6 de septiembre de 2019

OTRA LLUVIA… LA MISMA VIDA…


El tórrido verano, con sucesivas oleadas de intenso calor, ha dado paso a la tormenta y a la lluvia, que está ocasionando graves problemas en distintas partes del país.

Mi cuerpo tan sensible a los fenómenos meteorológicos, anunciaba este cambio desde hace más de dos días…

Y, ahora sentado en la terraza de mi apartamento, veo llover con intensidad, pero sobre todo siento esa lluvia en mis huesos y articulaciones…

Cobran vida nuevamente, como la tierra regada y vivificada después de tanto tiempo sin agua… Respiro el olor a tierra mojada, que llena mis sentidos…

El cielo, este cielo azul hace un rato, se ha vuelto a cubrir totalmente, uniéndose al mar en una sola línea gris e impenetrable a unos cientos de metros…

Todo el mundo ha abandonado las playas y piscinas, para recogerse en casa o guarecerse dónde pueda, de la lluvia que arrecia… cuando deberían, deberíamos, estar bailando bajo este bendito aguacero… bailando alegremente por este regalo que nos hace nuevamente la naturaleza.

El viento sopla con fuerza, agitando las ramas de los pinos y a las plantas, que se abren a esta maravillosa lluvia.

Sentado, mirando hacia el mar invisible, contemplo la lluvia, dejando que mi mente divague por el firmamento de los pensamientos relajados y positivos, mientras vuelan hacia otros lares, otros vientos, otras lluvias… otros mundos… otras estaciones y otros tiempos…

Los mojados tejados, lavan su reseca cara, después de tanto calor y tanto polvo pegado por la sequía… y la lluvia se apacigua, al ritmo de mi alma y de mis pensamientos…

La tierra desprende ese olor tan característico y vivificante, cuando es regada por las aguas del cielo…

Olor a tierra mojada, que me traen recuerdos de aquél niño de aldea, que un día fui, y que se fue perdiendo por los muchos caminos y los tiempos transitados…

Debería salir a bailar la danza de la lluvia, y saltar sobre los charcos como antaño, pero eso no me haría recuperar aquellos tiempos ya pasados, ni al niño de aldea, que con su maletita de madera caminaba por aquellos charcos camino de la escuela… y, años después, con otras maletas, alguna, incluso de cartón, emprende los caminos de la emigración… buscando, siempre buscando…

La intensidad de la lluvia se atenúa, hasta lo decepcionante… lo que parecía un largo y persistente aguacero, está dando paso a lejanos truenos, y una suave llovizna que apenas moja, sigue cayendo…

El mar se ha vuelto a hacer visible, y la decepción y la frustración, se abren camino en mi cuerpo y en mi alma… ¡Nada es duradero, y menos la lluvia!

Nada es duradero, ni la felicidad ni la vida… Todo es temporal, todo es efímero, como la lluvia, como el trueno, como el viento… todo es temporal, menos tú…

27 Julio 2019 – Playa de Aro

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