“Es bello morir por aquello en que uno cree. Quién tiene
miedo muere cada día, quién no tiene miedo muere una vez”
Paolo
Borsellino, juez italiano, asesinado por la mafia en 1992.
¿Nos
educan para hacer frente al miedo… a los miedos?
Así
finalizaba la nota anterior dedicada a este mismo tema…
La
primera respuesta es tajante: ¡NO!
No nos educan para hacer frente al miedo, a cualquiera de los miedos que nos
vamos encontrando a medida que crecemos…
Posiblemente,
se ha avanzado y se ha cambiado mucho desde mi niñez hasta la situación
actual…, y, también depende mucho del entorno en el cuál uno ha nacido o se ha
criado y desarrollado… El entorno, condiciona irremediablemente, y, no todos
tienen la fuerza para hacerle frente…
A las
generaciones anteriores, en realidad nos educaban para tener miedo… miedo al
hombre del saco, al miedo, como ya comenté, a la autoridad, al cura, a la
iglesia, al maestro… a la libertad…
Algo
hemos evolucionado, pero seguimos sin disponer de una verdadera educación en
libertad y para la libertad, sin miedo, sin miedos de ninguna clase…
La
depresión: un estado depresivo es un estado de inestabilidad emocional y de
anulación de la propia personalidad… de ahí esos momentos o estados de miedo…
miedo de ver y estar con otras personas, miedo al miedo…
El
sudor frío, el deseo de desparecer, de encogerse tanto en uno mismo como si se
fuera a enrollar y confundirse con el paisaje o con el sillón dónde se esté
sentado, en un rincón que se intenta minimizar y pasar desapercibido, que no le
hablen, ni le miren, ni hablar con nadie; que sea ignorado, el sobresalto y el
miedo cuándo el teléfono suena; sentir la culpabilidad de estar dónde no se
debe, el inmenso deseo de escapar, de escapar de todo y de todos… refugiarse en
el punto más aislado del planeta, lejano, muy lejano, dónde no haya nadie o en
todo caso, que ignoren quién es uno…
Sentir,
sentir que el estómago se empequeñece, se reduce hasta la mínima expresión, y
que el interior es atenazado, apresado, encadenado con un lazo invisible a unos
barrotes, también invisibles.
La
taquicardia disparada porque alguien le mira o se dirige a uno, la inseguridad,
la inseguridad ante todo y ante nada a la vez… ante cualquiera y ante el
universo entero…
Esos
deseos de llorar, de llorar por uno, por los demás, por nada… Llanto derramado
y no contenido, que aflora en cualquier momento y por cualquier causa… hasta la
más baladí… Llanto y enfado con uno y con el mundo…
¡Por
favor, no me hablen, no me miren, ni me entiendan, ni me compadezcan… ni nada
de nada!
¡Dejarme
solo! ¡Solo conmigo mismo! ¡Fuera…! Miedo al miedo…
¡Esto
es miedo, miedo de verdad! Este es uno de los miedos que nos pueden atacar, y,
que lo hacen continuamente… eso, ¡eso es la depresión!
Necesidad
de los otros, y, sin embargo estorban, molestan hasta no querer verlos…
Todo
es angustia… miedo… angustia…
Dice
J.A. Marina: “La angustia es un temor
generalizado, sin objeto.
Heidegger pensó que era la gran reveladora del ser
humano, que sabe que es un “ser-para-la muerte”.
También para Kierkegaard es el símbolo del destino del
hombre, la expresión de su inquietud metafísica. Para un neurólogo puede ser un
desajuste de la serotonina, un conspicuo neurotransmisor.
Para Freud, era la
señal de un conflicto interior no resuelto.
Para San Agustín, la lejanía de Dios: Inquieto está mi
corazón hasta que descanse en Ti.”
Posiblemente,
todos tengan razón, aunque prefiero la de J. A. Marina, al hablar de temor
generalizado sin objeto… Esa es la cuestión: ¡sin objeto!, ¡no hay causa!, por lo menos, los afectados no son
conscientes o conocedores de la misma.
La
inquietud es otra cosa, probablemente sea, en determinados casos, la antesala
de la angustia, pero no es angustia…
Inquieto
está mi corazón, sí, normalmente podemos sentir inquietud, incluso puede ser
positivo sentir inquietud…, pero nunca será positivo, sentir angustia… la angustia
es miedo en sí mismo…
Podemos
sentir miedo de todo, o de casi todo, en todo momento… ¿miedo aprendido o miedo
del, y, al entorno?
En
estos mismos momentos, todos los miedos de comunicación, hablan, escriben,
editan noticias sobre la situación económica mundial… hablan directamente de
miedo… y, todas esas noticias, repetidas cada media hora, en todos los medios,
llega a incorporarse tan profundamente en nuestra mente, que todos comenzamos a
sentir desazón, angustia, miedo… miedos… a que económicamente se vaya todo al
diablo… y, cuánto más creemos en ello, más acercamos al mundo al precipicio…
Los
mercados, las primas de riesgo, el déficit público, las deudas soberanas, las
quiebras, el “default”, las bolsas, el ibex, el dax, el nasdak, las agencias de
calificación o ratting, etc., eran vocablos que sólo algunos profesionales
conocíamos y otros menos utilizaban diariamente; mientras que en estos
instantes, todas las personas las conocen, las usan, opinan… y, sienten,
sentimos miedo…
“Las crisis son los momentos dónde se desatan todos los
miedos… ¿Cómo vivir sin miedo en medio de una debacle económica, un divorcio,
un despido, una frustración profesional, un problema familiar o una enfermedad?
