Primer jueves de diciembre, pleno otoño soleado y
agradable, el caminante vuelve a recorrer algunas de las calles de su ciudad.
Sin embargo, hoy no sale sin rumbo fijo a callejear y
dejar volar sus pensamientos… Hoy, el rumbo está determinado y con un objetivo
concreto, como es buscar un regalo para alguien muy querido, como es su pequeña
nieta…
Las hojas caídas alfombran parte de las aceras a pesar
del esfuerzo de comercios y equipos de limpieza para hacerlas desaparecer… A
pesar de ser festivo nacional, no hay demasiada gente en las calles… las
terrazas se muestran con huecos, aun estando semi cerradas y con estufas, que
las hacen acogedoras, ya sea para comer o compartir una cerveza o un café con
los amigos…
Aun siendo un hermoso día para disfrutar de las calles,
el caminante se desplaza como despistado… Se siente cansado, ya muchos días
así, desganado, desanimado, aletargado… apenas ha recorrido un par de calles y
el dolor de cintura comienza a atenazarle … avanza en forma displicente, sin
fijarse especialmente en nada…, ya que nada, le llama la atención… incluso los
pocos turistas que pasean por esta ciudad, otrora lleno y abarrotado de
extranjeros.
En el Paseo de Gracia, un pintor-dibujante que hace
retratos en tinta china con el pie izquierdo, llama la atención del caminante,
por su pericia y rapidez, y sobre todo la calidad de su trabajo…. En la misma
calle, observa como algún mendigo de esa “cooperativa explotadora” que abunda
en esta ciudad, está sentado con el mismo cartel estandarizado, que utilizan
otras personas, normalmente de la misma nacionalidad, y con los mismos errores,
incluso, de ortografía, dónde en poco espacio, explican a los viandantes todos
los problemas del mundo por los que atraviesan… Hace unos años, que esto se
prodiga por esta ciudad, sin que nadie haga nada, mientras que las autoridades
municipales miran para otro lado, sabiendo perfectamente, que estas personas
están siendo explotadas por mafias, que consideran a Barcelona, como un paraíso
terrenal para la mendicidad y para los manteros…
Turistas que buscan el mejor ángulo para una de las miles
de fotos que harán y luego dejarán dormir en su teléfono, en un disco de su
ordenador, o en la nube… sin saber, cuál era ese lugar dónde se hizo la foto…
El pensamiento aletargado, pesado y lento, le lleva en
forma inconsciente a ir reproduciendo mentalmente una melodía, que hace tiempo
no había escuchado:
“De alguna manera tendré que olvidarte
por mucho que
quiera no es fácil, ya sabes
me faltan las
fuerzas
ha sido muy
tarde
y nada más... y
nada más
apenas nada más”
(1)
El antaño observador, irónico, incluso mordaz, típico
tímido extrovertido por momentos, poco simpático que no antipático, deambula
con la mente medio perdida, atrapada en un sitio inexpugnable a veces, y tan
escondida, que ni él mismo lo sabe ni lo entiende…
Sin fuerza, sin pasión, como en transición al igual que
el otoño. Siempre le ha afectado el cambio estacional… él es el hombre del sol
y la luz… necesita sentir el calor del sol en su casa, en su espalda… es su
energía vital, junto con la luz… entre alguna que otra cosa y emoción.
Ha sido un año duro, en realidad ya comenzó a serlo el
anterior… Él sabe que la vida, es un camino, dónde se van perdiendo cosas… ¡es
la vida misma! Pero hay pérdidas muy difíciles, porque son irreemplazables… así
ha sido el año anterior…
Y es te año a pesar de las circunstancias complicadas
pasadas, ninguna se parece en nada a la auténtica pérdida…
“Las noches te
acercan
y enredas el
aire
mis labios se
secan en tanto besarte
que frías las
salivas
de un beso de
nadie
y nada más... y
nada más
apenas nada más
“
Agotado a veces, como si cargara con el peso y esfuerzo
de cientos de años y de cien generaciones, no por el trabajo actual, que por
primera vez en su vida es poco, y su tiempo libre generoso; y ahí está,
agotado, fundido como dice en algún momento… Un día está perfectamente bien y
al siguiente está abandonado por sus fuerzas…
Esta ciudad está sucia, hace unos años que viene
empeorando a marchas forzadas… La
desidia municipal es tremebunda… no se ve ni un guardia urbana por la ciudad…
¿Dónde está la policía municipal?, se pregunta a cada momento… sin obtener respuesta alguna. No es una
suciedad típica, de calles sucias, con papeles, excrementos, etc., que alguno
hay, porque todavía hay mucho ciudadano incívico, sobre todo algunos dueños de
perros… La suciedad está en otros
apartados, como esta “modalidad artística del grafiti”, que se dedica a
ensuciar todas las persianas y mobiliario público de la ciudad… Estos “artistas”
que ocasionan miles de euros en pérdidas tanto al erario público municipal,
como a los propietarios del pequeño comercio, delincuentes callejeros, protegidos
por los gobiernos municipales, que hacen dejadez de sus funciones, y malgastan
el dinero de los contribuyentes por no cumplir con sus obligaciones… Esta es
una ciudad sucia, muy sucia, mientras quién se tiene que ocupar de la gestión de
esta ciudad, se dedica a la demagogia y al populismo, sin aportar nada a los
ciudadanos… Parece que esto es la modernidad y el progresismo…
Solitario como siempre, solo rompe esa soledad para
disfrutar de una buena mesa con algunos de sus amigos, de tanto en tanto y de
cuando en cuando…
Camina lentamente, ahora con el objetivo cumplido… ya
tiene lo que iba a buscar para su pequeño ser querido…, y eso, le lleva su
pensamiento hacia otras personas queridas… a otra persona que no está, que
decidió irse, sin explicaciones y sin sentido…
La canción de Luis Eduardo Aute, sigue resonando en su
cerebro disperso:
“Las horas de
piedra parecen cansarse
y el tiempo se
peina con gesto de amante
de alguna
manera
tendré que
olvidarte
y nada más... y
nada más
apenas nada más”
No está triste, ni muere de dolor, ni física ni
anímicamente… ¡quizás dolido!, sí, eso es lo más acertado, ¡dolido!, y, todavía
sorprendido y sin respuestas…
El entorno actual… el mundo en general pasa por una gran
crisis… no es el momento para la lógica ni la razón… ni siquiera para el amor…
¡todo es incertidumbre!, ¡todo es inmediatez!, pero sobre todo, ¡todo es
efímero, irracional, banal e inconsistente!, muchas palabras y poca
conversación… Los problemas no se solucionan, sino que se esconden, se barren y
se ponen debajo de la alfombra…
El caminante se siente raro, como pez fuera del agua, con
todo esto… quizás se ha hecho mayor… quizás, al final, todo sea más sencillo
que todo eso… y sólo es una forma de ver el mundo, desde un prisma más lejano,
de más experiencia, de más heridas recibidas… ¡quizás solo sea eso!
Y, la canción le sigue martilleando:
“De alguna
manera tendré que olvidarte
por mucho que
quiera no es fácil, ya sabes
me faltan las
fuerzas
ha sido muy
tarde
y nada más... y
nada más
apenas nada más”
Sí, quizás, solo sea eso, y de alguna manera tendrá que
olvidar… el camino continua, como siempre, sin fin…
Barcelona, 6 de diciembre de 2018
(1)
Canción de Luis Eduardo Aute
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