23 de julio de 2011

LA ESTUPIDEZ… “LA PERFECCIÓN ALEMANA”… Y… LAS COSAS DE COMER…

En realidad este tema surgió con anterioridad a la última “publicación” sobre las palabras… Pero no es uno el que dirige lo que escribe, sino que la letra, las palabras toman por asalto al “escribidor” y así cambian, alteran, distorsionan la primera idea… En este caso, ha sucedido lo que tenía que suceder, y así, la primera idea era hablar sobre la imbecilidad aplicada, aprovechando una definición que había “sustraído” ya en otro de las notas de este cuaderno…

Y, así convencido, me fui al Diccionario de la REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, para ver las entradas a ese término: imbecilidad, y me encontré con lo siguiente:

imbecilidad(Del lat. imbecillĭtas, -ātis).

1. f. Alelamiento, escasez de razón, perturbación del sentido.

2. f. Acción o dicho que se considera improcedente, sin sentido, y que molesta.

3. f. Med. Minusvalía intelectual originada por ciertas disfunciones hormonales.

4. f. p. us. Flaqueza, debilidad



Pero al examinar con cuidado cada definición de la palabra, me di cuenta que ninguna de ellas, por sí sola, me satisfacía, ya que la realidad es bastante tozuda al respecto. Así que me dirigí a otra palabra: estupidez. Y, ahí sí, recordé que era la definición de ésta, la que había “sustraído” cuál vil ladrón, pero sin nocturnidad ni alevosía, ya que había explicado de dónde había tomado una definición muy apropiada, pero aún así, quise de nuevo explorar de nuevo el DRAE, con respecto a ella, y me encontré con esto:

Estupidez (De estúpido y -ez).

1. f. Torpeza notable en comprender las cosas.

2. f. Dicho o hecho propio de un estúpido.

Estúpido, da (Del lat. stupĭdus).

1. adj. Necio, falto de inteligencia. U. t. c. s.

2. adj. Dicho de una cosa: Propia de un estúpido.

3. adj. estupefacto.



Realmente me quedé peor de lo que estaba, pensar que la Academia está compuesta por tan brillantes y sesudos hombres y alguna mujer, para llegar a esto, me resultó decepcionante, como casi todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor…

Así que volví a mi objeto “robado”, la “otra “definición” de estupidez. Me refiero a la tercera ley fundamental de la estupidez humana, formulada por Carlo Cipolla, que dice la estupidez consiste en “causar daño a otros sin obtener un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio” (1)

Por lo tanto, un estúpido, no deja de ser aquél que causa daño a otros, pero sin obtener provecho para sí, o, lo que es peor, incluso puede redundar en perjuicios para sí mismo.

Muchas veces he escrito sobre la mediocridad, la que nos rodea, la que nos gobierna, la que nos ofrece diariamente en los medios de comunicación la salvación eterna, la condena al inframundo, o las noticias que quieren que consideremos como verdades absolutas, cuándo solo obedecen a intereses teledirigidos, muchas veces por estúpidos… Por lo tanto, un estúpido, sería aquél personaje que se dedica a jugar con un boomerang y, cuándo lo lanza, le da la espalda…

Desde siempre, se nos ha dicho que el orden y la perfección eran sinónimo de Alemania… Un estereotipo más, que como tantos otros, ha calado y ha hecho carrera en la mente de los ciudadanos de otros lugares del mundo… la perfección pero también la cuadratura, y, no del círculo precisamente…

En estas mismas páginas, ya comenté, lo que me había parecido la actuación alemana en el asunto de la crisis griega, que después de un año y algo, todavía colea, justamente por las “indecisiones” o las decisiones del gobierno alemán, aunque parece que ayer, sí, al final dio el visto bueno al segundo rescate…

¿Para este viaje, se necesitaban estas alforjas?

¿Por qué no se hizo el rescate adecuado hace más de un año, antes que estallara?

¿Quién ha salido beneficiado de toda esta macabra historia?

¿Quién se ha llenado los bolsillos y las cámaras acorazadas con esta Alemania?

¿Dónde ha quedado el espíritu europeísta de Alemania?

¿Sólo mantuvo el espíritu europeísta hasta que se realizó la unificación?

¿Cuánto nos costó a los demás europeos dicha reunificación?

¿Vuelve el nacionalismo alemán a comenzar a campear libremente?

¿Qué es Alemania sin el resto de Europa, por cierto su mayor y mejor mercado?

