Vivimos tiempos turbulentos, cambiantes y de gran incertidumbre, y en momentos como estos es cuándo se nos habla del mañana, del futuro… de la mejora en los próximos meses, el próximo año… así llevamos más de dos años, oyendo hablar de ese mañana, que siempre es huidizo y distante y nunca se alcanza…
Nos hablan de futuro, para que olvidemos el presente y el pasado reciente, que, curiosamente muchos de los que hablan de ese mañana inalcanzable, son los que nos provocaron ese pasado y presente turbulento y duro; para que no pensemos en ello, y así generar una ilusión temporal que adormezca nuestro presente adulterado, ilusión que no esperanza de cambio y mejora, en ese mañana que nunca llega…
En ese devenir de palabras, se nos cruzan algunas de ellas, distintas pero vulgarmente sinónimas: mañana, futuro, porvenir…
Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua:
porvenir.
1. m. Suceso o tiempo futuro.
2. m. Situación futura en la vida de una persona, de una empresa, etc.
futuro, ra.
(Del lat. futūrus).
1. adj. Que está por venir. U. t. c. s. m.
4. m. Gram. Tiempo que sirve para denotar una acción, un proceso o un estado de cosas posteriores al momento en que se habla. Amaré, habré amado, amare, hubiere amado
5. f. Derecho a la sucesión de un empleo o beneficio antes de estar vacante.
~ compuesto.
1. m. Gram. El que denota acción, proceso o estado futuros respecto al momento en que se habla, pero pasados con relación a una acción, un proceso o un estado posteriores a dicho momento. Habrá amado, habrá temido, habrá vivido. Denota asimismo la probabilidad de una acción o un estado de cosas anteriores al momento en que se habla. Pareces cansado, habrás estado de juerga
futuro contingente.
1. m. Lo que puede suceder o no.
futuro simple.
1. m. Gram. El que manifiesta de un modo absoluto que algo existirá o tendrá lugar en un momento posterior al momento en que se habla. Amará, temerá, vivirá. Denota también una acción o un estado que, según conjetura o probabilidad, se produce o existe en el momento presente. ¿Dónde está Juan? Estará en la biblioteca. Puede también tener valor de imperativo. Amarás al prójimo como a ti mismo
la vida futura
mañana.
(Del lat. vulg. [hora] *maneāna, [a hora] temprana).
3. m. Tiempo futuro más o menos próximo.
5. adv. t. En tiempo venidero.
He reproducido algunas de las acepciones que nos brinda el Diccionario, las cuáles nos llevan más allá del hoy, más allá del presente, probable o no, desplazado hacia un tiempo cercano o lejano más allá…
Pero, ¿realmente existe el futuro? ¿Qué es el futuro? ¿Qué es el mañana, entendido siempre como algo lejano e incierto?
Podemos hablar del futuro de la misma forma para aquellos que vivimos en el primer mundo, que aquellos que viven en África, Asia, América Central, América del sur?
¿Qué futuro le espera a millones de niños, mujeres y hombres de África, de Asia, América? ¿Realmente, se puede pensar que ellos piensan en su futuro? ¿Hay algún tipo de futuro para todos ellos, o para la cantidad de niños de Madagascar, que no tienen nombre, porqué los dos euros que cuesta registrarlos, no los tienen?
Podemos hablar del futuro del individuo, de un grupo, de la sociedad, de un país, de un continente, del mundo… de la misma forma?
¿Existe el futuro más allá de una definición del término?
¿Solo viven pensando en el futuro, aquellos que tienen miedo a vivir el presente, por lo que derivan todo hacia la construcción hipotética del futuro…?
El futuro es incierto, totalmente incierto, es una forma de escapar del presente y del pasado, y, en ese futuro incierto lejano (porque siempre lo vemos lejano), solo hay una certeza, una sola: ¡LA MUERTE! Y, curiosamente, a la única certeza existente, la evadimos, le tememos, y siempre la vemos lejana, e incluso como si no fuera con nosotros, ni hablamos de ella… cuándo es la única certeza del futuro.
