22 de octubre de 2019

SOLEDAD


La soledad no es solo un estado o situación física, sino también una actitud mental y emocional. Existe una gran confusión sobre el término “soledad”, habitualmente se identifica a la soledad como el estado dónde una persona vive sola y además sus relaciones personales son muy pocas o nulas.

Esa soledad es terrible, porque no es una situación deseada, y, normalmente deviene de una forma de vida y de una situación familiar y de amistades complicadas, o de la desaparición de esas personas con las cuáles existían los lazos de unión fuertes, y dejan en el limbo de la soledad a aquellos que las sufren.

Esa soledad, traslada a las personas que la sufren, a una situación emocional de vacío, de una vida incompleta y de dolor permanente, que trastorna su normal desarrollo, habitualmente en los últimos años de vida.

Es esta soledad, la que afecta a tantos millones de personas en el mundo, lo que lleva a que los años “ganados” a la muerte, al aumentar la esperanza de vida, se conviertan, en muchísimos casos, a una especie de muerte en vida… Porqué ¿qué es la vida?, sino el conjunto de emociones que podemos sentir y compartir con otros…

Por lo tanto, cuánto más crece nuestra esperanza de vida, más personas solitarias existen en el mundo, sobre todo en el occidental, dónde ser mayor o viejo, se ha convertido en un lastre, convirtiendo a la juventud en una especie de dios orgiástico, que al pasar los años, ya no cuentan ni deben contar los mayores… (no contamos ni debemos contar…)

El conocimiento y la experiencia se transforman en los cuentos del abuelo o de la abuela… El caer, a veces, en comentarios sobre la propia existencia, se convierten en las “batallitas de los abuelos”…

La soledad, ha formado parte de toda mi vida, como concepto y también como situación, a veces indeseada y a veces deseada…

¿Quién no se ha sentido solo en alguna oportunidad? ¿Quién no ha sentido la soledad producida por el desamor, la deslealtad de algún amigo, la pérdida de un ser querido?

He escrito mucho sobre la soledad, y, como decía anteriormente, esta me ha acompañado durante toda la vida, porque ha formado parte de la misma… Durante muchas etapas de esa vida, siempre me ha faltado alguien en determinados momentos… Y, porque además considero natural, tener momentos, dónde uno se siente solo, salvo que se engañe a sí mismo, que también sucede…

La soledad no es estar solo, ni tampoco se evita, estando siempre acompañado. Conozco a muchas personas que,  para no sentirse solos, viven rodeadas de otras, o hablan sin parar, y están muy solas, muy, pero muy solas… Uno puede sentirse solo, aún rodeado de miles de personas, en cualquier sitio, incluso en los más bellos de la tierra, porque le falta la persona más querida / amada, y es ella quién le llena, y no el resto de los miles de personas…

Uno puede estar solo, sentirse profundamente en soledad, en ambientes ruidosos o llenos de conversaciones, porque no puede hablar con la o las personas amadas que quisieran que estuvieran allí con ella, o, simplemente disfrutar del silencio, con ellas, ahí, en ese ambiente o en una mesa frugal, caminando por la calle, tomados de la mano, charlando de cualquier cosa… 
¡Cuantos kilómetros no habré recorrido de esa forma y sentirme vivo y acompañado!

Todos hemos sentido la soledad en algún momento de nuestra vida, y aun rodeados de otras personas queridas, seguíamos sintiéndonos solos, por la pérdida habida en nuestras vidas… Pero, por ley de vida, tarde o temprano, remontamos la situación, y aprendimos a soslayarla o a eliminarla por completo de las mismas… Éramos jóvenes, y la inercia vital nos hacía romper ese mundo que nos parecía  el final… Es la tragedia de la vida, salpicada de felicidad y de buenos momentos, que nos hace pasar a la comedia y superar la tragedia vivida…

Pero, ¿qué ocurre si no se puede evitar la soledad? ¿qué ocurre cuando nuestros recursos para evitarla se agotan, nos sentimos cansados, y además va cambiando o desapareciendo todo aquello que nos rodeaba? ¿Cómo lo afrontamos?

La soledad tiene mal cartel, tanto en una situación como en la otra…

Habitualmente, a los que no nos gustan los ambientes con mucha gente, ruidosos o no, no nos gusta aparentar, se nos trata de insociables, porque parece que nos afanáramos en ser solitarios, y es todo lo contrario, porque no es la cantidad de personas o de eventos con los que uno esté o participe, sino la calidad, es decir, la compañía…

Personalmente me molesta el ruido, me molesta aquella reunión, dónde una o dos personas acaparan la conversación y se quieren convertir en el ombligo del mundo, o dónde la intrascendencia es tal, que el aburrimiento mata… Eso no significa que las conversaciones tengan que ser alto nivel intelectual ni mucho menos, puede ser de lo más banal y divertida, y uno sentirse muy bien dentro del grupo… Pero, también se puede convertir en la banalización queriendo demostrar que se tiene un alto nivel intelectual en cualquier cosa…

Luego, está la soledad deseada… Aquella dónde por un momento, que pueden ser unos minutos, días, semanas, uno busca disfrutar de esa “tranquilidad” consigo mismo, ya sea tratando de encontrarse consigo mismo, o simplemente ver televisión… Salvo excepciones, esta soledad, la deseada, no dura toda la vida, pero es muy importante para la salud mental de las personas, incluso para aquellas que comparten la vida de uno…

Pero también aparece la soledad deseada eternamente, por aquellos que no soportan a los seres humanos,  esa sí, es la que practican o quieren practicar los insociables, los eternos enfadados con el mundo, aunque no sepan porqué; pero eso no es soledad, sino aislamiento del mundo, y, probablemente esté vinculada a alguna anomalía emocional y social.

La soledad, no implica ni amargura, tristeza, aislamiento o insociabilidad…

Se puede ser alegre, divertido, sociable y amar la soledad…

La soledad, amigo mío, amiga mía, es la forma y el sitio (la única y el único) de hablar y encontrarse con uno mismo; es aquél lugar, donde conviene acercarse, aunque sea de tanto en tanto, para reflexionar, para divagar o simplemente para soñar un momento, solo un momento… la soledad, amigo mío, amiga mía, es allí dónde estamos todos, aunque no lo sepamos…

Y como escribió el Gran Lope de Vega:

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan los pensamientos.

No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos.


La soledad es el estado puro del hombre: José María Carrascal – Periodista y escritor

Barcelona (supongo), abril 4 de 2018



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