Hoy
es el día de reflexión, el día del silencio, el día sin ruidos políticos y mediáticos…
Después de tanta mediocridad en esta eterna campaña, después de tanto ruido por
unos y otros, disponer de un día dónde nadie habla de política, sobre todo de
política pequeña, muy pequeña, es un gran alivio para la mente, el alma y el
corazón…
Desde
1976 –Ley de reforma política- hasta aquí, he votado en todas las convocatorias,
y hasta 1979, he votado en el extranjero, que era dónde vivía hasta entonces.
Y,
nunca he llegado al día anterior a tener tantas dudas, sobre a quién entregar
mi voto, incluso llegué a pensar en no votar o votar en blanco, pero esto va
contra mis propios principios democráticos y de responsabilidad personal. Por
eso, si votaré, aunque a esta altura, tenga tantas dudas…
Nací
en pleno nacionalsindicalismo, y con menos de 12 años llegué a Argentina, dónde
el gobierno democrático, fue derrocado a los 2 meses de mi llegada, y
reemplazado por un gobierno militar, que duró hasta finales de 1972 o
principios de 1973… dónde en unas elecciones libres, accede al gobierno de la
República nuevamente el peronismo sin Perón, aunque todo estaba preparado para
que todo fuera una pantomima, para al poco tiempo convocar nuevas elecciones
con Perón como candidato a presidente y su esposa María Estela (Isabelita) como
vicepresidenta. Hasta llegar ahí, en poco tiempo, pasaron, creo recordar 3
presidentes… dónde el populismo revolucionario de izquierdas campó a sus anchas…
En
marzo de 1976, otro golpe militar, ya muerto Perón y siendo presidenta María
Estela Martínez de Perón, desaloja al que en aquél momento era un populismo de
extrema derecha gobernando y el populismo de extrema izquierda poniendo bombas…
En
1979, ya adulto, regresé a España, y
comencé a vivir en una democracia real, en una democracia naciente,
ilusionante, con defectos, pero una democracia que la estábamos haciendo entre
todos… Ha pasado mucho tiempo, mucha
agua debajo del puente, y perdido muchas fuerzas desde entonces, pero lo que ha
ido creciendo en mí, es el ansia de libertad y democracia, esta democracia
calificada como liberal para discernirla de otras que han aparecido en los
últimos tiempos, que si bien son democracias, porque hay elecciones, su
comportamiento con los poderes del estado y con sus ciudadanos, se acerca más a
la dictadura que a la democracia (Turquía, Venezuela, Nicaragua, Bolivia,
Hungría y Polonia se acercan peligrosamente a las otras, etc.)
Se dice desde siempre
que uno no valora algo hasta que lo pierde, y en el caso de la libertad, uno no
la valora hasta que se pierde, pero tampoco se valora cuando uno no la ha
conocido nunca… Por
eso, la libertad y la democracia van tan unidas, y solo pueden ser reales, sin
existe respeto a la ley… Yo aprendí a valorarla, cuando la conocí bien, y no
quiero perderla, ni quiero que nadie de mi país la pierda…
Cuando
un partido político o un gobierno pone por delante de los ciudadanos, de las
personas, la nación o el territorio, eso no es democracia, eso es otra cosa, y
yo no quiero esa “cosa”, sea de derechas o de izquierdas…
“La
virtud está en el centro (o en el medio”, tal como decían los clásicos, y esto es válido para
todo, ya que en el centro está el respeto por el otro, el respeto por la ley,
la existencia del adversario pero nunca del enemigo…
Ruido,
decía al principio, sí mucho ruido, y de eso ya escribí tiempo atrás…
Vivimos
en un mundo de ruidos, de cobardes que se esconden en el anonimato de las redes
sociales, de mentiras propagadas con velocidad de vértigo, de medias verdades o
medias mentiras… y, con tanto ruido, con tanto insulto y descalificación, se ha
perdido el respeto a uno mismo, pero también se ha perdido la reflexión… todo
es emocional y por lo tanto estamos en manos del populismo nacionalista, del
populismo patriotero, del populismo revolucionario de salón, en resumen, estamos
quedando en manos de los extremos, que prometen y dicen, todo aquello que
muchos quieren escuchar, y después ya harán lo que ellos quieran, sometiendo a
todos a sus dictámenes y arbitrariedades (Trump, Maduro…)
Por
eso vengo a reivindicar la moderación, la reflexión y el respeto, patrimonio
del centro y no de los extremos…
Y
curiosamente hoy leía un tuit que reproducía la siguiente frase: “Pensar
es difícil, por eso la mayoría prefiere juzgar”, de Carl Jung; y no podría estar más de acuerdo,
ya que pensar es un esfuerzo, como ser padre, ser un buen profesional o ser un
buen ciudadano, ya que sin esfuerzo no hay nada. La democracia no nos la han
regalado y está aquí para siempre, la democracia se defiende cada día con todo
lo que hagamos y pensemos, y la democracia se defiende tratando de elegir a
nuestros representantes lo mejor posible.