Tal vez la respuesta venga de Arnold Toynbee, quien acuñó
la teoría del cambio y del desafío, en la cual sostiene que un medio inestable
presentará retos que pueden hacer surgir fuentes de creatividad previamente
inutilizadas” Verónica de Andrés y Florencia Andrés. Confianza Total.
¿Quién,
cómo y porqué ha provocado ese pánico global y globalizado?
Se
acuerdan, de la gripe A, antes de la gripe aviar… miedo, miedo, miedos… a una
pandemia mundial… Les creemos, son expertos, son las autoridades mundiales de
la salud, ¿Cómo no vamos a creerles?
Miedo…
que actúa en forma inconsciente, que nos aprisiona, que nos esclaviza… que hace
que se agoten las mascarillas, el alcohol en gel, etc., en varios países del
mundo… ¿y? ¡Nada!, curiosamente dónde más pánico provocó fue en países
desarrollados y en algún otro como China, con una altísima densidad de
población…
¿Por
qué en África no se produjo ese contagio de miedo? Pues, por una sencilla
razón: las personas podían, pueden morirse antes de otras enfermedades, de
hambre… (Véase lo que ocurre en el Cuerno de África, entre otros sitios), antes
que con el virus de la gripe A… En América, en muchos sitios pasó lo mismo…
La
gripe A, la gripe aviar, el mal de las vacas locas… todos esos hechos son
repetitivos… causantes de miedo, miedos… pero también causantes de ingentes
beneficios para muchas empresas multinacionales…
Miedo
ante una cama de hospital, en la que yace un ser querido…
Miedo
ante una noticia de una grave enfermedad…
Miedo
al ver a tus hijos sufrir…
Son
miedos provocados por la sensación de inutilidad que uno tiene ante esos hechos…
Miedos, que, posiblemente pueda ser controlado por muchas personas, pero que no
desaparece, ni se aquieta…
Reitero
lo dicho, “el miedo es el enemigo
principal de la libertad”, si no lo combatimos, a cualquiera de ellos, a
todos ellos, acabarán, primero con nuestra libertad y después con nuestra vida,
porque, ¿que es la vida sin libertad?
Todo
eso que nos lleva al miedo (crisis, creencias, etc.) que hemos interiorizado o
que nos han interiorizado desde antes de nacer, incluso, para reaccionar ante
hechos, situaciones negativas, y que nos privan de la libertad, debemos
revertirla mediante la capacidad que tenemos las personas para elegir… para
elegir la respuesta, que debemos darle. Esa capacidad de elegir, está basada en
el qué pensar y qué sentir frente a cada suceso, y elegir la mejor respuesta
que a nosotros nos convenga.
Esa
capacidad, nuestra capacidad para pensar, para sentir y elegir, nos alejará de
la esclavitud y de la pérdida de la vida que podríamos llegar a tener, por la
falta de libertad.
Y, de
alguna forma, nos tenemos que sacudir el yugo del miedo que atenaza a toda la
sociedad: desempleo, pobreza, recesión, reducción de inversiones en sanidad,
educación, investigación…
Cada vez, el miedo nos invade más… Cada vez la sociedad
se siente menos libre, y, lo más preocupante, es que el mañana es más negro, porque nos están intentando dejar sin
los medios más importantes de la libertad: el
saber, el conocimiento…
Esclavos
de la economía financiera y virtual, que es gobernada por unos amos invisibles “los
mercados”, que cuánto más esfuerzo nos piden y más esfuerzos hacemos, menos
podemos crecer, y, cuánto menos crecemos más nos piden… y, sin educación, sin
conocimiento, ¿qué somos?
Y,
tal como escribió Joan Manuel Del Pozo (El Periódico, 12 de abril del 2012), “La convicción de siempre de que el deseo de
saber –expresión de origen aristotélico- define y estimula la naturaleza propia
de los humanos”. Por lo tanto, si se nos escabulle el acceso al
conocimiento, ¿de qué forma se estimulará la naturaleza propia de los humanos?
Miedo…
Miedos… Hay que mantenerlos, para así doblegar a las personas y a las
sociedades libres, o por lo menos, a aquellas que creíamos, que habíamos
logrado conquistar la libertad…
Al
final, el miedo nos hace vulnerables, nos hace débiles, como individuos, como
sociedades, como padres, hijos, esposos, amigos… y, así tal como escribió
Eulalia Solé –La Vanguardia, 24 de febrero de 2012-, “… tener a la gente amilanada sirve para que al pensar en grandes
peligros las propias desgracias resulten más tolerables. Pero sí, cuesta
admitir la vulnerabilidad. Se disimula ante los hijos pequeños, y cuándo son
mayores para no preocuparles, y delante de los amigos para no mostrar las
propias flaquezas.”
Los
dioses de antaño, aquellos que nos producían tanto miedo, se han multiplicado,
y ahora arrastramos el miedo de los arquetipos y los mitos desde el origen de
los tiempos, y, además hemos ido adquiriendo más en el transcurso de la
historia de la humanidad… y, al final, no sólo nos amenazan los externos, sino
también los internos, y sobre todo, el miedo a uno mismo… El miedo al miedo,
sigue ahí, a veces agazapado, otras a cara descubierta…
Sólo
desde nuestro interior, desde el cambio de valores y desde nuestro corazón,
podemos combatirles y lograr vencerlos…
¡Comencemos
por los más cercanos! Y, digámosles que no tenemos miedo al miedo, y, que el
hombre, el ser humano, saldrá victorioso de este combate tan desigual…
¿Miedo…
Miedos…? ¡NO!
2011/2012
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