A las personas
que dirigen organizaciones, públicas o privadas, con o sin fines de lucro, nos
han elegido, eligen y seguirán eligiendo, así como nos han pagado, y les siguen
pagando, para solucionar problemas, tratar de evitarlos, preverlos y, en todo
caso, planificar estrategias y cursos de acción, para hacerles frente, cuando
aparezcan en el horizonte…
En síntesis,
para dirigir los destinos de la organización, hacia el puerto (objetivos)
deseado y planificado…
Lo que sí está
claro, es que NO nos han nombrado y
nombran, para crear problemas o para eludir la toma de decisiones y, no solo
buscar la solución, sino para trasladar la decisión y la responsabilidad
siempre a otros… También se pueden ocasionar, por inactividad, por falta de
planificación, y con ello entrar en un bucle de desidia o de improvisación
constante…
Del mundo del
que provengo, tanto familiar (hijo de un pequeño labrador) como profesional de
la empresa, eso no es admisible, y, si ocurre, porque también ocurre, lo más
probable, es que no se vuelva a tener otra oportunidad…
Sin embargo,
en la administración pública, esto no ocurre casi nunca (para ser benévolo),
porque el riesgo es muy bajo, ya que arrastramos un problema sistémico, y, es
que la búsqueda de soluciones, así como la resolución de los problemas, no es,
habitualmente, el objetivo a conseguir…
Políticamente,
está demostrado, que el objetivo es mantenerse en el poder… y el aparato
público, el objetivo fundamental es la propia existencia y el bienestar de sus
componentes, no de los ciudadanos a los que se debe servir…
Por lo tanto,
la eficiencia, no es considerada como elemento básico de la gestión, ya que los
recursos administrados son de otros, y, por lo tanto, no existe prácticamente
responsabilidad alguna, mientras los procedimientos burocráticos se mantengan;
hecho que no implica, una eficiente gestión de los mismos, ya que, si escasean,
se soluciona fácilmente: se suben impuestos o se reducen servicios básicos y
fundamentales de un país…
Lamentablemente,
pocas, muy pocas administraciones se salvarían, de un análisis de gestión serio
y riguroso… por eso, decía que estamos ante una situación sistémica, que se ha
vuelto endémica…
Es el caso de
nuestro gobierno, qué le crecen los problemas como setas en el bosque, después
de la lluvia… En estos momentos, tiene en contra a la oposición (cómo siempre
sucede en este país), a las organizaciones empresariales, a los camioneros, a
los agricultores y ganaderos, a los pescadores, a las empresas de uso intensivo
de electricidad, y, curiosamente también a parte del propio gobierno…
Ayer leía la
noticia, sobre el cambio de postura del gobierno, sobre el Sahara… siguiendo la
línea trazada por Trump tiempo atrás, y no modificada por Biden, de Israel, de
Alemania, etc… Y, en la primera publicación, que informaba sobre este cambio,
con información procedente del propio gobierno, se decía qué, se venía
trabajando hace meses en el tema, y, que todo estaba bien atado… Es decir, se
había hablado con Marruecos, se había hablado con Argelia, y, por lo tanto,
todo iría razonablemente bien. Se conseguía unas garantías muy importantes de
Marruecos, sobre Ceuta, Melilla, Canarias; control de la inmigración,
desarrollo conjunto de ambos países, etc. Y, con Argelia, se mantendría el
statu quo, en las relaciones diplomáticas y económicas, sobre todo en lo que a
suministro de gas se refiere, ya que es el principal proveedor de España…
Sin embargo, a
medida que fue transcurriendo el día, y leyendo otras noticas, con
informaciones y opiniones de dicho cambio, hemos ido viendo, que lo que parecía
bien atado, a lo sumo, se había atado con más de un nudo flojo…
Argelia ha
llamado a su embajadora, en el seno del gobierno la parte de Unidas Podemos no
tenía ni idea del asunto, en el PP se desayunaron con la noticia en los
periódicos, siendo que la política exterior se ha consensuado prácticamente
desde el primer gobierno de la democracia… Los saharauis, hablan, igual que
Argelia, de segunda traición… En resumen, todos los posibles interlocutores,
menos uno (Marruecos no sabían nada, y, por ende, el cabreo es monumental).