En cambio nuestro presente, el que construimos todos los días, el que nos brinda la alegría, el dolor, la esperanza, la ilusión, lo utilizamos como un mero tránsito hacia algo indefinido, incierto e improbable futuro, que siempre esperamos tener…, y que casi nunca llega, o llega de una forma totalmente distinta.
El futuro, es aquello que construimos en el presente, y, si el presente no se afianza, si ese presente no se vive, no se desarrolla uno como persona, ¿Cómo puede existir futuro? Ó, ¿cómo puedo esperar un futuro determinado, que luego será presente, si en mi presente actual, no vivo como tal?
¿El futuro es una excusa para realizar determinados actos o para vivir de una determinada forma en el presente?
En mi particular opinión, es así… ya que el futuro no deja de ser una promesa… Una promesa, que casi nunca se cumple… porque el futuro no es maleable ni controlable por ninguno de nosotros…
Así hemos escuchado desde pequeños, comentarios como los siguientes:
¡cuando seas mayor tendrás….!
¡en el futuro podré hacer….!
¡Si haces todo esto, tendrás un futuro prometedor…!
¡Te juegas tu porvenir!
Desde la cuna, nos vienen adoctrinando para hacer para el futuro, para el mañana, para nuestro porvenir…
Desde el aspecto económico, del religioso, del propio crecimiento personal y del conocimiento… siempre hay un mañana… siempre está el futuro…
El futuro como promesa, deviene de nuestra cultura religiosa judeo-cristiana, la cuál ha sido utilizada habitualmente para controlar a las personas en este mundo, con la promesa de que lograrían el cielo, en la otra vida… en el futuro… en el más allá, en la otra vida futura…
No soy anti nada, ni antireligioso, ni pregonero de la anarquía… pero, se reconocerá, que ese concepto ha venido muy bien y viene muy bien todavía en aquellas sociedades con democracias poco desarrolladas o inexistentes, para la realización de promesas de futuro constante, con discursos demagógicos, que siempre lo centran en el mañana, pero en el presente, en el hoy de cada día, esas personas, esas sociedades siguen en el mismo sitio, con suerte en la misma situación y, con menos suerte, bastante peor. Sigue siendo el recurso de tiempos ha, para conseguir sus fines: adormecer a la sociedad y mantener el poder, único fin al fin y al cabo que se persigue.
Se promete un futuro mejor que el presente, para las sociedades deprimidas: educación, sanidad, vivienda, recursos que le sacarán a los ricos y se darán a los pobres… la revolución… ¡se promete futuro de todo, para todo y para todos!
Se promete el paraíso a los mártires, muertos en actos de terrorismo fanático, dónde se encontrarán los campos de leche y miel y 1000 huríes que le satisfarán todos sus deseos… ¡se promete!, ¡se nos promete de todo cada día!
Sin embargo no quisiera irme por los derroteros político-social-religioso, pues para eso necesitaríamos dedicar, posiblemente años, para el estudio de la historia pasada, pero también para el estudio de la presente, presente no muy halagüeño para el mundo en general.
Tampoco planteo en esta reflexión, el concepto de vivir el presente cuál fuera el último día de la vida y tiráramos la casa por la ventana… Hablo de otra cosa. Hablo del presente como concepto de vida, como la mejor forma de construir, de crear el futuro, viviendo en el presente, viviendo él presente… Uno no puede ser bueno, porqué en el futuro tendrá un posible premio; uno tiene que ser bueno, porque forma parte de su ser, de sus valores como persona…
Uno no puede trabajar y vivir, trasladando al futuro vivencias, sentimientos, aprendizajes, desarrollo personal para vivir un futuro mejor… pero todo eso se realiza en el presente.
¿Puedo dejar de amar hoy, para poder “amar mejor mañana”?
¿Puedo dejar de disfrutar de una puesta de sol, para poder hacerlo mañana y mejor?
Uno ha trabajado mucho y desde muy temprana edad, de alguna forma imbuido de esa forma de pensar…, mañana, siempre el mañana… pero, ¿el mañana cuándo llega?
¿Cuándo disfrutaré de esa puesta de sol? ¿Cuándo no pueda sentarme bien, mi cuerpo esté dolorido y ya no vea la puesta de sol, como una escena maravillosa que nunca se volverá a ver igual, o como un día más que se acaba? ¿Eso es disfrutar?
