para
volcarse en el ruido… Que la universidad sigue siendo endogámica, lo sabemos
desde hace muchos, pero muchos años… y ahora se asombran de anomalías,
corruptelas, tratos de favor, incluso delitos… ¿ahora se cayeron de la higuera?
Si mis amigos y compañeros son los miembros de un
tribunal académico, ¿no habrá un trato de favor, una cierta benevolencia?
Si se ha permitido a las Universidades crear
“chiringuitos” en muchos casos, sin supervisión de la propia universidad, y
sólo ponía su nombre en los títulos, y cobraba sus royalties, ¿qué se puede
esperar?
Hay que investigar, hay que curar y hay que realizar
cirugía, en muchos casos, cirugía mayor, no sólo en el ámbito universitario,
sino en todos los organismos públicos y privados, para que se adecuen a la ley,
y que el uso de fondos sea racional y efectivo para la sociedad…
Hay una parte de esta sociedad, en la cual me incluyo,
que estamos hartos, muy hartos de tanto grito, de tanto ruido, de tanta
visceralidad, ¡de tanta estupidez!
¡Somos las voces del silencio! Somos los que
no queremos ruido, visceralidad, odio, gritos… queremos que se trabaje, que se
progrese a nivel civil, social y económico, en libertad, en democracia,
respetando al otro, sea quien sea y piense como piense, con el único límite de
la ley y el respeto por la libertad del otro y de la democracia…
Y, curiosamente, los que se dedican a hacer ruido, al
griterío, que dicen defender a las personas, sus derechos y libertades, son los
que cada día conculcan y violan esos derechos y esas libertades, al transformar
al adversario en enemigo…
Basta ya de populismo, de fanatismo, de dogmatismo
recalcitrante, que solo lleva el grito y el ruido incorporado…
¡Basta
ya, de considerarnos masa adaptable al ismo de cada uno!
¡Queremos
que se hable, no que se grite…! ¡Queremos hechos, no frases vacías y de manual…!
¡Queremos
que escuchen a las voces del silencio! ¡Queremos que nos escuchéis!
Escuchar, escuchar y escuchar… algo que no se lleva, y
hablar, hablar y hablar respetando al otro, a su palabra… ¡Escuchar, seguramente aprenderéis algo!
Si no lo hacéis, un día cualquiera, en cualquier
momento, en cualquier lugar, estas voces del silencio os callarán a golpe de
libertad (sería lo ideal)…
Pero si eso no sucediera, si no escucharais nuestras
voces, las voces del silencio, porque estáis entretenidos en griteríos,
barullos y hacer ruido, puede ocurrir (y, espero que nunca pase) que quiénes os
echen, no seamos las voces del silencio, sino otras voces, que gritarán más que
vosotros, y eso queridos y queridas conciudadanos y conciudadanas, ¡sería
terrible!, y luego vendrán los lamentos y los llantos… Mirar lo que está
pasando en el resto de Europa, mirar hacia el brexit, hacia Austria, Hungría,
Dinamarca, Alemania… mirar a EEUU…
¿Queréis
ese modelo social, político y económico? ¡Yo no!, ¡Ni tampoco esos
millones de voces del silencio, pero os lo estáis ganando a pulso!
Y, si eso sucediera, sabríais y sentirías otro tipo de
silencio… ¡ Aún estamos a tiempo!
¡Rectificar
en forma urgente!
¡Construir, dejar de hacer daño, hasta ahora solo
estáis destruyendo! Pero para construir, para escuchar, para rectificar, se
necesitan personas con un cierto grado de inteligencia política, social y
económica, y no mediocres como sois la mayoría…
¡Mejorar,
construir, escuchar, sumar y multiplicar no dividir! ¡Porque además, esa es
vuestra función, y para eso os pagamos!
Barcelona,
15 de septiembre de 2018
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