Hoy, es un día
triste, muy triste… otoñalmente lluvioso y triste… pero, no es ni la lluvia, ni
el otoño, la causa de esta mi tristeza.
Es un día triste
para este país, que hoy, todavía llamamos España. Es triste para todos los
ciudadanos… porque hoy se le quiere dar visibilidad a aquello que se ha ido
generado, creando, calladamente, durante los últimos 30 años…
Hoy, que paradójicamente,
se celebran, y deberíamos celebrar TODOS, de la caída del muro de la Vergüenza,
hablo del muro de Berlín, acontecimiento extraordinario y maravilloso de la segunda
mitad del pasado siglo XX…
Hoy, se quiere
hacer visible el levantamiento de otro muro… el muro de la separación de una
parte de España, el muro de la separación de una sociedad, de las familias, los
amigos, de las personas…
Separación, que
ya se ha producido… el mal está hecho… ya han logrado separarnos… ya no se
puede hablar, comentar normalmente, porque el virus de la separación comienza a
intervenir… No se trata de pensar de forma distinta, es que no se puede
expresar esa diferencia, so pena de enzarzarse en una discusión sin fin… y
complicada… Ya no se trata de nosotros que pensamos diferente, no, ahora se
trata ya de ellos y nosotros…
Ya han logrado
invadir el más íntimo vínculo: familia, amigos… Ya no podemos hablar libremente…
Subyace y, ya no solo en la profundidad, sino en la superficie, aquello de los
buenos y los malos, los buenos catalanes y los malos catalanes en este caso…
los puros y los impuros… ahora ya no se trata de catalanes y "charnegos", no,
ahora va mucho más allá de todo aquello, que también era xenofobia… ahora ya se
ha profundizado en las raíces del nacionalismo ortodoxo, el nacionalismo que
penetra en la sociedad y, como virus maligno, todo lo infecta… Ahora, ya no
discrepamos, ahora simplemente no hay respeto por el pensamiento del otro…
Hoy se ha hecho
visible una parodia, un sainete, pero fundamentalmente una mala tragicomedia…
El lenguaje, las
palabras, se han utilizado para retorcer, distorsionar la realidad, la historia
y así jugar con los sentimientos.
Hemos visto como
pasamos de un referéndum con preguntas incluidas, tendenciosas en su forma y
fondo… sin legislación que lo amparara, a una consulta no vinculante con ley
ad-hoc, creada especialmente para este “evento”, para terminar un proceso de
participación popular… “una menudencia, como dijo el presidente del gobierno
catalán” de mi gobierno…
Aun así, legal y
jurídicamente no se ha permitido, porque simplemente se vulnera la ley… ¿otra menudencia?
Se han abierto
colegios públicos, se ha hecho publicidad institucional, se ha subvencionado a
entidades semi-privadas “pro-consulta” (correas de transmisión de partidos o al
revés), se han escenificado firmas y reuniones, siempre con fondos públicos y
agitando desde el gobierno de Catalunya, la bandera de la “democracia”
¿Democracia?
Nunca fue tan vilipendiada
ni agredida, como en los últimos años, por aquellos que la reclaman para sí,
negándosela a los demás… la democracia, la democracia sin ley… sin el
cumplimiento de la ley…
El imperio de la
ley, es uno de los fundamentos esenciales de la democracia… Si no se respeta la
ley, ¿Cómo puede existir la democracia?
¿Cómo pueden,
aquellos que la vulneran constantemente (véase sentencias no cumplidas, por
ejemplo), hablar de democracia?
¿Cómo pueden
exigirnos a los gobernados, a los ciudadanos, que respetemos y cumplamos la
ley, si los gobernantes la incumplen día sí y día también?
Hoy, hoy es un
día triste, porque se hace más visible la fractura social, la fractura
familiar, la fractura de un país; de un país con ciudadanos que atraviesan
desde hace años muchísimas dificultades, dónde la pobreza se ha extendido como
reguero de pólvora, dónde no hay dinero para sanidad o para comedores
escolares, pero sí lo hay para malversarlo en el incumplimiento de la ley de
todos…
Dificultades, que
se han pretendido tapar desde hace varios años, con la bandera con estrella
revolucionaria, al más puro estilo cubano, tirando a la basura la enseña de
todos, la tradicional de una sociedad de ciudadanos libres, diversa, plural y
rica en todos sus matices… muchos de esos ciudadanos nos sentimos cada vez más
oprimidos, más arrinconados, por lo “políticamente correcto” del nacionalismo…
Dice un adagio
latino: allí dónde esté la libertad, allí estará mi patria… Hoy, siento que
pierdo parte de mi patria, de mi corazón y de mi alma…
Hoy, siento que
pierdo el futuro de mis hijos y mis nietos, y el de miles y miles de
ciudadanos, incluso, el de aquellos que están por la independencia… futuro por
el que tanto hemos trabajado en los últimos 35 años…
Hoy, siento que
iniciamos una andadura por el túnel de la incertidumbre y la oscuridad, dónde
ni se vislumbra salida ni un rayo de luz… túnel al que nos han llevado,
aquellos que han sido tan “astutos” para traernos aquí, pintándonos todo de
color de rosa, pero sin tener ni idea ni adónde van (cosa que me preocuparía
nada), ni adónde nos llevan…
Hoy, que
deberíamos trabajar por y para derribar todos los muros existentes, nos quieren
construir otro muro, para dejarnos dentro o expulsarnos y para evitar que
entren los de fuera, no fuera que nos “contaminaran”.
Hoy, es un día
triste, no melancólico, sino muy triste, porque, como muchos de mis
conciudadanos, me siento excluido de ese futuro, para y por el cual hemos
dejado lo mejor de nuestra vida.
Triste, porque a
pesar del desarrollo y avance logrado, la demagogia y la falta de sentido
crítico, siguen campando libremente, y nos lleva al precipicio…
Hoy, todos los “buenos
catalanes”, o una gran mayoría, están en la calle, haciendo cola para depositar
una papeleta en una caja de cartón…
¡Admirable por un
lado! Por su contención, en general, pero también por aquellos que no
compartimos nada de todo esto, que en ningún caso, queremos ni un ápice de
confrontación, más allá de las palabras y de la ley.
Mientras, la fina
lluvia cae, las personas avanzan lentamente, mientras que cientos de personas,
a pesar de la lluvia pasean por las calles, y el Paseo de Gracia se mueve con
los turistas con paraguas y planos en mano, indiferentes a todo ese “proceso”
que sacaron de la manga, para justificar lo injustificable, y, así como Moisés
condujo a los israelitas hacia el Mar Rojo, y sus aguas se abrieron (eso
dicen), así nos pretenden llevar hacia un destino desconocido, hacia el
precipicio, dónde los puentes celestiales no aparecerán, ni caerá el maná del
cielo, que permitan a los “profetas del nacionalismo catalán” cruzar hacia el “destino
prometido” (que no se sabe cuál es), y que si se llegara a producir finalmente
esa ruptura, estaremos como los israelitas 40 años vagando por el desierto…
Hoy, hoy es un
día muy triste… para miles y miles de personas… porque la cordura ha abandonado
a quiénes más la deberían conservar… Tristeza de un 9 de noviembre, por seguir
levantando un muro, cuándo debíamos estar festejando la caída del otro, del
muro de la vergüenza, y, sobre todo, construyendo puentes, muchos puentes…
¡Paradojas de la vida!, pero, sigue siendo triste…
Barcelona, 9 de noviembre de 2014
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