¿Cuándo haré ese viaje que tanto quise y soñé desde hace años?
¿Si amo hoy, por qué tengo que esperar a mañana, para amar y ser amado?
¿Por qué tengo que sacrificar el amor de hoy, por una promesa del mañana, o por una prioridad del presente totalmente pequeña respecto a lo que significa el amor?
Sé que algunos, muchos incluso, estarán pensando en que eso es mera utopía, en que uno no puede hacer aquello que quiere, cuándo quiera…, que hay condicionantes: ahora es el estudio, el trabajo, la vivienda, los hijos, los padres... más tarde serán los nietos y, más tarde…, más tarde será la nada…, simplemente la imposibilidad de hacerlo.
Todos esos condicionantes, que existen, y lamentablemente son eso ¡CONDICIONANTES!, no por su existencia, sino por qué nosotros los convertimos en Condicionantes, que no lo son, salvo en algunos casos, dónde el egoísmo de alguno de ellos, no sólo se convierta en condicionante transitorio, sino porque puede llegar a condicionar toda nuestra vida… y, de esos también existen…
Y, los convertimos en condicionantes, porque terminamos por asumir roles que no nos corresponden, porque de alguna forma estamos siendo manipulados o nosotros intentamos manipular a los demás (en forma inconsciente), asumiendo un complejo de culpa en el primer caso (Te vas y me dejas solo/a, no me quieres en tu casa, etc.), y generando ese complejo de culpa en el segundo caso (Mira el sacrificio que hago por ti, no me voy de viaje, porque me tengo que quedar contigo, o no voy a cenar, etc., etc.). Supongo que los especialistas en estos temas, podrían explicarlo extraordinariamente mucho mejor.
Como creo haber escrito alguna vez, mis padres eran labradores minifundistas, cuyo trabajo daba poco más que para subsistir en una Galicia de los 50 y primeros 60…, en ese ambiente nací y pasé mis primeros años, por eso sigo considerándome un aprendiz de labrador, a pesar del tiempo y la distancia de todo aquello.
Mis padres decidieron dejar aquello y con mucho esfuerzo, se deciden trasladar a una pequeña ciudad, después de muchas vicisitudes. Años más tarde, la emigración de toda la familia hacia otro país.
Recuerdo, y lo recuerdo demasiado bien, algo sucedido hace muchos años… Rondaba los 18, en aquél momento, y una de tantas veces que hablaba con mis padres, sobre unas pocas fincas, propiedad de ellos, que habían dejado en la aldea. Se hablaba de las mismas, del monte, de forestación con pinos y eucaliptos, muy típico de aquellos años, y qué hacer con ellas… Mi opinión, desde hacía tiempo, era que se vendieran y que el importe de la venta, se invirtiera en algo para ellos, sobre todo para ellos. Ese algo, era simplemente mejorar su forma de vida, o adquirir algo distinto o mejor del comercio que tenían, para poder mejorar, insisto, su calidad de vida.
Su respuesta era la misma: “Las tierras no producen ningún gasto, siempre tendrán valor, y será el futuro para ti”
Mi respuesta también era la misma: “Al final me dejaréis un problema” y “Mi futuro debo construirlo yo mismo”
CONCLUSIÓN: Mis padres no mejoraron su forma de vida, mientras permanecieron en la emigración… Mis padres volvieron a su país y tuvieron que comenzar de cero prácticamente... Las tierras perdieron su valor, el campo ha sido prácticamente abandonado… Y ahora me encuentro que mi padre me dejó un problema y mi madre me dejará otro… Si hubiera confiado en aquél futuro que me aseguraban y auguraban, ¿dònde estaría ahora?
¿Futuro? ¿Qué futuro? ¿Qué mejor futuro le puede dejar un padre a su hijo, si no es una buena formación y educación en el presente y transmitirle valores que le ayuden a ser mejor persona? Pero todo eso, se hace en el presente, ese presente que luego les ayudará a esos hijos, tener también la posibilidad de vivir su presente en forma independiente… y así ganar ese futuro.