¡Uff! Me cansaría de efectuar preguntas… y, me estremecen algunas de las posibles respuestas…

Quizás, me haya hecho mayor y cascarrabias, pero uno ya no cree tan fácilmente en determinadas cosas, y, por eso, la indignación, la tristeza y amargura, que pueden llevarlo a la depresión, por tanta chapuza mediocre y estúpida realizada por mediocres y estúpidos, que simplemente le llenan las arcas a los tiburones que ellos alimentan…

Comencé a escribir sobre esto, a raíz del famoso tema, que por cierto, ya ha desaparecido de los medios de comunicación (el muerto al hoyo, y el vivo al bollo), de los pepinos… ¿se acuerdan de los pepinos? Pero no de unos pepinos cualquiera, ¡NO! ¡Era de los pepinos españoles!

Aquellos que, según la Sra. Cornelia Prufer-Storcks, ministra de sanidad de Hamburgo y Senadora, salió a señalar como los culpables de la contaminación por Escherichia Coli, acusando a 13 empresas de Almería en particular y a los “pepinos españoles” de ser los causantes. Esto sucedió, si no recuerdo mal, el 23 de mayo. La llegada de dichos pepinos, parece ser que fue el 22 de mayo, y el primer fallecido el día 2 de mayo. Eso sí, de la partida de 1000 kg. Que se habían caído en el mercado de Hamburgo, y que la comercializadora Frunet comunica tal hecho así como su destrucción, nada dice la indicada Señora. Tampoco dice nada de los pepinos holandeses. Para ella, lo más fácil era acusar a las empresas españolas así, de forma generalizada, de ser las causantes de nada menos que 26 muertes hasta ese momento.

Con eso, se sacaba los muertos de encima, y se los echaba a las empresas agroalimentarias españolas, que, curiosamente llevan muchos, pero muchos años exportando a un mercado tan exigente como el europeo (quizás salvo el alemán, porque luego se sabe que la limpieza y el control de los transportes y los mercados alemanes, deja bastante que desear).

Pero claro, ¿Cómo vamos a sospechar de la perfección alemana? ¡Imposible! No, lo mejor, es echarle la culpa a los españolitos, que todavía van en burro y riegan sus campos de verduras con excrementos…

¡Lógico, como no iba a planteárselo así de fácil! No hacía mucho que la Sra. Merkel, hablaba de que en España se trabajaba poco y que la productividad era baja… ¡que malos trabajadores son los del sur (españoles, etc.)!, ¡duermen la siesta!, ¡están de fiesta todo el tiempo!, ¡todo es alegría, sol, playa y jarana!

¿Qué mejor culpable iba a encontrar la Ministra de sanidad de Hamburgo? Pero, la “perfección”, esa “perfección alemana”, ese orden, esa seriedad, esa calidad, se ve por los suelos, cuándo pasan los días y, curiosamente se demuestra que no son los pepinos españoles… luego eran los pepinos de no sé dónde…, luego no tenían ni idea… luego una granja de brotes de soja, luego que no, que no era la granja, ni los brotes de soja…

y así, así pasan los días, y tú, tú contestándome, quizás, quizás…

¿Se acuerdan de este bolero, tan bien interpretado por Los Panchos? Que continuaba diciendo: Por lo que tú más quieras, hasta cuándo, hasta cuándo… y, tú, tú contestándome: quizás, quizás…, y yo, desesperándome…

Pues así, pasaron los días, y no había forma… mientras tanto, cientos de personas pierden su empleo en Almería, en Murcia, en Valencia, etc., cosechas enteras que se tiran, matas que se arrancan completas… empresas con dificultades económicas…

Hasta que al fin, se vio la luz… la zona oscura desapareció, ¡eran los brotes de soja! ¡Los culpables al patíbulo!

Durante este tiempo, ¿dicha señora antes mencionada, la otra señora, ministra de sanidad del gobierno alemán, la señora que manda, o cualquier miembro del gobierno alemán, pidió disculpas?

¿Pidieron disculpas los tabloides amarillentos de la prensa alemana, tan especialista en buscar culpables fuera de su “perfección, orden y seriedad”?

No, pero, ¿Cómo se les ocurre a Uds. pensar que los “perfectos” alemanes, iban a pedir disculpas? ¿Disculpas a esos destripaterrones de allá abajo, que un poco más y se caen al Mediterráneo?