No
he visto los debates de los líderes políticos, solo pequeños fragmentos y sí he
leído mucho y diverso sobre los mismos. Y, no me extraña nada de lo que se ha
dicho y de lo que yo mismo he visto, pues el ruido lo tapa todo, y con
políticos mediocres, no se puede esperar brillantez en sus discursos y en
trasladarnos sus ideas fundamentales…
¿Alguien
sabe las propuestas de los distintos partidos políticos, en las materias básicas
y fundamentales, a través de los debates?
Qué
ocurre con temas tan fundamentales como:
·
La
digitalización de la economía, que nos afecta a todos ya. No es futuro, es
presente.
·
La
educación para hacer frente a la mediocridad y a la ignorancia que nos intentan
inculcar cada día desde distintas esferas políticas y no políticas, y al futuro
como ciudadanos, trabajadores, profesionales…
·
El
cambio climático y la energía. ¿Cómo le hacemos frente, cuándo, quién y cuanto
se necesita? Somos un país, desde siempre, con total dependencia del petróleo.
¿Qué vamos a hacer para romper esa dependencia? ¿Cómo afrontaremos el cierre de
centrales nucleares y aquellas que utilizan carbón?
·
La
sanidad, para mejorarla sustancialmente, pasando de la cantidad (longevidad) a
la calidad de vida en esa longevidad.
·
La
economía del país, que nos afecta a todos y todos somos partícipes. ¿Cómo afrontaremos
los próximos años, la caída que está existiendo y el entorno internacional?
·
El
desempleo, que depende de la economía, ¿Cómo se reducirá? ¿Cómo pasamos de un 25
o 26% de empleo temporal a uno más testimonial?
¿Cómo se reduce el desempleo que supera el 14% y se reduce drásticamente
la economía sumergida, que según expertos estaría en el 25%? ¿Cómo se va a
formar a las personas empleadas y desempleadas ante el cambio drástico de la
digitalización y la robotización, si partimos de la base, que en épocas de
pleno empleo técnico, teníamos 1.500.000 personas desempleadas y que no
encontraban o no buscaban trabajo porque no estaban formadas? ¿Cuántas serán
ahora, después de 10 años de crisis? ¿Dos millones? ¿Dos millones y medio?
·
Deuda
pública. ¿Cómo se reducirá una deuda pública del 97 o 98% del PIB actualmente?
¿Cómo se pagarán los intereses de dicha deuda, si los tipos de interés
subieran, o que la tasa de riesgo también suba por falta de confianza de los
inversores?
·
La
despoblación del territorio, eso que se conocía como España vacía y ahora ya se
llama España vaciada. ¿Cuál es el plan, no a 4 años, sino a 20 años?
·
La
eficiencia del estado. ¿Cómo se reduce la actual y brutal estructura del
estado, donde cohabitan 5 niveles de administración (Nacional, Autonómico,
Provincial, Comarcal y Municipal), con un coste insoportable para el Estado, que al final pagamos los
ciudadanos? Además de los miles de organismos, fundaciones, chiringuitos según
algún partido político, asociaciones, empresas públicas, que son simplemente
depósitos de clientelismo político y de ineficiencia económica y cívica.