Se suele decir que, los jóvenes nunca piensan en el mañana, porque se creen inmortales… La realidad, es que todos nos consideramos inmortales, porque no preparamos ese futuro cierto (la muerte), desde un presente de vida y satisfacción, en paz, en armonía, creciendo y aprendiendo cada día, pero no para el futuro incierto, sino para el presente que será mañana, el otro día, en su concepción completa del día siguiente.
No vivir adecuadamente el presente, duele, hace daño… Por lo tanto, esa no vivencia del presente, está creando un futuro diferente, de personas dolidas y con heridas… Dolor y heridas que en muchos casos o tardan en curarse o no terminan por curarse nunca, por no haber cicatrizado adecuadamente.
¡Siempre será así! Es una frase, que escucho mucho últimamente, pero en mi profesión, la he escuchado muchas veces… también aquella ¿Para qué cambiar?
¿Por qué siempre tendrá que ser así? El futuro sólo se modifica, si se modifica el presente… ¡no hay otra forma!
Nuestra actuación, nuestra actitud, nuestra aptitud presente, es lo que realizará y trazará el futuro. Y, no existirá nunca una vida futura buena, si no hay una buena vida presente.
¿Amas hoy? Si amas hoy, ama con todo tu ser, con toda tu alma hasta el agotamiento… aprovecha cada segundo, cada hora, cada día para compartir y disfrutar de ese amor de hoy… no del idilio futuro y la esperanza de vivirlo intensamente en un tiempo futuro incierto. ¡VÍVELO HOY! Esa vivencia te hará mejor persona para ese tiempo futuro e incierto, y tus vivencias y emociones sentidas te harán mejor persona y te darán mejor futuro. Vívelo hoy, porque el mañana es cierto, quizás turbulento, o no existirá mañana...
Cuándo realizo un plan de futuro, lo estoy haciendo en el presente, con la información del presente, extrapolándola a un futuro, en función de lo que creamos va a ser el comportamiento de las variables en ese horizonte temporal; sin embargo, si quiero que ese plan funcione, debo insertarlo en la realidad e ir transformándolo en la medida que la realidad se me manifiesta, tratando nuevamente de predecir el comportamiento de las mismas variables en ese tiempo futuro que queda por venir. Pero, en realidad, trabajo y vivo en el presente, y si lo hiciera bien, no solo viviría en el presente, sino que VIVIRÍA ESE PRESENTE, para lograr que la predicción se acerque lo máximo posible al futuro dibujado en el plan.
Somos la consecuencia de nuestros aciertos y errores del pasado, para que nuestro presente se mejore, si nosotros queremos aprender, mejoraremos, y al aprender y mejorar, construiremos un presente en el mañana mucho mejor, desde el punto de vista humano, base de cualquier mejora futura posible de ese tiempo incierto.
Tú, él, ella, yo, ellas, ellos, vosotros, uds. somos factores de cambio en el presente, para intentar construir un futuro menos incierto y más cercano. ¿Lo haremos?
Octubre/noviembre 2010
"Somos la consecuencia de nuestros aciertos y errores del pasado, para que nuestro presente se mejore..."
ResponderEliminarUna gran verdad, la cual comparto en su totalidad y estoy convencido de ella.
Un saludo!
La verdad es que yo nunca he temido la muerte. La razón es muy simple: es lo único que sabes que te va a suceder con certeza. Lo que nos da realmente miedo es el sufrimiento y la enfermedad. Las dos palabras asustan. Por eso siempre he creido importantísimo vivir el presente al máximo. I que no se confuda con vivirlo con excesos, porque no tiene nada que ver. Hablo de disfrutar cada momento, hasta el más pequeño. Disfrutar de una risa, de un atardecer, como el que describes en otro de tus "post", de un buen libro, o de un buen café. Porque sin esos momentos que, en definitiva, son pequeñas dosis de felicidad, el futuro no tiene ningún sentido, porque se convertirà en un castillo de naipes siempre a punto de caerse. Y porque sin disfrutar el dia a dia, mientras esperas que pase el tiempo, lo único que pasa es el tiempo y, además, ni lo ves. El futuro no es importante, lo importante es lo que tu construyes y vives cada día. No hay que precouparse por el futuro porque eso lo creamos cada uno.
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