“Ha pasado el tiempo de dormir, porque el tiempo nunca duerme, sino que pasa, como el viento....
Para poder reconstruirlo todo, es necesario, primero, destruir lo viejo, destruirlo hasta sus fundamentos mismos....”
Catalina de Siena a Gregorio XI
Así se dirigía la santa de Siena al Papa… Salvando las distancias, creo que así nos debemos dirigir a nuestros gobernantes en el momento actual.
¡Es la hora de actuar!
¡Es la hora de construir! , y quizás para ello debamos destruir algunas de las estructuras mentales, organizativas y físicas sobre las que se asientan los pilares de la sociedad y de la política actual.
El nivel de incompetencia, burocracia y excusas ha llegado a tal límite que, difícilmente un país moderno que quiera seguir la senda del progreso de sus ciudadanos, podrá tolerar y soportar en el futuro inmediato y mediato.
Caen cuatro copos de nieve y el aeropuerto más importante de la Península Ibérica se tiene que cerrar varias horas, así como carreteras, autopistas…
La sanidad no funciona… La educación brilla por su ausencia… la justicia, la administración de justicia hundida entre legajos y con un retraso de años…
La libertad de los ciudadanos se ve estranguladas por la burocracia parasitaria de las administraciones públicas: municipal, provincial, autonómica y estatal.
Mientras tanto, los gobernantes y los políticos en general, subidos en sus vehículos oficiales, en sus prebendas, con retribuciones exageradas en función de su trabajo real, en muchos casos, a costa de los ciudadanos.
¡Estamos en la era de la incompetencia!
Nuestra administración pública, ¡no funciona!, sigue anclada en el pasado y, lo extraño y preocupante, es que ha retrocedido, rescatando estructuras y formas del pasado que creíamos superado, alguna de ellas, ya que otras, no han salido casi nunca dónde estaban…
Ha recuperado los tics del siglo XIX, se ha convertido en algo cotidiano la mala atención al ciudadano, y en muchos caso, ha regresado aquellas dos frases malditas: “le falta el impreso A…”, y “vuelva Ud. Mañana”, eso con suerte, porque en muchas oportunidades, el / la funcionario/a de turno está desayunando, o ha salido a comprar…, o está ausente “por asuntos propios”.
El incremento de funcionarios, sobre todo en la escala municipal y autonómica es geométrico y el descenso de la calidad y del servicio al ciudadano, así como las formas, bajan en picado…
Considerando que, la tecnología debe ayudar a los ciudadanos, y así nos lo quieren vender cada día, vemos que el resultado obtenido es todo lo contrario. Ahora somos cautivos del funcionario de ventanilla y de la ventanilla de Internet, o de la ventanilla telefónica…
Ha servido para pasar al anonimato a los funcionarios, y así dejar de atender “al pesado de turno”, que no tiene nada más que hacer, que va por capricho a cualquier oficina de la administración pública, porque no tiene nada que hacer…
¡Nadie da la cara! Y el servicio es penoso. ¡Somos prisioneros de la burocracia! Y encima somos los ciudadanos quiénes la pagamos…
Todos conocemos directa o indirectamente a funcionarios y, si alguien no conoce a alguno, que vaya a alguna dependencia municipal sin ir más lejos…
¿Cuántas horas trabajan?
¿Cuántas horas de presencia tienen?
¿Cuántos días de vacaciones, asuntos propios… etc., disfrutan?
¿Cuál es el ausentismo laboral en la administración pública?
¿Cuál es la productividad en cada dependencia pública?
¿Quién les paga?
Ha llegado la hora de reinventar la administración pública:
1. Eliminación del trabajo seguro y para toda la vida.
2. Sueldos acorde a responsabilidad y productividad
3. Contrato laboral normal.
4. Jornada laboral igual a la del resto de los mortales.
5. Beneficios sociales iguales.
6. Carrera de la administración pública: NO SE MODIFIQUE LA ESTRUCTURA EN CADA CAMBIO POLÍTICO.
La estructura del estado en todas sus vertientes debe mantenerse independientemente del cambio político y solo debe obedecer el cambio a mejoras en la organización, pero de ahí al empleo cautivo, hay un largo camino.
Actualmente nadie es responsable de nada, ya que se ha creado tal estructura burocrática de cobertura de responsabilidades que, al final nadie es responsable del desaguisado… de nada!
