5 de febrero de 2010

¿TERCER MUNDO ó INFRAMUNDO?

La ignorancia es la madre del fanatismo y, éste es el padre de la violencia, la que ha engendrado y parido la destrucción y el caos…



Comencé a tomar conciencia de la existencia del tercer mundo, hacia finales de mi niñez y el inicio de la adolescencia, cuándo en los periódicos que leía, la poca televisión que veía, mostraban niños con los vientres hinchados y esqueléticos… ¡Era Biafra…! Era su cuerpo, pero sobre todo, sus ojos, que miraban sin ver ni comprender…yo, ¡tampoco comprendía!

Más tarde, primero, durante la educación secundaria y, posteriormente en la universidad, me explicaron la existencia de ese, llamado tercer mundo… Me hablaban de desarrollo, subdesarrollo, de los monopolios y la explotación de poderosos sobre los demás (casi siempre, o siempre, opresión era sinónimo de EEUU).

Casi llegué a creerme, que aquello que les pasaba a esos países, era solo culpa del opresor… (Esos países, siempre eran otros…, no en el que yo estaba…)

Casi llegué a creer, que, dependía de cada uno salir del arroyo inmundo y absoluta pobreza, en la cual habían nacido…

Yo, que había dejado atrás cierta miseria y pobreza, casi subsistencia, casi llegué a creerme, que siempre funciona el ascensor social, y, que cada uno era dueño de su destino… ¡porque la igualdad de oportunidades existía…!

¡Yo mismo, podía ser una muestra de ello!

¡Qué error! ¡Qué gran error!

Conviví y viví en ese, denominado tercer mundo… viajé y vi otros lugares de ese mundo… Cada uno tenía algunas particularidades, pero todos ellos tenían el mismo denominador común: miseria y pobreza, violencia, un cierto caos, ignorancia, fanatismo, una sociedad que asumía (asume) la anormalidad como normal…



Luego ya no había primer, segundo y tercer mundo… Luego ya hablábamos de cuarto mundo… y los del segundo y tercero se sentían / se sienten, unos privilegiados…

Hoy pasada la cincuentena, me sigo preguntando, ¿Qué carajo es eso del tercer, cuarto mundo?

Y, visto lo que he visto, en mis viajes, en mis observaciones, y en todo aquello que mediáticamente nos bombardea cada día, hasta insensibilizarnos por cansancio, creo que es baladí hablar de tercer, cuarto o sextos mundos… Creo que hay que comenzar a hablar del inframundo… de ese inframundo, dónde parte o casi toda la sociedad de muchos países vive…, vive o sobrevive, independientemente de su posición económica, porque ha perdido algo fundamental e inherente al propio ser humano: ¡LA DIGNIDAD!

¿Qué, como se pierde la dignidad?

Habiendo perdido o no haber tenido nunca la sensación de ser persona, y como tal, ser acreedora de los derechos básicos y fundamentales de las personas.

Los campos de concentración nazi, tenían como objetivos básicos, destruir la dignidad de sus prisioneros… no sólo debían desaparecer, sino que además debían desaparecer, sino que además debía desaparecer su dignidad, humillándolos, hasta que la persona dejara de ser tal…

Hoy, siguen existiendo “esos guetos, esos campos”, sin alambradas, sin muros físicos, pero están ahí…

Les voy a contar una historia, la historia de un ser humano, de una niña-mujer o de una mujer-niña, a la que le robaron todo…, pongamos, que se llama Rosanna…

Esta historia, me la he apropiado…, con permiso de quién me la ha contado ayer mismo, una persona querida, que conoce y ha tratado a Rosanna…; mientras me la iba desgranando, mis entrañas se removían y, en casos como estos, nos llevan a abjurar del género humano...

Rosanna tiene diecinueve años y está embarazada…

Hace unos días, fue ingresada en un hospital parapúblico, aquejada de una infección urinaria… Hasta aquí, se podría considerar todo normal…

A Rosanna la subieron a una ambulancia, descalza y casi sin ropa… y, ¡nadie le acompañó al hospital!

Según las leyes de su país, Rosanna es menor de edad… por eso, los facultativos le preguntan, quién la iría a buscar, para proceder a darle el alta…

Ella no puede irse del hospital, porque nadie se hace cargo de ella… ni siquiera tiene unas sandalias o unas pantuflas, para poder pasear por el hospital…

Es entonces, cuándo se comienza a indagar sobre su vida.

Quién la dejó embarazada, es un hombre de más de 40 años, casado, y, que al ser llamado por el personal del hospital, para que se hiciera cargo de ella, solo responde: “Yo no puedo, estoy muy ocupado”

Rosanna, se preocupa por su bebé no nacido, y, con toda la ingenuidad de sus 19 años, pregunta, si una vez dé a luz, puede dejar a su bebé en el hospital…

Rosanna es drogadicta… lo había dejado, por su niño, claro, pero ha reincidido… Su madre está internada en un siquiátrico, desde hace muchos años, cuándo Rosanna contaba pocos años, tres, quizás cuatro, y su hermano aún más pequeño…

Antes de eso, ya su padre les había abandonado… Durante un tiempo, su abuela se hace cargo de los dos, pero termina por devolverlos a la casa de su madre, en la cual seguía viviendo el hombre que había sido / era, la nueva pareja de su madre, que seguía ingresada…

Rosanna sigue creciendo, y, el “padrastro”, el amante padrastro, la lleva a un “aguantadero”, que no es más ni menos, una especie de chabola, dónde se reunía / ocultaba con sus colegas de aventuras…

¿Se imaginan lo que pasó en ese período?

