18 de junio de 2011

PALABRAS... SU RAZÓN DE SER

Cuándo surgió la idea de crear en este cuaderno, un apartado que versara sobre LAS PALABRAS, la intención era realizar consideraciones y, de alguna forma, poner en evidencia, desde la normalidad de un hablante y escribidor normal, los delitos que cometemos cada día contra el idioma, la lengua, en sí LAS PALABRAS…

Palabras que se distorsionan, palabras engañadoras, palabras mentirosas, palabras, palabras… palabras utilizadas fuera de contexto, utilizadas con intereses espurios, palabras que en determinados momentos no dicen nada, a pesar de estar hablando mucho tiempo y / o escribiendo muchas páginas…

Pero, también dejar claro, que no son las palabras, las que engañan, las que distorsionan, las que mienten… son aquellos que las utilizan… somos aquellos que cada día las utilizamos mal, fuera de contexto o que intentamos distorsionar la realidad a través de las palabras… somos los hablantes y "escribidores", los que asesinamos cada día a las palabras…

Además, intentaba que nos riéramos un poco de nosotros mismos… desde la utilización y destrozo que se hace de ellas en los mensajes de texto, incluso en los correos electrónicos, cuándo en una carta, posiblemente jamás hubiéramos consentido enviarla con faltas o con expresiones mal construidas… Reírnos de la utilización “chic”, es decir, estupidez, en el uso de determinadas palabras de otros idiomas, para “demostrar” que “están a la última”, cuándo nuestros idiomas, poseen una riqueza léxica inmensa, sin considerar esos “palabros” que, además se utilizan mal…

En algunos y determinados sitios (Buenos Aires, particularmente), el idioma se ha distorsionado y destrozado tanto, que cuándo estoy allí, en determinados momentos y expresiones, pienso que estoy en un país de habla no española…

Términos como “shopping”, “freezer”, que en algún caso, como éste último se convierte en verbo (“frizar”, “frizando”), me divierte y me rebela… “lemmond champ”, o cuándo uno va a un restaurante italiano y la carta está en italiano… me encantaría ver la cara de los comensales, cuándo fueran a un restaurante chino, y la carta estuviera solo en chino…

Sin embargo, no necesitamos irnos tan lejos, para encontrar palabras de esa naturaleza. Algunas de éstas, se han convertido en palabras de uso diario, como es el caso de “parking”, que hemos adoptado y aceptado normalmente, aunque eso sí, todavía no llegamos a los límites de alguna forma latina de “parquear” o “parkear”. A uno, que los primeros 25 años de su vida, los pasó entre Galicia y Buenos Aires, le gusta mucho más “estacionar”, garaje…

También los medios de comunicación, tendrían cabida en esta sección… todos, pues leer un diario desde hace unos años, es realmente una aventura y una apuesta cotidiana, sobre la cantidad de faltas de ortografía existentes… y, no hablemos ya, de las expresiones y determinados textos… pero, la palma, el premio mayor, se lo llevan la radio y la televisión, sobre todo los programas deportivos… ¡Ah! ¡Que goce para el espíritu escuchar como destrozan el idioma y las palabras! ¡Es maravilloso y desesperante a la vez! Programas que escuchan y ven millones de personas, constituyen la antítesis de lo que debiera ser uno de los objetivos de los medios de comunicación: ¡EDUCAR!, pero, claro, uno es un poco “carca” y, eso de educar, no se lleva…

Términos como: “el golpeo del jugador al cuero”,  entre muchas y muchas que se pueden oír y escuchar en dichas transmisiones…

En esta generalización, quiero “salvar” y rendir mi pequeño homenaje a un programa popular, pero cuyo cuidado a las palabras, constituye una razón importante de ser. Me refiero a “No es un día cualquiera”, conducido y dirigido por Pepa Fernández, a través del cual, sí se cumple ese objetivo de EDUCAR y ayudarnos a saber un poco más, y a expresarnos o tratar de hacerlo, un poco mejor…

