2 de agosto de 2012

LA ADOLESCENCIA DIRECTIVA


Paraules d'amor senzilles i tendres.
No en sabíem més, teníem quinze anys
Joan Manuel Serrat

Así como hay personas que no crecen, que se quedan en la adolescencia perpetua, así existen empresas / directivos que siguen siendo adolescentes, y que exclaman continuamente ¡NO SABEMOS MÁS!

Las organizaciones, y, dentro de éstas, las empresas, tienen un ciclo de vida natural: nacen, crecen, maduran y mueren…

Algunas mueren, antes de crecer y madurar, otras, antes de hacerse “viejas”… Otras no mueren, ya que se reinventan, renacen y por lo tanto, su vida se alarga en el tiempo…

Las razones o causas son diversas y amplias… Mercado, producto, adaptación al entorno, procesos obsoletos, personas no formadas, no implicadas y, sobre todo directivos / empresarios inflexibles y no adaptables a cada momento, por falta de visión, comodidad, incompetencia…

A lo largo de una carrera profesional de 40 años, uno ha visto y vivido de todo…y, ha sido partícipe también de todo un poco, y, lo sigue siendo y viviendo…

Hasta ahora, no había trasladado el efecto adolescencia al mundo empresarial… Sin embargo, veo que existen caminos paralelos entre una y otra…

Al final, las organizaciones, son regidas, dirigidas, formadas por personas… no son entes independientes que tienen una vida propia más allá de las personas que la forman, ya que en realidad son un reflejo de éstas…

¿Una organización adolescente o una dirección adolescente?

¿Porqué una organización es adolescente?

Porqué presenta los mismos síntomas: 


·         Caprichosa
·         Se opone a toda propuesta, más allá de lo que viene de “sus amigos”
·         No acepta consejos, propuestas, opiniones de los profesionales
·         Lo sabe todo
·         Todo lo puede… no necesita a nadie (creerse inmortal)
·         Cambios constantes de humor (de la simpatía al insulto en segundos)
·         Todos se deben adoptar a sus normas y a sus horarios
·         Imprevisión constante
·         Falta de organización (cuarto desordenado)
·         Imposible mantener una conversación coherente y organizada
·         Los acuerdos que se toman, son sistemáticamente no respetados por ellos.
·         Excusas permanentes
·         La “culpa” siempre es de otros
·         Irrespetuoso con las personas
·         Etc.
·         
La diferencia entre un directivo adolescente y un adolescente como tal, es que generalmente el primero no crece, no madura, aún con los años, y con formación suficiente… Es aquél, que en su disculpa, suele soltar siempre: “Soy así y no puedo cambiar”, o aún algo peor “soy el que manda y por lo tanto se hace lo que yo digo”

Es este tipo de directivo, el que convierte a la empresa, en un ente de improvisación constante, y, lógicamente se rodea de personas que le “bailan el agua”, es decir, que o bien, no se “enfrentan” o bien son exactamente iguales, por lo que el cambio es imposible de realizar.

Es este tipo de directivos, el que consigue fácilmente la desafección de las personas de la organización, porque en ellos se ve al “enemigo” o simplemente, hacen su trabajo, cumplen su horario, pero no aportan más, porqué, primero, no se le aceptarán dichas aportaciones en la mayor parte de los casos, y, segundo, si se aceptan, no serán valoradas ni las propuestas ni las personas que las realizan.

Más allá del yo, o del círculo íntimo, nadie es bueno, nadie es necesario y nadie está para aportar nada…

No hace mucho, un directivo de esta naturaleza me decía algo así: ”aquí, si no estoy yo, pepito y juanito, la empresa no funciona”, y además lo repetía delante de otros miembros de la organización… El dios omnipotente hecho directivo… o aquello que tan famoso hizo Luis XIV “el estado soy yo”, también proclamado “dios sol”, en este caso, se pasa a aquello de "la empresa soy yo"

Son estos directivos, que seguramente estudiaron “como motivar” en alguna de las mejores universidades del mundo, pero debe ser tan buena, que para los mortales, nos es desconocida.

