Todos
los días son aniversarios, fechas
históricas, etc., de hechos pasados. Hoy, se cumplen dos de esos hechos, que a
mi juicio, deberían resaltarse, a saber:
Adolfo
Suárez González, primer presidente del gobierno de la democracia española,
cumple 80 años.
Se
cumplen 50 años de las terribles riadas del Vallés, que se llevó por delante
todo lo que encontró, y, que está en la retina de todos aquellos que las
vivieron, pero también en aquellos que no, pero vimos aquellas imágenes
impresionantes.
Por
otro lado, a pesar del otoño, los incendios continúan en este país llamado
España. Incendios que han arrasado miles y miles de hectáreas a lo largo y ancho del mismo, península e
islas. Incendios, que su casi totalidad,
han sido provocados ya fuera expresamente o por desidias estúpidas, como es
tirar una colilla encendida, en una de las épocas más secas de la historia del
país.
Adolfo
Suárez, padece desde años una enfermedad terrible, como es aquella que impide
recordar y reconocer a los que te quieren y a los que no.
Adolfo
Suárez, cumple 80 años, pero él no sabe que los cumple, porque no recuerda nada
de su vida, y, posiblemente, en su mundo (así se lo deseo) sea feliz. Es un
hombre que ha pasado muchas vicisitudes en su vida política y en la personal,
pero no las recuerda. Posiblemente, sea lo mejor que le puede pasar, dada la
situación general del mundo y de este país en particular, dónde abunda tanto
pirómano.
La
tragedia del Vallés, mostró, por un lado, los tremendos errores / horrores
urbanísticos, y por otro, la
solidaridad, la inmensa solidaridad de todos los españoles, de todas las
ciudades y pueblos de este país, llamado España. Y, los cientos de
anécdotas que existen sobre ello, dan
cuenta de aquella realidad. También, sobresalió, un gran periodista, Joaquín
Soler Serrano, que desde la radio llamó a los ciudadanos a solidarizarse con
las miles de personas afectadas.
Estábamos
tratando de salir de décadas negras de subdesarrollo, de la cuál se tardó mucho
todavía en salir, y, entrar en una fase como país, tanto económica, social y
políticamente. ¡Eran tiempos duros! ¡Muy duros!
Fue
a partir del año 75, después de la muerte de Franco, cuándo, a pesar de la
crisis económica que flagelaba a todos, cuándo poco a poco, con mucho esfuerzo,
con mucho trabajo de TODOS, comenzamos a avistar primero, y luego, llegar a un
nuevo mundo.
También
había incendios y pirómanos, pero menos… Aparecieron personas como Adolfo Suárez,
Álvarez Miranda, Santiago Carrillo, Felipe González, Manuel Fraga, Gregorio
Peces Barba, Miquel Roca, Josep Tarradellas, y tantos otros, que supieron
interpretar el deseo generalizado de paz y convivencia de todos los españoles.
Ellos fueron los bomberos de entonces, y, a pesar de los pirómanos existentes,
no solo lograron apagar el fuego, sino que reforestaron de democracia,
libertad, consenso y convivencia el país… y, los españoles cambiamos un país,
le dimos la vuelta completamente, con mucho trabajo, pero lo conseguimos… los
que éramos jóvenes, queríamos dejarle a nuestros hijos, algo diferente a la
emigración, a la negrura y oscuridad de la dictadura, a la falta de libertad,
y, cada uno desde su puesto de trabajo, en las fábricas, en los comercios, en
los colegios, universidades, en todos y cada uno de los puestos, trabajamos
duro para conseguirlo… Mientras los ciudadanos trabajábamos para conseguir
esto, pirómanos en la sombra, trabajaron para todo lo contrario…
Adolfo
Suárez, Duque de Suárez, hoy no recuerda su papel durante aquellos años, ni
reconoce a todos aquellos que están cerca de él, pero, creo que sería el
momento (ya vamos con mucho retraso, como siempre) que los demás, el resto de
los españoles, incluso aquellos que no se reconocen como tales, que sí le
reconozcamos su labor, su gran labor como piloto de aquel rallye hacia la
democracia y la libertad… Es hora, que se le reconozca públicamente, con algo más que algunas notas
en los periódicos… Tenemos calles, monumentos, aeropuertos, etc. Que recuerdan
a mucha gente, alguna de la cuál, habría que sacarlos de ahí, y, sin embargo
Adolfo Suárez, no tiene ese reconocimiento… Incluso, un cuartel de bomberos,
podría llevar su nombre, en honor a los tantos fuegos políticos en los que se vio
envuelto y que apagó… Desde aquí propongo, que el aeropuerto de Barajas, pase a
llamarse Adolfo Suárez, o el de Barcelona, por ejemplo.
Hoy,
dónde tantos pirómanos políticos y sociales abundan en el mundo, y,
particularmente en nuestro país, ya no existen bomberos de la categoría de
todos los nombrados, los actuales o son bomberos que no conocen su oficio,
mediocres en general, o bien son pirómanos de primer nivel… Estos pirómanos,
son aquellos que no han leído nada de historia, o la han convertido en mitos,
que le dan la excusa perfecta para ser o convertirse en pirómanos de primer
nivel…
La
solidaridad, dejó de ser una realidad, para convertirse en una eterna
discusión, y en una eterna reclamación…
Tengo la sensación, que no hemos aprendido nada, ¡absolutamente nada!, y, hoy, ante tanto incendio, me siento
deprimido, frustrado como persona, como español y como padre… ¡Este no es el mundo que quería y trabajé
para que tuvieran mis hijos! Un mundo incendiado y lleno de pirómanos, que
incendian su propia finca, porque ya que estamos, incendiemos…. Vamos a
provechar el momento, y así, lo quemamos
todo… Cuándo la finca y la casa estén en ruinas, nos daremos cuenta, que estamos
felices porque hemos incendiando la finca del vecino, pero también la nuestra…,
pero, ¡ya será demasiado tarde!
¿Volverá la
solidaridad como la vivida en 1962?
Lamentablemente soy muy pesimista al respecto, ¡los pirómanos solo ven el fuego, nunca la finca arrasada!
¡Muchas felicidades D.
Adolfo Suárez! Y,
en confianza, muy en confianza, ¡casi
envidio su falta de memoria para no ver todos los incendios existentes!
Barcelona,
25 de septiembre de 2012.
P.D.:
En otro momento, hablaré de otros pirómanos, especialmente de los argentinos,
porque también me toca muy de cerca.
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