No así, en algunos otros, dónde se utilizan palabras que en nuestro quehacer diario, en conversaciones informales podemos utilizar, pero que en un programa de radio y / o televisión están de más y fuera de contexto… eso sí, a quiénes las dicen, les parece que les da un marchamo de “progres”; me estoy refiriendo a palabras como: “coño”, “joder”, “culo” etc., y, no lo manifiesto porqué sea un “mea pilas” en este tipo de cosas, sino porque no tienen sentido, no añaden nada, no aportan nada a la conversación o a la entrevista, o a lo que sea… simplemente SON DE MAL GUSTO… ¡suenan mal!, pero eso del mal gusto, sería para una enciclopedia.

La influencia de los medios, también se ha hecho notar a través de las novelas y/o películas… ¡Te quiero mucho!, cuándo alguien se despide de alguien, hijo, hija, esposa, esposo, madre, padre, etc., y, además se dice con un tono neutro en algún caso, en otro con un cierto tono acaramelado… Bien, uno es una persona de muchas dudas siempre… es la duda una constante en esta vida… y, una de mis dudas, que por cierto, no he logrado despejar, es qué diferencia hay entre la expresión ¡TE QUIERO! y la expresión ¡TE QUIERO MUCHO!

¿Porqué debemos añadir el MUCHO? ¿No nos basta con el “TE QUIERO”? Uno puede querer mucho, poco o nada… Me imagino decir a alguien “TE QUIERO UN POCO” ó “TE QUIERO UN POCO MENOS QUE MUCHO”, ó “TE QUIERO CASI NADA”… ¿Verdad que es divertido?

Otro ejemplo, este también argentino (porteño especialmente), cuándo para querer indicar admiración a alguien se dice “LO AMO”“ES QUE LO AMO”, no se dice “LO ADMIRO ó LA ADMIRO”, e incluso en plan ya más “fan” poder decir “LO ADORO ó LA ADORO”, no, nos vamos directamente al AMOR… ¡LE AMO!, entonces, realmente, ¿qué queda para el SER AMADO?, ¿qué le dejamos para ese AMOR que sentimos por el otro?

¿Realmente sabemos lo que decimos?

Hemos roto todas las normas, pero no las académicas, que también, sino de la lógica expresiva, y que las palabras reflejen realmente lo que sentimos… de ahí, que tengamos que fijarnos tanto en el otro idioma, en el de las mudas palabras… el lenguaje corporal…, ese que engaña menos, y que siendo más reducido, expresa mucho más… las miradas, el movimiento de las manos, la forma de sentarnos, etc.

Cada vez tenemos más datos y menos información… cada vez accedemos a cientos de fuentes de datos y sabemos mucho menos… hemos masificado tanto todo, que hasta las palabras dejan de tener sentido en determinados momentos…, hablamos sin conocer lo que estamos diciendo, y, a su vez creemos que cada día hablamos mejor, que conocemos mucho más, y, en el fondo, nos olvidamos de algo tan básico, como decía (no es literal) Jorge Luis Borges, “que las palabras han tenido su origen en el principio de los tiempos, porque alguien las ha dicho alguna vez antes que nosotros”

Por ejemplo, con el desgraciado problema sanitario en Alemania, que si no fuera porque ha habido muertos y mucha gente enferma, sería para desternillarse de risa, de la maravillosa “seriedad y perfección alemana”, pero eso, será objeto de un apartado especial más adelante. Decía que en ese desgraciado problema, producido por una bacteria, se ha generalizado en todos los medios, el nombre de la misma como “e. coli”, que hablado suena como “ecoli”, por lo que se deduce que se ha descubierto una bacteria nueva, cuándo sin embargo se está hablando y escribiendo de la tan conocida bacteria “Escherichia coli”, una de tantas que nos enseñaban en los primeros años de la escuela primaria… Quizás, también han optado por utilizar la abreviatura E.coli, ya que la wiquipedia así la contempla… ¿Conocían los periodistas que utilizaban e.coli en la radio y tv., lo que estaban expresando?

