9 de noviembre de 2014

UN DÍA TRISTE…

Hoy, es un día triste, muy triste… otoñalmente lluvioso y triste… pero, no es ni la lluvia, ni el otoño, la causa de esta mi tristeza.

Es un día triste para este país, que hoy, todavía llamamos España. Es triste para todos los ciudadanos… porque hoy se le quiere dar visibilidad a aquello que se ha ido generado, creando, calladamente, durante los últimos 30 años…

Hoy, que paradójicamente, se celebran, y deberíamos celebrar TODOS, de la caída del muro de la Vergüenza, hablo del muro de Berlín, acontecimiento extraordinario y maravilloso de la segunda mitad del pasado siglo XX…

Hoy, se quiere hacer visible el levantamiento de otro muro… el muro de la separación de una parte de España, el muro de la separación de una sociedad, de las familias, los amigos, de las personas…

Separación, que ya se ha producido… el mal está hecho… ya han logrado separarnos… ya no se puede hablar, comentar normalmente, porque el virus de la separación comienza a intervenir… No se trata de pensar de forma distinta, es que no se puede expresar esa diferencia, so pena de enzarzarse en una discusión sin fin… y complicada… Ya no se trata de nosotros que pensamos diferente, no, ahora se trata ya de ellos y nosotros…

Ya han logrado invadir el más íntimo vínculo: familia, amigos… Ya no podemos hablar libremente… Subyace y, ya no solo en la profundidad, sino en la superficie, aquello de los buenos y los malos, los buenos catalanes y los malos catalanes en este caso… los puros y los impuros… ahora ya no se trata de catalanes y "charnegos", no, ahora va mucho más allá de todo aquello, que también era xenofobia… ahora ya se ha profundizado en las raíces del nacionalismo ortodoxo, el nacionalismo que penetra en la sociedad y, como virus maligno, todo lo infecta… Ahora, ya no discrepamos, ahora simplemente no hay respeto por el pensamiento del otro…

Hoy se ha hecho visible una parodia, un sainete, pero fundamentalmente una mala tragicomedia…

El lenguaje, las palabras, se han utilizado para retorcer, distorsionar la realidad, la historia y así jugar con los sentimientos.

Hemos visto como pasamos de un referéndum con preguntas incluidas, tendenciosas en su forma y fondo… sin legislación que lo amparara, a una consulta no vinculante con ley ad-hoc, creada especialmente para este “evento”, para terminar un proceso de participación popular… “una menudencia, como dijo el presidente del gobierno catalán” de mi gobierno…

Aun así, legal y jurídicamente no se ha permitido, porque simplemente se vulnera la ley… ¿otra menudencia?

Se han abierto colegios públicos, se ha hecho publicidad institucional, se ha subvencionado a entidades semi-privadas “pro-consulta” (correas de transmisión de partidos o al revés), se han escenificado firmas y reuniones, siempre con fondos públicos y agitando desde el gobierno de Catalunya, la bandera de la “democracia” ¿Democracia?

Nunca fue tan vilipendiada ni agredida, como en los últimos años, por aquellos que la reclaman para sí, negándosela a los demás… la democracia, la democracia sin ley… sin el cumplimiento de la ley…

El imperio de la ley, es uno de los fundamentos esenciales de la democracia… Si no se respeta la ley, ¿Cómo puede existir la democracia?

¿Cómo pueden, aquellos que la vulneran constantemente (véase sentencias no cumplidas, por ejemplo), hablar de democracia?

¿Cómo pueden exigirnos a los gobernados, a los ciudadanos, que respetemos y cumplamos la ley, si los gobernantes la incumplen día sí y día también?

Hoy, hoy es un día triste, porque se hace más visible la fractura social, la fractura familiar, la fractura de un país; de un país con ciudadanos que atraviesan desde hace años muchísimas dificultades, dónde la pobreza se ha extendido como reguero de pólvora, dónde no hay dinero para sanidad o para comedores escolares, pero sí lo hay para malversarlo en el incumplimiento de la ley de todos…

Dificultades, que se han pretendido tapar desde hace varios años, con la bandera con estrella revolucionaria, al más puro estilo cubano, tirando a la basura la enseña de todos, la tradicional de una sociedad de ciudadanos libres, diversa, plural y rica en todos sus matices… muchos de esos ciudadanos nos sentimos cada vez más oprimidos, más arrinconados, por lo “políticamente correcto” del nacionalismo…

Dice un adagio latino: allí dónde esté la libertad, allí estará mi patria… Hoy, siento que pierdo parte de mi patria, de mi corazón y de mi alma…

Hoy, siento que pierdo el futuro de mis hijos y mis nietos, y el de miles y miles de ciudadanos, incluso, el de aquellos que están por la independencia… futuro por el que tanto hemos trabajado en los últimos 35 años…

Hoy, siento que iniciamos una andadura por el túnel de la incertidumbre y la oscuridad, dónde ni se vislumbra salida ni un rayo de luz… túnel al que nos han llevado, aquellos que han sido tan “astutos” para traernos aquí, pintándonos todo de color de rosa, pero sin tener ni idea ni adónde van (cosa que me preocuparía nada), ni adónde nos llevan…

Hoy, que deberíamos trabajar por y para derribar todos los muros existentes, nos quieren construir otro muro, para dejarnos dentro o expulsarnos y para evitar que entren los de fuera, no fuera que nos “contaminaran”.

Hoy, es un día triste, no melancólico, sino muy triste, porque, como muchos de mis conciudadanos, me siento excluido de ese futuro, para y por el cual hemos dejado lo mejor de nuestra vida.

Triste, porque a pesar del desarrollo y avance logrado, la demagogia y la falta de sentido crítico, siguen campando libremente, y nos lleva al precipicio…

Hoy, todos los “buenos catalanes”, o una gran mayoría, están en la calle, haciendo cola para depositar una papeleta en una caja de cartón…

¡Admirable por un lado! Por su contención, en general, pero también por aquellos que no compartimos nada de todo esto, que en ningún caso, queremos ni un ápice de confrontación, más allá de las palabras y de la ley.

Mientras, la fina lluvia cae, las personas avanzan lentamente, mientras que cientos de personas, a pesar de la lluvia pasean por las calles, y el Paseo de Gracia se mueve con los turistas con paraguas y planos en mano, indiferentes a todo ese “proceso” que sacaron de la manga, para justificar lo injustificable, y, así como Moisés condujo a los israelitas hacia el Mar Rojo, y sus aguas se abrieron (eso dicen), así nos pretenden llevar hacia un destino desconocido, hacia el precipicio, dónde los puentes celestiales no aparecerán, ni caerá el maná del cielo, que permitan a los “profetas del nacionalismo catalán” cruzar hacia el “destino prometido” (que no se sabe cuál es), y que si se llegara a producir finalmente esa ruptura, estaremos como los israelitas 40 años vagando por el desierto…

Hoy, hoy es un día muy triste… para miles y miles de personas… porque la cordura ha abandonado a quiénes más la deberían conservar… Tristeza de un 9 de noviembre, por seguir levantando un muro, cuándo debíamos estar festejando la caída del otro, del muro de la vergüenza, y, sobre todo, construyendo puentes, muchos puentes… ¡Paradojas de la vida!, pero, sigue siendo triste…


Barcelona, 9 de noviembre de 2014

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