Si, en realidad el culpable es el ciudadano, que ha salido en coche para ir a trabajar y se ha encontrado varado en el medio de la nevada; el que ha ido al médico y se encuentra que ese médico no está, o tiene que esperar 3 horas, y cuándo le atiende ni siquiera obtiene una mirada del profesional de la medicina...; del que ha ido a realizar un análisis y le informan que tiene que regresar dentro de un mes…, porque están en huelga…; el que tiene que ser intervenido y pasa por cuatro consultorios, con médicos diferentes, las mismas preguntas y con las respuestas en su historia, que anotan manualmente y en el ordenador… ¡ese es el responsable!, ¡ese es el culpable!, el que va a un ayuntamiento para que le resuelvan un problema y sale con cuatro más… ¡Todos somos culpables!, nosotros los ciudadanos… aquellos que desde que salimos y regresamos a nuestro hogar, pasan 10,12,14 horas…
Esta es la hora de realizar cambios… ¡Ahora o nunca! Si volvemos a dejar pasar el tren, posiblemente nunca vuelva a pasar, y si pasa, será a carbón y no de alta velocidad…
Sin paños calientes y sin anestesia… Hay que sajar de cuajo esa gangrena que nos invade el cuerpo social, que constituimos los ciudadanos, y la que nos lleva a convertirnos en súbditos sin que seamos conscientes de ellos…Esa gangrena, que en los últimos años ha ido creciendo en forma muy peligrosa.
Esa gangrena que ha invadido y cercenando nuestras libertades día a día, en forma sutil pero constante.
Un país con una clase dirigente incompetente, o reacciona, o se transforma en una sociedad incompetente. ¡Vamos camino de ello!
Una nación con una estructura de administración pública incompetente, se transforma en una nación de personas sin aspiraciones, que buscarán resolver su problema dejando de lado las normas, las leyes… en forma alegal o ilegal… pero lo harán! Muestra de ello existe en varios países, algunos muy cercanos a nosotros culturalmente…
Seamos progresistas y no progres… Seamos reformadores y reformistas, buscando la mejora de la estructura administrativa pública, como un medio de mejora de la sociedad y sobre todo como un medio de asegurar las libertades de los ciudadanos que la constituimos, consagradas por las leyes.
Cuántas horas pierde un ciudadano desde que pide hora para visita médica, hasta que se le hacen pruebas y se le diagnostica…
¿Como se puede ser profesor, sin vocación?
Los hay a montones… son funcionarios que así se aseguran su vida laboral, pero, y la educación que deben transmitir? ¡Eso no importa!
¡La motivación existe! Y, aquellos que si tienen vocación, algunas normas legales, las han convertido en personas decepcionadas y desmotivadas…
¿Educación? ¿Qué educación? ¡Ninguna!. El rigor ha desaparecido casi en su totalidad de las instituciones académicas. Todos van a cumplir su papel: ¡Estar!
¿Porqué se aumenta la plantilla en épocas de crisis, como es el caso de algunos ayuntamientos o en dependencias de gobiernos autónomos?
¿Porqué se incrementan los costes de tasas, tributos, etc. El doble o el triple del IPC anual?
¿Porqué los ciudadanos, las empresas, debemos tratar de reducir al máximo nuestros gastos / costes, y las administraciones, no solo no reducen gastos, sino que los incrementan?
¿Porqué si el IPC en el año 2008 ha sido del 1,4%, los salarios de los empleados públicos (del Estado) se han incrementado en un 3,9%?
¿Porqué las listas de espera para determinadas pruebas / análisis, visitas especialistas, intervenciones, etc., son tan importantes? ¿Así se detectará o se llegará a tiempo en determinadas enfermedades?
¿Porqué a pesar de la sanidad pública, muchos tenemos que pagar una medicina privada, además de la pública?
Da la casualidad que, para pagar, recaudar y presionar al ciudadano, todo funciona perfectamente. La recaudación de impuestos, las multas de tráfico, las prohibiciones de velocidad, restringiendo a 80 / 100 km. En autovías y autopistas, además de la regulación en muchos casos a 40, 60, 80. Se supone que es para seamos mejores, y por eso toman iniciativas considerando como ciudadanos menores de edad, o súbditos, como decía al principio, pero eso sí, la recaudación es la recaudación… ¡no hay mejor manera de aprender, que cuándo nos multan!, y que conste que no lo digo por mi, ya que en 30 años, solo he tenido dos multas de tráfico.
Preguntas, preguntas y más preguntas, me asaltan cada día, y no creo ser el único. Veo con mucha preocupación, como la administración ha engordado, se ha hecho obesa, lenta y perjudicial para la salud del cuerpo social. El acercamiento al ciudadano, uno de los motivos de la creación de las administraciones intermedias, no solo no se ha cumplido, sino que ha empeorado en los últimos tiempos. Y, no cuestiono el sistema político, sino el sistema administrativo de ese sistema político.
Por eso creo, que es el momento de la sociedad, de los ciudadanos, de nosotros, las personas, para exigir que se produzca un cambio profundo que nos libere de ataduras burocráticas, permitiéndonos ser más libres y más ciudadanos.
Enero 2009.
No hay comentarios:
Publicar un comentario