Lo han hecho tan bien, tan bien, que posiblemente les propongan como candidatos a lograr el NOBEL de la transparencia informativa, la seguridad alimentaria, la investigación científica, y a la maravillosa “perfección” alemana, como gobierno ideal de este mundo tan lleno de parásitos como los europeos del sur… porque del resto del mundo, es que para ellos, salvo los americanos del norte, que de vez en cuando les recuerdan quiénes son, ni siquiera se acuerdan de su existencia…

La perfección, en este caso, es sinónimo de ESTUPIDEZ, ESTUPIDEZ TOTAL que además ha crecido en progresión geométrica en todo este tiempo, en este caso, pero también desde hace tiempo, por poner otro ejemplo, desde el estallido de la crisis griega…

¿Recuerdan, cuándo los periódicos amarillentos, pero también algún ilustre político alemán, proponía rescatar a Grecia, a cambio de la cesión de algunas islas?

¿Recuerdan cuándo tardó el gobierno alemán a responder al estallido, y cuánto mareó la perdiz hasta llegar a la conclusión, que sí, que había que hacerlo, dos meses más tarde?

¡Perfección, orden, seriedad…! ¡Nada de eso! Estupidez, estupidez… según la 3ra. Ley de Carlo Cipolla… ¿o no?

¿No son los bancos alemanes y franceses, los inversores más importantes en deuda griega?

¿Con todo esto de Grecia, Irlanda, Portugal, no se ha estado tapando la realidad del sistema financiero alemán?

¿Por qué a Grecia primero, luego a Irlanda y posteriormente a Portugal, se le imponen unas condiciones muy duras, leoninas prácticamente, y ahora en el segundo rescate, se rebaja el tipo de interés, se alargan los plazos, etc.?

¿No se podía haber hecho antes? ¿Quién se opuso más y más fuerte a rescates moderados o ayudas de la Unión a uno de sus miembros, racionalmente adecuados? ¡La perfecta Alemania! ¡La perfecta Sra. Merkel!

Esta estupidez, así como la de los pepinos, toda esta estupidez alemana en estos momentos, no sólo no le será provechosa a medio plazo, sino que será perjudicial a esa perfecta Alemania de ¡tan perfectos políticos!

Pero, la estupidez no solo ha sido de ellos, han contado con la complacencia, la complicidad de la estupidez de otros mediocres gobernantes de la Unión Europea…

¿Dónde ha quedado aquél espíritu europeísta? Ese espíritu está desembocando en una estupidez muy peligrosa: ¡en un nuevo nacionalismo alemán!, y, la historia ya nos ha dado muestras de dicho nacionalismo…

La conclusión a todo esto, está basada en los siguientes puntos:

1. La perfección alemana es un cuento.

2. Trabajan menos de lo que dicen.

3. Contribuyen mucho menos de lo que dicen y de lo que piensan muchos alemanes a la Unión Europea.

4. Su productividad es alta, pero hacen trampas con la baraja…

5. Sin el resto de Europa, serían mucho menos de lo que son…

6. Cuándo están en España, se contagian rápidamente de lo que acusan a los españoles: se beben hasta el agua de colores, la juerga les va como un dulce a un niño, y las normas las respetan bastante menos…, entre otras cosas… eso sí, los primeros días cenan a las 19 horas, luego ya se van acomodando…

7. Su prepotencia les hace aún más estúpidos que los mortales comunes…

8. Todos somos estúpidos en algún momento, pero el problema no es serlo, sino no reconocerlo.



Hace años, me contaron lo siguiente:

A principio de los años 70, las empresas españolas comenzaban a realizar un esfuerzo inversor, para ser más productivas. Una de estas empresas compró una máquina de última tecnología, en Alemania, claro…

Lógicamente, para ponerla en marcha, tenían que venir técnicos alemanes, porque los técnicos españoles no sabían hacerlo, y, además como se iba a tocar tecnología alemana, por manos profanas y analfabetas.

Llega la máquina, se desembala, se prepara, se ubica en el sitio a que estaba destinada, todo bajo la supervisión y control de los técnicos teutones, rubios ellos, rubicundos y llenos de salud…

¡Llega el gran momento de la puesta en marcha! El ingeniero jefe, junto con el Director de la empresa, están radiantes y el ingeniero, la pone en marcha, mediante el botón correspondiente… ¡Todo el mundo contiene la respiración! Están a la espera de un gran acontecimiento… pero, ¡no pasa nada! La máquina no se pone en marcha…

¡Es un bochorno para todos!, pero, lógicamente los alemanes no se han equivocado, seguramente habrán sido esos zopencos de la empresa, que han tocado algo…

Revisa por aquí, revisa por allí, y nada… y así pasan los días… y, nada de nada… vienen más técnicos de Alemania, cambian piezas, pero la máquina no se enciende…

Mientras, los obreros de la fábrica van pasando por allí, primero por curiosidad, luego ya para el cachondeo total…, y, en una de esas visitas, el de mantenimiento, que no le habían dejado ni acercarse, comienza a merodear por allí, da vueltas alrededor de la máquina… y agarra un cable que estaba por allí… los alemanes, casi le cortan la mano… pero él, ni corto ni perezoso, saca el cable y hace algo con él detrás… saliendo, le dice al alemán que le vuelva a dar al botón… y, ¡oh, milagro! ¡La máquina arrancó!...