·
Función
pública profesionalizada y adelgazada. Como mínimo hasta el nivel de Dirección
General deberían ser funcionarios de carrera profesionales y no ser nombrados
por cada gobierno de turno. Reducir niveles en la administración pública, ¡EN TODAS ELLAS! No puede existir tanto
“mangante”, dicho sin acritud, ocupando puestos, que no son necesarios ni están
preparados para ello. La administración autonómica ha copiado a la
Administración del Estado y se ha creado a su imagen y semejanza. Más
profesionalización y menos políticos en los niveles de Secretarías para abajo.
Si la administración pública fuera más eficiente y más delgada, todo este
dinero que es para gasto burocrático y político, podría utilizarse en gasto
productivo para el ciudadano: educación, sanidad, investigación.
·
Pensiones.
Todos han dicho que las pensiones no se tocaban y que estaban aseguradas,
además de mantener el aumento según inflación. Esas son promesas vagas, porque
nadie lo puede asegurar, salvo que se aumenten los impuestos, que se aumente
sensiblemente el empleo, y que el empleo sea de calidad, con sueldos medios y
altos, y no con sueldos bajos.
·
Europa.
Cuál será nuestro papel en Europa, y sobre todo teniendo en cuenta el Brexit?
·
Inmigración.
¿Puertas abiertas o puertas entreabiertas con selección de la inmigración
necesaria? ¿Qué tenemos, que queremos y qué necesitamos?
·
Política.
¿Cuándo vamos a reformar la Constitución para adecuarla en aquellos apartados,
que en su momento quedaron en el aire: Senado, competencias de las Autonomías,
de la Administración Central, de la sucesión…
·
Igualdad
de género. Sin aspavientos, sin culpabilización a estos cerdos machistas que
somos los hombres…
·
Etc.,
etc.
Mientras
la clase política se mueve entre palabras huecas, insultos, descalificaciones,
mentiras y otras hierbas, en su realidad virtual, la vida ciudadana, la vida
del país, va por otros derroteros. Y, pensando solo en el corto plazo y en el
sillón, no se avanzará nada.
Me
llamó la atención en esta larga campaña, que los mejores debates hayan sido los
realizados por personas de segundo nivel, donde si bien en algunos casos y
momentos ha habido de todo, he visto personas muy preparadas y estructuradas, y
sin embargo en el primer nivel, la mediocridad ha sido total, ya sea porque
todo era tactismo, incluso en alguno que quiso pasar por riguroso y más
asentado en los problemas reales, aunque su historia le contradiga totalmente.
Necesitamos
menos mediocridad, más verdad, más realismo y más consenso de las fuerzas
políticas, y eso no lo vamos a encontrar en los extremos, sino en el centro…
Y,
con la experiencia que he ido acumulando, además del conocimiento de los
extremos, espero que nunca, nunca ni en mi país ni ninguno tengamos que vivir
nuevamente con el populismo nacionalista, sea de derechas o de izquierdas…
Ahora
bien, cuando la clase política de un país es mediocre, es que la sociedad es
mediocre, y por lo tanto para no tener mediocridades, necesitamos no serlo los
ciudadanos, y exigir que se cree el futuro ahora y se trabaje para el mismo,
con rigor, respeto, libertad y honradez…
En
fin, tal como escribí hace mucho tiempo, cuando decía que escribía para exorcizar
mis demonios, pensaba que al escribir sobre este tema, me ayudaría en la
reflexión y en la decisión, pero estoy como al principio:
¡VOTAR, SÍ!, ¿A QUIÉN?
¡NO LO SÉ!
Espero
que el sueño reparador de esta noche y los hados nocturnos me ayuden a aclarar
mis ideas… ¿La menor mediocridad? ¿El mejor programa? ¿El más creíble, de los
programas, claro?
Barcelona,
27 abril de 2019
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