O, como decía una periodista días pasados en la radio, cuándo refiriéndose a una noticia en el periódico “EL PUNT DIARI”, decía: “El Punt Diari, un periódico autonómico de Catalunya”, supongo que lo que quería decir y no supo era algo así: “El Punt Diari, periódico catalán” ó “El Punt Diari, periódico de Catalunya”; ahora de ahí, a decir “un periódico autonómico de Catalunya”, está confundiendo el concepto de “autonomía”, concepto político, utilizado para hablar de nivel político como región, provincia o estado, y, ¿por lo tanto estaríamos hablando de un periódico con estatuto de autonomía dentro de una autonomía política?

O también, aquellas expresiones muy utilizadas en las últimas elecciones, las que se repiten en forma machacante cada vez que los ciudadanos somos convocados a las urnas, y, que son: “ejercer el derecho al voto”, “fiesta de la democracia”, o ésta otra, que no solo se utiliza en épocas de elecciones, sino también más habitualmente, como es “recuento”¿Qué recuentan?

Cuándo dicen recuento, en realidad, están queriendo decir “contar”, no se recuenta, cuándo se está haciendo el escrutinio de los votos, ¡se está contando!, y, en todo caso, excepcionalmente en alguna mesa, se volverá a contar, que en ese caso, sí es “recontar” o “recuento”.

También es para llorar o reír, o las dos cosas al mismo tiempo, cuándo algunos periódicos escritos en una lengua, desprecian a la otra o al estado que la representa… Por ejemplo, en ese mismo “periódico autonómico de Catalunya” del 9 de septiembre del 2010, al estar leyendo la cartelera de televisión (sección cine en casa), voy viendo las películas que pasarían ese día, y, cuándo la película era francesa, pues en la nacionalidad escribían “Francia”, si era alemana, escribían “Alemania”, hasta llegar a una película española, “Arderán conmigo”, en vez de continuar con el mismo criterio, se escribía Nacionalidad: “Estat espanyol (estado español) 2002.

¡La distorsión!, la distorsión siempre está al acecho… esperando el momento, para colocarse en el subconsciente colectivo y, hacer de la irrealidad una realidad, a fuerza de repetir en forma constante.

En algún sitio, he ido tomando notas, sobre cuestiones de este tipo, que por desidia, por ignorancia o por perversión de las palabras, nos van colocando cada día “palabros” que intentan distorsionar la realidad…

¿Por qué son importantes las palabras? Las palabras solas o bien relacionadas y coordinadas a través del lenguaje escrito o hablado, son un reflejo diáfano de nosotros mismos, pero la preocupación por ellas, es una constante inquietud de aprender, de conocer y de relacionarnos mejor con los demás, pero, fundamentalmente con nosotros mismos. Si somos incapaces de expresarnos adecuadamente, el mayor problema no es que no nos comprendan los otros, el mayor problema es que nosotros mismos no nos entendamos con nosotros mismos… Las palabras son necesarias para corregir nuestro diálogo interior, y tal como dice Raimon Samsó, “en el diálogo interno hay dos sistemas de pensamiento: el del amor y el del temor. Los pensamientos crean emociones, estos comportamientos y éstos últimos resultados. Si deseas paz interior, y aún no la experimentas, es porque no cuidas un mínimo la calidad de tus conversaciones internas”

Aunque las conversaciones interiores, las dejaré para otro momento, creo que condicionan también nuestro lenguaje, nuestras palabras…, pero de lo que no hay duda es que sí condicionan nuestro lenguaje externo, nuestra vida… tanto las que utilizamos nosotros, como las que utilizan con nosotros. De alguna manera, dice que somos y como queremos ser… Si la educación realmente es básica para el progreso de la humanidad, las palabras son el mejor vehículo… ¡Utilicémoslo, es gratis!, y no nos olvidemos, que el conocimiento y cierto dominio de las palabras, nos hace MÁS LIBRES.

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