¡Los perfectos alemanes, se habían olvidado de enchufar la dichosa máquina!

Antes en la conclusión, decía que no todo era oro lo que relucía y de hecho a veces ni reluce. Un ejemplo de esto es lo que La Vanguardia publicaba, el 5 de junio pasado, con el siguiente título: LOS ALEMANES TRABAJAN MENOS QUE LOS EUROPEOS DEL SUR, y que me interesa mucho comentar, al hilo de lo dicho hasta aquí.

La Señora Merkel, en otro de sus brotes nacionalistas (es decir xenófobos y despreciativos), ha aseverado no hace mucho, que los trabajadores alemanes trabajaban mucho más que los del sur: menos horas de trabajo, más vacaciones, más días festivos, etc., es decir, que en el sur, estamos de juerga constante y vivimos a costa de los pobres alemanes… volvemos a aquello que acuñó otro chauvinista nacionalista en el siglo XIX: ¡Europa termina en los Pirineos!

Pero, lo que en el siglo XIX era muy difícil desmentir, en el XXI, es más fácil, a pesar de los tabloides alemanes que día sí y día también, insisten en que ellos son los más guapos y mejores de la Unión, y que pagan todo lo que Europa gasta…

El peligro, el grave peligro, tal como ya he dicho en este cuaderno, es que una mentira repetida muchas veces, se convierte en verdad virtual, por la cacofonía de los medios al servicio de ciertos intereses, entre ellos, los suyos propios...

“Los alemanes trabajan mucho menos (al año, en toda su vida) que los europeos del sur; tampoco trabajan más intensamente” Según la entidad financiera francesa NATIXIS, basado en datos de Eurostat y de la OCDE.

Dice el autor de dicho informe, Patrick Artus, “el comportamiento económico superior de Alemania se explica sobre todo por el esfuerzo innovador y la mayor tasa de ahorro de hogar y empresas”

Un informe de la OCDE, del mes de abril, revela que los españoles dedican un 19% de su tiempo a una actividad remunerada frente al 16% de los alemanes.

Artus, dice además, que la duración de la jornada anual del trabajo es mucho menor en Alemania que en los países sujetos al estudio: Francia, España, Portugal y Grecia. “La duración del trabajo no explica el comportamiento económico de Alemania”

Calidad del trabajo alemán, en el estudio se asevera que “la proporción de alemanes con una educación superior no es mayor que en Francia, España o Grecia”, aunque Portugal e Italia, si tienen “un claro problema de educación”.

Productividad de los trabajadores alemanes tomadas por habitantes, el estudio asegura que está “dentro de la media de los países del sur; la productividad horaria está por encima de esa media, pero no es mejor que la de Francia o Grecia”.

El estudio destaca el control de los costes laborales entre los factores que podrían explicar las diferencias entre la economía germana y la de los países del sur. E indica que, en el caso alemán, el coste unitario ha crecido menos que en Francia, Italia, España, Portugal y Grecia, y que las cargas sociales han descendido.


 
Moraleja: ¡Una cosa es buscar la perfección y otra es creerse perfecto…! La creencia de ser perfecto lleva a la prepotencia y la prepotencia lleva a negar al otro, y de ahí a buscar su eliminación, solo hay un paso… ¿recordáis que algo así ya pasó muchas veces en la historia?

¡No la repitamos y aprendamos de los errores y horrores del pasado!


Insisto en clamar contra la estupidez y la mediocridad, sobre todo de aquellos que nos gobiernan y deciden por nosotros, aunque en muchas oportunidades no se lo hayamos pedido. Pero, cuidemos también que nuestra estupidez y mediocridad no vaya “in crescendo”, pues ya tenemos bastantes dosis diarias, y un mundo con más de esto, desde luego no tiene futuro alguno…

Indignado, triste, casi deprimido por este entorno voraz que se ha llevado a las ideas, ciertos valores (si es que los ha habido alguna vez), y sobre todo un humanismo, que algunos creíamos vislumbrar en el futuro… un humanismo social, que nos haría mejores como personas y también como sociedad…


Mayo, junio, julio 2011




(1) Alargar la edad de jubilación… 2 de febrero de 2010.





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