Pues sí, la niña fue violada y sometida a vejaciones sexuales por todos ellos, durante… durante tiempo… pero, ¿qué importa el tiempo, en casos como este?

Rosanna logra deshacerse de esos salvajes, y, comienza otro calvario: ¡sobrevivir ella y su hermano!

Cuida niños… hace lo que puede para comer tanto ella como su hermano… Supongo que el resto del camino, es fácil de imaginar: pegamento, abusos, cualquier droga es buena… y, sobrevive, sin educación, sin amor, sin una sanidad que le de asistencia completa… y, así Rosanna, se encuentra embarazada, un buen día, de alguien, que podría ser su padre, que la usó y luego tiró sin consideración alguna…

Rosanna había logrado dejar la droga, porque intuía que no le haría bien a su bebé… pero volvió, y de ahí, en su ingenuidad e inocencia, Rosanna pregunta, para afirmarse ella, “si la droga no será mala para el bebé…”

A Rosanna la ha ido a visitar su madre un rato, porque de tanto en tanto, le dejan salir unas horas del siquiátrico. ¡Una madre que ve de tanto en tanto…!

Rosanna está sola, en una sala de un hospital, dónde por lo menos, alguien se ocupa de ella…

Por poco tiempo posiblemente, hasta que una asistente social se haga cargo de ella, y, en pocos días esté nuevamente en la calle, con su barriga creciendo, tratando de hacer algo, para darle de comer a su hermano y a ella misma…

Rosanna tiene diecinueve años, pero, como tantas, ya es una muñeca rota, en esta sociedad que ha perdido la dignidad…, esta sociedad del inframundo, al que se le llama tercer mundo…

Rosanna nació en una gran ciudad, o, en sus alrededores, en una chabola, en una favela, en un rancho o en una villa miseria… ¡da igual el lugar!

Seguramente muy cerca, había y hay, grandes avenidas, iluminadas con grandes rótulos luminosos, que ocultan todo lo demás…, con un tráfico insoportable, de gente, que en muchos casos, no sabe adónde va…, grandes edificios, dónde se refugian cada día…

A Rosanna le robaron su vida, ¡incluso antes de nacer!, en una sociedad que ha perdido su dignidad.

Esa sociedad, que ha perdido su dignidad, reitero, y que permite, que sus gobiernos corruptos, falten a los más mínimos derechos humanos, con sus propios ciudadanos…

¿Qué libertad se puede tener, cuándo no se puede acceder a la educación, a la sanidad?

No es Rosanna, la que ha perdido su dignidad, sino la sociedad en la que ha tenido la “mala suerte” de pertenecer…, que permite la existencia de miles, de millones de Rosannas en el mundo…

Pero, supongo que eso no le importa, a los populistas, y a quiénes no miran ni ven, lo que ocurre a su alrededor, a aquellos cuyos mensajes mesiánicos, les lleva a dejar de lado a las personas, a esos seres individuales, que son los que los mantienen, y de los cuáles se consideran sus redentores (¡Redentores del pueblo!), pero, ¿QUIÉN Y QUÉ ES EL PUEBLO?

Como le van a devolver a Rosanna su niñez, su adolescencia… su vida, ¡su dignidad! ¿COMO?, ¿QUIÉN?

Aunque estoy seguro de estar equivocado, pues Rosanna, a pesar de todo lo que ha pasado, ¡NO HA PERDIDO SU DIGNIDAD!, a su manera, sigue siendo DIGNA, porque nunca ha dejado de serlo, a pesar que muchos timoratos y puritanos de esa sociedad, considere que no la tiene.

Cualquier día, en cualquier parte, Rosanna, acabará en cualquier lado y de cualquier manera… Pero, ¡pero eso no le importa a nadie!

¿Y, su hijo?, ¿Qué será de su hijo? ¿Qué está siendo de su hermano?

Es el inframundo, es el tercer mundo, aquél que no le interesa a nadie, aquél que no se quiere ver…, como esta historia, tampoco interesa…y yo mismo, dentro de un tiempo, solo la recordaré como una anécdota más, de algo que me han contado…

Hay una frase de Edmond Burke, que resume en forma extraordinaria estas miles de historias que cada día, suceden en el mundo: “Para que el mal triunfe, solo hace falta que los buenos no hagan nada”



27 de diciembre de 2010-02-04



POSTDATA: Rosanna siguió en el hospital, y pasó el mejor fin de año de su vida… El personal del hospital, terminó por “adoptarla”, aunque solo fuera por unos días…

Todavía, hay personas en esa sociedad indigna, que también conservan su dignidad. ¡Quizás todavía haya alguna esperanza!

NOTA FINAL: Escribí todo esto en mi cuaderno a punto de finalizar y en hojas sueltas, a finales de diciembre, antes de la devastación de Haití… Otro lugar del inframundo… y, suma y sigue…



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