Ahora bien, ¿se
ha solucionado un problema o se han creado otros?
La solución
del Sahara, que las Naciones Unidas han exigido desde hace 40 o 45 años (referéndum
de los saharauis), NUNCA se
realizará…, sobre todo, después del reconocimiento estadounidense, y, si se
realizara, al haberse producido la dispersión de los habitantes de esa zona, en
distintos países, así como la radicación de miles de marroquíes en ese
territorio, el resultado estaría cantado…
Personalmente,
no me gusta la solución que propone Marruecos (autonomía), pero es que no hay
alternativa. A los saharauis, en 1975, SE
LES ABANDONÓ a su suerte por el gobierno español de la época (dictadura y
ninguno de los posteriores hizo nada, más allá de declaraciones ampulosas, todo
siguió igual: Marruecos a lo suyo, y los gobiernos españoles calladitos… Todos
ellos abandonaron a cientos de miles de ciudadanos españoles, sí españoles, con DNI español, a su
suerte, mejor dicho, a la suerte del gobierno marroquí de entonces y los
siguientes…
¿Qué se puede
hacer, ahora, después de 47 años? Pues, seguramente, lo que ha hecho nuestro gobierno…
pero, en forma adecuada… Hablar y consensuar con el principal partido de la
oposición, como mínimo… Hablar con Argelia y negociar esa postura, para llevar
paz y desarrollo a la región…
Hablar con sus
socios de gobierno previamente… Hablar con los representantes de la llamada
República Democrática Saharaui… Las circunstancias son tan especiales (pandemia,
invasión y guerra en Ucrania), que aún a regañadientes, todos podrían haber
llegado a un acuerdo, donde casi todos pueden perder algo (menos Marruecos),
todos podrían ganar… A eso se le llama NEGOCIACIÓN…
Por cierto, todo esto ahora, después del bochorno y
el problema creado con Marruecos (otra vez), cuando se permitió la entrada del
presidente de la llamada República Democrática Sahauri, por enfermedad, también
con nocturnidad y alevosía, obteniendo a cambio la marcha a Rabat de la
embajadora de Marruecos, hasta el día de hoy, la oleada de niños y jóvenes
marroquíes, cruzando en forma descontrolada y provocada por nuestro vecino poco
fiable… Una solución y creación de UN GRAN PROBLEMA…
Pues bien, con
nocturnidad, como es el caso, no solo no se soluciona un problema, sino que se
crean varios… Con ignorar a una asociación de camioneros, porque no está dentro
de los sindicatos tradicionales (qué por cierto, están calladitos, mientras que
en otras oportunidades y con otro gobierno, salían a la calle, a la primera de
cambio) que ha puesto miles de camiones
parados y que está afectando al suministro de productos básicos, y crear un
argumento que eso es ultra derecha, NO
SE SOLUCIONA EL PROBLEMA del aumento desbocado de combustibles… y, qué
lógicamente, ningún trabajador o empresario/a trabajará a pérdida… Con aplazar
la toma de decisiones, respecto al aumento desorbitado de la electricidad,
provocado, no solo por el encarecimiento del gas, sino por el sistema de
cálculo de precios, NO SE SOLUCIONA EL
PROBLEMA…
Dirigir una
organización o un país, implica tomar decisiones, a veces impopulares, pero eso
va en el sueldo… Dejando los problemas para el día siguiente, NO SE SOLUCIONA EL PROBLEMA…
Gobernar una organización
o un país, conlleva afrontar riesgos, buscando la mejor forma de solucionar los
problemas a que pueden verse abocadas ambas instituciones…
Alguna vez, he
escrito algo sobre los incendiarios, pues cuando NO SE SOLUCIONAN o se intenta SOLUCIONAR
LOS PROBLEMAS, es cuando aparecen NUEVOS
INCENDIOS (PROBLEMAS), y, los frentes se multiplican…
Pero, en fin,
que sabré yo sobre administración pública, burocracia y objetivos de poder, así
como de eficiencia en la gestión… ¡pobre de mí que me atrevo a opinar sobre
cuestiones tan ELEVADAS!
Mientras
tanto, la inflación sigue a lo suyo también, el crecimiento de este año se ralentiza,
y la España vacía sigue olvidada…
Barcelona,
marzo 20 de 2022
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