Vuelan las
palabras, libres por el firmamento de la mente, por el corazón luminoso… vuelan
mis mejores versos, aquellos que nunca escribí, los que nunca recordé… aquellos
olvidados…
Las palabras que
se unen, se abrazan y se entremezclan, formando frases, pensamientos,
anárquicos a veces, caóticos en otros, racionales, sentimentales…
Todo es
sentimiento… todo es pensamiento, en el vuelo de las palabras, palabras
pronunciadas en silencio, en conversaciones con uno mismo, contigo, con él o
con ellos, todas en el silencio conmovedor de un tiempo que se nos va…
Todo es
conversación, todo es silencio, todo es palabra… en el silencio, que es fluir,
que es río que nos lleva…
Porque al final,
somos la palabra, la palabra no escrita, la palabra que vuela en el silencio de
uno mismo, en ese silencio que tanto nos cuesta entender y disfrutar…
Todo es palabra,
la palabra escrita y dirigida, la palabra dicha y preparada, pero sobre todo,
sobre todo, es palabra, aquella que no escribimos, ni decimos, solo aquella que
pronunciamos en silencio, porque esa es nuestra verdad, nuestra palabra,
nuestra esencia en el silencio individual e intransferible, en tiempo, obra y
lugar…
Somos palabra, palabra en el silencio, en nuestro silencio… ahí, dónde
no nos podemos engañar, ni mentir, en el silencio de nuestro yo, ahí somos la
verdadera palabra… en el silencio…
Somos el sueño,
la razón, la crítica, la heroicidad, el amor, el desamor, la lealtad, la
amistad… somos pura palabra, pero siempre, siempre, en el silencio…
Barcelona, 8 de noviembre de 2014
No hay comentarios:
Publicar un comentario