22 de diciembre de 2018

TAN LEJOS…


Primer jueves de diciembre, pleno otoño soleado y agradable, el caminante vuelve a recorrer algunas de las calles de su ciudad.

Sin embargo, hoy no sale sin rumbo fijo a callejear y dejar volar sus pensamientos… Hoy, el rumbo está determinado y con un objetivo concreto, como es buscar un regalo para alguien muy querido, como es su pequeña nieta…

Las hojas caídas alfombran parte de las aceras a pesar del esfuerzo de comercios y equipos de limpieza para hacerlas desaparecer… A pesar de ser festivo nacional, no hay demasiada gente en las calles… las terrazas se muestran con huecos, aun estando semi cerradas y con estufas, que las hacen acogedoras, ya sea para comer o compartir una cerveza o un café con los amigos…

Aun siendo un hermoso día para disfrutar de las calles, el caminante se desplaza como despistado… Se siente cansado, ya muchos días así, desganado, desanimado, aletargado… apenas ha recorrido un par de calles y el dolor de cintura comienza a atenazarle … avanza en forma displicente, sin fijarse especialmente en nada…, ya que nada, le llama la atención… incluso los pocos turistas que pasean por esta ciudad, otrora lleno y abarrotado de extranjeros.
En el Paseo de Gracia, un pintor-dibujante que hace retratos en tinta china con el pie izquierdo, llama la atención del caminante, por su pericia y rapidez, y sobre todo la calidad de su trabajo…. En la misma calle, observa como algún mendigo de esa “cooperativa explotadora” que abunda en esta ciudad, está sentado con el mismo cartel estandarizado, que utilizan otras personas, normalmente de la misma nacionalidad, y con los mismos errores, incluso, de ortografía, dónde en poco espacio, explican a los viandantes todos los problemas del mundo por los que atraviesan… Hace unos años, que esto se prodiga por esta ciudad, sin que nadie haga nada, mientras que las autoridades municipales miran para otro lado, sabiendo perfectamente, que estas personas están siendo explotadas por mafias, que consideran a Barcelona, como un paraíso terrenal para la mendicidad y para los manteros…

Turistas que buscan el mejor ángulo para una de las miles de fotos que harán y luego dejarán dormir en su teléfono, en un disco de su ordenador, o en la nube… sin saber, cuál era ese lugar dónde se hizo la foto…

El pensamiento aletargado, pesado y lento, le lleva en forma inconsciente a ir reproduciendo mentalmente una melodía, que hace tiempo no había escuchado:

 “De alguna manera tendré que olvidarte
por mucho que quiera no es fácil, ya sabes
me faltan las fuerzas
ha sido muy tarde
y nada más... y nada más
apenas nada más” (1)

El antaño observador, irónico, incluso mordaz, típico tímido extrovertido por momentos, poco simpático que no antipático, deambula con la mente medio perdida, atrapada en un sitio inexpugnable a veces, y tan escondida, que ni él mismo lo sabe ni lo entiende…

Sin fuerza, sin pasión, como en transición al igual que el otoño. Siempre le ha afectado el cambio estacional… él es el hombre del sol y la luz… necesita sentir el calor del sol en su casa, en su espalda… es su energía vital, junto con la luz… entre alguna que otra cosa y emoción.

Ha sido un año duro, en realidad ya comenzó a serlo el anterior… Él sabe que la vida, es un camino, dónde se van perdiendo cosas… ¡es la vida misma! Pero hay pérdidas muy difíciles, porque son irreemplazables… así ha sido el año anterior… 

Y es te año a pesar de las circunstancias complicadas pasadas, ninguna se parece en nada a la auténtica pérdida…

“Las noches te acercan
y enredas el aire
mis labios se secan en tanto besarte
que frías las salivas
de un beso de nadie
y nada más... y nada más
apenas nada más “

Agotado a veces, como si cargara con el peso y esfuerzo de cientos de años y de cien generaciones, no por el trabajo actual, que por primera vez en su vida es poco, y su tiempo libre generoso; y ahí está, agotado, fundido como dice en algún momento… Un día está perfectamente bien y al siguiente está abandonado por sus fuerzas…

Esta ciudad está sucia, hace unos años que viene empeorando  a marchas forzadas… La desidia municipal es tremebunda… no se ve ni un guardia urbana por la ciudad… ¿Dónde está la policía municipal?, se pregunta a cada momento…  sin obtener respuesta alguna. No es una suciedad típica, de calles sucias, con papeles, excrementos, etc., que alguno hay, porque todavía hay mucho ciudadano incívico, sobre todo algunos dueños de perros…  La suciedad está en otros apartados, como esta “modalidad artística del grafiti”, que se dedica a ensuciar todas las persianas y mobiliario público de la ciudad… Estos “artistas” que ocasionan miles de euros en pérdidas tanto al erario público municipal, como a los propietarios del pequeño comercio, delincuentes callejeros, protegidos por los gobiernos municipales, que hacen dejadez de sus funciones, y malgastan el dinero de los contribuyentes por no cumplir con sus obligaciones… Esta es una ciudad sucia, muy sucia, mientras quién se tiene que ocupar de la gestión de esta ciudad, se dedica a la demagogia y al populismo, sin aportar nada a los ciudadanos… Parece que esto es la modernidad y el progresismo…

Solitario como siempre, solo rompe esa soledad para disfrutar de una buena mesa con algunos de sus amigos, de tanto en tanto y de cuando en cuando…

Camina lentamente, ahora con el objetivo cumplido… ya tiene lo que iba a buscar para su pequeño ser querido…, y eso, le lleva su pensamiento hacia otras personas queridas… a otra persona que no está, que decidió irse, sin explicaciones y sin sentido…

La canción de Luis Eduardo Aute, sigue resonando en su cerebro  disperso:

“Las horas de piedra parecen cansarse
y el tiempo se peina con gesto de amante
de alguna manera
tendré que olvidarte
y nada más... y nada más
apenas nada más”

No está triste, ni muere de dolor, ni física ni anímicamente… ¡quizás dolido!, sí, eso es lo más acertado, ¡dolido!, y, todavía sorprendido y sin respuestas…

El entorno actual… el mundo en general pasa por una gran crisis… no es el momento para la lógica ni la razón… ni siquiera para el amor… ¡todo es incertidumbre!, ¡todo es inmediatez!, pero sobre todo, ¡todo es efímero, irracional, banal e inconsistente!, muchas palabras y poca conversación… Los problemas no se solucionan, sino que se esconden, se barren y se ponen debajo de la alfombra…

El caminante se siente raro, como pez fuera del agua, con todo esto… quizás se ha hecho mayor… quizás, al final, todo sea más sencillo que todo eso… y sólo es una forma de ver el mundo, desde un prisma más lejano, de más experiencia, de más heridas recibidas… ¡quizás solo sea eso!

Y, la canción le sigue martilleando:

“De alguna manera tendré que olvidarte
por mucho que quiera no es fácil, ya sabes
me faltan las fuerzas
ha sido muy tarde
y nada más... y nada más
apenas nada más”

Sí, quizás, solo sea eso, y de alguna manera tendrá que olvidar… el camino continua, como siempre, sin fin…



Barcelona, 6 de diciembre de 2018


(1)          Canción de Luis Eduardo Aute

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