Son aquellos que están en todos lados, en todas las tareas, en todas las responsabilidades, en todas las funciones… y, saben tanto de calidad, de producción, de logística, de marketing, de ventas, de finanzas, de administración, de derecho, etc. Saben tanto, tanto, que luego resulta que tienen problemas de calidad, de regularidad, los costes son más altos que lo que debieran y podrían ser, discuten sobre la situación de un cliente de 20 euros, pero son incapaces de exigir un cumplimiento organizado de su área comercial y de su eficiencia…, y, también son aquellos, que se auto elogian “que bueno soy”, “ya lo sabía”…, pero son incapaces de transmitirle a un colaborador directo o indirecto, unas buenas palabras por el trabajo realizado, un sencillo “enhorabuena” ó “buen trabajo”. Son aquellos que  no se escuchan más que a sí mismos, y, a veces hasta se escuchan a medias…

Pero, también son aquellos que son inseguros, que se sienten inseguros en su puesto, y, para demostrar seguridad, “arrollan” a los demás, y se quieren convertir en imprescindibles: “quiero saber todo lo que pasa”, “no hagáis nada antes de decírmelo”.

Son los mejores coartadores de la automotivación de las personas que forman la empresa, son aquellos que se imponen por el poder, pero no tienen autoridad… Aquello que tan bien definieron los romanos: “la auctoritas” y la “potestas” (Autoridad y poder: la autoridad dimana de la persona, su saber, su honradez, etc.,  el poder del cargo que ocupa).

En fin, son los mejores futuros liquidadores de empresas…, porque difícilmente una empresa puede sobrevivir a una cultura de dirección adolescente.

Y, en las épocas de bonanza, pasan desapercibidos y sobreviven, pero en las épocas de crisis, dónde necesitamos hacer más con mucho menos, y, dónde las personas implicadas, formadas, motivadas, son (aunque parezca todo lo contrario) imprescindibles para poder intentar sobrevivir en los mares procelosos de la crisis, y no pasar a formar parte de los miles de empresas que han perecido ahogados en dichos mares.

Y, decía lo de las personas, porque estos directivos, creen que hoy, en plena crisis, las personas son lo menos importante, porque hay muchas sin trabajo y que están haciendo cola para entrar a trabajar.

¡Ese es su gran error! Porque son incapaces de formar equipos duraderos, eficaces y eficientes, motivados y responsables. Tendrán trabajadores, ¡pero nunca tendrán equipos de esa naturaleza!, salvo que maduren, estudien, escuchen y formen a sus colaboradores. Y, todo esto, pocos, pocos serán los elegidos de todos los directivos adolescentes… Muchos de ellos, ya no están a tiempo…

Si las funciones fundamentales de la Dirección, o, los procesos clave de la Dirección (según el modelo R5)(1), son:






O esta otra, que al fin y al cabo, hablamos de lo mismo:





Partiendo de cualquiera de  los dos gráficos anteriores, o esta definición de las Funciones de la Dirección, que particularmente me gusta: “Coordinar y dirigir un conjunto de personas, ideas y esfuerzos para lograr un objetivo común”, no cabe en dichos modelos la figura del Directivo Adolescente, sino más bien todo lo contrario. Por ello, debemos esforzarnos todos, para erradicar ese tipo de dirección, que a la larga es nocivo para las propias personas, para las organizaciones, y al final para toda la sociedad.
Cambiando y mejorando nuestras organizaciones, ¡también es una forma de salir de la crisis!

Solo siendo mejores, primero como personas, como profesionales, y, luego como equipo, saldremos reforzados de esta crisis, que no solo es financiera y económica, también lo es de valores…, pero, sin ese esfuerzo conjunto: empresarios, directivos, asesores, profesores, etc. no podremos cambiar ese modelo de adolescencia permanente.


P.D.: Qué nadie se confunda con el término adolescente o adolescencia, ya que no es una cuestión de edad. Conozco directivos adolescentes de diversas edades, y, no precisamente jóvenes.


9 noviembre 2011 – 1 de agosto 2012


(1) www.Topempresa.com - José Luis Contreras 




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